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Estereotipos de Género, imagen corporal e influencia de cons

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Monse Hi. Am.

on 4 February 2016

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Transcript of Estereotipos de Género, imagen corporal e influencia de cons

Estereotipos de Género, imagen corporal e influencia de consumo propiciado por la publicidad mediática en mujeres universitarias.
Estudio comparativo
México-España.
Monserrat Hiriartt Ambriz
Las consecuencias que origina la exposición mediática a la mujer son varios. La imagen de la mujer y su aspecto físico, han sido utilizados en la publicidad de los diferentes medios de comunicación a lo largo de los años.

Actualmente, la influencia que tienen los medios de comunicación al estereotiparla, ha tenido como resultado tendencias de imitación a modelos femeninos televisivos y publicitarios. Sin embargo, la gran mayoría de la población femenina no logra ese prototipo deseado, teniendo como consecuente baja autoestima.

Estereotipo

Fernández Martínez, señala que un estereotipo es una forma habitual de describir y presentar a un grupo de gente, una “etiqueta” que se transmite de generación en generación y que influye poderosamente en la conducta de todas las personas. Un estereotipo, es un conjunto de rasgos típicos que se supone poseen los miembros de un colectivo, es la opinión de la sociedad, o de un grupo de ella, respecto a otro grupo. Estereotipos, como sabemos, los hay de muchas clases.

Los estereotipos, transmitidos por la tradición y adquiridos por el individuo desde la niñez, son considerados por la mayoría, como naturales y obvios, sin percatarse de que son construcciones sociales, que resultan muy difíciles de cambiar. El Diccionario de la real Academia Española define precisamente el estereotipo como una “imagen o idea aceptada comúnmente por un grupo o sociedad con carácter inmutable”. En efecto, los estereotipos evolucionan más lentamente que la realidad social y a veces se mantienen sin tener nada que ver ya con dicha realidad.

I.2. Género

Inmujeres, en el ABC de género en la Administración Pública, define género como el conjunto de ideas, creencias y atribuciones sociales que se construyen en cada cultura y momento histórico en base a la diferencia sexual. De aquí surgen los conceptos de masculinidad y feminidad, estos determinan el comportamiento, las funciones, las oportunidades, la valoración y las relaciones entre mujeres y hombres. Es decir, el género responde a construcciones socioculturales susceptibles de modificarse dado que han sido aprendidas. En consecuencia, el sexo es biológico y el género se elabora socialmente, de manera que ser biológicamente diferente no implica ser socialmente desigual.

Otra definición de género, se refiere a los atributos sociales y a las oportunidades asociadas con ser hombre o mujer, dichos atributos están socialmente construidos y se aprenden a través de procesos de socialización. Lamentablemente en la mayoría de las sociedades, hay diferencias y desigualdades entre mujeres y hombres en las responsabilidades asignadas, las actividades realizadas, el acceso y control sobre los recursos, así como las oportunidades de toma de decisiones.

I.2.1. Perspectiva de género

Cecilia Rodríguez, expone una breve reseña del concepto de género, su origen y evolución; además afirma que sin duda, lo que hoy en día conocemos como perspectiva de género tiene su origen en los movimientos de reivindicación de las mujeres, iniciados desde el siglo XVII, siendo la década de los sesentas el periodo histórico de mayor fuerza política y cultural de los diversos movimientos feministas.

El concepto de "género" data de 1955, cuando el investigador John Money propuso el término "papel de género" (gender role) para describir al conjunto de conductas atribuidas a mujeres y varones. Fue hasta 1968 cuando Robert Stoller estableció más claramente la diferencia conceptual entre sexo y género al utilizar el concepto de "identidad de género" (gender identity).

I.2.2. Estereotipos de género

En el contexto del Programa Regional “Ciudades Seguras: Violencia contra las Mujeres y Políticas Públicas”, se lleva a cabo un tipo de Glosario para el uso de un lenguaje no sexista en el tratamiento periodístico de la violencia hacia las mujeres, definiendo estereotipo de género como:

La tipificación social del ideal masculino y femenino. El conjunto de características y comportamientos que la sociedad espera de un varón y de una mujer. Mientras que el estereotipo de género masculino señala como lo propio del varón la actividad y la independencia; el estereotipo de género femenino sanciona como lo normal y lo correcto la pasividad y la dependencia. Las características sancionadas como lo pertinente al género femenino son a su vez las de menor estimación social, mientras que las asignadas al género masculino son las más valoradas.

Para Gabriela Delgado, a las niñas se les enseña a “jugar a la comidita” o a “las muñecas”, así desde pequeñas, se les involucra en actividades domésticas que más adelante reproducirán en el hogar, formando parte de la “educación” que deben recibir las mujeres para cumplir con las tareas que la sociedad espera de ellas en su vida adulta.

En cambio, a los niños se les educa para que sean fuertes y no expresen sus sentimientos, porque “llorar es cosa de niñas”, además de prohibirles ser débiles, siendo éstas las bases sobre las que se construyen los estereotipos de género, reflejos simples de las creencias sociales y culturales sobre las actividades, los roles, rasgos, características o atributos que distinguen a las mujeres y a los hombres. Por lo tanto, los estereotipos son concepciones preconcebidas acerca de cómo son y cómo deben comportarse las mujeres y los hombres.

Ahora bien, Norandi en su Artículo El estereotipo delgado, forma de violencia hacia la mujer: expertas, menciona que, aunque la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia no la tipifica como tal, expertos consideran que el “estereotipo de género” es una de las agresiones más arraigadas contra las mujeres en el mundo. A continuación, Norandi expone diferentes puntos de vista de este concepto:

La antropóloga Patricia Castañeda Salgado, define el estereotipo de género como “violencia subjetiva, porque afecta emociones, es apropiada por la víctima y disloca hacia lo negativo la idea que la mujer tiene de sí misma”.

Para Olga Bustos Romero, investigadora de la Facultad de Sicología de la UNAM, se califica esta violencia como “sicológica” porque causa presión en la mujer y le produce autodaño, pues ese estereotipo impone exigencias como estar hiperdelgada o llevar tacones altísimos, que ocasionan trastornos alimenticios y daños en la columna vertebral.

La comunicóloga Aimé Vega Montiel, del Programa de investigación feminista, asegura que la violencia del estereotipo pasa por casi todos los modelos de violencia tipificados en las leyes, como psicológica y física, porque son cuerpos enfermos; la sexual presenta a la mujer como un objeto, y no como un sujeto de acción, y en los casos más extremos, es feminicida, porque ya son muchas las modelos que han muerto a causa de llevar al extremo ese estereotipo.

No obstante, las expertas coinciden en que el Estado, como guardián del bienestar de la población, es responsable de esta situación y le compete promover medidas para erradicar la violencia que este estereotipo genera contra las mujeres.

Norandi, citando a Bustos Romero, señala que la violencia que este estereotipo genera, afecta la salud física y mental de las mujeres, evitando su total desarrollo. El aspecto físico se considera para emplear a una mujer y, por ello, se valora a través de su cuerpo. En cambio, rara vez a un hombre, a la hora de buscar trabajo, se le exige que no sobrepase la talla siete.

De igual manera, expone que según la Asociación Mexicana de Cirugía Plástica, Estética y Reconstructiva (AMCPER), en el 2011, México ocupaba el segundo lugar en el mundo, después de Estados Unidos, en donde se realizaban más cirugías estéticas, y también el segundo lugar donde más personal no capacitado hacía dichas intervenciones, las cuales en casi 90 por ciento son solicitadas por mujeres.

I.3. El papel de los medios de comunicación en los estereotipos de género

En nuestros días, la imagen de lo que son, o deben ser las mujeres y los hombres, o de lo que hacen según condición de género, está determinada en buena parte por los medios de comunicación. El Instituto Nacional de las Mujeres, elaboró una publicación sobre la relación entre las mujeres y los medios de comunicación, que señala que las construcciones sociales realizadas por los medios de comunicación son ideológicas, de manera que el resultado son representaciones de mujeres y hombres que no corresponden del todo con la realidad.

I.3.1. Cambios a raíz de la aparición de los medios de comunicación y la publicidad

A lo largo de su historia, los medios de comunicación han reproducido los estereotipos de lo femenino y lo masculino mediante la emisión de contenidos con representaciones sexistas, fortaleciendo con ello las inequidades entre mujeres y hombres. Es así como los medios continúan fomentando los roles tradicionales; por ejemplo, en las revistas y en la publicidad, la imagen de la mujer como objeto sexual es la que predomina y pese a la intención de presentarla desarrollando sus dotes profesionales, se continúa mostrándola más preocupada por su aspecto físico que por el intelectual. En cuanto a los contextos en que la colocan, insisten en confinarla al ámbito privado, doméstico o familiar, a través de los temas de hogar, moda, cocina y belleza; mientras que a los hombres, se les muestra preocupados por el deporte, la tecnología, la política y las finanzas, entre otros temas.

Marta Bach Arús y otras autoras, en “El sexo de la noticia", dicen: “los medios son, cada vez más […] uno de los mejores instrumentos de socialización […] Los medios de comunicación, sean conscientes o no, proponen pautas de comportamiento y modos de referencia para toda la comunidad y contribuyen a perpetuar el orden social establecido. La exposición continuada de unos personajes determinados, el seguimiento diario de unos escenarios y temas y la ocultación de otros modelan inevitablemente nuestro universo simbólico, nuestra escala de valores, nuestras expectativas, nuestra concepción del mundo.” En la misma línea, se expresa Len Masterman, cuando se refiere a los medios de comunicación de masas como “empresas de concienciación”, por presentarnos la información que desean sobre un prisma determinado y condicionar nuestra forma de “ver y entender” el mundo.

Los estereotipos, son un recurso muy eficaz para los medios de comunicación, sobre todo, cuando de alcanzar el éxito, de la manera más fácil, se trata. Lo anterior, debido a su simplificación de la realidad, que para la audiencia es más cómodo decodificar lo simple que lo complejo, es decir, con el uso de los estereotipos, se toman algunos de los rasgos más característicos de un grupo para identificarlo en su totalidad. Los estereotipos son verdaderos y falsos al mismo tiempo.

Cristina Fernández, determina que la veracidad, está en que las características que se seleccionan para presentar a un grupo no se inventan, sino que se escogen de una lista de características que ese grupo tiene. La falsedad, por su parte, está en la distorsión que lleva consigo la selección de características, puesto que se enfatizan algunos atributos en detrimento de otros, que ya no se tienen en cuenta. La sicóloga propone, crear “audiencias activas” en medios de comunicación como medida preventiva, especialmente dirigida a adolescentes, para que hagan lecturas diferentes de la publicidad.

Vega Montiel, expone que en el patriarcado, el cuerpo de las mujeres está en constante vigilancia, ya sea por la propia mujer, la pareja, la familia, los amigos o bien, en el trabajo, sin embargo, esta vigilancia no se da hacia el cuerpo de los hombres. Por lo que Montiel define que, “así el patriarcado advierte que el reconocimiento de las mujeres pasa por su cuerpo porque tiene miedo a la igualdad de género”.

I.3.2. Situación actual de la mujer en los medios de comunicación

La Plataforma de Acción de Beijing en el año 2015, reconoció la violencia contra la mujer como una violación de los derechos humanos y las libertades fundamentales de las mujeres, y como un obstáculo para lograr los objetivos de igualdad, desarrollo y paz. En particular, la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer, en su 59° período de sesiones, aprobó un conjunto de conclusiones convenidas que pusieron de relieve nuevas cuestiones, como el papel de la información, las comunicaciones y la tecnología y las redes sociales.

En la comisión antes mencionada, en la sección 289, se crea un apartado con énfasis en los medios de comunicación, en la cual se reconocen las posibilidades de los medios de comunicación para hacer una contribución a la igualdad de género. En la Plataforma, se exhortó a los Estados a aumentar la participación y el acceso de la mujer a la expresión y la adopción de decisiones en los medios y las nuevas tecnologías de comunicación, y a través de ellos, fomentar una representación equilibrada y no estereotipada de la mujer en los medios de comunicación.

En el documento final de su vigésimo tercer período extraordinario de sesiones, la Asamblea General, pidió que se adoptaran nuevas medidas e iniciativas para promover la igualdad de acceso de la mujer y el hombre como usuarios y productores de esas tecnologías, y alentó a los medios de comunicación y la industria de la información, a que de manera coherente con la libertad de expresión, adoptaran nuevos códigos de conducta, directrices profesionales y otras directrices de autorregulación, o mejoraran los ya existentes, para eliminar los estereotipos de género.

Por otra parte, en la sección 297, se habla sobre cómo se han hecho pocos progresos en cuanto a la representación de las mujeres y las niñas en los medios de comunicación en su conjunto, como lo son la televisión, el cine, la publicidad, los vídeos musicales y en línea. Y aunque, la proporción de noticias en que se identifica o presenta a las mujeres como trabajadoras o profesionales ha aumentado en algunas categorías ocupacionales, en general las mujeres y las niñas siguen siendo presentadas de maneras tradicionales y estereotipadas que no reflejan su diversidad y sus capacidades, ni las funciones que realmente desempeñan en la vida.

La representación total de la mujer en las noticias sigue siendo muy baja en comparación con la de los hombres, ya que las mujeres constituyen el 24% de las personas sobre las que se escucha hablar o se lee en la prensa, la radio y la televisión y solo el 23% de las personas sobre las que se escucha hablar o se lee en Internet.

Por su parte, la Universidad del Sur de California, que ha desarrollado una amplia gama de estudios muy reveladores en temas de medios, género y diversidad, produjo un informe que analiza la desigualdad en 700 películas de gran popularidad. Este informe arroja cifras contundentes en lo que se refiere a la sexualización de las mujeres en las producciones de cine: los personajes femeninos tienen mayor propensión a utilizar ropas reveladoras (27.9% de mujeres, frente a 8% de hombres) o a aparecer desnudas (26.4% de mujeres frente a 9.1% de hombres).

Surgieron cuatro tendencias principales como respuesta a contribuir a la igualdad entre los géneros y el empoderamiento de la mujer en los medios de comunicación y las tecnologías de la información:

a) El aumento de la participación de la mujer en los sectores de los medios de comunicación y las tecnologías de la información y las comunicaciones;
b) La adopción de medidas contra la representación negativa y estereotipada de la mujer en los medios de comunicación y las amenazas y abusos en línea de que son víctimas las mujeres;
c) El aumento del acceso y la utilización por la mujer de las tecnologías de la información y las comunicaciones;
d) La utilización de los medios de comunicación como instrumento para aumentar la conciencia sobre las cuestiones de igualdad entre los géneros.

Sin embargo, tal como lo mencionan en la sección 301, la persistencia de los estereotipos de género y la discriminación en los medios de comunicación, sigue siendo uno de los mayores problemas generales en relación con el empoderamiento de la mujer y la igualdad entre los géneros.

I.3.3. Estadísticas de género

La División de Estadística, en consulta con las comisiones regionales, preparó un cuestionario sobre el examen mundial de las estadísticas de género que fue ultimado por un equipo de tareas del Grupo interinstitucional y de Expertos sobre las Estadísticas de Género. El cuestionario fue utilizado por las comisiones regionales para llevar a cabo un examen amplio de las estadísticas de género en los sistemas nacionales de estadística en sus respectivas regiones. En total fueron 126 países participantes.

Aunque los países producen periódicamente estadísticas de género en ámbitos como la mortalidad, la educación, la fuerza de trabajo y el desempleo, menos de la mitad elaboran regularmente estadísticas sobre los medios de comunicación o la violencia contra la mujer.

Tabla 1. Producción de estadísticas de género en distintos ámbitos.

Fuente: ONU Mujeres, Estadísticas de género. Informe del secretario general, Consejo económico y social. Naciones Unidas. Comisión de Estadística 44º período de sesiones 26 de febrero a 1 de marzo de 2013, New York, p.12, http://unstats.un.org/unsd/statcom/doc13/2013-10-GenderStats-S.pdf.

I.4. ¿Qué es imagen corporal?

Según Rosen, “la percepción del propio cuerpo, podrá presentar unas características diferenciadas a las de la percepción de otros objetos que no tendrán el mismo valor para el observador”, a lo que podemos decir, que la imagen corporal es un concepto que se refiere a la manera en que uno se percibe, imagina, siente y actúa respecto a su propio cuerpo.

Según Guimón, la percepción, la evaluación, la valoración, la vivencia del propio cuerpo está relacionada con la imagen de uno mismo como un todo, con la personalidad y el bienestar psicológico.

Para Bruchon.Schweitzer, la imagen corporal es casi siempre una representación subjetiva, ya que se evalúa respecto de ciertas normas de belleza y los roles que son impuestos por la sociedad. Asimismo, señala que la importancia que tiene la apariencia física en la sociedad, influye particularmente en la mujer para que tenga una apariencia acorde a lo indicado por los cánones de la moda, ya que se ha creído durante mucho tiempo que la belleza es una cuestión de “gusto” personal, vinculada a unos criterios estéticos atemporales y universales.

Por su parte, Rosa María Raich, se refiere a la imagen corporal, como un constructo complejo no fijo que incluye, tanto la percepción que tenemos de todo el cuerpo y de cada una de sus partes, como del movimiento y límites de éste. Asimismo, señala: que aunque la atención a la apariencia y la figura ha existido siempre, en la actualidad el problema de la insatisfacción con la apariencia física ha crecido de manera sustancial, abarcando no sólo al género femenino sino al masculino. Diferentes investigaciones sobre la temática enfatizan los aspectos perceptuales y subjetivos que intervienen en el inicio como en la mantención de la insatisfacción corporal. La realización de dietas es un intento de paliar la insatisfacción corporal y la discrepancia entre el ideal corporal y la propia realidad.

De acuerdo con Thompson, la imagen corporal contempla tres componentes:

• Aspectos perceptivos, el cual es la precisión con que se percibe el tamaño, el peso y la forma del cuerpo, en su totalidad o sus partes, pueden dar lugar a alteraciones en la percepción como sobreestimaciones o subestimaciones.
• Aspectos cognitivos-afectivos, lo cuales son actitudes, sentimientos, pensamientos, valoraciones que despierta el cuerpo, su tamaño, su peso, su forma o algunas partes de él.
• Y Aspectos conductuales, las cuales se derivan de la percepción y de los sentimientos asociados con el cuerpo.

I.4.1. Insatisfacción o satisfacción de la imagen corporal

Según Toro, la percepción de la imagen corporal, puede ser satisfactoria o por lo contrario producirle malestar, es lo que se llama insatisfacción corporal, disgusto que puede ocasionar trastornos de conducta alimenticia, debido a la discrepancia existente entre cuerpo percibido y cuerpo deseado.

Así pues, dice Toro, cuanto más alejado esté su cuerpo del modelo corporal ideal que haya interiorizado, más probable es que exista en su interior desasosiego, preocupación, malestar; comenzando el camino hacia la insatisfacción de la imagen corporal.

I.4.2. Alteraciones de la imagen corporal

Según Cash y Brown, las alteraciones de la imagen corporal pueden concretarse en dos aspectos: la alteración cognitiva y afectiva, y la alteración perceptiva. La primera de ella, habla sobre la insatisfacción con el cuerpo, o bien sentimientos negativos que nuestro cuerpo suscita. Mientras que la segunda, son las cuales conducen a la distorsión de la imagen corporal.

La relación existente entre estas variables, no es clara, según Cash, ya que algunos autores señalan que las personas insatisfechas con su cuerpo tienen distorsiones perceptivas, mientras otros autores señalan que lo contrario. La correlación entre medidas de evaluación perceptiva y subjetiva no siempre es alta.

Es difícil saber, si se distorsiona la imagen corporal porque se está insatisfecho con el cuerpo, o porque existe una insatisfacción con la imagen corporal se distorsiona la misma. En general cuando la preocupación por el cuerpo y la insatisfacción con el mismo no se adecúan a la realidad, ocupan la mente con intensidad y frecuencia, y generan malestar interfiriendo negativamente en la vida cotidiana hablamos de trastornos de la imagen corporal.

De acuerdo a la Asociación Psiquiátrica Americana, un trastorno dismórfico se define como una preocupación excesiva por un “defecto corporal” inexistente o de escasa entidad. Esta preocupación es exagerada, produce malestar e interfiere gravemente en la vida cotidiana del sujeto dificultando las relaciones personales y su funcionamiento en diversas áreas. Rosen menciona, que en los casos donde existen alteraciones de la imagen corporal, los síntomas se presentan en cuatro niveles de respuesta que se ponen de relieve, especialmente cuando el paciente se enfrenta a situaciones en las que puede ser observado, los cuales son:

1. Nivel psicofisiológico: respuestas de activación del Sistema Nervioso Autónomo (sudor, temblor, dificultades de respiración, etc.).
2. Nivel conductual: conductas de evitación, camuflaje, rituales de comprobación y tranquilización, realización de dieta, ejercicio físico, etc.
3. Nivel cognitivo: preocupación intensa, creencias irracionales, distorsiones perceptivas sobreestimación y subestimación, auto verbalizaciones negativas sobre el cuerpo. Las preocupaciones pueden ser patológicas, obsesivas, sobrevaloradas e incluso delirantes.
4. Nivel emocional: insatisfacción, asco, tristeza, vergüenza, etc.

Las consecuencias de la insatisfacción con la imagen corporal son variadas. Cohen y Simeon afirman que causa pobre auto-estima, depresión, ansiedad social, inhibición y disfunciones sexuales, desarrollo de trastornos de la conducta alimentaria, inicio de tratamientos cosméticos, quirúrgicos, dermatológicos, capilares, etcétera, de forma reiterada y con demandas irracionales, postura que sustenta la hipótesis de la presente investigación.

En la formación de la imagen corporal existen dos variables importantes, por un lado la importancia de la imagen corporal para la autoestima y la satisfacción o insatisfacción con la misma.

I.4.3. Datos sobre imagen corporal en México

A continuación se presentan datos simples pero informativos, como reflejo de la sociedad y la salud de la misma.

• 95 % de mujeres muestra insatisfacción corporal.
• Las mujeres en revistas son 23% debajo de su peso.
• Llevar dieta restrictiva aumenta hasta 18 veces la posibilidad de caer en bulimia y anorexia
• Bajar de peso en exceso se asocia con: Buena apariencia, triunfo, aceptación social, belleza, felicidad, prestigio, poder.
• 68% de mujeres en nivel de escolaridad de secundaria y preparatoria hacen dieta.
• Sólo 3 de 8 millones de mujeres serán supermodelos.
• Se baja de peso por imagen corporal, no por salud.

Para concluir con el primer capítulo, se cita a Marcela Lagarde que expresa lo siguiente:

En el centro de la organización genérica del mundo, como sistema de poder basado en el sexo, se encuentra el cuerpo subjetivado. Los cuerpos no sólo son productos biológicos; las sociedades ponen en ellos grandes esfuerzos para convertirlos en cuerpos eficaces para sus objetivos, para programarlos y desprogramarlos.

Lo que deriva, a que el cuerpo se vuelva en objetivo modificable a razón del fin para que se quiera hacer uso, provocando una variación de la autoestima, y todo esto, según la valoración subjetiva de lo que hacemos y
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