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MIRAD AL FUTURO... PORQUE TODAVÍA TIENE SENTIDO CONSAGRARSE A DIOS

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Irene Monescillo Rubio

on 29 April 2014

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Transcript of MIRAD AL FUTURO... PORQUE TODAVÍA TIENE SENTIDO CONSAGRARSE A DIOS

“MIRAD EL FUTURO…” PORQUE TODAVÍA TIENE SENTIDO CONSAGRARSE A DIOS. Amedeo Cencini.

Poned los ojos en el futuro, hacia el que el Espíritu os impulsa”
(VC 10). La exhortación postsinodal nos invita a no detenernos a mirar al pasado o al presente,
sino a mirar sobre todo al futuro, a ese futuro hacia el que el Espíritu nos está proyectando. Pero, ¿cómo percibimos el pasado y el presente?

La vida consagrada posee una riqueza histórica hecha de amor y generosidad que sería un delito esconder, pero no tendría ningún sentido quedarse anclados en el pasado, sin abrirse al presente o al futuro.
No mantenemos una buena relación con el presente por los problemas que nos está creando
, porque aparece como un tiempo que se está alejando de Dios, porque parece que el cristianismo ha agotado su carga profética, porque parece que los jóvenes ponen en cuestión todo lo que suena a fe o cristianismo, etc. ¿No será que estamos sufriendo una especie de narcisismo temporal como si nuestro tiempo fuera el decisivo, culmen de todo un proceso evolutivo y nosotros su más alta expresión?
Visto así el pasado y el presente,
se tiene miedo por el futuro
. Así hay incertidumbre sobre el futuro (¿lograremos sobrevivir?); diferentes miedos (del mundo y de la historia, de la cultura y de la humanidad, de Dios); el pesimismo sobre los días que vendrán (ya no hay salvación posible); la resignación frente a lo que pasará; o la incapacidad de preparar nuestro futuro y las respuestas a sus retos, sin saber leer en él un proyecto que es providencial, una gracia siempre inédita.
El futuro es difícil de descifrar, pero es en estos casos cuando se aprecia la calidad de la fe y de la esperanza
(como Abraham). No se trata de mirar al futuro, sino más bien, de pensar el futuro. Mirar el futuro significa angustia frente al destino, nace de la desconfianza e induce la pesimismo y al fatalismo. Pensar el futuro quiere decir
creer o trabajar para que haya un futuro, responsabilizarse en relación a él. Quiere decir también soñar ese futuro, como lo desearíamos, para que determine una evolución positiva de la vida consagrada.
Esta sociedad nuestra no es post-cristiana, sino más bien
pre-cristiana
, espera a Cristo aunque no lo sepa, tiene necesidad de él aunque lo niegue. Esto nos lleva a establecer una relación diferente con este mundo, con consecuencias importantes para los consagrados. En esta situación
se precisan hombres y mujeres espirituales, capaces de reconocer la sed de Dios. ¿Somos estos hombres y mujeres espirituales o somos un poco analfabetos espirituales?
En tanta negación de Dios en la cultura moderna se esconde un invencible deseo del Eterno, y
es misión particular de la vida consagrada hacer esta revelación
;
es despertar ese deseo de Dios
, escondido en el fondo del corazón, deseo que muchos se avergüenzan de manifestar y acaban por sofocar. La vida consagrada está
llamada a llevar luz al corazón del hombre en sus verdaderos deseos, y a iluminar el trozo del camino
que se recorre cada día para caminar hacia la verdad.
Debería saber hacer este descubrimiento en los otros porque antes lo ha hecho en sí misma
. Todo consagrado ha madurado su propia experiencia de Dios, a través de un camino hecho de soledad, incerteza, de silencio y ausencia divinos, de lucha con(tra) Dios…
¿Qué credibilidad tiene el camino de fe del consagrado que sabe reconocer a Dios sólo en los espacios rituales de sus prácticas orantes?
¿De qué experiencia de Dios
puede presumir si no se pone a la escucha humilde de toda persona,
si no se hace compañero de viaje en el camino?
Tiene sentido consagrarse todavía a Dios porque:
1) El mundo de hoy necesita un
corazón humano
que ama
de la misma
manera que Dios. Sigue a Jesús
como Señor de la vida.
que puede dar al mundo.
2
La fraternidad
es el horizonte
de la vida consagrada
y el signo más eficaz
3
Viene del
Espíritu Santo

y este está presente
en el descubrimiento de
nuevos caminos para
encontrar a Dios.
4
Es un
depósito inmenso
de energía y amor
,
de generosidad, altruismo,
de vitalidad y de belleza,
sin el que el mundo sería
más pobre, feo y egoísta.
5
Es
universal
, abraza a todo
el mundo; te abre la mente
y te ensancha el corazón.
Te hace misionero y profeta.
6
Es libre, gratuita, liberadora.
7
Te cambia la vida
. Es la atracción de amor gratuito.
8
Te da una inmensa libertad
:
la libertad de jugarte
por Dios tu afectividad
y sexualidad, tu dignidad
y libertad, tu autonomía y
de poseer, porque
Dios es tu tesoro.
9
Es una de las cosas
más bellas y más serias
(pide una entrega total, radical y definitiva) de la vida de la Iglesia de hoy. A la Iglesia le faltaría algo fundamental sin la vida consagrada: un tipo de lectura radical del Evangelio.
10
Elegir entregarse a Dios es una
opción original
que te saca de la masa de conformistas. Es una
opción arriesgada
, … y de esta forma es una semilla santa.
“Estamos, paradójicamente, en el mejor momento de la historia para proponer la vida religiosa, a condición de que no nos resignemos a una cierta dejadez y mediocridad” (Padre Lavigne).
- El futuro de la vida religiosa, ¿nos da miedo? ¿somos pesimistas? ¿estamos resignados?
¿Cómo pensamos el futuro de la vida religiosa? ¿Trabajamos para que haya un futuro? ¿Cómo soñamos ese futuro?

- En nuestra sociedad “pre-cristiana”: ¿Somos estos hombres y mujeres espirituales, capaces de reconocer la sed de Dios o somos un poco analfabetos espirituales? ¿Somos capaces de acompañar e iluminar el camino de búsqueda de Dios en los otros (camino que antes hemos hecho en nosotros mismos)?
- Después de ver las razones dadas por A. Cencini ¿Crees que tiene sentido consagrarse a Dios? ¿Añadirías o quitarías alguna razón?
- Sacerdote Canosiano.
- Licenciado en Ciencias de la Educación.
- Doctorado en Psicología por la Gregoriana.
- Profesor en el Salesianum, en el Instituto de Psicología de la Gregoriana y en el Claretianum.
- Consultor de la CIVCSVA.
- Autor de varios libros y artículos sobre formación y vida consagrada
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