A partir de 1970 el gobierno mexicano tuvo que mantener el control y participar de forma activa en las actividades económicas, o si no, definitivamente liberalizar la economía.
En el ámbito internacional el comercio mundial se había expandido y la tendencia de los países era apostar por construir economías “abiertas” aún cuando se reconocía el papel regulador del Estado como promotor del desarrollo.
En este contexto hubo dos devaluaciones:
- 1976, donde el peso perdió 59% de su valor ($27.97)
- 1982, devaluación de 121.6% ($57.18)
El Estado debía fortalecer su función de intervención para regular las desigualdades económicas y sociales derivadas del desarrollo.
Este modelo se denominó "Desarrollo Compartido" y la pretensión era que mediante un gasto público enorme y creciente se alcanzara una mayor justicia social.
- En 1976, durante la crisis, el gobierno no tuvo más remedio que pedir la ayuda del Fondo Monetario Internacional (FMI) para sortear la emergencia.
- El organismo internacional exigió a cambio el retorno a la ortodoxia en las finanzas del sector público, austeridad en el gasto, lo que implicaba un presupuesto reducido y bajos salarios.
Lo que caracterizó el gobierno de López Portillo fue la corrupción de su entorno inmediato, el nepotismo evidente, los gastos desmesurados, la devaluación del peso y el fracaso al impulso de la industria petrolera.
- López Portillo tuvo que nacionalizar la banca, en un intento desesperado por reducir la crisis.
- El 1 de septiembre de 1982, día de su último informe de gobierno, López Portillo tuvo que encarar a la nación para anunciar al país la crisis por la que estaba pasando.
Modelo de Desarrollo compartido (1970-1982)
Lic. Mariana I. Balbuena Mtz.
Desarrollo compartido (1970-1982)
Luis Echeverria Álvarez (1970-1976)
José López Portillo (1976-1982)