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Sobre la muerte y los moribundos: Elisabeth Kubler Ross

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Yhojan Pérez Valencia

on 16 November 2012

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Transcript of Sobre la muerte y los moribundos: Elisabeth Kubler Ross

SOBRE LA MUERTE
Y
LOS MORIBUNDOS: Elisabeth kûbler Ross Paola Sabogal
Natalia Cano
Yhojan Pèrez Hablando de LA FAMILIA DEL PACIENTE: REACCIONES AL SEMINARIO: SOBRE LA MUERTE Y LOS MORIBUNDOS: LA TERAPIA CON EL ENFERMO TERMINAL: QUINTA FASE: LA ACEPTACIÓN: PRIMERA FASE: NEGACIÓN Y SOLEDAD: TERCERA FASE: EL PACTO (LA NEGOCIACIÓN): SOBRE EL MIEDO A LA MUERTE Mejores obras BIOGRAFÍA Elisabeth Kübler Ross nació el 8 de julio de 1926 en Suiza. Siguió estudios de medicina en 1957 en la Universität Zürich, luego se traslada a Nueva York, es aquí donde empieza a trabajar como residente con pacientes mentales, descubriendo que ellos siempre tenían algo que decir pero no quien los escuche.

A pesar de tener pocos conocimientos sobre psiquiatría Elisabeth Kübler Ross dedicó su tiempo a acompañarlos pues sabía que esta fría sociedad los olvidaba. Luego muchos de ellos pudieron reafirmarse con independencia a una vida autónoma. En 1963 completó sus estudios en psiquiatría graduándose en la University of Colorado y recibiendo más de 20 doctorados honoríficos. Previamente sus investigación habían dado fruto en estudios, conferencias y libros como el On Death and Dying (1969) donde expone su modelo gKübler-Ross, que no es otra cosa que las fases por las que pasan los pacientes terminales según llega la muerte: negación, ira, negociación, depresión y aceptación.

Elisabeth Kübler Ross sirvió de guía también a los familiares explicando que la muerte debía tomarse como un nuevo amanecer, su trabajo consoló a muchas personas. Kübler Ross tenía claro que la calidad de vida era importante hasta el último segundo. Innegablemente hoy se entiende que ella dió el primer paso para mejorar los cuidados paliativos.

En 1995 la apoplejía le paralizó todo el lado izquierdo, pero esto no doblegó su espíritu ni la entristecía, pues tal como sus pacientes ella expresaba estar preparada para aceptar la muerte, es así como finalmente el 24 de agosto de 2004 fallece la reconocida doctora Kübler-Ross. Sobre la muerte y los moribundos: Su primer libro, el escuchar a los enfermos da su fruto. Aquí expone el modelo Kübler-Ross: negación, ira, negociación, depresión y aceptación.
Una luz que se apaga: Basado en su trabajo con los niños, en él con testimonios personales muy humanos tiende un alivio a aquellas familias que perdieron un ser querido.
La muerte, un amanecer: Discierne sobre la conciencia que sobrevive a la muerte y la forma casi artística de acompañar al enfermo terminal en este viaje. En pocos párrafos hecha un vistazo al miedo que se enfrenta el moribundo antes de abandonar esta vida, de igual forma nos da un panorama general sobre la manera en como, algunas culturas, consideran a la muerte y los tabúes que se ha generado en torno a la misma. Con algunos ejemplos, nos sugiere que antes de abandonar la hermosa vida, arreglemos nuestros asuntos para no dejar problemas a los deudos y por último toca un asunto delicado: “la evasión de la realidad y las mentiras contadas a los niños” cuando uno delos padres ha muerto y el daño moral y psicológico que se les puede ocasionar.
Este capítulo muestra a grandes rasgos el penoso trayecto del enfermo y la familia ante la malignidad de una enfermedad y la inesperada certeza de morir. La primera respuesta ante la inevitable catástrofe es emitir un estruendoso “¡No, no a mi, no pude ser verdad! Y con ello comienza el viacrusis, el cargar a cuestas la loza de la incertidumbre y el miedo al dolor de una pérdida irreparable. El enfermo niega la realidad que se le ha puesto ante sus ojos:“ porque después de todo puede tratarse de un error de diagnóstico”, y rechaza el hecho que se le ha presentado.Ahonda más su dolor al tratar de afrontar para sí la terrible realidad y lucha contra sí y contra quien considera que le ha fallado, quien le ha abandonado aquél a quien él le había confiado su vida.
Para la Dra.Kübler R., esta fase implica un primer acercamiento a la aceptación de la muerte, un comenzar a mirar de cerca, cara a cara la inminencia del fin de su vida. Según la autora, esta fase se caracteriza porque el enfermo asume la proximidad de su muerte pero pide ciertos plazos; en personas con creencia religiosas, a menudo se les encuentra pidiendo en oración, a su Dios, que los mantenga con vida hasta que cumplan algún cometido importante para ellos o su familia, algo que no quisieran perderse y mucho menos irse sin verlo. O bien para que presten servicios religiosos en su comunidad. Según este capítulo, esta es la última etapa del proceso, el enfermo acepta y asume en paz su situación. Para la autora, este debiera ser el curso ideal en el paciente en fase terminal, en el cual la actitud que asuma la gente que le rodea puede ser de gran ayuda, para de esta forma propiciarle un ambiente cálido y afectuoso para llevarlo a un estado de ánimo que le produzca tranquilidad. Este capítulo muestra de manera sucinta la importancia que tiene la familia en el manejo del paciente en fase terminal. Cada uno de los miembros de la familia del enfermo debiera asumir un papel de condescendencia y aceptación pero no de lastima. En el momento de la agonía y el desenlace el paciente ve resuelto su problema pero para la familia se inicia uno nuevo, desde asumir el mando, que generalmente recae en la esposa y en los hijos mayores, hasta hacerse cargo delos negocios y las deudas que el enfermo tenía. Kübler Ross recomienda que los familiares se dosifiquen y controlen su economía su energía a fin de atender las necesidades del su querido paciente en fase terminal. Por otro lado, también comienza el duelo en cada uno de los miembros de la familia, sus emociones afloran y comienzan una travesía similar a la que el moribundo efectuó, no es raro que se depriman o se enojen con el personal del hospital o que manifiesten cansancio y desánimo delante del enfermo, después de todo, el sentimiento de pérdida es un dolor al que nadie quisiéramos enfrentarnos solos.
Asumir el proceso de la muerte como parte de nuestra responsabilidad, cuesta trabajo, nos mostramos reticentese incrédulos. La Dra. Elizabeth narra sus experiencias con el personal de salud, los estudiantes y los propios pacientes. Según describe la autora:
El personal médico se muestra hostil ante la posibilidad de que se entreviste a sus pacientes, esta actitud se extiende hacia los residentes y los internos. Sin embargo,cuando los estudiantes han tenido la oportunidad de convivir y conocer a los pacientes en sus clases, su sensibilidad incrementa y la familiaridad y la aceptación del tanatólogo es creciente, aún mas, coadyuva el papel que asume el personal de enfermería quien está en estrecho contacto con los pacientes. Un claro ejemplo es la Dra. Cecil Saunders, quien trabajo como enfermera y cuya experiencia cerca del enfermo la valió para comprender la importancia de escucharlo y asistirlo.
Las reacciones de los estudiantes: Según narra la Dra.,realmente no sabían que esperar del seminario, pero a lo largo del mismo se dieron cuenta de que debían sentarse y platicar con “el paciente real” y conocer lo que pensaban ylo que les sucedía. El estudiante está dispuesto a aprender,a adquirir la habilidad de la entrevista para comprender el problema complejo al que se enfrentan los pacientes moribundos.
Las reacciones de los pacientes: Dice la Dra. Kübler R.que, en contraste con el personal médico, la gran mayoría de los pacientes estuvieron dispuestos a cooperar y recibieron con agrado la visita del tanatólogo. Sin embargo,un porcentaje pequeño se mostró resistente a la entrevista o bien pospuso la confrontación para otro día u otra semana. Algunos de ellos contestaban: no estoy dispuesto a hablar de ello” o “no estoy listo para hacerlo”.El paciente tiene muchas dudas, muchos temores y muchas necesidades y la importancia de la comunicación, la honestidad y la manera como se les responde, dice la autora, juega un papel crucial en la aceptación del proceso y el manejo de sus emociones.
La Dra. nos recuerda que la comunicación es el punto crucial de la entrevista, la llave que abrirá la puerta a la confianza. Y recomienda, que el consejero debe estar consciente de que el paciente está sensible, que debe acudir en su ayuda sin premuras, tensiones o miedos, escucharlo ante todo y al intervenir, utilizar un lenguaje sencillo y si es preciso no utilizar las palabras que puedan ser ofensivas para su estado.Por lo regular el paciente que acude a la consejería expresa sus dudas, manifiesta sus temores y cuenta sus expectativas. El consejero, deberá tener tacto porque muchos pacientes quieren hacer de esta entrevista una cuestión íntima y rechazan la presencia de estudiantes, porque después de todo, van a tratar situaciones de índole personal. Cuando llega el final, dice la autora,“ es tarde para la palabras” y el silencio y la compañía resulta la mejor terapia para el moribundo. Una vez ocurrido el deceso y si los deudos lo permiten, habrá que asistirlos en su proceso de duelo. En este capítulo la autora nos hace sentir su preocupación por la manera que la ciencia y la tecnología se han desarrollado, de cómo ha escalado niveles en los que ha permitido desarrollar investigaciones para desmenuzar la naturaleza humana, desde el punto de vista biológico, pero que no ha hecho mucho énfasis en el aspecto emocional. Sugiere que se incluya en los programas de estudio de los alumnos de las ciencias de la salud la materia de relaciones humanas y de la tanatología. Curiosamente las religiones (aunque no todas) se han encargado de divulgar que es menester el sufrimiento en la tierra para ganar el cielo, cosa que paradójicamente actúa en detrimento de la calidad de vida de gran parte de la humanidad. De alguna forma hay profesionales del área de la salud que al estar mas en contacto con los moribundos, aprenden de ellos la forma en la que afrontan todo el proceso de duelo y la manera en como lo resuelven. ACTITUD HACIA LA MUERTE Y LOS MORIBUNDOS: SEGUNDA FASE: IRA: En este capitulo se describe la reacción de enojo, secundaria a una parcial aceptación de que desafortunadamente “!el hecho esta ocurriéndome a mi¡”.Según la autora, en esta fase el enfermo se torna agresivo y a menudo la descarga contra sus seres queridos, contra el personal de salud. Menciona la importancia de que quien esté a cargo del enfermo se de cuenta de que la ira que manifiesta aparentemente contra los demás, está dirigida contra si mismos y que su respuesta es un proceso de “reacción reactiva”contra su propia situación y no contra los demás. CUARTA FASE: LA DEPRESIÓN: En esta fase el enfermo pierde el interés por el mundo que lo rodea, le molesta la vitalidad que muestran los que se mueven a su alrededor, está profundamente postrado y no siente ganas de hablar, de luchar o de vivir.Menciona que existen dos tipos de depresión: a) la depresión reactiva y b) la depresión preparatoria. Dice la autora que esta última, muchas veces, es una herramienta que se utiliza con el fin de preparar al moribundo para la aceptación de su realidad. La Dra. Kübler Ross revela en este capítulo la forma en la que el enfermo terminal aborda su situación, cede el paso a la esperanza de la espera, el enfermo espera aún no morir.Se somete a nuevos tratamientos con la esperanza de un“milagro”, con la esperanza de que nuevas alternativas surjan hasta antes de su fin. La esperanza se contrapone a la rendición y,como deja verla autora, no cesa hasta poco antes de la muerte psíquica. Quien lo rodea debe saber que ayudarlo a dar el inevitable paso hacia su partida es parte de su esperanza. LA ESPERANZA: Como sostiene la Doctora Elisabeth, el enfermo es el mejor maestro para conocer las reacciones, las necesidades y los cambios fisiológicos que este sufre. En una serie de entrevistas, la Dra. nos deja ver la mejor manera de abordar a un paciente que se enfrenta a la muerte inminente. Cada uno de ellos con personalidades distintas pero con un mismo destino, nos enseñan la manera en que se enfrentan a la inminencia de su desenlace, la atinada forma de la autora para manejar la situación y manejar el lenguaje, nos permite inferir que el profesional de la salud y quien se encargue de procurar la conserjería tanatológica, debe desarrollar la suficiente habilidad para entrevistar y hacer un esfuerzo para comprender las necesidades del moribundo y sus familiares.
ALGUNAS ENTREVISTAS A PACIENTES CON ENFERMEDAD TERMINAL: Este es el primer libro que escribió Elisabeth Kübler-Ross. En él pudo volcar todo lo que había aprendido en su trato con enfermos terminales. En él se exponen las famosas 5 fases de la aceptación de la muerte (ira, negación, aceptación...). El libro supuso un gran éxito, además de reabrir el interés sobre la tanatología y el tratamiento a los enfermos terminales
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