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El Estado teológico se refiere a la explicación por las deidades personificadas. Durante los primeros Estados, la gente creía que todos los fenómenos de la naturaleza eran producto de la creación de lo divino o lo sobrenatural. Los hombres y los niños no consiguieron descubrir las causas naturales de diversos fenómenos y por lo tanto les atribuyen poderes sobrenaturales o divinos. Comte dividió este Estado en 3 sub-estados.:
El Estado positivo, también conocido como Estado científico, se refiere a la explicación científica basada en la observación, la experimentación y la comparación. Las explicaciones positivas se basan para su justificación en un método distinto, el método científico. Durante este estado, los seres humanos trataron de establecer relaciones de causa y efecto. El positivismo es una manera puramente intelectual de ver el mundo, que a su vez, hace hincapié en la observación y clasificación de los datos y los hechos.
Comte propuso una jerarquía de las ciencias basada en la secuencia histórica, con áreas de conocimiento que pasa por estos estados en orden de complejidad. Las áreas más simples y más remotas de conocimiento - mecánica o física - fueron las primeras en llegar a ser científicas. Estas son seguidos por las ciencias más complejas, las que se consideran más cercanas a nosotros.
La ciencia, entonces, de acuerdo a la "ley" de Comte, se desarrolla en este orden: Matemáticas; Astronomía; Física; Química, Biología, Psicología y Sociología. Una ciencia de la sociedad es, pues, la "ciencia reina" en la jerarquía de Comte, ya que sería fundamentalmente la más compleja. A través de las ciencias sociales, Comte creía que se podrían remediar todos los males sociales humanos.
Progresivamente la sociedad pasó de la fase teológica a la fase metafísica, es un estado difícilmente embargable, de hecho, es el estado intermedio entre dos estado vanguardistas teológico y positivo.
Se caracteriza por el paso de la intervención politeísta en los actos humanos a una explicación monoteísta y por explicaciones metafísicas de los fenómenos naturales. El tiempo metafísico no ha estado en un cambio constante debido a su destino crítico, por lo tanto negativo. Es durante este periodo de la vida social que son elaborados los grandes sistemas abstractos y absurdos da causas que regulan los fenómenos humanos.
Aplicando el desarrollo del espíritu individual, el estado metafísico caracteriza el tiempo de la adolescencia, el adolescente pierdo poco a poco fe en sus ficciones de infancia con respecto a las fuerzas superiores, pero no conoce aun las leyes invariables de los fenómenos, pues se ve obligado a poner en pie los sistemas abstractos de explicación de los fenómenos para cubrir su necesidad de saber. Dado que estas explicaciones no tienen ninguna base científica los sistemas elaborados en esta época deben necesariamente cambiar sin cesar, el estado metafísico corresponde a los primeros años de la educación sistemática.
La Ley de los tres Estados es una teoría concebida por Auguste Comte en su obra Curso de filosofía positiva (1830-1842). Se afirma que la sociedad en su conjunto pasa por tres estados teóricos diferentes: el estado teológico, o ficticio; el estado metafísico, o abstracto y por último el estado científico, o positivo. El primero es un punto de partida necesario para la inteligencia humana; el segundo está destinado únicamente a servir como etapa de transición y el tercero es su Estado fijo y definitivo.
Estas corrientes tienen como características diferenciadoras la defensa de un monismo metodológico (teoría que afirma que hay un solo método aplicable en todas las ciencias). La explicación científica ha de tener la misma forma en cualquier ciencia si se aspira a ser ciencia, específicamente el método de estudio de las ciencias físico-naturales. A su vez, el objetivo del conocimiento para el positivismo es explicar causalmente los fenómenos por medio de leyes generales y universales, lo que le lleva a considerar a la razón como medio para otros fines (razón instrumental). La forma que tiene de conocer es inductiva, despreciando la creación de teorías a partir de principios que no han sido percibidos objetivamente.
El positivismo es una corriente o escuela filosófica que afirma que el único conocimiento auténtico es el conocimiento científico, y que tal conocimiento solamente puede surgir de la afirmación de las teorías a través del método científico. El positivismo deriva de la epistemología que surge en Francia a inicios del siglo XIX de la mano del pensador francés Saint-Simon primero, de Augusto Comte segundo, y del británico John Stuart Mill y se extiende y desarrolla por el resto de Europa en la segunda mitad de dicho siglo. Según esta escuela, todas las actividades filosóficas y científicas deben efectuarse únicamente en el marco del análisis de los hechos reales verificados por la experiencia.
Esta epistemología surge como manera de legitimar el estudio científico naturalista del ser humano, tanto individual como colectivamente. Según distintas versiones, la necesidad de estudiar científicamente al ser humano nace debido a la experiencia sin parangón que fue la Revolución francesa, que obligó por primera vez a ver a la sociedad y al individuo como objetos de estudio científico.