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UNIDAD 1 MODULO 5:

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Sistemas Funder

on 18 December 2015

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MODULO 5:
CIRCUITOS ECONÓMICOS POPULARES, SOLIDARIOS E INTERCULTURALES (CEPSI)

UNIDAD DIDÁCTICA 1:
Nuestros objetivos:
Comprender cómo surgió el concepto y la práctica de los circuitos económicos populares solidarios e interculturales.

Diferenciarlo de otros conceptos que se utilizan de forma regular.
¿QUÉ SON LOS CIRCUITOS ECONÓMICOS POPULARES, SOLIDARIOS E INTERCULTURALES?
La Constitución Ecuatoriana en su artículo 288 establece que el sistema económico ecuatoriano es social y solidario, colocando a la economía solidaria al mismo nivel que la economía pública y privada. El fin, es la promoción de un nuevo modelo de desarrollo que la misma Constitución lo denomina Sumak Kawsay – Buen Vivir. Conceptos similares se recogen la Constitución de la República Plurinacional de Bolivia, como vimos en el módulo 1 de este mismo curso.

Este reconocimiento constitucional es parte del esfuerzo de las organizaciones sociales que promueven prácticas económicas populares y solidarias y que se han movilizado políticamente para que el Estado las reconozca como alternativas que aportan a una nueva propuesta de desarrollo económico, social y político de nuestros países.
Fue el Movimiento de Economía Social y Solidaria del Ecuador, (MESSE) el que se planteó como misión aportar a la construcción de una nueva forma de vida que lleve al Buen Vivir, por lo que entiende a la economía solidaria como:
Para la construcción de esta nueva sociedad basada en la solidaridad y la convivencia entre los seres humanos y el planeta que sostiene la vida, se plantea que es la fuerza de la comunidad – organización la que genera transformaciones políticas que buscan una nueva forma de relaciones más humanas.

De ahí nace el abordaje conceptual, metodológico y estratégico que denominamos la construcción de los circuitos económicos, populares, solidarios e interculturales (CEPSI). Los CEPSI no solamente se centran en el ámbito económico, sino que intervienen en varias dimensiones: ecológicas, sociales, culturales y políticas, que se basan en principios de la solidaridad, reciprocidad, complementariedad y el cuidado de la vida, buscando satisfacer las necesidades humanas a la vez que se asegura la reproducción de la vida.
1: Antecedentes
“Una forma de convivencia entre las personas y la naturaleza que satisface las necesidades HUMANAS y garantiza el sostenimiento de la VIDA, con una mirada INTEGRAL, mediante la fuerza de la ORGANIZACIÓN, aplicando los saberes y las prácticas ANCESTRALES para transformar la SOCIEDAD y construir una cultura de PAZ.” (MESSE, 2010).
2. EL CONCEPTO E IDEA DE LOS CIRCUITOS ECONÓMICOS POPULARES SOLIDARIOS E INTERCULTURALES (CEPSI)
Desde el 2010, el Movimiento de Economía Social y Solidaria del Ecuador ha desarrollado a través de la investigación/acción participativa el concepto de los circuitos económicos solidarios como una propuesta conceptual, metodológica y estratégica para el fomento del Sumak Kawsay o Buen Vivir desde los territorios.

La idea parte de una constatación de la realidad actual: las diversas iniciativas de la economía popular y solidaria (EPS) no están articuladas entre sí. Incluso a veces compiten y por ello no impiden que se den situaciones donde continúan saliendo los recursos económicos y productivos hacia los centros de acumulación de capitales y poder, persisten las formas de explotación de los/as trabajadores/as y, en definitiva, se mantienen las condiciones de marginación y pobreza.
La falta de articulación y la salida de los recursos se deben, entre otros elementos, a que no se disponen de espacios donde se fomente la articulación, como es el caso de los mercados solidarios, el trabajo en red y el asumirse como consumidores solidarios.

En la desarticulación, aunque una iniciativa de la EPS mantenga a su interior los principios y valores de la economía popular y solidaria, éstos no se mantienen hacia el exterior y en el resto de temas se actúan bajo los criterios de la sociedad dominante.

Un ejemplo de lo que decimos puede darse en una cooperativa de ahorro y crédito que funcionando bien como EFL, no se siente comprometida con el desarrollo de su territorio no se involucra en los aspectos productivos, en los hábitos de consumo o en el respeto y cuidado de la naturaleza.
En consecuencia la construcción de los CEPSI nace, por un lado, de la necesidad de articular las prácticas de economía popular y solidaria y, por otro, vivir los principios de ésta, para que se fomenten las relaciones respetuosas entre las personas y la naturaleza, además de trabajar a favor de la autonomía y la interculturalidad.

En este sentido, los CEPSI son espacios de articulación de las prácticas y actores de la economía solidaria relacionados a los campos de:

El trabajo comunitario,
La producción sana y sostenible,
Las finanzas populares y solidarias,
El comercio justo y solidario,
El consumo responsable,
El pos consumo (restauración, reutilización, reciclaje),
Los emprendimientos empresariales populares y solidarios,
El turismo comunitario,
La salud ancestral,
Etc.
En resumen, todas las iniciativas y experiencias que se insertan en los principios de la economía popular y solidaria y que deciden articularse para satisfacer las necesidades fundamentales del ser humano1, construir una sociedad de cultura de la paz y vivir en armonía con la naturaleza, es decir, aplicando y haciendo realidad el Buen Vivir (con vivir) o el Sumak Kawsay.

En consecuencia los CEPSI son:
UN CONJUNTO INTEGRADO DE UNIDADES SOCIO-ECONÓMICAS QUE SE ADSCRIBEN A CRITERIOS DE LA ECONOMÍA POPULAR Y SOLIDARIA, QUE PUEDEN ESTAR CONFORMADAS A DISTINTOS NIVELES DE AGREGACIÓN Y TIENEN VÍNCULOS COMPLEJOS CON EL ENTRAMADO SOCIAL, CULTURAL Y POLÍTICO DEL TERRITORIO.

LOS CESI OPERAN SEGÚN PROCESOS SISTÉMICOS DE PRODUCCIÓN, TRANSFORMACIÓN, SERVICIOS, COMERCIALIZACIÓN, CONSUMO, FINANZAS, CONSERVACIÓN Y MANEJO DE LA NATURALEZA Y RECICLAJE Y CONFORMAN POR TANTO EL SECTOR DE LA ECONOMÍA POPULAR Y SOLIDARIA, QUE AL ARTICULARSE PUEDEN CONSTITUIRSE COMO UN NUEVO SUJETO SOCIAL Y POLÍTICO EN EL TERRITORIO
Aunque los CIPS buscan el desarrollo económico, la diferencia esencial con otros enfoques o modelos de desarrollo es su inserción en la propuesta del “Buen Vivir” o “Sumak Kawsay”.

Vamos ahora a señalar los otros enfoques y sus diferencias con relación a los CIPS
3. LAS DIFERENCIAS ENTRE LOS CIPS Y OTRAS PROPUESTAS DE DESARROLLO
3.1 El enfoque de desarrollo económico
El enfoque de desarrollo económico se puede definir como la capacidad de países o regiones para crear riqueza a fin de promover y mantener la prosperidad o bienestar económico y social de sus habitantes.

Puede pensarse al desarrollo económico como el resultado de los saltos cualitativos dentro de un sistema económico1 facilitado por tasas de crecimiento que se han mantenido altas en el tiempo y que han permitido mantener procesos de acumulación del capital.
Las políticas públicas generalmente apuntan al crecimiento continuo y sostenido de la economía y a la extensión de la economía nacional de modo que "los países en vías de desarrollo" se hagan "países desarrollados'".

El proceso de desarrollo económico supone ajustes legales e institucionales que son hechos para dar incentivos, para fomentar innovaciones e inversiones con el propósito de crear un eficiente sistema de producción y un sistema de distribución para los bienes y los servicios.

La economía de desarrollo surgió como una rama de economía debido a la preocupación después de la Segunda Guerra Mundial sobre el bajo nivel de vida en tantos países de América Latina, África, Asia y Europa Oriental.
Estos estudios buscaban entender, entre otros puntos, cómo se podía lograr el desarrollo económico y social lo más rápido posible, porqué el proceso de crecimiento industrial y el desarrollo que se había vivido en Europa Occidental, EEUU y Japón no se había extendido a otras naciones o regiones, proceso que con anterioridad se creía sucedería "naturalmente".
Los indicadores por los que se mide el desarrollo económico son los clásicos de la macroeconomía y son los preferidos por los economistas clásicos y neoliberales:

El Producto Interno Bruto (PIB).
Los niveles de endeudamiento de un país. Deuda externa.
Índices de inflación.
Balanza de pagos.
Etc.

Ciertamente el desarrollo económico se puede promover desde cualquier opción política y siempre hay que tener en cuenta la macroeconomía y su crecimiento.
Sin embargo, una visión exclusiva o principalmente económica del desarrollo se ha mostrado claramente insuficiente y, en la mayor parte de las ocasiones, ideológicamente perversa. Efectivamente, el recurrir al análisis de los indicadores macroeconómicos ha sido la coartada para imponer políticas neoliberales de ajuste estructural.
3.2 El enfoque de desarrollo humano
El paradigma de desarrollo humano que apareció a finales de los años ochenta del pasado siglo, representó un cambio radical por dos razones.
Además de ignorar las relaciones de los seres humanos entre sí y con la naturaleza, este modelo no toma en cuenta:

El factor humano con su cultura y las limitaciones impuestas por la marginación y exclusión.
El llamado capital social (calidad de las instituciones, grado de confianza social y en el gobierno, libertad para el desarrollo de iniciativas empresariales y sociales, entre otros factores).
Tiene una perversa tendencia a mantener o incluso agravar las desigualdades sociales en nombre de los “necesarios equilibrios económicos”.
En primer lugar, porque cuestionaba la premisa utilitaria que servía de fundamento a gran parte de la economía del desarrollo. A partir sobre todo de la obra profundamente innovadora de Amartya Sen, el proceso de desarrollo se ve como un proceso de ampliación de las “capacidades” de las personas y no como un aumento de la utilidad y del bienestar y satisfacción económicos.

Para el desarrollo humano el objetivo no es incrementar el producto sino propiciar que la gente disponga de una gama mayor de opciones, que pueda hacer más cosas, vivir una vida más larga, eludir enfermedades evitables, tener acceso a la reserva mundial de conocimientos, etc.
En segundo lugar, el concepto de desarrollo humano también cuestiona el supuesto según el cual el medio para alcanzar el desarrollo es la acumulación de capital físico, es decir, la inversión en instalaciones industriales y bienes de equipo. En cambio, y según las tesis igualmente innovadoras de T. W. Schultz1, el desarrollo humano prioriza la acumulación de capital humano. Muchos estudios han demostrado que el gasto en educación suele producir rendimientos económicos más altos que los que se obtienen con la inversión en capital físico.

El desarrollo humano es el proceso por el que una sociedad mejora las condiciones de vida de sus ciudadanos a través de un incremento de los bienes con los que pueden cubrir sus necesidades básicas y complementarias.
Comprende también la creación de un entorno en el que se respeten los derechos humanos de todas las personas sin ningún tipo de marginación o discriminación por lengua, identidad, orientación sexual, religión, etc.

También se considera como la cantidad de opciones que tiene un ser humano en su propio medio, para ser o hacer lo que desea ser o hacer.
El Desarrollo Humano puede definirse como una forma de medir la calidad de vida del ser humano en el medio en que se desenvuelve.

Este concepto en la actualidad es reivindicado por las Naciones Unidas, a través del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) que lo ha definido como:
“El proceso de expansión de las capacidades de las personas que amplían sus opciones y oportunidades."
Según el PNUD el concepto de desarrollo humano integra al desarrollo social, al desarrollo económico (incluyendo el desarrollo local y rural) así como el desarrollo sostenible.

Anualmente el PNUD publica su informe anual de desarrollo humano de los distintos países.
Para la elaboración de dicho informe utiliza las siguientes herramientas:

El índice de desarrollo humano. Frente a las variables tradicionales de la macroeconomía como el PIB, balanza comercial, desempleo, consumo, etc. Se incorporan los aspectos de salud (Acceso a la salud, esperanza de vida, etc.), educación (Analfabetismo, niveles de educación primaria, secundaria, etc.) y riqueza (PIB per cápita, distribución, etc.)1.

Los índices de pobreza. A los índices de pobreza tradicionales (por ingresos, consumo) se añade el índice de pobreza multidimensional, que incorpora los parámetros de salud, educación y necesidades básicas insatisfechas.
Aunque el concepto de desarrollo humano rompió en su día con los paradigmas economicistas, actualmente no está libre de críticas. Los principales cuestionamientos a este enfoque del desarrollo son:

Se ha convertido en un nuevo paradigma.
No incorpora los aspectos ambientales y la sostenibilidad, el buen manejo de los recursos naturales y la relación con la naturaleza.
No tiene en cuenta la equidad generacional y la responsabilidad con el futuro de las nuevas generaciones.
No cuestiona el modelo extractivista y capitalista.
Es débil en relación con la diversidad cultural y las distintas identidades.
Esta concepción se supera desde la visión del Sumak Kawsay o Buen Vivir.
3.3 El enfoque de desarrollo social
El desarrollo social se refiere al desarrollo del capital humano y capital social en una sociedad. Implica una evolución o cambio positivo en las relaciones de individuos, grupos e instituciones en una sociedad. También comprende principalmente Desarrollo Económico y Humano. Su proyecto a futuro es la construcción de un modelo de bienestar social.
La ONU se ha empoderado también de este concepto, apoyando los esfuerzos de los gobiernos por hacer llegar a toda la población los servicios sociales de salud, educación, planificación de la familia, vivienda y saneamiento, además de elaborar modelos para programas sociales que integran los aspectos sociales, económicos, ambientales y culturales del desarrollo.

Actualmente, la liberalización y la mundialización plantean nuevos problemas para el desarrollo social, tales como la cuestión del reparto más equitativo de los beneficios de la mundialización.
Las propuestas de desarrollo social se han implementado en aspectos como:

Propuestas de acceso a la educación para todas las personas.
Programas de protección de la niñez y adolescencia.
Conferencias para la protección del ambiente y disminución del calentamiento global,
Difusión de los derechos humanos, económicos, sociales, colectivos, ambientales, etc.
Derecho a la seguridad y soberanía alimentaria.
Derechos de equidad de género, étnica y generacional.
Cumbres sociales mundiales.
Propuestas sobre el Hábitat.
Desde los planteamientos de la izquierda se cuestiona al enfoque de desarrollo social por no cuestionar el fondo del sistema y las desigualdades. Al poner su horizonte en lograr un estado de bienestar, los logros sociales pueden revertirse con relativa facilidad, cuando llegan al poder políticos neoconservadores.
Desde los planteamientos del sumak kawsay se plantea que el modelo del bienestar induce a un consumismo insostenible y se plantea la alternativa expresada en la frase: “otro mundo es posible”.
3.4 El enfoque de desarrollo sostenible o sustentable
Las expresiones desarrollo sostenible y desarrollo sustentable, que muchos autores consideran como sinónimos, se aplican al desarrollo socioeconómico. No basta que se logre un crecimiento económico, sino que este debe ser sostenible. Su definición se formalizó por primera vez en el documento conocido como Informe Brundtland1 de 1987.

El desarrollo sostenible se basa en la conjunción de tres factores: sociedad, economía y ambiente.
El desarrollo sostenible se suele graficar de la siguiente forma:








El desarrollo sostenible es aquel en el que se da un desarrollo económico y social respetuoso con el medio ambiente.
El desarrollo sostenible es aquel en el que se da un desarrollo económico y social respetuoso con el medio ambiente.

El objetivo del desarrollo sostenible es definir proyectos viables y reconciliar los aspectos económico, social, y ambiental de las actividades humanas; que deben tenerse en cuenta por parte de las comunidades, empresas y personas:

La sostenibilidad económica: se da cuando la actividad que se mueve hacia la sostenibilidad ambiental y social es financieramente posible y rentable.

La sostenibilidad social: basada en el mantenimiento de la cohesión social y de su habilidad para trabajar en la persecución de objetivos comunes.Supone lo que actualmente se llama “responsabilidad social” de las empresas. Hay que tener en cuenta las consecuencias sociales de una actividad en todos los niveles: los trabajadores (condiciones de trabajo, nivel salarial, etc.), los proveedores, los clientes, las comunidades locales y la sociedad en general.
La sostenibilidad ambiental: compatibilidad entre la actividad considerada y la preservación de la biodiversidad y de los ecosistemas, evitando la degradación de las funciones fuente y sumidero. Incluye un análisis de los impactos derivados de la actividad considerada en términos de flujos, consumo de recursos difícil o lentamente renovables, así como en términos de generación de residuos y emisiones. La sostenibilidad ambiental es necesaria para que las otras dos sean estables.

El desarrollo sostenible pone principalmente el acento en la conservación y manejo de los recursos naturales, olvidando las relaciones de poder de una sociedad. La preocupación ambiental deja en un segundo lugar los problemas relacionados con la marginación y la injusticia.

Las críticas provienen a este modelo o enfoque vienen desde la economía popular y solidaria.
3.5 El enfoque de cadenas de valor
Este enfoque en realidad tiene su origen en un modelo teórico que proviene del mundo empresarial y que ha sido asumido y aplicado al mundo del desarrollo por ONG y otros actores sociales.

El modelo permite describir el desarrollo de las actividades de una organización empresarial generando valor al cliente final, descrito y popularizado por Michael Porter en su obra Competitive Advantage: Creating and Sustaining Superior Performance (1985).1La cadena de valor enseguida se puso en el frente del pensamiento de gestión de empresa como una poderosa herramienta de análisis para planificación estratégica. Su último objetivo es maximizar la creación de valor mientras se minimizan los costos.
En la aplicación de este enfoque empresarial al mundo del desarrollo se partió de la constatación de que muchos proyectos de cooperación al desarrollo tratan de mejorar las cadenas productivas (incremento de la producción y productividad) en las que participan pequeños productores y campesinos a través de una intervención directa, pero sin tener en cuenta que la actividad económica que realiza una comunidad está inmersa en un contexto social y legal específico, y está interrelacionada con otros agentes económicos que inciden determinantemente en el beneficio del productor y en su poder de negociación.
La metodología de ‘cadena de valor’ analiza el proceso que sigue un producto desde la obtención de materia prima, procesamiento, transporte y distribución, e identifica qué factores y agentes de esa cadena inciden en que los eslabones representados por pequeños productores y microempresarios se encuentren en una situación de pobreza permanente. De esta manera, al entender los obstáculos no sólo presentes en una parte de la cadena, sino en el conjunto de relaciones, actores y acceso a servicios de apoyo, las intervenciones de cooperación pueden diseñarse de manera mucho más adecuada y se puede lograr un impacto más sostenible.
El mérito del enfoque de cadena de valor es la articulación entre los distintos eslabones de la cadena, pero lo que se critica desde la economía popular y solidaria es que en realidad no se cuestiona, sino que se refuerza el sistema y que, en algunas de las propuestas, bajo el enfoque de encadenamiento de actores (es una idea de la llamada responsabilidad social empresarial) los procesos de comercialización y transformación de la producción primaria queda en manos de empresas privadas.

Algunas experiencias que hemos visto de este último tipo terminan favoreciendo generalmente a las empresas que son las que ubican los productos en los mercados.
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