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"La herencia y la etiología de las neurosis" Freud 1896

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Gera Feis

on 20 September 2013

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Transcript of "La herencia y la etiología de las neurosis" Freud 1896

Notes
Neurastenia
Neurosis de Angustia
Histeria y Neurosis Obsesiva
"La herencia y la etiología de las neurosis" Freud 1896
Introducción
. Destinatarios: seguidores de Charcot (La Salpetriere 85/86) Objeciones a la preponderancia de la "herencia nerviosa"
. Dos tipos de objeciones: argumentos de hecho / productos de la especulación:
Dos observaciones sobre la nosografía y etiología de las neurosis
Innovación nosográfica: colocar del lado de la histeria la neurosis obsesiva como afección autónoma e independiente, aunque la mayoría de los autores coloquen las obsesiones entre los síndromes de degeneración mental o las confundan con la neurastenia (beard) .
La histeria y la neurosis obsesiva forman el primer grupo de las grandes neurosis por mí estudiadas. El segundo contiene la neurastenia de Beard, que yo he descompuesto en dos estados funcionales diferentes: la neurastenia propiamente dicha, y la neurosis de angustia.

Etiología de las neurosis
Las influencias etiológicas pueden agruparse en tres clases: condiciones, causas concurrentes y causas específicas.
Cada una de las grandes neurosis enumeradas tiene por causa inmediata una perturbación particular de la economía nerviosa, y estas modificaciones patológicas funcionales reconocen como origen común la vida sexual del individuo, sea un desorden de la vida sexual actual, sean sucesos importantes de la vida pretérita.
Step 4
Neurosis Obsesiva
proviene de una causa específica muy análoga a la de la histeria. No hay más que una diferencia importante. En el fondo de la etiología histérica hemos hallado un suceso de pasividad sexual, una experiencia tolerada con indiferencia, o con enfado y temor. En la neurosis obsesiva se trata, por el contrario, de un suceso que ha causado placer, de una agresión sexual inspirada por el deseo (sujeto infantil masculino) o de una gozosa participación en las relaciones sexuales (sujeto infantil femenino).
Las ideas obsesivas reconocidas por el análisis en su sentido íntimo no son sino reproches que el sujeto se dirige por el goce sexual anticipado, si bien reproches desfigurados por una labor psíquica inconsciente de transformación y sustitución.
Pasivo activo femenino masculino.
Existen, dese luego, casos aislados y puros de histeria o de neurosis obsesiva independientes de la neurastenia o de la neurosis de angustia, pero no es esto lo habitual.
Las causas específicas de la neurastenia o la neurosis de angustia (o sea los desórdenes en la vida sexual actual) actúan al mismo tiempo como causas accesorias de las psiconeurosis, cuya causa específica despiertan y reaniman (el recuerdo de la experiencia sexual precoz).

objeción a)
se han creído nerviosas y demostrativas de un tendencia neuropática hereditaria, afecciones extrañas al dominio de la neuropatología, y que no dependen necesariamente de de una enfermedad del sistema nervioso. Las neuralgias faciales y muchas cefalgias que se creían nerviosas, siendo más bien consecuencias de alteraciones patológicas postinfecciosas.
objeción b)
b) Se ha aceptado como razón suficiente para suponer en un enfermo taras nerviosas hereditarias todas las afecciones nerviosas halladas en su familia, sin tener en cuenta su frecuencia ni su gravedad, ello parece contener una precisa separación entre familias indemnes y familias sujetas a ella sin límite ni restricción. Existen grados y transiciones de disposición nerviosa.
Objeción c)
c) Nuestra opinión sobre el papel etiológico de la herencia de las enfermedades nerviosas habrá de ser el resultado de un examen estadístico imparcial y no en una petición de principios.
objeción d)
d) Es indudable que ciertas neuropatías pueden desarrollarse en individuos perfectamente sanos y de familia irreprochable.
Objeción e)
d) Es indudable que ciertas neuropatías pueden desarrollarse en individuos perfectamente sanos y de familia irreprochable.
Objeción e)
En la patología nerviosa existen la herencia similar y la herencia disimilar.
Similar: nada que objetar (miopatías, Huntington)
Disimilar: mucho más importante que la otra, deja lagunas que sería necesario llenar para llegar a una solución satisfactoria de los problemas etiológicos.
No es la herencia la que preside la elección de la neuropatía que se desarrollará en el miembro de una familia afecto de predisposición, suponiendo en cambio la existencia de otras influencias etiológicas de una naturaleza menos incomprensible. Sin la existencia de factores etiológicos específicos, la herencia no puede hacer nada.

.punto de ataque


Afección descrita por el médico americano George Beard (1839-1883), cuyo cuadro clínico gira en torno a una fatiga física de origen «nervioso» y que comprende síntomas de los más diversos registros. Freud fue uno de los primeros en señalar la excesiva extensión adquirida por este síndrome, que, en parte, debe ser dividido en otras entidades clínicas.
Condiciones
son indispensables para la afección de la que se trate, pero su naturaleza es universal y se encuentra igualmente en la etiología de muchas otras enfermedades.
Herencia: condición que no puede prescindir de causa específica. existiendo esta última, el grado de afección depende de la fuerza de la primera

Causas concurrentes
colaboran también en la afección de otras enfermedades, pero no son, como las condiciones, indispensables.
agentes vulgares
las emociones morales, el agotamiento somático, las enfermedades agudas, los accidentes traumáticos, el surmenage intelectual, etc.
Con gran frecuencia desempeñan la función de agentes provocadores, que hacen manifiesta la neurosis. Otras terapias: retorno a la latencia.
pueden reemplazar parcialmente a específicas.

Causas específicas
son tan indispensables como las condiciones, pero no aparecen más que en la etiología de la afección, de la cual son específicas
Hay casos en que toda la etiología está representada por las condiciones y las causas específicas faltando los agentes vulgares, en otros los factores etiológicos indispensables no bastan por su cantidad para provocar la neurosis, resultando así que durante mucho tiempo puede ser mantenido un estado de salud aparente, que no es sino un estado de predisposición neurótica. Basta entonces que una causa vulgar añada su acción para que la neurosis se haga manifiesta. Pero en tales condiciones la naturaleza del agente vulgar sobrevenido es indiferente (emoción, traumatismo, enfermedad, etc) el efecto patológico será el mismo pues la naturaleza de la neurosis dependerá de la causa específica preexistente.
fatiga, sensación de asco, dispepsia flatulenta, estreñimiento, parestesias espinales, debilidad sexual, etc) no reconoce como etiología específica mas que el onanismo (inmoderado) o las puluciones espontáneas. La acción prolongada e intensa de esta perniciosa satisfacción sexual se basta para provocar la neurosis neurasténica o para imponer al sujeto el sello neurasténico especial, que se manifiesta más tarde bajo la influencia de una causa ocasional accesoria. He hallado personas sin evidencia de esta etiología pero en quienes pude comprobar que la función sexual en ellos no se había desarrollado adecuadamente, pareciendo dotadas por herencia de una constitución análoga a la que en el neurasténico se produce a causa del onanismo.


(irritabilidad, estado de espera angustiosa, fobias, ataques de angustia completos o rudimentarios, de miedo, de vértigo, temblores, sudores, congestión, disnea, taquicardia, etc, diarrea crónica, vértigo crónico de locomoción, hiperestesia, insomnios, etc) se revela como el efecto de diversos desordenes de la vida sexual. La abstinencia forzada, la excitación genital frustrada (no satisfecha por el acto sexual), el coito imperfecto o interrumpido, los esfuerzos sexuales que sobrepasan la capacidad psíquica del sujeto, etc, todos agentes muy frecuentes en la vida moderna que impiden la participación psíquica necesaria para liberar a la economía nerviosa de la tensión genésica.
Ambas pueden prescindir de la concurrencia de una disposición hereditaria, pero si la herencia concurre, ejercerá una formidable influencia sobre el desarrollo de la neurosis.

Nuevo método de psicoanálisis. Explorando paso a paso el pretérito hemos comprobado
que en el fondo de todos los casos existía la acción de un agente que había de ser aceptada como causa específica de la histeria.
Se trata de un recuerdo relativo a la vida sexual, que es una experiencia sexual precoz como excitación real de las partes genitales, seguida de un abuso sexual practicado por otra persona en un período anterior a los 8/10 años.
La etiología específica de la histeria está constituida por una experiencia de pasividad sexual anterior a la pubertad.
13 casos de histeria. En ninguno de ellos faltaba el suceso descrito
Cómo fiarse de la veracidad de estos relatos?
Los enfermos no cuentan jamás estas historias espontáneamente ni van nunca a ofrecer al médico en el tto el recuerdo completo de una tal escena. Se lucha contra una enorme resistencia.
Cuando no se penetra hasta dicho suceso, falla el efecto terapéutico del análisis.
Más tarde, cuando con la pubertad queda desarrollada la reactividad de los órganos sexuales estos recuerdos cobran valor.
Todos los sucesos posteriores a la pubertad no son en realidad sino causas concurrentes.
El análisis demuestra que estos agentes provocadores, solo por su facultad de despertar la huella psíquica inconsciente del suceso infantil, gozan de una influencia patógena en relación a la histeria. Su conexión con la huella patógena primaria es lo que lleva su recuerdo a la inconsciente, facultándolos así para contribuir al desarrollo de una actividad psíquica sustraída al poder de las funciones conscientes.
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