Loading presentation...

Present Remotely

Send the link below via email or IM

Copy

Present to your audience

Start remote presentation

  • Invited audience members will follow you as you navigate and present
  • People invited to a presentation do not need a Prezi account
  • This link expires 10 minutes after you close the presentation
  • A maximum of 30 users can follow your presentation
  • Learn more about this feature in our knowledge base article

Do you really want to delete this prezi?

Neither you, nor the coeditors you shared it with will be able to recover it again.

DeleteCancel

La comunidad Cristiana, la fraternidad frente a la justicia

No description
by

ariadne de leon

on 9 August 2018

Comments (0)

Please log in to add your comment.

Report abuse

Transcript of La comunidad Cristiana, la fraternidad frente a la justicia

- Carácter sacramental de la comunidad. “Donde están dos o tres reunidos en mi nombre,
allí estoy yo en medio de ellos’ afirma Jesús en el evangelio de Mateo. Jesús garantiza su
presencia en la comunidad, si ésta lo es ‘en nombre” suyo. La comunidad cristiana es así
el signo sacramental de la continuidad de la presencia del Resucitado en cada generación.
Ello conlleva consecuencias: la comunidad se compromete a mantener ‘la actividad de la
fe, el esfuerzo del amor, y la firme esperanza’, en palabras de Pablo. Esa esperanza es
confianza en la Resurrección escatológico, lo que da un sentido nuevo a la vida presente:
un sentido de relatividad e itinerancia.
- Acogida del Reino. Es esta una actitud individual y, a la vez, comunitaria. Para entrar en
el Reino hay que tener el corazón de un niño, saberse en manos de Dios. Ello genera una
confianza radical en Dios y una dependencia filial de Él, a la vez que excluye, de la relación
comunitaria, considerarse más importante que otros, o bien evitar altanerías y autosuficiencias
frente a los hermanos, particularmente los más sencillos. Relacionada con esta
relación con Dios; y para la mentalidad neo-testamentaria la integridad matrimonial es una
acogida del Reino, está la llamada a la santidad, entendida como la integridad de vida en
expresión de esa santidad, en el seno de la relación familiar. – Fidelidad al Evangelio.
-Unión fraterna. Es éste uno de los aspectos en que más insisten los autores del NT, quizá
porque es uno de los más difíciles de alcanzar, ya que constituye una meta permanente de
toda comunidad. La unión fraterna se expresa en la unanimidad, que no significa pensar
todos igual, sino en “sentir’ con un solo corazón y una sola alma. La unanimidad se
expresa en la búsqueda de un consenso común, en la armonía comunitaria, en la paz con
todos; no porque no existan disensiones o incluso conflictos, sino porque, más allá del conflicto,
todos se saben igualmente llamados al servicio de un único Cristo.
-Solidaridad. Este aspecto se halla en dependencia del anterior, pero va más allá. En la
comunidad apostólica sus miembros comparten sus penas y sus alegrías, se sienten solidarios
con las necesidades unos de otros, de manera que comparten lo que tienen, y se
ayudan mutuamente a sobrellevar sus cargas personales y familiares. De ahí la prevención
de algunos autores del NT frente a la avaricia, que impiden compartir y, por ello,
separa de la comunidad. En un ambiente de persecución, la atención a los hermanos
presos es signo de solidaridad y, a la vez, testimonio de vida cristiana frente a los hostigadores.
-Hospitalidad. Es una exhortación que hemos visto repetida. Dado el carácter itinerante de
numerosos misioneros del Evangelio en la edad apostólica, y la comunicación entre las
comunidades mediante el envío de hermanos de unas a otras, la hospitalidad supone la
acogida de esos misioneros y de esos hermanos en las casas cristianas, supone el
escuchar sus enseñanzas y sus noticias, supone el proveer para la continuación de su
viaje, o su regreso a casa. La hospitalidad, nuestras comunidades supone la acogida de
hermanos y de colaboradores, de jóvenes y destinatarios del Evangelio, de personas de
otras razas o culturas que llaman a nuestras puertas.
- La fracción del pan y la oración. La fracción del pan es el gesto sacramental de la presencia
de Cristo en la comunidad apostólica; una presencia que sostiene la vida de la comunidad
e impulsa hacia la misión. La oración de la comunidad apostólica es a la vez alabanza
e intercesión. Alabanza por la obra de Dios que se va realizando en la vida de la comunidad
y en la de las personas que la rodean. Intercesión para obtener la perseverancia en la
prueba y la libertad interior necesaria para testimoniar la Resurrección en un ambiente
hostil o indiferente. El fervor de espíritu es el dinamismo que alienta la oración y la vida
comunitaria. La oración apostólica no es ocasional, la asiduidad en la oración fue una
característica de Jesús y de las comunidades apostólicas.
-Comunidad en conflicto. Las comunidades de todos los tiempos han conocido el conflicto
intra e inter-comunitario. En autor de Hechos nos presenta el itinerario que siguió la comunidad
apostólica para resolver el importante conflicto de la aceptación de los no judíos. Su
proceder puede resultar iluminador también para nuestras comunidades.- convocación de
las diversas posturas que son invitadas a expresar su punto de vista, reclamo a la praxis
pastoral y a los frutos obtenidos, clarificación teológico del problema, iluminación desde la
Escritura, un mínimo consensuado como punto de convergencia unánime entre las partes
implicadas.
-El respeto, la corrección fraterna y el perdón. Las relaciones fraternas en el interior de las
comunidades apostólicas conocieron también la debilidad y el conflicto. Por ello, los
autores neo-testamentarios, llenos de realismo y de sentido común, insisten en el respeto
hacia los hermanos más débiles en su fe: evitando por una parte el desprecio y, por otra,
el escándalo, es decir aquella conducta que pueda apartar al hermano la fe en Cristo o de
su pertenencia a la comunidad. La corrección fraterna viene reglamentada en la comunidad
mateana: desde el aviso personal, al comunitario, e incluso llegando a la expulsión,
cuando falta la conversión oportuna.
La comunidad Cristiana, la fraternidad frente a la justicia Social y la vida
Sacramental

- Respeto hacia los dirigentes. Este aspecto lo hemos encontrado en la carta a los Hebreos.
El autor invita a los miembros de la comunidad a respetar a los dirigentes, a imitar
su vida y su fe, y a facilitarles la tarea animadora evitando de ponerles trabas. En las comunidades
neo-testamentarias se da siempre el eje binario comunidad – apóstol (o evangelista).
Es esto un aspecto comunitario importante: no existe comunidad apostólica sin ministerio
de animación comunitaria; es más, los dirigentes de las comunidades continúan e
ministerio apostólico en el tiempo. En la medida que se respeta y se facilita ese ministerio,
se construye comunidad; en la medida que los dirigentes son modelo de vida y de fe,
se construye comunidad.
-Perseverancia en la tribulación. Los escritos neo-testamentarios nos hablan directa o indirectamente
de la vida de las comunidades que en este momento están sufriendo persecución
por parte de las sinagogas judías o por parte de las autoridades romanas. El peligro
de secesión de miembros poco convencidos de las comunidades es alto. Por ello hemos
encontrado la llamada a la paciencia y a la perseverancia en la tribulación, o bien la felicitación
por esa fidelidad en la tribulación. En medio de la tribulación, la comunidad apostólica
vive la alegría por la esperanza; una esperanza que, como hemos dicho, relativiza la
situación presente.
-Testimonio de la Resurrección. Los apóstoles y la comunidad apostólica dan testimonio de
la Resurrección de Cristo mediante signos eficaces. Liberando a endemoniados, curando
a enfermos, resucitando a difuntos, hablando con libertad frente al Sanedrín. La vida
comunitaria es ad ¡otra lo que el testimonio es ad extra. Un reflejo de la presencia del Resucitado,
del que la comunidad es sacramento.
Al final de nuestro recorrido, la comunidad apostólica nos aparece como sacramento de la
presencia del Resucitado, que acoge la presencia del Reino con un corazón de niño; que
vive en continua fidelidad al Evangelio, con unión fraterna y solidaridad entre sus miembros,
acogiendo a los forasteros, respetando a los débiles, corrigiendo a los caídos, y perdonando
a todos; que se reúne asiduamente para la fracción del pan y para la oración; que
soluciona sus conflictos con el diálogo que busca el consenso; que respeta a los dirigentes
y se mantiene fiel en la tribulación; que testimonia la Resurrección con signos eficaces
que la hacen significativa en su ambiente.
Full transcript