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herramientas para una comunicacion

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Uvirtual

on 6 December 2017

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Transcript of herramientas para una comunicacion

Hacer
preguntas simples
y fáciles de contestar.
Por ejemplo, utilizar preguntas que se pueden contestar con sí o no, y/o brindar elecciones simples, facilitará la participación de la persona con demencia.
Algunos ejemplos:
Hablar lento
y claro, haciendo énfasis en la voz.
No es necesario gritar, sino hablar de forma clara (modular). Si la persona no comprende, volver a repetir la frase o pregunta; utilizar sinónimos, y si, aun así, no comprende se debe esperar y parafrasear, es decir, intentar entregar el mismo mensaje con otra frase.
Utilizar
frases cortas y palabras simples que reflejen claramente lo que se desea transmitir.
Utilizar
gestos para demostrar que se comprende lo que el enfermo le quiere decir
Por ejemplo, asentir con la cabeza.

Conversar
acerca de panoramas, lugares o eventos que a la persona le sean familiares y de su interés.
Esto no solo genera un momento de placer para la persona, sino que también es una buena estrategia para desviarla de algún pensamiento o idea que le genere angustia. Las personas con demencia (al igual que todas las personas en general) disfrutan con ser escuchadas y mantener conversaciones de su agrado.
Utilizar
señales o recordatorios escritos

En los casos en que las personas tienen buena visión y pueden leer.
Herramientas para Una comunicación Adaptada a la Persona con Demencia.
No utilizar
preguntas para probar la memoria.
Preguntas como: “¿Quién soy” o “¿Qué día fue ayer?”, es preferible evitarlas a menos que sea necesario. Si la persona tiene dificultades en esos ámbitos, dichas preguntas no favorecerán la comunicación, por el contrario, pueden frustrar y confundir a la persona.
Las ideas breves y concretas son más fáciles de comprender que las que son complejas y abstractas.
Buscar un modo positivo de interacción
Se debe recordar que la actitud y lenguaje corporal comunican mucho más que las palabras. Es por ello, que es importante:
Responder
con voz calmada ante las preguntas repetitivas
Y recordar que, a veces, más que al contenido de la respuesta, la persona estará atenta a la emoción que esta le transmite.
Brindar
seguridad, confort y afecto
Cuando las personas se sienten angustiadas o enojadas por algo que no existe o que quizás no sucede. Más que convencerlas de que ello no es así –lo que puede molestarlas más- es mejor distraer y tranquilizar a la persona con una respuesta que le haga sentir mejor. Se debe evitar avergonzar o confundir a la persona corrigiéndola enfáticamente sobre errores que cometa o conceptos que estén equivocados.
Captar
la atención de la persona.
Para esto es útil llamar a la persona por su nombre mencionando quién es el que le habla y cuál es su rol, usando gestos o contacto físico, por ejemplo, tomarle la mano o el brazo con gentileza. Buscar el contacto visual, y ponerse a la altura de los ojos de la persona.
Escuchar
con los oídos y ojos,
e intentar interpretar de la mejor forma.
Ello implica estar atento a los mensajes que la persona con demencia quiere entregar. Darle tiempo para responder e intentar comprender el sentido de las palabras y de lo que quieren transmitir con su lenguaje no verbal. Para esto es fundamental comprender quién ha sido históricamente esta persona, cuál era su biografía, sus interés y preferencias.
Distraer y redirigir
la atención de la persona cuando se sienta ofuscada
o agitada porque algo no funciona o no le parece.
Por ejemplo, invitar a dar un paseo u ofrecer una taza de té. Es necesario validar a la persona, por ejemplo, diciéndole: “entiendo que estés preocupada o molesta, ¿Te parece si hacemos tal o cual cosa?”.
Dividir las actividades en pasos.

Esto permite que las actividades sean más manejables y que la persona vaya ejecutando lo que le es posible. También permite ir recordándole lo que olvida. Es importante solo asistir o hacer la actividad por el paciente en los casos en que realmente sea necesario. Pasos acotados y concretos son más fáciles de entender que pasos extensos y abstractos en su aplicación.
En vez
de “él o ella”, utilizar los nombres de las personas de las que se está hablando.
Ayudará a la persona a orientarse y concentrarse.
Mantener el sentido del humor.
Ello implica reírse de las situaciones, pero no a expensas de las personas. Una actitud alegre contagia, y eso también pasa con las personas con demencia.
Conversar
sobre el pasado.

Esto puede ser muy gratificante para las personas que muchas veces no pueden recordar eventos recientes y sí claramente, eventos del pasado y de su juventud. Ello puede transformarse en una actividad agradable para la persona con demencia y para quien le acompaña, y facilitar la comunicación entre ambos.
Verificar
si la persona oye y ve bien o tiene dificultades.
Cuidando que utilice sus anteojos y audífonos, si los precisa, y/o derivando para evaluar estos ámbitos, si no los tiene.
Hablar de una manera amable y respetuosa.
Cuidar la expresión facial.
El tono de voz.
El contacto físico respetuoso.
Estas actitudes apoyan el mensaje que se quiere brindar y muestran el aprecio y afecto hacia la persona. Es importante también, transmitir tranquilidad y tener paciencia, dejando tiempo para que la persona pueda comprender y/o interactuar.
Por otra parte, es importante preocuparse de limitar, en lo posible, los distractores, como: la radio, televisión, teléfono, entre otros. Cuidar que los ambientes sean tranquilos.
Parte de validar también implica, en ocasiones, aceptar alguna idea errónea que la persona tenga, por ejemplo: admitir que hay un animal o que le robaron dinero cuando nunca sucedió.

Esto ayuda a que la persona se sienta comprendida, y mejora la atención y confianza que puede tener hacia su interlocutor; luego, se hace más fácil direccionar su atención a otra actividad con el fin de que olvide lo sucedido y se sienta tranquilo nuevamente.
Por ejemplo:
cerrando una puerta que da a una habitación donde hay mucho movimiento o ruido, o evitando que más de una persona esté hablando
al mismo tiempo.

Por otra parte, mostrar las cosas que una persona debe elegir, hacer o tomar también
es una estrategia práctica para facilitar la compresión.
¿Quieres ponerte la camisa azul o la blanca? ¿Quieres palta o mantequilla para tu pan?
Este tipo de preguntas, para algunas personas con dificultades de comunicación, serán más simples que responder ¿Qué te vas a poner hoy? o ¿Qué quieres comer?
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