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el hombre como ser social

19/04/16
by

eduardo parraz

on 17 May 2016

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Transcript of el hombre como ser social

La sociedad como contrato
En los siglos XVII y XVIII se pensó que la sociedad era una convención que el hombre se vio obligado a admitir,
cuando vivía aislado en un supuesto estado “natural”, y que la vida social descansaba en un contrato inmemorial
mediante el que los hombres se pusieron de acuerdo para convivir, cediendo parte de sus derechos a cambio de
seguridad.

Este punto de partida suele generar una determinada visión de la vida social: el individualismo.


Corresponde al conjunto de la sociedad, y no
sólo a cada individuo aislado, conseguir los
bienes que constituyen la vida buena para
aquellos que están dentro de ella.
Los fines del hombre: tipos de instituciones
Cinco tipos de fines humanos y sus instituciones
correspondientes:

La familia: institución humana básica
La economía: el conjunto organizativo del plexo
instrumental, en cuanto está orientado a la
subsistencia humana. Su expresión más
importante hoy en día: el mercado y la empresa
Instituciones humanas
Las instituciones jurídicas y políticas: poderes
(legislativo, judicial, ejecutivo)

Instituciones educativas, asistenciales y
sanitarias.

Instituciones culturales: arte, moral,
religión.

El Hombre Como Ser Social
1. INTRODUCCIÓN
¿El ser humano es Un SER social?

¿Qué elementos hacen al hombre un ser social?

¿Cuáles son las características de la socialización humana?
2. EL HOMBRE COMO SER SOCIAL

El hombre ha logrado sobrevivir y adaptarse al medio gracias a la vida en sociedad, por lo cual resulta clave el proceso de
aprendizaje
El hombre es un ser individual y, al
mismo tiempo, social.
Aristóteles (Política, lib I, cap. 2):
“quien es incapaz de vivir en sociedad
o no tiene necesidad de ella porque se
basta a sí mismo, tiene que ser un
animal o un dios”.
El hombre recibe de la sociedad medios
materiales y técnicos, ciencia, organización
social, cultura. A su vez, la vida en sociedad
hace posible la entrega a los demás, nece-
saria para un pleno desarrollo humano.
La necesidad de la vida social no es un sobreañadido,
sino algo inherente a la naturaleza humana.
Una concepción del hombre que no acepta
plenamente la doble condición individual
y social del ser humano...
La persona humana es mucho mas que un ser lleno de necesidades, el ser humano es esencialmente comunicativo.
Esta llamado a compartirse y dejarse compartir por lo demás (entrega y participación.
“El que no puede vivir en comunidad, o no necesita nada por su propia autosuficiencia, no es miembro de la ciudad, sino una bestia o un dios” (Aristóteles)
El ser del hombre es co-existir, su ser es ser con otros, con el mundo. Las relaciones interpersonales no son un accidente añadido. Pertenece a la esencia del hombre vivir en sociedad. Por eso, para entender lo humano es imprescindible entender lo social.
El fin de la vida social y sus elementos
La visión clásica de la vida social ponía como fin
de la ciudad la vida buena, y no sólo la
convivencia, o el simple vivir. El vivir bien
supone la convivencia con otros, y ésta es obra
de la amistad.

Los hombres se asocian no sólo para sobrevivir
y satisfacer sus necesidades materiales más
perentorias, sino sobre todo para alcanzar los
bienes que forman parte de la vida buena.
Las instituciones y la autoridad política
El hombre organiza su sociedad (y así su vida) por medio de instituciones: hay un reparto de tareas, cada quien asume unas y entre los diversos miembros de esa sociedad se tejen unos principios de convivencia.

Estas instituciones surgen, se desarrollan y se consolidan de modo propiamente humano cuando se da en ellas la autoridad polític
a.
Sociedad libre y democracia
La sociedad libre es una sociedad regida por la autoridad política, en la cual todos tengan participación en el mando de las tareas que les han sido asignadas, haciéndose dueños de ellas.

Democracia es una sociedad regida por este Tipo de relaciones humanas, que hacen crecer a los hombres en libertad.
Las instituciones como comunidades
Las instituciones (o las sociedades) se convierten en comunidades cuando hay en ellas autoridad política y comunicación. Esta última se puede definir como tener en
común.

Lo común es un bien compartido por muchos, y entre éstos, lo racional es lo común por excelencia. Tener en común significa participar en esos bienes, comunicarlos o
recibirlos de otros. Esta es la forma de vida social por excelencia.

Darwin por su parte postula en su teoría de la evolución 2 elementos claves:

Idea equilibrio ser vivo – naturaleza: El hombre evoluciona a partir de su innovación para adaptarse al medio y de su regulación social

Proceso evolutivo por adaptaciones – desadaptaciones: El hombre es un animal débil pero vivir en sociedad le da herramientas (la cultura) para ser fuerte y sobrevivir
B) Origen de la concepción de hombre como ser social
Ningún ser vivo necesita de los demás en los primeros meses y años de la infancia tanto como los seres humanos, Mientras que los animales vienen al mundo «terminados», el ser humano
nace a medio hacer, sobre todo a nivel neuronal. Además, el hombre nunca llega a desarrollar sus capacidades por completo.
El fin de la vida social
Los elementos de la vida social
La acción humana: la sociedad surge de los intercambios de los hombres, de las relaciones que inventan entre ellos.

El lenguaje: “esto es lo propio del hombre frente a los demás animales: poseer él sólo, el sentido del bien y del mal, de lo justo y lo injusto, y de
los demás valores, y la participación comunitaria de estas cosas es lo que constituye la casa y la ciudad” (Aristóteles).
Para ser comunidad
Si falta la comunidad en una institución, ésta puede estar muy organizada y ser muy compleja, pero no tiene un verdadero carácter de institución humana: hay comunidad (koinonía) cuando el que manda y el que obedece comparten las razones, los fines y Las motivaciones de la tarea en común.

Una comunidad es una fuente de riqueza interpersonal, en la Medida en que sus miembros, además de sus propias vidas, comparten las riquezas de la existencia de los otros miembros de grupo, con los que se llega a tener un alma en común.
Resumen
El hombre por naturaleza necesita estar con otros y de este modo complementarse y desarrollarse.


Solos nos limitaríamos para:
Encontrar afectos
Compartir
Contar con ayuda y protección
Aprender de la expereciancia
C) Rasgos esenciales de “lo humano”


Las culturas están en permanente cambio
La creación de instituciones y organización social
A) Evolución del hombre
El hombre ha evolucionado a través de dos dimensiones:
Biológica
Social
El hombre evoluciona y solo se entiende en sociedad, siendo resultado de las
interacciones socio – culturales

Aristóteles define al hombre como un “zoon politikon”
los griegos no concebían al hombre en estado de aislamiento (polis)
Two


Falla al ignorar la dimensión social del hombre.
1. Individualismo:
- aboga por el individuo. La vida social y la sociedad
tienen por fin únicamente superar conflictos de
intereses.
origen de la sociedad = “contrato social” para evitar la guerra de todos contra todos (Hobbes) o para impedir que la misma sociedad sofoque la libertad
Habilidad para crear un lenguaje propio
Habilidad y disposición hacia la creatividad e innovación
La cultura (y educación) como elementos
esencial del hombre
Habilidad para crear diferentes formas de comunicar
Tendencia hacia la autorregulación y ordenamiento en sociedad
Según la visión aristotélica el fin de la vida
social es la
felicidad
de la persona.

En consecuencia, la sociedad y sus instituciones
deben ayudar a los hombres a ser felices
y plenamente humanos, es decir, deben ayudarles
a ser virtuosos.
Dependiendo de cómo esté constituida
una sociedad, ésta puede favorecer
o impedir la libertad y la felicidad,
el desarrollo de los que viven en ella.
Ideas preliminares
El proceso de proceso de
humanización c
onsistió en explotar nuestras capacidades cognitivas para comunicarnos y entender el mundo. Sin embargo, esto habría sido imposible sin la capacidad cerebral necesaria. Así pues, si nuestra biología no hubiese avanzado, nunca habría existido la cultura, pues es imposible pensar sin un cerebro dotado para ello. En resumen, sin el proceso de
hominización
, que es anterior, no hubiera tenido lugar el proceso de humanización. En consecuencia, somos un producto de la biología y de la cultura: ambas son necesarias y se determinan mutuamente. Si un ser humano creciese sin cultura y fuera sólo fruto de la biología, carecería de cualquier capacidad humana.
La sociabilidad humana es un hecho de experiencia común.
Lo social aparece como una característica de la vida humana que implica pluralidad, unión y convivencia
El ser humano es el animal más social de todos los animales.
Ante la interrogante del ser social del ser humano hay varias respuestas:
Desde el punto de vista histórico y sociológico los seres humanos se han congregado en comunidades y asociaciones.
La teoría contractualista
Teoría naturalista
Teoría de la naturaleza social del hombre o teoría del Dº natural
, ha sido defendida por autores como Hobbes, Locke y Rousseau. Así, Hobbes considera que la naturaleza humana es esencialmente
egoísta y antisocial. En esa situación de inseguridad y temor en la que el hombre es un lobo para el hombre, los hombres renuncian al interés personal y a su derecho absoluto
sobre los bienes materiales mediante un pacto en el que se constituye el Leviathan: un poder fuerte, absoluto, pero más amable que el poder del hombre, capaz de formar las
voluntades, y que surge del pacto de cada uno con todos los demás. Por su parte, Rousseau supone que el estado primitivo del hombre era asocial y que, en aras de un
mayor perfeccionamiento, la sociedad se constituye gracias a un contrato social por el que los individuos ceden sus derechos en favor de la comunidad y del poder civil que
representará la voluntad general.
La teoría del pacto o contrato social afirma que la sociedad humana tiene su origen y fundamento en un pacto o libre acuerdo entre los individuos. Esta teoría, que
está en la base del liberalismo clásico,
Hobbes considera que la naturaleza humana es egoísta y antisocial.
En esa situación de inseguridad los hombres renuncian al interés personal y a su derecho absoluto sobre los bienes materiales mediante un pacto en el que se constituye el Leviathan: un poder fuerte, absoluto, pero más amable que el poder del hombre, capaz de formar las voluntades, y que surge del pacto de cada uno con todos los demás.
Rousseau supone que el estado primitivo del hombre era asocial y que, en aras de un mayor perfeccionamiento, la sociedad se constituye gracias a un contrato social por el que los individuos ceden sus derechos en favor de la comunidad y del poder civil que representará la voluntad general.
considera la sociedad como un todo orgánico que se constituye como la última fase conocida de un proceso evolutivo de la realidad (materia o espíritu), que se rige por las rígidas e inflexibles leyes del determinismo universal. Esta tesis está en el substrato de los planteamientos políticos totalitarios.
El hombre es social por naturaleza; es decir, el fundamento de la sociedad radica en la propia naturaleza humana que tiene en la sociabilidad una de sus características esenciales. Existe, pues, una inclinación natural del hombre a vivir en sociedad.
El ser humano nace ubicado en una familia y en una sociedad civil determinada por necesidad natural. Los hombres necesitan de los demás para alcanzar sus propias perfecciones individuales. Esta perfección, desde el punto de vista finalista, no puede lograrse en la soledad, puesto que el hombre aislado no puede bastarse a sí mismo. La comunidad es el espacio donde puede sobrevivir el hombre en cuanto hombre.
Aristóteles plantea la idea de que un hombre que fuera incapaz de formar parte de una comunidad política sería o un animal inferior o bien un dios.
Plantea 3 razones por las cuales se constata que el hombre tiende naturalmente a vivir en sociedad:
el hombre no se basta a sí mismo para atender a las necesidades de la vida
precisa de la ayuda de los otros para conocer lo que necesita para su subsistencia y procurárselo
es esencialmente comunicativo, como lo demuestra el hecho del lenguaje.
Al mundo cerrado propio del animal se contrapone el mundo abierto del ser humano. El hombre no tiene instintos que resuelvan espontáneamente situaciones propias de su hábitat, pero tampoco le condicionan. Prueba de ello es que el ser humano ha poblado los continentes y ha colonizado todo tipo de ecosistemas naturales, además de inventar nuevos
modos de vida.
El proceso de socialización
El ser humano nace como una criatura desprotegida e inacabada. Sólo por medio de la cultura puede llegar a poner en acto todas sus capacidades. A través de nuestras capacidades, cualquiera de nosotros puede realizar actividades exclusivamente humanas como, por ejemplo, contraer matrimonio o disfrutar de una película. Sin embargo, para poder hacer todo esto, el requisito previo es disponer de pensamiento y lenguaje.

Características
Dada la importancia del proceso de socialización, es oportuno profundizar en sus características con objeto de comprenderlo en su totalidad. Así pues, a continuación se desglosan los rasgos más importantes.

Aprendizaje de patrones culturales.
Los valores y las conductas aceptables en un determinado
grupo social son algunos de los modelos culturales que el individuo debe aprender para formar parte de la sociedad.

En este sentido, la naturaleza nos ha dotado de un cerebro predispuesto para pensar y hablar. Eso sí, sólo pensaremos y hablaremos realmente si la cultura de la que formamos parte estimula en nosotros esas capacidades durante la infancia. No obstante, superar esta etapa no significa que el ser humano esté completo. El proceso de socialización continúa durante toda la vida. El hombre no deja de absorber cultura y realizar aprendizajes que modificarán su forma de entender el mundo (conocimiento) e, incluso, de actuar en él (conducta).
Otro punto a tener en cuenta es el papel que desempeña la sociedad, pues sólo somos humanos si vivimos dentro de una comunidad que nos entrena para serlo. El proceso de socialización consiste, precisamente, en desarrollar capacidades neuronales que, de otra manera, se perderían. Estas capacidades nos permiten, además, adaptarnos a la comunidad y así poder vivir en sociedad.

Estabilidad psicológica.
Al adoptar los patrones externos que se le imponen, el individuo puede relacionarse con los demás y entender su mundo. Esto le proporciona una estabilidad psicológica que es fruto de la integración en la cultura que le rodea.
Este proceso se produce mediante la relación con los demás, que condiciona de modo profundo nuestra forma de pensar. Sin embargo, conviene no olvidar que somos responsables de nuestra
propia identidad: podemos elegir lo que nos gusta y cómo queremos ser, al margen de los valores dominantes.
Interiorización
. Todo lo que se ha aprendido cuando el niño es pequeño, queda interiorizado. No se trata de que repita lo que ve, o de que se le fuerce a comportarse de determinada forma, sino que espontáneamente, él asume por sí mismo que las cosas deberían ser así, porque ésa es la forma normal de hacerlo, ya que todo el mundo lo hace así.
Etapas
La socialización es un proceso que dura toda la vida pero es determinante en la niñez. Por ello los sociólogos distinguen varias etapas, que dependen de la trayectoria personal de cada individuo.



Socialización primaria:
Cubre alrededor de los cinco primeros años de vida. Durante esta etapa el ser humano realiza los aprendizajes más importantes en un contexto eminentemente familiar. Son determinantes las demostraciones de cariño y las personas significativas para el niño. Una característica propia de esta fase es que el niño juega copiando los roles de los adultos y así se prepara para interpretarlos en el futuro.
Resocialización:
Consiste en volver a interiorizar otra cultura, es decir, un modo distinto de entender el mundo. Se trata de un aprendizaje donde se reestructura todo lo que se ha aprendido antes. Así pues, la persona que pasa por este proceso se olvida o entiende de forma diferente su vida pasada y presente. No se trata de una etapa obligatoria para todas las personas, sino que sólo la pasan aquellos que sufren una crisis personal o quienes deben
adaptarse a una nueva forma de vida (emigrantes, jubilados, etcétera).
Socialización secundaria:
Dura el resto de la vida de un ser humano. Es un aprendizaje menos firme que el de la socialización primaria, pero durante esta etapa se pueden cambiar pautas de conducta aprendidas con anterioridad. Incluye todo tipo de aprendizajes pues, a medida que va creciendo, el hombre va formando parte de nuevos sectores de la sociedad, como la escuela o el trabajo.
Agentes
El proceso de socialización se lleva a cabo en grupos o medios denominados «agentes de socialización», que permiten o imponen diferentes aprendizajes, mediante la interacción con distintas personas, grupos y organizaciones, desempeñando y simbolizando distintos roles, responsabilidades y metas.
Desde la modernidad, los principales agentes de socialización son la familia, la escuela y el grupo de iguales; pero conforme la sociedad se hace más compleja y global, los medios de comunicación de masas y las tecnologías de la información y comunicación adquieren creciente importancia en el proceso socializador.
La familia.
Como grupo básico de la especie humana, la familia ocupa un papel primero y fundamental en los procesos de socialización (en particular la socialización primaria). La familia es una institución de formas muy variables según las culturas, las épocas y los contextos sociales. Y esta variabilidad, cada día más importante, debe considerarse para aproximarnos al valor de la familia en los procesos de socialización.
De todas formas son tres sus funciones fundamentales:
función biológica
(continuidad de la especie-procreación, supervivencia de sus miembros, mejora de la calidad de vida),
función social
(integración social-socialización, renovación y movilidad social)

función cultural
(transmisión y ampliación de la herencia cultural, integración en pautas, roles, normas y valores).


En la familia se dan las condiciones propicias para que los procesos de socialización sean efectivos, porque (Sarramona 2008):
- Las relaciones familiares se basan en el afecto entre padres e hijos, condición necesaria para que la intervención socializadora respete al sujeto y éste se halle dispuesto a aceptar tal intervención.
- La familia puede ejercer una acción continuada y coherente en las diversas etapas del desarrollo de los niños. La reiteración permite así la consolidación de las metas socializadoras.
- La convivencia familiar proporciona las múltiples ocasiones en que la acción socializadora se puede llevar a cabo, reforzada con la posibilidad de actuación modélica por parte de los padres y otros familiares adultos que conviven en el seno familiar de los principios y normas propuestas.
- La familia goza de todo el aval social para llevar a cabo su actuación socializadora, con lo cual está legitimada para plantear sus propios principios ideológicos y recurrir a los refuerzos y sanciones que sean precisas, sin por ello atentar a la naturaleza de las relaciones afectivas.
La familia, es la responsable de la primera mediación de los valores culturales y la que forja actitudes y prejuicios acerca de ellos mismos y de los otros.
La escuela.
El sistema educativo, es otro de los agentes socializadores que a medida que crecen en complejidad las sociedades adquiere un papel más decisivo. Al hablar de la familia señalábamos que el cambio social va haciendo que ésta pierda su función socializadora, que pasa a la escuela. O cuando una sociedad se convierte en sociedad del conocimiento, donde son necesarios hábitos intelectuales y personales mucho más complejos. Hoy la escuela está menos para transmitir información, accesible en la red en cantidades ingentes, que para formar a los individuos y desarrollar, como parte de su identidad, las capacidades que les permitan saber acceder a ella y usarla para construir una vida con sentido y una convivencia democrática y justa. Los valores sociales y la configuración de personalidades eficientes y democráticas, que se conviertan en miembros críticos y activos de la sociedad a la que pertenecen, son hoy las dimensiones fundamentales
de la escuela.
La escuela enseña un amplio acerco de conocimientos formales y habilidades, pero también otra multitud de lecciones informales a través de lo que los sociólogos llaman, a partir de Bernstein, el «curriculum oculto».

Los grupos de iguales.
El grupo de iguales es considerado como uno de los agentes socializadores clásicos. Se entiende por grupo de iguales los grupos de amigos de niños que comparten la misma edad, ciertos interese y/o una adscripción social similar.
El juego, comportamiento típico en la infancia y en todas las culturas, sería una de las situaciones que de manera privilegiada expresarían esta necesidad que tenemos de los iguales, de manera que se convierte en una actividad básica en el desarrollo y en la educación porque permite el acceso, a través de sus distintas etapas y tipos (de imitación, de reglas, de roles) a capacidades de relación social, y al descubrimiento e interiorización de muchos significados culturales.


Los medios de comunicación social.
Los menores cada vez están más mediatizados por otros agentes que completan y matizan las influencias particulares de los agentes especializados que venimos estudiando.
En nuestra época la comunicación de masas, y los nuevos medios tecnológicos, se han convertido en el instrumento de la transmisión de estos mensajes, a los que proporcionan una gran consistencia, de manera que se han convertido en un agente socializador que compite con otros agentes como la escuela o la familia. La televisión, por ejemplo, ha hecho aparecer a la escuela como un ámbito institucional cada vez más desconectado y con menor capacidad para definir la vida y a realidad de los niños y adolescentes.
Internet se ha convertido, pues, en un espacio particularmente importante en el proceso de socialización propiciando lo que se ha dado en llamar socialización virtual. Este tipo de socialización permite que las identidades se conviertan
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