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Hecho por: Adrián, Lucía, Miriam y Natalia. 1 Bach-B.
Los individuos que formaron parte de la especie del homo antecesor adoptaron una postura bípeda y más erguida que los individuos anteriores. ·Su tamaño era entre 1,65 y 1, 85 metros de altura.
Sigue sin estar completamente erguido pero con el resurgimiento de nuevas especies se pueden observar cambios notables en la posición de su columna.
La morfología de la mandíbula recuerda a la de ciertos homínidos muy posteriores, del Pleistoceno Medio, de la especie Homo heidelbergensis, como los de la Sima de los Huesos, también de Atapuerca. Tenían una mandíbula delgada, dientes pequeños, en particular el ultimo molar, con grandes incisivos con forma de pala y poca cavidad en las raíces de los dientes.
Las manos de este homínido también habían desarrollado la capacidad de coger y manipular objetos, pero estas eran mucho más robustas y fuertes que las de sus antecesores. El homo Antecessor era diestro, algo muy significativo porque hasta entonces, las especies antecesoras eran ambidiestras.
Todavía hay ciertas discrepancias entre científicos sobre la capacidad de hablar en estos individuos, en cambio, si se está seguro de que estos se comunicaban mediante símbolos.
Tenían una capacidad craneana de 1000
centímetros cúbicos y su cerebro era
más pequeño que el del ser humano
actual, y con menos circunvoluciones
cerebrales.
El homo antecessor tenía ya una inteligencia muy parecida a la que tiene la especie actual, por ejemplo, ya dotaban de sentido y de trascendencia a la muerte, pues se encuentran pozos verticales de más de 12 metros de profundidad que contienen en su interior restos de un mínimo de 28 homínidos, una acumulación intencional de cadáveres que demuestra que ya tenían comportamientos complejos.
Este homo utilizaba herramientas muy primitivas, más que las de sus antecesores africanos, lo cual hizo pensar a los arqueólogos que estos seres se movilizaron para buscarse la vida en otra parte. Estas herramientas estaban hechas de piedra y se utilizaban sobre todo en caza, para matar a los animales, despellejarlos, etc y también para confeccionar ropajes, pescar…
Era una tecnología simple, pero con estrategias sociales y económicas muy aptas, un ejemplo de esta es el chopper, una piedra de río con filo plano y recto, que estos homínidos empleaban para descuartizar a los animales que caían en la cueva.
Fueron acertados cazadores de varios
tipos de cérvidos, équidos y grandes bóvidos, y carroñaron despojos de grandes ungulados como mamuts o rinocerontes. Para cazar empleaban herramientas de sílex y de cuarcita, la técnica que empleaban era salir con herramientas tales como lanzas, piedras afiladas, etc a matar a todo animal que se antepusiese en su camino.
Evolución social
Generalmente, se encontraba el macho, después las hembras y por último las crías. En ocasiones, al practicar el canibalismo, los más débiles de la jerarquía eran devorados por los más fuertes.
Se afirma que los homínidos sabían adaptarse tanto a zonas más secas del sur de la Península Ibérica como a las áreas más lluviosas y húmedas del norte.
El Homo antecesor de Atapuerca. Gozó de un clima cálido similar al actual y establece similitud entre los paisajes de la Sima del Elefante y Gran Dolina de Atapuerca (Burgos) y los de Fuente Nueva 3 y Barranco León de Orce (Granada).
El Homo antecessor de Atapuerca (Burgos) tenía un patrón alimentario mecánicamente más exigente que el de otras especies: su dieta se basaba en alimentos sin cocer, más duros y abrasivos que los de otros homininos (subgrupo dentro de los homínidos) del Pleistoceno inferior, según ha concluido un estudio de las trazas microscópicas que dejan las partículas abrasivas de los alimentos en el esmalte dental.
Este patrón de consumo de alimentos duros y abrasivos podría explicarse por las diferencias en el procesamiento de los alimentos en un entorno muy exigente con fluctuaciones en el clima y en los recursos alimenticios, según el trabajo, que revela por primera vez evidencias sobre la dieta de estos homininos.
Los Homo Antecessor empezaron a hacer las primeras prácticas fúnebres, esto fue descubierto en Atapuerca cuando aparecieron las pruebas de los rituales funerarios más antiguos del mundo en la Sima de los Huesos, (en el interior de la Cueva Mayor) que es el yacimiento en el que se han encontrado más fósiles humanos del mundo, en total unos 33 individuos de los cuales se cree, por la forma que están colocados, que fueron depositados allí por sus semejantes, una vez muertos, expresando con ello un sentimiento de angustia ante la muerte.
La mayoría de los individuos tenían síntomas de malnutrición o enfermedad. También en el cráneo tenían infecciones generalizadas, que comenzaron en los dientes y se extendieron hasta casi la órbita del ojo.
Entre estos seres se descubrió al primer sordo, que se quedó sordo por una persistente otitis.
Las principales causas por las que morían era la
falta de alimento, la práctica de canibalismo e infecciones provocadas por
la entrada de un patógeno en heridas abiertas.
Su esperanza de vida era de unos 40 años, un poco
menos de la mitad de la actual nuestra.
No se ha descubierto mucha información sobre los remedios naturales que utilizaban, pero se sabe que se parecen a las que utilizaban sus antecesores:
utilizarían la ingesta de plantas medicinales o el uso de
ungüentos.