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El misterio de la calle de Olmedo

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May Bui

on 20 January 2014

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Transcript of El misterio de la calle de Olmedo

El Misterio de la Calle de Olmedo
Introducción
La catedral de la Ciudad de México es un edificio hermoso. Se dice que fue construida en el sitio donde antes se encontraba un templo azteca. Es la catedral más antigua de Norte América y la más grande del continente americano. El cura de la siguiente leyenda celebró la misa en esa catedral. Esta leyenda es de la última parte del siglo XVIII. El título le dice qué clase de árboles (olmos) hay en la calle.



La Leyenda
Era una noche fría y oscura en la capital de México. Llovía mucho y hacía viento. Parecía que toda la gente dormía porque no había ruido en las casas ni en las calles.
La campana grande y melodiosa de la catedral dio las ocho. En ese momento un cura salió de la catedral y caminó rápidamente en dirección a su monasterio. Iba rezando el rosario en voz baja.
Al doblar la esquina, el cura oyó la voz de un hombre que estaba al otro lado de la calle.

“Espere un momento, padre, por favor. Quiero hablar con usted” dijo el hombre.
“Muy bien, señor. ¿Qué desea usted?” respondió el sacerdote.
El hombre corrió al lado del cura y le dijo:
“Mi hermana, que vive aquí en la calle de Olmedo, está muy enferma. Está por morir y desea hablar con un sacerdote. Por favor, venga a oír su confesión.
Por un momento el cura no respondió. Estaba cansado y tenía frío. Prefería ir al monasterio donde vivía.
“Venga pronto” imploró el hombre.
“Muy bien, vamos” respondió el cura.
Los dos caminaron de prisa hacia una casa vieja. El hombre abrió la puerta y los dos entraron en un cuarto húmedo y frío. En una cama el cura vio a la hermana que era joven y hermosa. Su ropa era elegante, pero el buen padre tembló cuando miró porque tenía dos manos juntas en actitud de rezar.
“Gracias por venir padre” dijo la hermana en voz débil.
“Siéntese, padre, y por favor, oiga la confesión. Tengo que salir a las nueve” dijo el hombre con impaciencia.
El cura obedeció. Se inclinó sobre la cama para oír la confesión de la hermana. El hombre se sentó al lado del cuarto a leer un libro.

El cura: priest
Los olmos: elms
La Campana: bell
Al doblar: turning
La esquina: corner
Tembló: trembled
Obedeció: obeyed
Se inclinó: leaned down

Un poco antes de la nueve el hombre dijo a la cura:
“Ahora usted tiene que salir. Gracias por venir. Muy buenas noches”
“Buenas noches” dijo el sacerdote asombrado (surprised). Y salió rápidamente de la casa.
Entonces la campana de la catedral dio la hora. Eran las nueve. En ese momento el cura oyó un grito terrible. El ruido vino de la casa donde había estado él.
El sacerdote corrió a la casa y llamó a la puerta. Nadie respondió.
“Abra la puerta en nombre de Dios” gritó el cura, asustado (frightened).
Hubo silencio.
Por media hora el cura esperó delante de la casa. Entonces, triste y confuso, salió para el monasterio. Pero, ¿dónde estaba su rosario? No lo tenía. Entonces recordó. Estaba sobre la cama de la señorita enferma. Toda la noche el cura estuvo nervioso y no pudo dormir.

Asombrado: surprised Asustado: frightened

Al día siguiente se levantó temprano y fue a la calle de Olmedo. En la esquina vio a un policía y le dijo:
“Por favor, señor policía, venga conmigo para recoger mi rosario. Está cerca, en una casa.
“Con mucho gusto, padre” dijo el buen policía.
Los dos caminaron a la casa y el policía llamó a la puerta. Nadie la abrió.
“¡Abran la puerta en nombre del rey!” gritó el policía en voz alta.
Al oír la voz del policía, los vecinos salieron de sus casas. Quisieron saber lo que pasaba.

Recoger: to pick up
“Nadie vive en esa casa” dijo en hombre.
“Es verdad” dijeron los otros vecinos.
“Hace más de medio siglo que sus puertas no se abren”
“Pero mi rosario está en la cama de esta casa” dijo el cura.
“¡Imposible!” gritaron los vecinos.
“Vamos a ver” respondió el policía que difícilmente abrió la puerta con su espada.
Entonces todos entraron en la casa. El hombre no estaba. Pero en la cama había en esqueleto con las manos juntas en actitud de rezar, y a su lado, todos vieron el rosario del cura.
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