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REVOLUCION RUSA

La época de la identificación

La primera reacción del gobierno mexicano hacia la Revolución Cubana fue de entusiasmo. En México, Fidel Castro preparó la salida del Granma y los días de Sierra Maestra. Aquí se conocieron futuros líderes revolucionarios, se tejieron amistades, lealtades y proyectos. El gobierno mexicano conocía de sus actividades y fue, al no interferir para evitarlas, callado cómplice de ellas.

Lo anterior no significa que, al llegar al poder, Fidel Castro haya dado algún reconocimiento especial a la ideología dominante del país que lo había acogido. Desde los primeros años de la Revolución Cubana, ésta se presentó como un movimiento sui generis, construido en torno a la idea del foco guerrillero que en poco o nada recordaba las experiencias de la Revolución Mexicana, el PRI y su revolución permanente.

REVOLUCION RUSA

PARTICIPACION DE MEXICO

La política de México hacia la Revolución Cubana ha tenido diversos objetivos a través del lapso de 45 años transcurridos desde el triunfo de la Revolución. Se pueden fijar tres grandes periodos: el primero, que va de los comienzos de la Revolución al fin de la Guerra Fría; el segundo, que cubre hasta comienzos del siglo XXI, y el tercero, del año 2001 a nuestros días. Dentro de cada periodo hay diversos matices y episodios que permiten, entre otras cosas, reflexionar sobre la claridad, o no, de los objetivos perseguidos. Éstos fueron fácilmente identificables en una primera época, pero al acercarnos a los momentos actuales los intereses del gobierno mexicano en su política hacia Cuba se desdibujan, al grado de poder afirmar que durante la reciente crisis, que llevó casi al rompimiento de relaciones diplomáticas entre los dos países, no es posible detectar cuáles eran los beneficios que se deseaba obtener. Una de las tareas urgentes hacia el futuro, no sólo para el gobierno sino para las diversas fuerzas políticas en México, es formular con mayor claridad los puntos de vista sobre cuáles deben ser los objetivos de la política exterior de México en el tema de sus relaciones con Cuba.

El yate Granma es una embarcación adquirida en Tuxpan (Veracruz) de forma clandestina por un grupo de exiliados cubanos en Abasolo (Tamaulipas) México, liderado por Fidel Castro, que conformaban el Movimiento 26 de Julio. El yate fue comprado de una empresa estadounidense, y el nombre Granma proviene de un apodo común en inglés para una abuela (abreviatura de "grandmother"). Este yate fue posteriormente usado por 82 expedicionarios de dicho movimiento en el desembarco con fines revolucionarios que encabezó Fidel Castro y entre los que participaron el Che Guevara, Raúl Castro, Camilo Cienfuegos, Juan Almeida Bosque y Ramiro Valdés, entre otros.

En la madrugada del 25 de noviembre de 1956, bajo la lluvia el yate Granma comenzó a navegar sigilosamente por las quietas aguas del río Tuxpan, México (Fidel Castro fallecería exactamente 60 años después, en la noche del 25 de noviembre de 2016). El yate llegó a las costas orientales de Cuba el 2 de diciembre de 1956 cerca de la playa Las Coloradas en el municipio de Niquero y marcó el inicio de las luchas guerrilleras, que culminaran con el triunfo de la Revolución Cubana, el 1 de enero de 1959.

FIDEL CASTRO

CHE GUEVARA

El entendimiento pragmático de beneficios mutuos

A partir de 1962, la política hacia Cuba estuvo orientada por objetivos bien definidos de índole externa e interna. Externamente, se buscó preservar las posiciones de México en el ámbito interamericano: mantener un margen de independencia frente a los Estados Unidos en cuestiones pertenecientes al ámbito multilateral, y llegar a un acuerdo tácito con ellos según el cual la política exterior de México no afectaba la relación bilateral en su conjunto. Internamente, se buscó un buen entendimiento con el régimen de Fidel Castro, a partir del cual México quedaba al margen de los esfuerzos castristas por extender la revolución en América Latina, y obtenía un reconocimiento a las bondades de los regímenes encabezados por el PRI.

En marzo de 1952, Fidel Castro denunció a Batista ante un Tribunal de Urgencia por violar la constitución. En ella exponía que los delitos cometidos eran competencia de aquel tribunal y sobre la posible actuación de este argumentó:22

Evidenciará si es que sigue funcionando con plenitud de facultades, si es que no se ve imposibilitado por la fuerza, si es que no ha sido abolido también el cuartelazo. [...] Si existen tribunales, Batista debe ser castigado, y si Batista no es castigado (...) ¿Cómo podrá después este tribunal juzgar a un ciudadano cualquiera por sedición o rebeldía contra este régimen ilegal producto de la traición impune?

Los tribunales rechazaron la demanda, por lo que Castro entendió que se legitimaba la lucha armada como única vía posible para derrocar la dictadura.

Asalto a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes

Artículo principal: Cuartel Moncada

Ante la convicción de que la única salida era la lucha revolucionaria (influido ya entonces por las ideas de Marx, Lenin y Martí), Castro participó en la elaboración de un ataque armado contra los cuarteles Moncada, de Santiago de Cuba, y Carlos Manuel de Céspedes, de Bayamo (como avanzada para combatir el contraataque), ambos en la provincia de Oriente el 26 de julio de 1953.

El intento de tomar el Cuartel Moncada se debió a que, por sus características (un importante valor estratégico por su posición, agrupaba al menos 3000 armas, además de encontrarse en una zona activamente opuesta al golpe dado por Batista), podría propiciar un levantamiento popular armado, llamar al pueblo a la huelga general desde la radio y aprovechar las cualidades del terreno (rodeado de montañas y cerca del mar) que pudieran posibilitar el desarrollo de la lucha armada

El fin de una amistad

Las relaciones con Cuba tomaron nuevos rumbos a partir de la elección de Vicente Fox, que puso fin a setenta años del PRI en el poder. Desde sus comienzos, la nueva administración mexicana colocó en el centro de preocupaciones de la política exterior la defensa de los derechos humanos y la democracia. Semejante prioridad obligaba necesariamente a reexaminar la relación con el régimen castrista; ésa fue en realidad su principal razón de ser.

El asunto del voto sobre Cuba en la Comisión de Derechos Humanos de la ONU se convirtió, desde los inicios del gobierno de Fox, en un tema altamente controvertido, a través del cual se mediría el grado de amistad que podía persistir con el régimen de Fidel Castro bajo un gobierno mexicano que, entre otras cosas, deseaba diferenciarse de sus antecesores.

El episodio de la reunión para el financiamiento al desarrollo en Monterrey en abril del 2002, en la que el presidente Fox intentó con torpeza acotar la presencia del mandatario cubano para no herir las susceptibilidades del presidente Bush, y el voto a favor de la resolución en Ginebra que pedía el envío de un relator para informar sobre los derechos humanos en Cuba, sellaron el distanciamiento entre México y Cuba después de 45 años de amistad. Los eventos que han seguido, incluyendo las duras críticas de Castro a la actual política exterior de México, la respuesta indignada de los dirigentes mexicanos, y su petición de una salida en 48 horas del embajador cubano en México, no modifican demasiado la cuestión de fondo que ya estaba decidida desde hace tres años. El gobierno actual de México no encuentra beneficios tangibles en seguir la amistad con un régimen cuyo aislamiento es cada vez mayor. A su vez, antes de intentar una difícil reconciliación con México, Fidel Castro ha puesto a la actual administración mexicana en una larga lista de enemigos de la Revolución Cubana.

El Che Guevara se unió a la misión de Fidel como médico de combate, pero pronto se convirtió en un luchador activo. A lo largo de la Revolución cubana, iniciada en el año 1956, el Che Guevara y Fidel Castro perfeccionaron sus tácticas de guerra de guerrillas, escondiéndose en las altas montañas y atacando los puntos débiles del ejército de Batista. Durante tres años, se ganaron los corazones y las mentes del pueblo cubano y por fin lograron la victoria sobre el régimen de Batista.

Después de la guerra, el Che Guevara continuó al lado de Fidel Casto y ayudó a reformar la sociedad cubana. También escribió algunos libros que reflejan su filosofía y el relato de sus experiencias como un revolucionario.

El Che Guevara representó a Cuba internacionalmente como diplomático, viajando por todo el mundo para proporcionar ayuda y asesoramiento a aquellos que quisieran derrocar "poderes imperialistas". Fue capturado y ejecutado en Bolivia en octubre de 1967 por las fuerzas apoyadas por Estados Unidos mientras trataba de inspirar una revolución similar a la de Cuba.

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