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UNIDAD DIDÁCTICA 1:

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Sistemas Funder

on 21 October 2015

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UNIDAD DIDÁCTICA 1:
ELEMENTOS PARA UN ANALISIS SOBRE FINANZAS POPULARES

El ahorro es el principio del empoderamiento, es el coeficiente que permite la multiplicación de los recursos cuando después se saca un crédito, es una prueba de voluntad que induce a aumentar el autocontrol, a programar el futuro, a priorizar las necesidades, a sentirse actores de los procesos de cambio social y económicos y no meros espectadores utilizados por fuerzas externas.
1.2 ALGUNOS ELEMENTOS CONCEPTUALES
En el mundo actual, el más importante de los mercados es el mercado financiero, porque de él dependen los otros mercados. Este mercado está caracterizado por fenómenos de concentración de la riqueza, que frecuentemente reducen o liquidan los esfuerzos que los sectores populares realizan para superar la riqueza.
1.1.2 Algo sobre antecedentes en América Latina:
1.1 ALGUNOS ELEMENTOS HISTÓRICOS
Iluminados en parte por la experiencia de Europa y motivados por la difusión de nuevos pensamientos que buscaban romper con la hegemonía de los sectores dominantes agro-exportadores y banqueros en Latinoamérica, desde mediados del siglo XX empezaron a nacer propuestas de cooperativas, que más que buscar la administración de los recursos financieros de sus socios, buscaban el bienestar de los mismos, especialmente a través de la prestación de servicios.
MENSAJE CENTRAL:
¿Se puede superar la pobreza y generar un desarrollo local con el ahorro y el crédito?
1.1.1 Algo sobre antecedentes en Europa:
Desde mediados de mil ochocientos, en Europa, la población, especialmente rural, comenzó a organizarse para controlar y gestionar los movimientos del dinero y el mercado financiero.

Guiada por líderes como Wilhelm Raiffeisen en Alemania, esta población pobre se dio cuenta que su pobreza no era merecida y tampoco inevitable, porqué había el esfuerzo y existían los recursos naturales.
Era necesario entonces repensar el mercado, porqué allí se daban los mayores y peores actos de explotación, que causaban perjuicios a quienes vendían sus productos, sus servicios y su mano de obra.

Pronto se visualizó que el mercado del dinero era el más importante de los mercados. Ya existían los grandes bancos, pero ¿quién podía acceder a ellos para sacar un préstamo? Había usureros en cada pueblo, que extraían recursos de la economía popular y los concentraban en su beneficio, aplicando tasas de interés imposibles de pagar.

Nacieron las cajas rurales, las cajas artesanales, las cooperativas de ahorro y crédito.
El dinero del pueblo quedó en mano y en beneficio del pueblo, en cada comunidad, para impulsar el desarrollo local.

Hubo que enfrentar todo un proceso de aprendizaje porqué estas expresiones de las finanzas populares, que nacían del ahorro de los pobres, no fueron administradas por profesionales, sino por las personas más conocidas y respetadas de cada comunidad.

Fue un fenómeno de construcción de ciudadanía, de democracia económica y de desarrollo local y no tanto de construcción y aplicación de tecnologías financieras. Estas vinieron después, cuando ya se había consolidado el hecho cultural en la cabeza de los pobres, que se demostraron a si mismos que eran capaces de generar ahorros y de administrarlos honrada e inteligentemente, orientándolos hacia la producción local, la creación de empleo y la generación del bienestar.
El proceso, comenzado en Alemania, se extendió pronto a Italia, España, Francia y más países europeos.

Hoy en estos países casi no hay pobreza rural y esto no se debe tanto a los subsidios públicos para los campesinos, cuanto a la difusión de la práctica del ahorro y del crédito, realizada localmente con recursos locales.

Hace 125 años nació en Italia la primera Caja Rural como espacio para canalizar el ahorro y el crédito especialmente en el campo. En situaciones que podríamos asemejarlas a la que vivimos actualmente en el campo ecuatoriano, los productores campesinos se organizaron para hacer su cooperativa y lograr el desarrollo económico de su localidad. Esto representó mucho esfuerzo y sacrificio, porque inicialmente lo que más se fomentaba es el ahorro, fruto del excedente limitado del trabajo. Con el tiempo y el ejemplo, se fueron creando cientos de cajas rurales, pero sobre todo se fortalecieron los principios cooperativos. Actualmente hay más de 450 Bancos de Crédito Cooperativo (BCC) que funcionan articuladamente en Italia dentro de su federación (Federcasse) y apoyados por una fuerte instancia financiera (Agrileasing) .
De hecho, existen otros bancos que también tienen principios cooperativos, pero todos han nacido de la lucha de los pequeño productores para defender sus espacios en el mercado financiero, basándose en la centralidad de la persona, por sobre el dinero. Así es conocida la Banca Etica.

En España, de igual forma, desde inicios del siglo XX muchos productores, animados por personas valiosas de la Iglesia, buscaron alternativas para salir de la pobreza, creando cooperativas de ahorro y crédito que, poco a poco se fueron convirtiendo el las grandes Cajas Financieras. Es ejemplar el proceso de crecimiento logrado por las cooperativas Mondragón con el Banco Laboral. A esta experiencia se han sumado una serie de Bancos (Cajas) Cooperativos.

Lo principal de estas experiencias es que, a diferencia de los bancos tradicionales, los Bancos de Crédito Cooperativo funcionan basados en los principios del cooperativismo (la mutualidad, la solidaridad, la participación, la corresponsabilidad, la equidad, la propiedad de todos, etc.)
También aquí se repensó el mercado, dentro de un ambiente permanente de explotación, que causaban perjuicios a quienes vendían sus productos, sus servicios y su mano de obra.

También aquí se visualizó que el mercado del dinero era el más importante de los mercados.

Ya existían los grandes bancos, pero los sectores populares no podían acceder a ellos, incluso con rasgos de discriminación.
También aquí los usureros o chulqueros en cada pueblo han seguido extrayendo los recursos de la economía popular y los han concentrado en su beneficio, aplicando tasas de interés imposibles de pagar.

Inspiradas frecuentemente por entidades de inspiración cristiana, nacieron cajas rurales, cajas artesanales y cooperativas de ahorro y crédito. Al menos una parte del dinero del pueblo quedó en mano y en beneficio del pueblo.
Pero el aprendizaje ha sido más lento, porque estas expresiones de las finanzas populares, que nacían del ahorro de los pobres, resultaban pequeñas por la escasa capacidad de ahorro de los campesinos latinoamericanos.

Sin embargo, las cooperativas se volvían espacios de integración, de participación ciudadana, de formación de cuadros dirigenciales y de prestación de servicios sociales.
Es en el último cuarto del siglo XX que en América Latina, como en otras partes del mundo, las finanzas populares empiezan a desarrollarse y a tener más fuerza, porque la población va adquiriendo conciencia de la explotación de los chulqueros y de los banqueros. El mercado de las finanzas populares en América Latina tiene ahora muchísimas experiencias novedosas, exitosas y valiosas.
Una mirada atenta nos lleva a ver que a lo largo de América Latina, desde México hasta Chile, hay una serie de experiencias de cooperativas e instituciones financieras populares que han seguido creciendo en base al esfuerzo de los microempresarios, pero basados en el principio de la propiedad de todos, lo cual lleva a un compromiso y un trabajo serio por el desarrollo de las respectivas localidades en las cuales trabajan esas instituciones.
1.1.3 Algo sobre antecedentes en Ecuador:
Ciento cincuenta años después de la experiencia europea, por muchos aspectos, la situación del Ecuador requiere algo parecido. Aquí hay muchísimos pobres en un país extremadamente rico. Se intenta explicar esta situación tan incompresible con discursos sobre la producción y la productividad, pero hay todo un sistema diseñado y aceitado para que la riqueza y el poder se concentren en un sector muy reducido de la sociedad, en vez de ser distribuidos equitativamente y de acuerdo a los méritos de cada persona.
La legislación ecuatoriana anterior a la nueva Constitución del 2008 no favorecía las finanzas populares, pero ahora es posible comenzar y seguir luchando para mejorarlas. Gracias a las reformas legales que se han pensando, propuesto y conseguido.
Hoy hay una increíble efervescencia en todo lo que se refiere a finanzas populares:
Se constituyen cooperativas y cajas en muchos pueblos, recintos y barrios urbano marginales
Por lo menos en 18 provincias se han constituido y funcionan redes de EFL.
Aumenta el protagonismo de los jóvenes y de las mujeres.
Hay interés de la banca convencional por las demandas financieras de los sectores populares
Se despierta el interés de los organismos de control y de las entidades públicas
1.2.1 Algo sobre el mundo actual
La riqueza mundial tiende a concentrarse en el norte del mundo en vez de repartirse con equidad. La riqueza regional se acumula en las capitales y centros comerciales y financieros (que posiblemente son solo puntos de paso de nuestros excedentes en su camino hacia el exterior). Donde se concentra la riqueza, es inevitable que tienda a incrementarse la población. Esto explica los flujos migratorios, antiguos y actuales.

Nos encontramos frente a un esquema de flujos económicos unidireccionales, según el cual los pobres aportan para el fortalecimiento de la economía de los ricos, el campo para las ciudades, los barrios marginales para los centros residenciales, las actividades sencillas (que cuestan sudor propio) para las actividades tecnológicamente sofisticadas (que capitalizan el sudor ajeno). Los bancos nacionales y multinacionales son los instrumentos más eficacientes para el funcionamiento de este esquema de aglutamiento de la riqueza.
Los flujos unidireccionales, centralizadores de la riqueza, no están hechos solo de dinero, sino también de mano de obra no calificada y de productos sin valor agregado. La agrupación de los prestadores de servicios en las ciudades es un imán para la concentracion de la riqueza. La figura más adecuada para graficar estos flujos es la de un río, que llega al mar, haciéndose cada vez más caudaloso. Las aguas del rio nunca regresan hacia las vertientes.

Lo que se proponen las finanzas populares es que, en vez de un gran río, tengamos muchas lagunas, pequeñas y medianas, una en cada lugar en el cual cierto número de personas estén dispuestas a organizarse y a disciplinarse para retener en su lugar de residencia la riqueza que crean, y la transformen en bienestar, en servicios y principalmente ne nuevos medios y formas de producción, capaces de generar empleo.
Hay que invertir los flujos del dinero:
no del campo a la ciudad
no de los pobres a los ricos,
sino de manera equilibrada:
de la ciudad donde hay concentración al campo donde hay demanda
de las cuentas de los que tienen mucho a la economía de los que tienen poco.

Esto supone que el dinero quede en cada país y no salga al exterior.
1.2.1 Algo sobre los flujos de la economía:
Las familias pobres se dan cuenta que sus pequeños ahorros son tantas gotas que concurren a formar el gran río financiero, que es manejado por los bancos. Si estas gotas de ahorro se quedan en las cajas rurales, en los bancos comunales, en las cooperativas de ahorro y crédito que se van formando en muchas comunidades del campo y de los barrios urbano-marginales, entonces se estará dando un gran cambio cultural que conducirá a cambios estructurales y a nuevas relaciones en el ejercicio del poder y en el disfrute equitativo de la riqueza nacional.
Este proceso virtuoso exige grandes esfuerzos a la población trabajadora: a veces ahorrar un dólar significa quitarlo a necesidades no satisfechas. Pero el ahorro es el principio del empoderamiento, es el coeficiente que permite la multiplicación de los recursos cuando después se saca un crédito, es una prueba de voluntad que induce a aumentar el autocontrol, a programar el futuro, a priorizar las necesidades, a sentirse actores de los procesos de cambio social y económicos y no meros espectadores utilizados por fuerzas superiores. Las finanzas populares hacen que el dinero que se genera en un lugar sea reinvertido en el mismo lugar, creando nuevos puestos de trabajo y bienestar.

Los sectores populares deben demostrar que son capaces de invertir bien los recursos que llegan a sus manos.
Invertir bien no es consumir, sino utilizar el dinero para:

crear nuevos puestos de trabajo, nueva riqueza que se reinvierte;

resolver problemas básicos de salud, educación, vivienda
1.2.2 Algo sobre condiciones para el buen uso del dinero:
Para ello es necesario:
buena organización,
buen liderazgo,
confianza recíproca de los pobres entre sí,
mucha capacitación y formación profesional,
honradez y transparencia,
ideas innovadoras, viables y rentables,
algún tipo de control interno.

Estas son las cosas básicas que hay que cultivar:
en las personas (especialmente jóvenes),
en las familias,
en las comunidades.

Hay que resaltar el rostro femenino y juvenil de las finanzas populares.
La constitución y buen funcionamiento de las estructuras financieras locales es para cada comunidad la piedra angular del desarrollo local.

Este camino de construcción no puede acortarse con atajos de corte populista o demagógicos.
1.2.3 Algo sobre la administración y el ahorro
Ahorrar cuesta; administrar honestamente los ahorros exige honradez a toda prueba; invertir productivamente los créditos requiere de ideas, de creatividad, de constancia, de espíritu emprendedor.

Nosotros, apoyamos algunos de estos esfuerzos. Estamos seguros que tienen un gran futuro. Estamos decididos a sostener el hecho técnico y financiero que suponen las cajas, pero mucho más el hecho cultural que está implícito en la capacidad de la gente pobre de manejar bien sus propios recursos y de darse cuenta de que puede ahorrar.
Para dar fuerza a nuestras ideas, utilizamos algunos slogans.

“La plata de los pobres para los pobres”.

Esto supone una concepción de la dignidad y de los derechos de la mayoría de la población que es pobre, un reconocimiento de su capacidad de ahorrar, la visión del enorme potencial de transformación que tienen las finanzas populares y locales, que son el dinero del pueblo, administrado por el pueblo en el lugar mismo en que el ahorro se genera, gota a gota, con tanto sudor y sacrificio.

“La plata de los pobres para los pobres” reafirma que la riqueza es creada por la mayoría de la población, que se gana el pan con el sudor de su frente. Esta población es capaz de administrar sus recursos con inteligencia, honradez y control social, destinándolos a la producción antes que al consumo. Las microfinanzas llegarán a ser las macrofinanzas, apenas la población que las generan se organice.
“Hay que invertir los flujos de la economía”.

Hoy todo tiende a concentrarse en pocas manos, en pocas regiones, en pocas empresas:
el dinero
la riqueza
los productos
los servicios
los/las trabajadores/as
los flujos migratorios
el poder

Los ahorros salen de las comunidades para ir a los bancos de las ciudades; salen de los barrios marginales de las ciudades para concentrarse en los centros financieros y comerciales; salen de las ciudades pequeñas y llegan a las ciudades grandes, donde ya hay mucha riqueza. Una vez en los centros financieros del país, buena parte de estos ahorros, incluida una parte de las remesas de los emigrantes, se va para el exterior, en el norte del mundo.
Es el mismo recorrido que siguen los flujos migratorios. Donde se concentra la riqueza y el poder, allí tiende a concentrarse la población, a pesar de los muros que se construyen y de las visas que se requieren. Otra vez hay que pensar en el desarrollo local, que puede autofinanciarse en buena medida si se invierten los flujos de la economía, o sea si se crean estructuras financieras locales, debida e inteligentemente reguladas y se hace lo que por justicia debería hacerse, o sea disminuir el aporte de recursos, sea públicos, sea privados, donde ya hay mucha riqueza acumulada y aumentar las asignaciones económicas del presupuesto nacional y de los inversionistas privados en beneficio de los pueblos y comunidades menos favorecidos en el campo y en los suburbios.

Para invertir los esquemas de pensamiento y los flujos económicos vigentes, hace falta:

1.1 crear confianza entre pobres:
1.2 constituir estructuras financieras locales en cada comunidad;
1.3 vincular a las estructuras financieras locales coordinándolas en redes;
1.4 estimular en las comunidades iniciativas privadas no explotadoras;
1.5 dar a la capacitación contenidos y objetivos más ligados a las necesidades del momento actual;
1.6 contar con gobiernos honestos que quieran dedicarse a satisfacer las aspiraciones de las mayorías poblacionales empobrecidas.

Hay que descentralizar la riqueza para parar la emigración.
“Hay que pagar más por los ahorros y cobrar un interés más bajo por los préstamos”.

Para eso, hay que romper estos flujos unidireccionales que se van hacia fuera de las realidades locales por la fuerza de la inercia y crear a nivel de comunidades flujos circulares, “lagunas económicas”, que sin ser autárquicos, hagan reinvertir localmente los excedentes, dinamizando la movilización de bienes y servicios. Para implementarlos hay que construir estructuras y mercados y desarrollar capacidades locales. Lo más urgente es controlar el mercado del dinero en cada comunidad, a través de una caja comunitaria, un banco comunal o una cooperativa de ahorro y crédito y fortalecer la confianza que los pobres deben tener en sí mismos y en sus compañeros/as que desempeñan cargos de responsabilidad al interior de la comunidad, para lo cual una actuación, basada en la honradez, debe también estar respaldada por la capacidad de gerenciar y administrar con claridad los recursos que la comunidad les confía.

La diferencia entre las tasas activas (el interés que se cobra por los préstamos) y las tasas pasivas (el interés que se paga por los ahorros) es el “spread” o margen con el cual una EFL puede sostenerse y crecer. De hecho esto depende de los volúmenes de ahorro y de crédito. Este margen debe ser el necesario y no como el de los bancos o entidades financieras que buscan que sea el más grande, pues así obtienen más ganancia. Cuando se paga más por los ahorros, la gente confía y estos crecen. Cuando se cobra menos en los préstamos la gente es atraída y los mismos se pagan con lo cual la morosidad es mínima.
Hay muchos tipos de pobreza. La penuria material de quienes están privados de un mínimo vital y la penuria moral de quienes por el egoísmo están mutiladas.

En América Latina hoy la mayor parte de la población, culturalmente rica y éticamente sana, sufre por la pobreza económica.

Sin embargo los pobres económicos producen riqueza para otros con su trabajo, con sus productos, con sus ahorros entregados a los bancos.

Muchos pobres comienzan a entender que deben ellos mismos administrar los excedentes que producen.

“Vence la pobreza quien produce más de lo que consume”, o dicho de otra forma, “vence la pobreza quien consume menos de lo que produce”.
1.2.4 Algo sobre la superación de la pobreza:
La diferencia entre la producción y el consumo se llama ahorro. Este ahorro debe ser monetarizado y entregado a la estructura financiera de cada localidad, para que sea distribuido equitativamente en préstamos destinados a la producción y a la creación de nuevos puestos de trabajo.

La mayoría de ahorristas de las EFL´s son personas pobres como las personas que reciben los créditos. Defender y utilizar bien los recursos de los ahorradores es un deben sagrado. De ahí nace el slogan:
“La plata de los pobres para los pobres”, o
“La plata del pueblo para el pueblo”

El valor del ahorro es: económico, educativo y moral: hábitos virtuosos.
Este apalancamiento es capaz de invertir los flujos de la economía nacional (y mundial).

La inversión de los flujos de la riqueza requiere de una nueva cultura y de estructuras adecuadas.

La mejor vía para fortalecer a las finanzas populares es la del ahorro, del sacrificio, del esfuerzo, de las seriedad, de la honradez y de la inteligencia en el manejo de los negocios productivos y económicos.

La cultura del ahorro, de la programación, de la disciplina, de la equidad, vivida inteligentemente y esforzadamente por la población pobre, es el requisito indispensable para el buen funcionamiento técnico de las nuevas estructuras financieras y productivas.
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