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CARICATURA POLÍTICA DE CRÍTICA Y OPOSICIÓN DE 1820 A 1910

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Oriana Ávila

on 13 March 2014

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Transcript of CARICATURA POLÍTICA DE CRÍTICA Y OPOSICIÓN DE 1820 A 1910

Panorama General de la época
México acababa de consumar su independencia y había dejado atrás la idea de los pobladores como colonos y como indígenas; tampoco lo definían ni como Tenochtitlán, ni como Nueva España, si no como un nuevo país recién formado.
Caricaturistas
Críticas centrales
Introducción
La caricatura que se produjo en México desde su introducción, alrededor de 1840 y hasta mediar 1880, fue principalmente de tipo político.

A lo largo de 1860 y 1870 se consolidó el uso de las caricaturas en la prensa periódica, pues las imágenes se convirtieron en una estrategia clave en las luchas partidistas. Después de un par de décadas, cuando el interés público estuvo centrado en asuntos relacionados con el acceso al poder, la cuestión electoral y el control político, preocupaciones relacionadas con el avance de la industrialización y los efectos del proceso de urbanización adquirieron relevancia en el periodismo con caricaturas.

En la década de 1880 destacó en la caricatura de la prensa de la Ciudad de México la presencia de las clases populares y el tratamiento de algunos problemas que caracterizaban a la emergente cuestión social.

En efecto, en algunos periódicos el foco de atención se desplazó hacia el tratamiento de los temas y problemas cotidianos, transformándose en instrumento de crítica al sistema social.

Primera caricatura
En El Iris, periódico crítico y literario, Claudio Linati, un italiano nacido en Parma, realizó
La Tiranía
, considerada como la primera caricatura publicada en México, el 15 de abril de 1826.
Linati es el introductor de la litografía en nuestro país, al que llegó en 1825; un año después se asoció con su compatriota Florencio Galli y con el poeta cubano José María Heredia para fundar El Iris con una visión moderna de periodismo, tomando partido por la república y criticando a la monarquía.
CARICATURA POLÍTICA DE CRÍTICA Y OPOSICIÓN DE 1820 A 1910
Lo social
En el siglo XIX México vivió un periodo de muchas luchas: dos invasiones extranjeras las cuales le costaron casi la mitad del territorio con el gobierno de Santa Anna; la imposición de un gobernante europeo por la intervención francesa (Maximiliano), el cual además se regía por el comando de los conservadores ,y una guerra civil que terminó con el triunfo de los liberales y el gobierno de Juárez.
Durante su régimen se implementaron las Leyes de Reforma, las cuales negaban el catolicismo colonial al promover la disolución de las asociaciones religiosas y la propiedad comunal indígena; proponían la separación de la iglesia-estado y la libertad de enseñanza.
Juárez quería crear una nueva sociedad sustituyendo la tradición del catolicismo por una afirmación igualmente universal: la libertad e igualdad de todos ante la ley.

Con Porfirio Díaz se estableció paz pero no hubo democracia; organizó una gran parte del país pero restauró privilegios; estimuló el comercio, construyo ferrocarriles y creó las primeras industrias modernas, pero abrió las puertas al capitalismo. Promovió el progreso, la ciencia, la industria y el libre comercio.
Entre superticion y fanatismo

la atroz tiranía mira sentada

y con terror y mercenaria espada

de quien siembra la muerte el despotismo.
El tratamiento de la cuestión social en la caricatura carecía de un cuestionamiento profundo y serio respecto a los orígenes y causas que producían problemas como el alcoholismo o la delincuencia, tampoco se perseguía relacionar el crecimiento de la pobreza y la mendicidad o el descontento del mundo obrero con los agentes económicos que los generaban, o con la ausencia de políticas gubernamentales. Se limitaban a mostrar los signos más evidentes, confiando en que el mostrarlos era un camino para corregirlos.
En efecto, la presencia de la cuestión social en las caricaturas de La Época Ilustrada y La Patria Ilustrada no implicaba que en esos periódicos predominara un discurso centrado en preocupaciones ideológicas, políticas y morales enfocadas a lograr el bienestar colectivo, la erradicación de la desigualdad o la defensa de derechos de los trabajadores.
La caricatura de tipo social era el recurso de acción de una prensa aliada con el poder gubernamental, alineada con el proyecto del Estado y con los intereses de los grupos que detentaban el poder económico. Representaba, en todo momento, una mirada clasista. Por sus filiaciones y convicciones, ambos semanarios estaban impedidos de hacer una crítica que involucrara a los dos más importantes responsables, tanto del origen como de las posibles soluciones de la cuestión social: los propietarios industriales y el Estado.
Toma de conciencia
Al dejar al descubierto las condiciones en las que vivía gran parte de la población citadina, la caricatura social se constituyó en un elemento de crítica, promovió una progresiva toma de conciencia de los problemas y situaciones en las que esos “otros” vivían. De esta manera, se convirtió en una de las formas más directas y gráficas de dejar al descubierto y hacer visibles las consecuencias de la industrialización y la creciente urbanización. Podemos decir que la caricatura logró exponer con una enorme fuerza, y probablemente más allá de las intenciones de los dibujantes, los debates característicos de la denominada cuestión social.
Napoleón Constantino Ignacio Escalante y Riego.
Considerado el padre de la caricatura en México, Napoleón Constantino Ignacio Escalante y Riego nació en 1836. Su carrera como caricaturista fue vertiginosa. Participó en El Sombrero y en El Impolítico; en 1861 fundó La Orquesta, una de las publicaciones emblemáticas de la prensa satírica. En ese periódico adquirió reconocimiento público debido a su aguda crítica.
Escalante fue un liberal que apoyó al gobierno de Juárez, pero al cual criticó cuando fue necesario. En 1863 Escalante fue arrestado por el gobierno imperial de Maximiliano, acusado de hablar contra la intervención extranjera. Cuando murió, su obra ya era considerada un retrato de esa época. De acuerdo con su acta de defunción, de fecha 21 de octubre de 1868, Escalante murió cuando apenas tenía 32 años, en un accidente ferroviario.

Jesús Martínez
Jesús Martínez Carrión fue uno de los caricaturistas que más críticas, hizo acerca del porfiriato.
Nació en la ciudad de Guanajuato en 1860. Llegó a estudiar a la ciudad de México a la Academia de San Carlos, su facilidad para el dibujo lo condujo a la prensa y a la militancia política pues muy pronto se enroló al Partido Liberal al lado de los hermanos Flores Magón.
Su calidad estética lo había consagrado como un artista indispensable en la época, había participado en los Almanaques de Ates y Letras, publicadas por Manuel Caballero, en Cómico, y hasta en el aristocrático El Mundo.
Trabajó en el mítico El hijo del Ahuizote y cuando este fue clausurado, fundó El Colmillo Público desde donde mantuvo una actitud crítica ante el dictador Porfirio Díaz. Fue arrestado y encerrado en un calabozo insalubre, sin compañía. Solo tres meses en esa celda bastaron para que fuera sacado agonizante y ciego para morir pocas semanas después en el hospital, el último día de 1906, a consecuencia de tuberculosis pulmonar.

Santiago Hernández
Santiago Hernández Ayllón nació y murió en la ciudad de México el 25 de julio de 1832 respectivamente. Autodidacta, a la muerte de su padre, comenzó a ganarse la vida pintando cuadros, naturalezas muertas, retratos a lápiz e impartiendo clases. Como cadete de El Colegio Militar participó en la defensa del Castillo de Chapultepec, en 1847, tiempo después se dedicó por completo a la caricatura crítica publicando su primer caricatura en el año de 1849 en el periódico La Orquesta. También colaboró en periódicos muy importantes como: El Espectro, El Perico, La Orquesta, La Pluma Roja, El Palo de Ciego, La Jícara, Juan Diego, El Rasca Tripas, El Máscara, El Ahuizote y El Hijo del Ahuizote donde se reconoce también su trabajo como litógrafo.
El México que le tocó vivir, lo llevó a criticar por medio de sus caricaturas a los conservadores, aliados a las potencias imperialistas, pero también a los liberales, en una honestidad combativa ajena a la complacencia política y al dogmatismo tan imperante. Ni siquiera Benito Juárez, a quien rendía gran admiración, se salvó de críticas terribles cuando cometió errores o cuando Hernández pensó que Juárez se equivocaba.

José Guadalupe Posada
José Guadalupe Posada nació en la ciudad de Aguascalientes, el 2 de febrero de 1852, y es uno de los más geniales caricaturistas que ha dado México, autor de uno de los símbolos que se convirtió en un icono nacional: “La calavera catrina”.
José Guadalupe Posada nació en la ciudad de Aguascalientes, el día 2 de febrero de 1852 en la Ciudad de México y murió el día 20 de enero de 1913. Fue un grabador, ilustrador y caricaturista mexicano que hoy en día es considerado uno de los más geniales caricaturistas que ha dado México. Célebre por sus dibujos de escenas costumbristas, folclóricas, de crítica socio-política y por sus ilustraciones de «calacas» o calaveras, entre ellas La Catrina.
Posada dejó más de diez mil obras que están por descubrirse y a pesar de toda su herencia artística, murió en la pobreza absoluta solo, sin familia, en un miserable cuarto de una vecindad del barrio de Tepito, el 20 de enero de 1913, apenas unos días de que se diera el golpe de estado de Victoriano Huerta.
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