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Tema 3: Problemas éticos de la vida cotidiana

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Luis Graillet

on 24 October 2016

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Transcript of Tema 3: Problemas éticos de la vida cotidiana

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Asimismo, esos momentos nos obligan a reconsiderar y a replantearlos nuestra jerarquía de valores, pues se trata de decisiones que nos obligan a preguntarnos qué es lo realmente importante, qué es lo que verdaderamente queremos y lo que verdaderamente cuenta...
La noción de "dilema ético"
Pero por fortuna no todos los conflictos éticos que tenemos son igualmente graves y difíciles de resolver. Ya que en muchas ocasiones lo único que nos hace falta es un poco de claridad mental, reconocer cuáles son los verdaderos valores involucrados en la decisión, o simplemente dejar de darle vueltas al asunto y aceptar nuestra responsabilidad.
El poder de esos momentos de decisión está en que estos nos recuerdan que estamos vivos, que somos libres (pues de otro modo no estaríamos en el dilema de tener que tomar una decisión), y que tenemos responsabilidades para con nosotros mismos y para con los demás.
Nuestras vidas están llenas de decisiones difíciles. Y algunas son verdaderamente muy difíciles, y llegan a involucrar literalmente cuestiones de vida o muerte.
Tema 4: Problemas éticos de la vida cotidiana
La vida cotidiana y los dilemas éticos
Ciencia y Técnica con Humanismo, UNITEC
Prof. Luis Sánchez Graillet

Por ejemplo, una persona que echó a perder algo que no era suyo y que tomó sin permiso no tiene en realidad ningún dilema ético: lo que debe hacer está bastante claro, y es solo cuestión de que se arme de valor, reconozca su error y enmiende el daño.
La noción de "dilema ético" se refiere en cambio a situaciones mucho más serias y complejas que eso. Definido de forma simple, un
dilema
es una situación que puede tener dos o más soluciones diferentes, pero de modo tal que ninguna de las soluciones disponibles es claramente preferible sobre las demás, pues todas presentan algún problema adicional, o implican consecuencias indeseables. De ahí que los dilemas tengan el poder de dejarnos como paralizados, sin saber qué decisión tomar
Específicamente, un "dilema ético" sería e entonces una situación en la que tenemos que tomar una decisión con consecuencias importantes para nosotros mismos o para otras personas, y en donde no es claro qué es lo que debemos hacer debido a que en la decisión entran en conflicto dos o más valores u obligaciones éticas diferentes. Y las cosas se presentan, además, de tal modo que sea cual sea la decisión que tomemos habrá alguna consecuencia indeseable.
Ilustremos este tipo de situaciones, primero con un ejemplo relativamente simple, pero muy serio en sus consecuencias potenciales.
Esto le ocurrió en el 2004 a JilleianSearle: una turista australiana quien se encontraba en Tailandia cuando un terrible tsunami, una ola gigante, pasó destruyendo todo a su paso.
Jillian se hallaba en la alberca del hotel con sus dos hijos, uno de 5 años y un bebé de 8 meses, cuando la ola gigante se precipitó sobre ellos. Sin nadie que pudiera ayudarle en esos momentos Jille se dio cuenta de que si trataba de sostener a sus dos hijos al mismo tiempo la ola barrería con todos ellos, y tuvo que tomar en cuestión de segundos la decisión más difícil de su vida: soltó a su hijo mayor, para tratar de salvar al bebé. Afortunadamente resultó ser una buena decisión, pues el niño mayor logró aferrarse a un poste, y los tres sobrevivieron. Pero muchas personas cuestionaron a la joven madre por la decisión que tomó en esos momentos de emergencia. Para la historia completa sigue el vínculo: http://archivo.elsalvador.com/noticias/2004/12/31/nacional/nac15.asp
El dilema aquí era difícil, pero fácil de entender: había que elegir entre tratar de salvar a tres personas (Jillian y sus dos hijos), con grandes probabilidades de que en el intento murieran todos, o bien, optar por sacrificar a uno de sus hijos para salvar al otro. En ambos casos el valor a preservar era la vida humana, y ninguna de las dos opciones garantizaba que el objetivo se lograra.
El "dilema del tranvía"
A ese tipo específico de dilema ético se le suele llamar "dilema del tranvía" debido a un experimento mental que propuso la filósofa Judith Thomson. En su forma más sencilla el dilema consiste en suponer que un tranvía fuera de control está a punto de atropellar y matar a un grupo de trabajadores que se hallan en las vías, pero el observador se halla colocado en un cruce de vía, en el que tiene la posibilidad de accionar una para desviar al tranvía por otra vía. Solo que en esa otra vía hay también una persona trabajando, la que moriría entonces. El observador tiene entonces la posibilidad de elegir si sacrifica a una sola persona para salvar a varias, o si deja que las cosas ocurran conforme van.
A partir del problema original se han hecho miles de variaciones. Pero en general, las personas a las que se les plantea este dilema tienden a preferir las soluciones en las que se sacrifican pocas vidas humanas para salvar muchas otras vidas. A este enfoque ético, tendiente a tomar decisiones que beneficien al mayor número posible de personas, se les conoce como "utilitarismo ético".
El problema del tranvía, sin embargo, se vuelve mucho más complejo cuando se introducen otras variables. Por ejemplo, ¿qué ocurre si la persona que se va a sacrificar es un buen hombre o mujer, y las personas que se van a salvar con ese sacrificio son un grupo de criminales? ¿O qué ocurre si la persona que debe sacrificarse es un familiar o amigo nuestro? Como podrá verse, el problema es más complicado que el solo maximizar el número de vidas salvadas. Y así son la mayoría de los dilemas éticos: complejos y sin soluciones completamente satisfactoria.
Los dilemas entre deberes y valores éticos
Otras categoría de dilemas éticos particularmente problemática son los dilemas que se presentan cuando los deberes que una persona tiene entran en conflicto con sus valores éticos. Estos, es cuando la persona se obligada a cumplir con un deber u obligación que ésta aceptó libremente, pero que la obliga a ir en contra de alguno de sus valores éticos mas básicos.
Van algunos ejemplos posibles de este tipo de dilemas:
A un militar se le ordena disparar sobre un grupo de personas desarmadas: se debate entre el imperativo ético de no matar, y la obediencia debida a sus superiores.
Una persona confiesa al sacerdote que está a punto de colocar una bomba en una escuela. El sacerdote sabe que tendría que comunicar esa información a la policía, pero violaría con ello el secreto de confesión, la que es sagrada.
Un médico sabe que uno de sus pacientes tiene el tipo de sangre que otro de sus pacientes requiere para salvarse, pero el primero se niega a donarla. El médico podría tomar un poco de esa sangre sin que el paciente se enterará siquiera, y salvar con ello otra vida. Pero ello sería ilegal y quizás inmoral.
Un abogado encuentra evidencia de que la persona a la que defiende es culpable efectiva de un asesinato horrible, y piensa que quizás debería hacer pública esa evidencia. Pero ello iría contra la ética más fundamental de la relación entre abogado y cliente.
Los dilemas éticos en la vida cotidiana
Ahora, todos estos son ejemplos bastante dramáticos de dilemas éticos. Pero nuestras vidas cotidianas están llenas de muchos otros dilemas éticos menores. Menos graves quizás en sus consecuencias inmediatas, pero no por ello menos serios: denunciar o no denunciar a un amigo que cometió algo grave, decir o no decir una verdad que puede herir seriamente a alguien, sacrificar o no tiempo de calidad con la familia para lograr una mejor situación económica... Todos esos son dilemas éticos legítimos con los que en algún momento todos nos podemos ver confrontados.
Nuestras vidas cotidianas son entonces un continuo proceso de resolución de dilemas éticos mayores o menores, más serios o menos serios. Ese es el precio de ser seres libres, con responsabilidad y capacidad de autodeterminación.
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