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Benjamin Thompson, conde de Rumford, fue un médico, físico e inventor estadounidense (Woburn, Massachusetts Sus experimentos y su cuestionamiento de la física establecida en el siglo XVIII, contribuyeron a los grandes avances que se produjeron en el siglo XIX en el campo de la termodinámica. El cráter Rumford, en la Luna, recibió este nombre en honor a él. Formuló también, la hipótesis mecánica sobre la naturaleza del calor, echando por tierra la Teoría calórica de Lavoisier.
Durante su estancia en esa región introdujo el cultivo de la patata, la máquina de vapor de Watt y diversos inventos suyos relacionados con el aprovechamiento del calor.
Navegó con la Armada Real, publicó planos para mejorar las fragatas y diseñó quillas. También realizó una serie de experimentos sobre las propiedades de la seda, importante materia prima en aquél tiempo.
“Se convirtió en la máxima autoridad mundial en termodinámica“
Además, se convirtió en la máxima autoridad mundial en termodinámica y fue el primero que determinó los principios de la convección de fluidos y la circulación de las corrientes marinas.
Sus trabajos impresionaron tanto a las autoridades de Baviera que en 1791 le nombraron conde Von Rumford, pues 'Rumford' era como se llamaba originalmente la ciudad de Concord, donde se casó con su primera mujer.
Durante su estancia en Munich también diseñó y dirigió la construcción del famoso parque conocido como el Jardín Inglés. Y en una serie de experimentos para mejorar el alumbrado de los asilos para los pobres, estableció la candela como unidad patrón para medir la iluminación.
Erika Beltré Peralta. 2016-0434 Jorge F. Moris Guerrero. 2016-0607 Jean Michael Ramirez. 2016-0061
Crisnely A. Mejia. 2016-0061
Floricely M. O soria. 2016-1014
Thompson nació en la zona rural de Woburn, Massachusetts, el 26 de marzo de 1753, su casa natal se conserva como un museo de calidad. Fue educado principalmente en la escuela del pueblo de San Sebastian, aunque a veces se dirigió a Cambridge, Massachusetts con el viejo Loammi Baldwin para asistir a las conferencias por el profesor John Winthrop de la Universidad de Harvard. A la edad de 13 años fue aprendiz de John Appleton, un comerciante de la cercana Salem. Thompson destacó en su actividad económica, y entró en contacto con la gente refinada y bien educada, adoptando muchas de sus características, incluyendo un interés en la Ciencia. Mientras se recuperaba en Woburn en 1769 por una lesión, Thompson llevó a cabo experimentos sobre la naturaleza de calor y comenzó a escribirse con Loammi Baldwin y otros. Ese mismo año, trabajó durante unos meses para un comerciante de Boston y luego se hizo aprendiz de un médico en Woburn.
La energía, ese concepto que domina la física desde la primera letra de la celebérrima ecuación de Einstein, y que fastidia a cualquier vecino que se enfrente mensualmente a la factura de la luz, no está aquí desde el principio de los tiempos. De hecho, la idea no aparece hasta el siglo XIX cuando el científico e inventor norteamericano Benjamin Thompson (además de soldado de fortuna) echa por tierra el concepto de “calórico” del químico francés Lavoisier.
un tipo sin escrupulo
Thompson era tan ambicioso, apuesto e inteligente como carente de escrúpulos. A los 19 años se casó con una viuda rica que casi le doblaba la edad. De esta forma pudo disfrutar de una economía desahogada y relacionarse con la alta sociedad bostoniana.
“A los 19 años se casó con una viuda rica que casi le doblaba la edad“
Al estallar la revolución, se mantuvo leal a la corona británica. Sirvió como Mayor en una compañía de milicia, participó activamente en el reclutamiento de partidarios contra los rebeldes americanos y actuó como espía para los ingleses.
Mientras estuvo en el ejército llevó a cabo experimentos sobre la potencia de la pólvora que fueron publicados en las Actas de la Royal Society.
Cuando los británicos se fueron de Boston, Thompson se fue con ellos, abandonando a su mujer y a su hijo. Nunca más regresó. Pasó el resto de la guerra en Inglaterra, donde ya tenía una gran reputación como científico. Por los servicios prestados, el rey Jorge III le nombró caballero.