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Ppt 6 - Objeto Moral y Actos Intrínsecamente Malos

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by

Isidora Rodríguez

on 30 September 2014

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Transcript of Ppt 6 - Objeto Moral y Actos Intrínsecamente Malos

Objeto Moral y Actos Intrínsecamente Malos
El Conflicto de Valores
Para que la Conciencia Moral elabore un juicio
objetivo
, debe reunir
tres exigencias básicas:
1) Rectitud
2) Veracidad
3) Certeza

Rectitud de la Conciencia
Es la autenticidad que impulsa a actuar según el
dinamismo básico de la propia conciencia
hasta el final.

Se
opone a la inautenticidad.


La conciencia inauténtica no se deja guiar ni busca realmente la verdad. Oculta el problema, no enfrenta los cuestionamientos que surgen desde la realidad.

Frente a la injusta distribución de los bienes:
Conciencia recta es la que se forma, y decide actuar en consecuencia aun en desmedro del propio bienestar
.

Ejemplo
Inauténtica
es la conciencia que se conforma con lugares comunes, con lo establecido, con legitimaciones heterónomas, para no descubrir responsabilidad personal frente al tema.

Puedo y debo actuar según el dictamen de la propia conciencia,
aun cuando llegue a una conclusión diversa a la de todo el medio propio.

Puedo también exigir respeto a la propia conciencia (por ejemplo: La “objeción de conciencia” en los casos de servicio militar).

Condición de lo anterior es la orientación básica de buscar la verdad, sin bloquear el dinamismo básico de esta.

La Conciencia Verdadera
Es aquella que señala como correcto aquello que
objetivamente
es correcto.

Esto responde a un presupuesto: que de hecho existe un valor moral objetivo, que no depende de la subjetividad personal.

Se opone a la
conciencia errónea
(que puede serlo culpable o inculpablemente: según los medios reales que el sujeto pone para conocer el valor moral; puede también serlo
vencible o invenciblemente errónea
, en referencia al esfuerzo que el sujeto debe realizar para formar la conciencia).

La conciencia debe hacer juicio acerca de la
realidad
, y de la
verdad
que esa realidad contiene.

Puede darse el caso de una conciencia
RECTA
pero
ERRÓNEA
(inculpablemente, invenciblemente).

Esta no pierde su dignidad, y debe respetarse, aun reconociendo (una autoridad u observador externo) el error en el que está.

El sujeto debe ser
fiel
a su conciencia, tiene derecho a que se le permita obrar según esta.

Por ejemplo
, el caso de los Testigos de Jehová que no permiten transfusiones de sangre.

La salvedad al caso es cuando hay terceras personas implicadas.

Alude a la
calidad
del juicio.

Indica el grado de certidumbre acerca del juicio emitido.

Se opone a la conciencia dudosa.

Es obligación moral salir de la duda.

Actuar con conciencia moral dudosa constituye una opción arriesgada e injustificable, pues con ella se acepta la posibilidad de cometer un Mal Moral.


La Certeza de la Conciencia
Obrar con conciencia
dudosa
implica lo mismo que obrar con conciencia
inauténtica.

Hay que poner medios concretos para salir de la duda: en el diálogo, la formación, la oración, etc.

Para superar la dificultad real que implica encontrar la verdad, se han elaborado sistemas de moral, que varían situándose entre el
rigorismo
(la verdad está siempre al lado de lo más seguro, la ley) que en su extremo fue condenado por la Iglesia, y el
laxismo

(ante la duda, privilegiar el bien personal).

Las normas morales generalmente son formuladas en
términos generales y absolutos

(ej. No mentir, nunca, a nadie).

La fuerza de la norma radica en su objetividad y de ahí su generalidad, pero justamente aquí también se genera la problemática del conflicto de valores.

La real concreción de la vida moral de las personas es bastante más compleja y menos clara.

Muchas veces se producen conflictos entre
normas morales universales,
y por lo tanto entre los valores morales de una persona.

Hay múltiples situaciones cotidianas en que
elegir un valor es atentar contra otro

(por ej. Mentir para cubrirle las espaldas a otro).

Hay también ocasiones en la vida en que este conflicto tiene
consecuencias graves para la vida de una tercera persona

(ej. Operar a la madre en riesgo de muerte o salvar la vida del hijo que espera nacer).

Actualmente hay
dos maneras de fundamentar las normas morales,
que llevan a dos extremos en la manera de analizar la realidad y la moralidad de los actos de una persona:

1) La Deontología Moral
2) La Teleología Moral

La Deontología Moral
Etimológicamente su nombre apunta hacia el deber, y la ciencia que estudia
“lo debido”.

Fundamenta las normas morales en la naturaleza humana, inmutable, conocida por la razón humana y así, descubre lo recto o incorrecto en el ámbito moral.

Por ejemplo,
la mentira es incorrecta,
“mala”, porque distorsiona la naturaleza del lenguaje humano: expresión humana.

Por esta vía podemos establecer que
hay actos que en sí mismos atentan contra la moralidad
y que siempre serán intrínsecamente malos por naturaleza, independientemente de las circunstancias.

Se describen tres “fuentes de la moralidad”:

1) El objeto (o naturaleza) de un acto:
Es aquello a lo que el acto tiende por sí mismo. Mira al acto en sí.
2) El fin del acto:
Es la razón por la que un sujeto realiza determinado acto. Mira al sujeto.
3) Las circunstancias:
Condiciones que se agregan al acto ya constituido, agravando o atenuando su carácter. A veces, la circunstancia puede transformar el acto (por ej. Accidentalmente matar en defensa de la propia vida). Quién, cómo, cuándo, con qué medios.

El análisis deontológico atiende a la rectitud de cada una de las tres fuentes por separado.
Su principio fundamental es que las tres fuentes de moralidad deben ser buenas para que el acto sea bueno.
Basta con que una de ellas sea mala para que el acto sea malo.
De esto se siguen dos consecuencias:

 
El fin no justifica realizar un acto cuyo objeto es malo
(por ej. Robar para dar a los más pobres, Robinhood).

 Un acto que tiene un
objeto bueno pero que tiene un fin malo vicia total o parcialmente el acto en su moralidad
(ej. Socorrer a los más pobres para ganar votos).

 Hay actos que son indiferentes, en sí no tienen connotación moral (cantar, caminar, etc) y que su análisis moral puede variar
según las circunstancias y medios con que se realizan.

El problema básicamente surge en relación a los actos
intrínsecamente malos.

La moral tradicional, consciente de la complejidad creciente de los casos particulares, fue estableciendo una serie de casos excepcionales basándose en algunos principios puntuales.

1) El principio de doble efecto
2) El principio de totalidad

Se aplica sólo cuando estamos frente a un acto que tiene
dos efectos, uno bueno y uno malo.
El acto en cuestión puede realizarse legítimamente
sólo si se cumplen simultáneamente
4 condiciones:

El Principio de Doble Efecto
Que el acto cuya moralidad está en cuestión sea bueno o indiferente en sí, es decir, que no sea intrínsecamente malo.

Que la intención, voluntad del agente del acto sea obtener el fin bueno. El fin malo es involuntario.

Que ambos efectos sean causados por el acto, y no uno por el otro.

Que exista una razón proporcionalmente grave para tolerar el efecto malo. Este es el punto más complejo de evaluar, ya que es circunstancial y subjetivo.

Cuando se dan estas cuatro condiciones simultáneamente, el acto es moralmente correcto.

Si falta una de ellas, es incorrecto.

Cuando se dan las cuatro, el Efecto Bueno es el buscado, y el malo es involuntariamente tolerado.

 Por ejemplo:
Si un médico debe
operar
a una madre (operar: acto en sí indiferente) para salvarle la vida (intención del agente, salvar una vida; efecto deseado, la salud)
y sabe que eso puede matar al hijo que espera
(efecto no deseado y simultaneo, la muerte del hijo),
podríamos decir que es un acto moralmente correcto proceder con la operación
, ya que la circunstancia es proporcionalmente grave,
el acto y la intención son buenos.

Principio de Totalidad
El principio fundamental aquí es que la subsistencia del todo, su calidad de vida, es prioridad frente a la parte.

Lo que permite disponer de las partes es la
conservación de la vida del todo en cuestión.

Es importante que el sacrificio de la parte sea el
único camino para salvar el todo.
Este principio es relativo al avance médico.

 La complicación moral está en lo que se define como un todo: Se refiere a un todo orgánico,
un ser en sí mismo.


Sólo por analogía se puede decir de la sociedad un “todo social”.

El principio apunta al todo orgánico, al ser vivo, y no al grupo social.


Por ejemplo:
Cortarle a alguien un pie puede ser analizado como mutilación del ser humano, y por lo tanto ser considerado un acto moralmente malo.

Pero si esa persona tiene gangrena en el pie, y la única manera de conservar su vida es amputándolo, no podemos dejar de hacerlo.

El acto es entonces
correcto y necesario.
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