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Nicole Valeria Castellanos A
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El centralismo es un sistema de gobierno donde un ente principal reúne todas (o la mayor parte) de los poderes del Estado. De esa forma, decide sobre todo el territorio gobernado.
Es decir, bajo este tipo de sistema, existe un poder central que tiene las mayores facultades para dirigir la nación. Esto, con instancias locales, como municipalidades, de menor poder.
El centralismo tiene una connotación geográfica. Es decir, hace referencia al hecho que siempre desde una misma región o ciudad (que usualmente es la capital) se toman la mayoría de decisiones que afectan a toda la nación. Esto, restando influencia y poder de decisión a las provincias.
El sistema de gobierno centralista ha tenido una larga tradición. Por ejemplo en Francia, donde se mantiene, al igual que en algunos países de América Latina donde existe un gobierno central, pero que convive con gobiernos subnacionales con ciertas atribuciones.
Cabe señalar además que el centralismo es lo opuesto a federalismo.
ederalismo es un sistema político que consiste en promover, desde el Estado central, la autonomía de las regiones, provincias o estados, que en conjunto forman una nación.
El federalismo busca, desde la autonomía de las entidades territoriales, establecer acuerdos de unión o alianzas que permitan responder y dar soluciones más asertivas y rápidas a los problemas que afectan a la sociedad.
En este sentido, las autoridades de las entidades territoriales pueden tomar decisiones políticas, legislativas y judiciales que les competen. De allí, que en algunos estados o provincias existan, por ejemplo, diferentes leyes o estatutos en referencia a lo que se considere legal o no en un lugar determinado.
No obstante, aunque exista un ente u organismo autónomo, los estados, provincias, regiones o municipios siempre están relacionados por las normas generales del gobierno y, que son compartidas a nivel nacional como, por ejemplo, cumplir con lo establecido en la Constitución Nacional.
"El Partido Liberal triunfará más tarde o más temprano a despecho de los apóstatas que lo han traicionado por cobardía o por conveniencia. Entonces sabrá hacer distinción entre los que le hayan quedado fieles y los que cobardemente le hayan vuelto la espalda. Aguardemos y esperemos, solía decir el célebre Alejandro Dumas". Así se expresaba el Presidente Juan José Nieto en su autodefensa de 1855, numeral 43, cuando era acusado por participar con los artesanos del golpe de Melo. Frase esta que hoy conserva su vigencia.
El Partido Liberal Colombiano es un patrimonio de la historia de esta patria grande y sufrida que no va a desaparecer mientras haya un solo joven que la defienda y levante con orgullo su bandera y sus principios. No es fácil comprimir 161 años del Partido político alrededor del cual se ha hecho la historia de Colombia, unos para luchar por él y otros para atacarlo, pero teniendo siempre como eje al Liberalismo5, pudiendo decir, sin lugar a equivocaciones, que los momentos de mayor gloria de Colombia se le deben al Partido Liberal y sus malos momentos a los tiempos de decadencia de nuestra colectividad.
Partido Conservador. Partido político organizado en 1857, durante el gobierno de Manuel Montt, y a consecuencia de la más grave y profunda división que afectó al bando pelucón, la Cuestión del Sacristán.
El 24 de diciembre de 1878, el partido realizó su primera convención, espacio que lo dotó de una estructura e ideario. Se caracterizó por su cercanía a la Iglesia Católica, transformándose en su más férreo defensor. En relación a la sociedad y a la vida privada, el partido fue tradicionalista, lo que no se asemejó a la postura liberalizante que esbozó en materias económicas y electorales en los años posteriores, que se materializó en 1874, año de reformas en materia electoral.
Partido de larga trayectoria, experimentó una fractura interna en 1949, cuando sufrió una división en el contexto de la promulgación de la Ley de Defensa de la Democracia durante el gobierno de Gabriel González Videla. Luego, en 1966, ya rearmado, se unió al Partido Liberal formando el Partido Nacional.
Los historiadores discrepan. Para Luis Eduardo Nieto Arteta, los años de la Hegemonía Conservadora que siguieron a la Guerra de los Mil Días fueron una época de “retroceso generalizado”. David Bushnell, en cambio, los define como “la nueva era de paz y café”.
Hubo de todo: empequeñecimiento y retroceso, paz y café, corrupción y progreso. Lo que no se había ensayado nunca, ni siquiera bajo el radicalismo: veinte años de paz; o, para decirlo con más exactitud, veinte años sin guerra. Y algo muy diciente: bajo la Hegemonía Conservadora se escribió por primera vez una Historia Oficial de Colombia: la de Henao y Arrubla, cuya influencia sobre la realidad duraría más de medio siglo. El manual de Historia Patria (pues así se llamaba, y era más patriótico que histórico) de José María Henao y Gerardo Arrubla, académicos conservadores y católicos, fue el resultado de un concurso con un solo concursante (o, si se quiere, dos: Henao y Arrubla), cuyo jurado, homogéneamente conservador, lo hizo adoptar por ley de la república como texto oficial para la enseñanza de la historia. Pero a pesar de todo no era una versión partidista sectaria, como habían sido hasta entonces, de un lado o del otro, las obras históricas publicadas a lo largo del siglo XIX.