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EDUCACIÓN DE LA INTELIGENCIA Y LA VOLUNTAD

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by

claudia mendoza

on 8 July 2015

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Transcript of EDUCACIÓN DE LA INTELIGENCIA Y LA VOLUNTAD

PROFESORA: CINDY
ALUMNA: CLAUDIA MENDOZA

EDUCACIÓN DE LA INTELIGENCIA Y LA VOLUNTAD
La educación actual procura una formación integral, por lo tanto, el docente puede y debe saber lo que es el ser humano en sí mismo y bajo qué parámetros actúa, pues trabaja a diario con personas.
LA PERSONA HUMANA
La voluntad es el otro componente espiritual de la persona humana, "la facultad apetitiva racional del hombre". Se la describe como la tendencia a desear, buscar y gozar de lo que es aprehendido por el intelecto como un bien, pues no se puede querer algo que no se conoce previamente.
LA VOLUNTAD
El ser humano, en su esencia misma, posee una serie de capacidades y potencialidades que pueden perfeccionarse a lo largo de toda la vida, especialmente en la infancia y la adolescencia. En estas etapas pueden sentarse las bases más importantes en la formación de su personalidad, su desarrollo intelectual y afectivo, los principios que regirán su conducta, las normas de educación, los valores religiosos y culturales.

Por esta razón, el sistema educativo, junto a la familia, tiene la responsabilidad de que esas características se vayan desarrollando a lo largo de la vida de la persona, especialmente, en la infancia y la adolescencia se pueden sentar las bases más importantes en la formación de su personalidad.
El docente no puede, entonces, limitarse únicamente a impartir conocimientos sino que debe conocer a cada uno de sus alumnos para ayudarles a que ese desarrollo sea completo y constante. Es hora de formar seres críticos, analíticos, creativos, etc., objetivo que se podrá lograr cuando la educación unifique a la persona humana, buscando formar tanto la inteligencia como la voluntad, ligando a la vez los diferentes conocimientos entre sí y relacionándolos con la vida diaria del alumno.
La palabra “persona” etimológicamente viene del latín personae, que, en su raíz, significaba la máscara que usaban los griegos en teatro para ocultar el rostro del actor y expresaba los sentimientos del personaje representado en la obra. Actualmente, dicho concepto se mantiene aunque de modo velado; pues el hombre es el único ser que puede ocultar su interioridad, disimular conocimientos, sentimientos
Filosóficamente, se dice que la persona humana es un sujeto subsistente de naturaleza racional. Esa racionalidad implica que el hombre no actúa solamente por instinto, sino que su actuación es fruto de un proceso en el que intervienen un componente biológico, un componente cognitivo (inteligencia) y un componente volitivo (voluntad); todos ellos integrados en la unidad del ser humano.
El hombre es un compuesto de alma y cuerpo. En el alma se asientan los componentes espirituales de la persona humana, inteligencia y voluntad -junto con la libertad-. Ellos diferencian al ser humano de los otros seres vivos y le dan trascendencia. Esto significa que el sentido de la existencia humana no comienza y termina en su vida terrena sino que tiene un origen y un destino sobrenatural.
INTELIGENCIA
Se ha dicho que la persona es una unidad espiritual en dos niveles. Uno de ellos, es el intelecto que es la facultad del pensamiento. El poder “cognitivo de la mente que tiene su sede en la inteligencia". El objeto del intelecto es la verdad.
Intelecto deriva de la palabra latina intelligere que significa discernir. Es la facultad que distingue o reconoce la esencia de las cosas. En el lenguaje habitual, las personas no suelen referirse al intelecto, sino que hablan de las operaciones de la inteligencia. Ellas son las responsables del proceso del conocimiento que implica la formación de ideas, juicios y del razonamiento.
El proceso del conocimiento comienza con las sensopercepciones, pues la formación de conceptos parte o, mejor dicho, se inicia en los sentidos; la relación entre conceptos lleva a los juicios y, la relación entre juicios, al raciocinio. Se dice, y con justa razón, que la persona no puede aceptar una serie de ideas ni desarrollarlas o interiorizarlas sobre unos estímulos no recibidos.
"La inteligencia se considera como: la capacidad práctica para resolver problemas - usando un razonamiento lógico, relacionando ideas y viendo el problema en su totalidad-, una habilidad verbal -utilización correcta del lenguaje que implica una adecuada comprensión del lenguaje escrito y hablado- y una adecuada competencia social."
La inteligencia es "la capacidad o capacidades para adquirir y utilizar los conocimientos para resolver problemas y adaptarse al mundo"
Actualmente, se sabe, además, que la inteligencia no es heredada, ni depende de las diferencias sexuales sino que puede y debe desarrollarse en todos los niveles, desde edades tempranas en el niño e incluso que el medio ambiente tiene una influencia directa en su desarrollo.

La voluntad es la facultad que mueve al hombre a la acción para conseguir un bien. La inteligencia le presenta el objeto y el bien del objeto y, en este punto, es donde la voluntad mueve a la persona a decidir si hace algo o no. Además, interviene la libertad
EDUCAR LA VOLUNTAD
Tanto la inteligencia como la voluntad son potencias del hombre; las dos se pueden ir perfeccionando a lo largo de la vida. En el proceso educativo, el alumno adquiere esa perfección bajo la guía -no imposición- del maestro. En este punto se enfocará la educación de la voluntad, pues la educación tradicional ya se ha encargado de desarrollar la inteligencia, es decir, de la adquisición adecuada de conocimientos y habilidades intelectuales.
La voluntad ejerce una gran fuerza de acción o de inhibición sobre el intelecto, la memoria, los sentidos, las emociones y los sentimientos. La educación de la voluntad, por lo tanto, es fundamental dentro del proceso formativo y, sin embargo, constituye la dimensión más olvidada por los educadores.

Educar la voluntad no sólo implica el fortalecimiento de dicha facultad, sino también el hecho de prepararla para que actúe sobre las demás facultades y las lleve correctamente hacia el cumplimiento de sus fines
"Educar la voluntad implica primero enseñar a querer; que los niños sepan darse a los demás, pero partiendo de una base: el cariño recibido en la familia, el cual no implica ceder en las normas de la casa, sino "comprender, perdonar, disculpar y después corregir a solas."
BIBLIOGRAFÍA
http://www.planamanecer.com/recursos/docente/bachillerato/articulos_pedagogicos/abril/formacion_virtudes.pdf
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