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Aún están buscando el gen gay, con la esperanza de poder probar la homosexualidad.
No ha podido ser demostrado, ni científica, ni genéticamente, siguen buscando el gene gay, y aun cuando alguien naciera con ciertas predisposiciones, todos tenemos la responsabilidad del estilo de vida que adoptemos, y las acciones que cuando entremos a la adolescencia debamos de tomar.
Los genes no causan los deseos pecaminosos que nosotros escogemos libremente, somos seres humanos responsables de nuestra conducta y manera de vivir, aun cuando fuera genéticamente motivada.
Un retiro no te va a quitar la homosexualidad, ni tampoco neuróticos anónimos, homosexuales anónimos, todas estas instituciones gracias a Dios por ellas, pero solamente te quitan una rama del árbol, y la raíz Cristo la vino a cambiar. Solo el poder de la sangre de Jesucristo tiene el poder de cambiar tu vida, transformar tu vida, y quitarle el amor que le tienes a Pepe y dárselo a Luisa, para que te enamores de una mujer y te des cuenta que el Dios de la Biblia, es el Dios de los milagros.
Todas las personas homosexuales pueden disfrutar de una nueva vida. Nadie queda excluido de comenzar un nuevo estilo de vida, sano y saludable. Casi nadie lo puede hacer por su cuenta, y se requiere la ayuda de otros a lo largo del camino. Encuentro que aquellos cuya fe es débil o inexistente generalmente no lo logran. Quienes tienen una fe interior fuerte tienen la fuerza motivadora para conducirlos a través de años de dificultad hacia una nueva existencia maravillosa que nunca pensaron que sería posible.
1. Cerrar las puertas traseras: Un hombre o mujer fluctuante no descubrirá la libertad que Jesús realmente ofrece. Cerrar la puerta a nuestra vida pasada de pecado es vital y toma una determinación audaz. Lucas 9:62 - Santiago 1:8.
2. Permitir que otros te ayuden: Nunca fue el propósito de Dios que vivamos esta vida solos. Nunca fue su propósito que debamos cambiar sin la ayuda de otras personas.
3. Perdonar a otros: familiares, amigos, y figuras de autoridad. Los pecados que dominan nuestras vidas tales como la homosexualidad siempre involucran un elemento de amargura y falta de perdón. Perdonar a otros puede liberar el poder para superar el pecado. La falta de perdón puede mantenernos atrapados. Recuerda, el perdón no es un sentimiento. Es un mandamiento.
Cada persona, aun viviendo las mismas experiencias, recibiendo los mismos mensajes, la misma situación familiar, es irrepetible en el desarrollo de su comportamiento, porque el desarrollo de la personalidad tiene en cuenta todos esos elementos externos junto a un buen número de reacciones internas (pensamientos, análisis, posturas y decisiones) que son irrepetibles en su conjunto.
4. La restauración no es un destino, es una jornada. Dios no quiere tu homosexualidad te quiere a ti. No servimos al Señor para nuestra restauración; le servimos porque tenemos vida eterna con Él. Una relación con Dios no está basada en nuestra necesidad de consejo o restauración sino para glorificarlo en todo lo que hacemos.
5. Cambia tus etiquetas. Eres cristiano, un hijo de Dios.
¿Quién eres? Tu identidad no es tu pecado, o tu pecado pasado. Tu identidad está basada sobre lo que eres en Cristo, no sobre lo que piensas que eres, basada sobre tu comportamiento.La homosexualidad es un comportamiento, no una identidad. 1 Corintios 6:11 - Proverbios 27:19
6. Un "fracasado" es aquel que abandona, no aquel que intenta y descubre que es difícil lograrlo.
Dios nunca te va a abandonar. No lo dejes tú a Él. Puedes ir siempre hacia adelante, no importa qué tanto luches a lo largo del camino. El mensaje del evangelio es uno de nuevos comienzos. Proverbios 24:16
Finalmente, debemos aprender que nuestra esperanza está en el Señor y nuesto futuro está con Él. Salmo 25:21, Salmo 37:9