Loading presentation...

Present Remotely

Send the link below via email or IM

Copy

Present to your audience

Start remote presentation

  • Invited audience members will follow you as you navigate and present
  • People invited to a presentation do not need a Prezi account
  • This link expires 10 minutes after you close the presentation
  • A maximum of 30 users can follow your presentation
  • Learn more about this feature in our knowledge base article

Do you really want to delete this prezi?

Neither you, nor the coeditors you shared it with will be able to recover it again.

DeleteCancel

Make your likes visible on Facebook?

Connect your Facebook account to Prezi and let your likes appear on your timeline.
You can change this under Settings & Account at any time.

No, thanks

Vicente achata Vargas

biografia
by

tati García Caceres

on 23 January 2013

Comments (0)

Please log in to add your comment.

Report abuse

Transcript of Vicente achata Vargas

NACIO EN EL DEPARTAMENTO DE PUNO Sus cuentos más famosos son:
El trompo, El mendigo de la catedral. Sus 28 cuentos han sido reunidos en un solo libro, El anticristo y otros cuentos. Murió en Arequipa en el 2005. UN ESCRITOR DE CUENTOS VICENTE ACHATA BARGAS PROVINCIA PUNO “… no es un escritor formado en academias o talleres de narración. Es un escritor intuitivo, carente de técnicas modernas. Abogado de profesión y exquisito narrador. Puede decirse de él
que cierra todo un ciclo de narrativa en la región de Puno. Perteneció en los 80, al Grupo
Titikaka, conformado además por Jorge Flórez-Áybar, Luis Gallegos y Alberto Cáceres;
Grupo al cual, se incorporó luego Feliciano Padilla. Sus bellos cuentos "El trompo", "El
mendigo de la catedral", pasarán necesariamente a la historia, como pertenecientes a una
etapa importante de la narrativa puneña. ¿Por qué se dice que cierra un ciclo si perteneció
al "Grupo de los Ochenta"? Por su actitud literaria, por el aparato formal, por el lenguaje,
por la caracterización de los personajes que aunque ya no son indios necesariamente,
todavía mantienen las características de su generación. No obstante ello, todos sus cuentos
son hermosos y encierran una ternura peculiar. Leamos un cuento de su autoría: El trompo
Vivía en una casona solariega de este querido Puno de antaño, donde nací,
crecí y me formé. Tenía un patio enorme adornado con eucaliptos, con flores
de geranios, claveles, rosas, bocaisapos, girasoles. En un extremo del patio
había un manzano y ciruelo, cuyos frutos eran pocos, pero sazonados y; en el
otro extremo, un kolli que nos prodigaba su sombra plácida.
Mi padre tenía en una habitación grande su taller de zapatería, y su
hermano llamado Domingo, tenía un torno enorme de madera de color azul
con el que construía muebles de estilo antiguo, con altorrelieves tallados en el
mismo torno.




Un día que no recuerdo cuándo fue, pero que me proporcionó la mayor
alegría de mi vida, me dijo mi tío: ¿Quieres un trompo o un bolero? Sin pensar
dos veces, le respondí, los dos. Bueno, vamos a hacerlos, fue su respuesta compasiva. Haber sobrino al torno; agarras la manivela y haces dar vueltas.
Mientras alborozado agarraba el manubrio del enorme torno, que me pareció en ese instante, un gigante, como al Quijote las aletas del molino de
viento contra las que se estrelló creyéndolos gigantes con quienes combatir,
así mismo, esperaba yo la hora de batallar. Mi personaje inolvidable se parapetó en el otro extremo de la habitación y colocó un pequeño tronco en forma de lloque al borde de una pieza de fierro pequeño que formaba parte del torno y al cual estaba conectado mediante un lazo largo que hacía impulsar el torno.





mi tío lindo, un hermoso trompo bien torneado.
Sólo faltaba ponerle la púa. Agarró un tornillo y lo colocó en la parte
inferior del juguete que es delgado, a diferencia de la parte superior o cabeza
que es ancha. Con dos golpes de martillo zafó y afiló el tornillo clavado
cabeza abajo del trompo. Sólo faltaba un cordel con qué hacer bailar. Se hizo
el cordel bien torcelado. Con él envolvió el cuerpo del trompo comenzando de
la base hasta cubrir parte de la cabeza y; con un tiro de la mano derecha, el
trompo salió de su envoltura como un bólido y al caer al suelo Y BAILO
estrepitosamente para luego clavarse en un solo punto, donde seguía su baile
rítmico hasta dormirse, arrullarse en ese vertiginoso movimiento de rotación
sobre su mismo eje, produciendo un ruido, o más bien, un sonido casi
musical como el zumbido del moscardón, ante lo absorto de mi ser, al
espectar este bellísimo juguete de mis recuerdos.
Hoy no existen el taller de zapatería ni el torno; ni mi padre ni mi tío
Domingo. Sólo queda el recuerdo de aquellos mis días juveniles, alegres al
lado de estos dos seres queridos.
*** Dio la voz de mando: ¡Mueve el manubrio! Me costó un gran esfuerzo
que no lo sentí en ese momento por la emoción que me embargaba de hacer
un trompo. Y, ¡suaz!, el torno se puso en movimiento de rotación como el
molino de viento, pero sentía el chirriar del contacto de un pincel con la
madera. Era que estaba tallándolo y dándole forma simétrica. Seguía
moviendo la manivela y seguía el grandioso torno dando vueltas y vueltas; y
ese chirrido era ya agudo, fino, casi imperceptible. A los pocos minutos, a la
orden de basta ¡Qué alegría! ¡Qué gozo! Me mostró en la palma de su mano,
Full transcript