El miedo la duda y los prejuicios afectan la obra misionera, pero el Señor puede ayudarnos a triunfar para su gloria
Texto Áureo
¿A dónde me iré de tu Espiritu? ¿ A dónde huiré de tu presencia? Si subiera a los cielos, alli estás tú; y si en el Seol hiciere mi estrada, he aquí allí tú estás
(Salmo 139:7-8)
Introducción
De todos los cuadros de los profetas, el que más se presta para enforcarnos como un caso de misiones mundiales es Jonas.
Este melancolico y tímido vocero de Dios ministró en algún período del reinado de Jeroboan II (rey de Israel)
Hijo de Amitai. No se sabe nada más de su vida personal ni de su funció profetica. con la exepción de la referencia que se hace a él en 2R 14:25
En el gran libro misionero del A.T. y se lee en las sinagogas el día de la expiación.
Jonás figura en la lista de misioneros internacionales porque la tarea que Dios le asignó fue llevar un mensaje de jucuio.
No parece haver sido un profeta controvercial como su antecesores Elías y Eliseo. Tampoco sabemos si vivo una vida publica como sus sucesores Isaias y Oseas.
Poner la mirada en lo grande y dificil de su misión
El tristemente célebre caso de Jonás ha sevido siempre como lección paa los que tratan de evdir y desobedecer alguna misión dada por Dios.
El ministerio de las misiones mundiales se han registrado casos pareccidos al de Jonás.
Este vocero de Dios vivía en la región montañosa de Galilea. Todo este territorio pertenecia al reino de Israel.
Ya para entonces el reino de Asiria se había convertido en un imperio mundial. el cual se mantuvo a la cabeza de las naciones por 30 años.
Unos 30 años más tarde los asirios habrán de poner fin a la existencia de Israel y llevaría cautiva a su gente para dispersarlas por el Asia.
Los asirios eran paganos; lo más probable era que no trataran bien al profeta hebreo ni hicieran caso a su predicación.
Por el contrario, había posibilidades que el rey mandara a matarlo inmediatamente por anunciar la destrucción de la capital y probablemete el imperio.
Como Jonás, muchos se niegan a cumplir las misiones que el Señor les asigna porque ponen la mirada en las dificultades y los riegos en ves de ponerla en el que los ha enviado.
Dar lugar a la duda, el miedo y los prejuicios
Es cierto que Jonás era un profeta de Dios, sin embergo, como humano era tan suceptible a la duda como cualquiera de nosotros.
La duda atacó a Jonás por 2 lados: por una parte no podía creer que que una ciudad tan grande y un imperio tan poderoso fuera destruido de un momento a otro. Por otra parte sabía que Dios es misericordioso y clemente, tardo para la ira y grande misericordia. (Sal. 103:8)
Otro factor que contribuyó a la huida de Jonás fue el medio que le sobrevino al pensar en el poderio de los asirios y su fama de ser crueles y malvados.
Jesús previno a sus discípulos cómo perder el miedo cuando se tiene que ir a una corte por causa del evangelio. (Mt. 10:18-20)
El tecer elemento causante de la huida y desobediencia de Jonás fueron sus prejuicios. Él sabia muy bien cuanto daño estaban causando los asirios a su país y a todos los reinos vecinos.
Esta era un buena oprtunidad para que su soberbia y maldad fueran castigadas como se lo merecían.
Conociendo a su Dios y sabiendo que si se arrepentián Él los perdonaria, el profeta optó por no meterse en problemas ni ver convertida y salvar a una nación mala.
La Evang. tiene qu sugir del corazón lleno de amor por los perdidos, así como Cristo dia su vida por nosotros como prueba de su Amor. (Jn. 15:13)
Tropiezos, escándalos y peligros
Los que desobedecen a Dios y tratan de huir de Él se exponen a innimerables inconvenientes que, tarde o temprano, los obligan a regresar a aquel a querian evadir.
Este profeta compro un pasaje pra viajar en direccion opuesta a que Dios lo envió.
Este profeta rebelde ya no escuchaba la voz de Dios, y Él tuvo que hablarle por na tormenta, habia perdido la energía espiritual y se había echado a domir en el interios de la nave, perdiendo incluso el desoa de orar.
La tormenta era tan terrible que los marineros "cada uno clamaba a su dios"
Ante el interogatorio de su identidad Jonás dijo: "Soy hebreo, y temoa Jehová, Dios de los cielos, que hizo el mar y la tierra"
Que triste es tener que caer en manos de impios y que sean ellos quiennes tenga que poner a un siervo de Dios en línea. En cambio Jonás ni pudo influir en los "marineros". Fuero ellos, más bien, los que rependieron al profeta.
Humillación, sufrimiento y peligros
Espiritualmente hay sanida y restauración cuando una persona que ha desobedecido a Dios se pone en sus manos y se somete a la disciplina que le sea impuesta.
Jonás se expuso al penoso momento de tener que dictar su propia sentencia: "Tomadme y echadme al mar, y el mar se os aquietara; porque yo sé que por mi causa ha venido esta gran tempestad sobre vosotros"
Este esra el único camino a seguir anta la crisis causada por un acto de desobediencia a Dios.
Jonás ni siquiera había imaginado ni se atrevía a pedir: la misericordia salvadora de Dios
Es intersante notar la cída del profeta, hasta casi perder la vida, 1ro. descendío a Jope, después al ser arrojado al agua, ahora se encuantra sumergido en las entrañas del gran pez.
Nadie caé súbitamente en elpecado o desobediencia; es generalmente un proceso de pasos desendentes. La palabra nos advierte: "por tanto, es necesario que con más diligencia atendamos a las cosas de hemos oído, no sea que nos delicemos".
Invocar a Dios reconociendo
Lo primero que Dios espera del que acude a Él en busca de restauración es el reconocimiento sincero de su error. En Jonás esto no hizo esperar. "Desde el vientre del pez".
En su sufrimiento moral, descubierto or la mirada que lo escudriña todo, este asustado predicador admitió: " Desechado soy de delante de tus ojos".
Los datos que da son claros:
1) "Rodéame e abismo:2:5, el gran pez nadaba por los más peofundo. del mar. 2) "El alga se enredó a mi cabeza" sin duda porque el pez se alimentó sólo de algas. 3) "Desendi a los cimietos de los montes" 2:6. Le pareció a Jonás ir de picadahasta el fondp de las aguas donde nacen los volcanes. 4) "Sacastes mi vida de la sepurtura". Sabia muy bien que, a menos que Dios en su misericordia lo perdonaria.
La misma experiencia sinto David en Salmo 40 al ser liberado de tremenda crisis que lo mantenía sumergido, como en un hoyo profundo, en una obscura prisión: "pacientemente esperé en Jehová, Y se inclino a mi y oyó mi clamor..."
Poner en las manos de Dios con fe y absoluta confianza
Sin dudas en los momentos de mayor angustia en cuando el corazón humano expresa las oraciones más significativas y eficaces.
En cap. 2.8 Jonas se atreve a exhortar a los que andan fuera de los caminos del Señor. "Los que siguen vanidades ilusorias, su misericordia abandonan"
La últimas expresiones de la oración de Jonás son totalmente alentadoras.
1)"Mas yo con voz de alabanza te ofreceré sacrifios" esta determinación del creyente firmes.
2) "Pagaré lo que te prometí". Se hemos hechos alguna promesas a Dios, esforcémonos en cumplirla. (Ecles. 5:4)
3)"La salvació es de Jehová" Si el Señor ha de bendecirnos y salvarnos, no será por nuestras bondades ni por nuestro servicio; es por la misericordia y por nuestra actitud de fe absoluta y entrga total.
Conclusión
El caso de Jonás se presta para usarlo como lección contra la desobediencia a Dios. Aun los profetas, los micioneros y los lideres de la iglesia han dado pasos contrarios a la voluntad de Dios alguna vez en su vida.
El texto Áureo de hoy nos enseña que nadiepuede esconderse de Dios ni huir de su presencia. ¿A dónde me iré de tu espiritu? ¿Y dónde huiré de tu presencia? Si subiere a los cielos, allí estás tú; u si en el seol hiciere mi estrado, he aquí, allí tú estás"
Jonas experimento en carne propia, y casi le costó la vida. Hay varias formas de reaccionar ante la disciplina y el castigo de Dios según He. 12:5-11.
1ro podemos menospreciarlo y hehusar confesar como lo hizo Jonás.
2do. podemos desmayar y darnos por vencidos
3ro. podemos soportar el castigo, confesar nuestros pecados, humillarnos
3ro. podemos soportar el castigo, confesar nuestros pecados, humillarnos en su presencia y confiar que Él enderezará todo para nuestro bien y para su gloria.
Jonás confesó su pecado, oró a Dios, se sometió, confió y Dios lo liberó.