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La industria cultural - Adorno y Horheimer

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Stephanie Castiblanco

on 1 June 2014

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Transcript of La industria cultural - Adorno y Horheimer

La industria cultural

Max Horheimer y Theodor W, Adorno

Max Horkheimer y Theodor Adornor
Max Horkheimer
(14 de Febrero de 1895 – 7 de Julio de 1973) fue un filósofo y sociólogo alemán, conocido por su trabajo en la denominada teoría crítica como miembro de la Escuela de Frankfurt de investigación social. Sus obras más importantes incluyen: El eclipse de la razón (1947) y, en colaboración con Theodor Adorno, Dialéctica de la Ilustración (1947).
Escuela de Frankfurt
Ilustración como engaño de masas
Este ensayo estaba dirigido contra la creciente influencia de la industria del entretenimiento, contra la comercialización del arte y contra la uniformización totalizante de la «cultura». Su posición escéptica hacia los nuevos medios —como la radiodifusión o el cine— llevó a los dos autores a describir un amplio espectro del ámbito cultural por medio de un concepto que parecía el más ajeno a las esferas culturales: definieron la
cultura como industria.
La industria cultural
se refiere en primer lugar a la creciente industria cinematográfica y mediática, sobre todo al cine de Hollywood y a las emisoras de radio privadas de Estados Unidos. Adorno y Horkheimer, sostenían perspectivas ambivalentes acerca de los problemas y posibilidades que traían consigo la reproductibilidad técnica, los medios de comunicación de masas y los múltiples aspectos de la producción y la recepción bajo las nuevas condiciones— valoraron de forma directamente negativa la industria cultural: como una creciente espiral totalizadora de manipulación sistemática con la «exigencia retroactiva» de adaptarse cada vez más a este sistema.
Cine, radio y revistas constituyen un sistema. Cada sector está armonizado en sí mismo y todos entre ellos».
Este círculo vicioso infinito de la promesa, que proyecta un deseo y lo mantiene en una forma de dependencia improductiva, constituye el núcleo de la idea de industria cultural como instrumento del engaño de masas. Para Adorno y Horkheimer los productos de la industria cultural están constituidos de tal forma que niegan o incluso impiden cualquier tipo de capacidad imaginativa, de espontaneidad, de fantasía o cualquier otro tipo de pensar activo por parte del espectador.
Theodor Ludwig Wiesengrund Adorno
(11 de septiembre de 1903, Fráncfort, Alemania - 6 de agosto de 1969, Viège, Valais, Suiza) fue un filósofo alemán que también escribió sobre sociología, comunicología, psicología y musicología. Se le considera uno de los máximos representantes de la Escuela de Fráncfort y de la teoría crítica de inspiración marxista.
Quienes consumen la industria cultural aparecen como marionetas del capital; contados, serializados, encarcelados en su engranaje. ''Los consumidores son obreros y empleados, agricultores y pequeños burgueses.''


Las masas tienen lo que desean y se aferran obstinadamente a la ideología mediante la cual se les esclaviza». Esta imagen del consumidor que ha sucumbido ante el aparato de seducción anónimo de la industria cultural muestra el apogeo y también la limitación de la aproximación de Adorno y Horkheimer: la figura de la «masa engañada» convierte a ésta en una víctima pasiva, heterodeterminada, engañada y esclavizada.
Como segundo componente del concepto de industria cultural de Adorno y Horkheimer se traza una imagen específica de la producción. La posición de quienes la consumen aparece en la descripción de los autores claramente separada de la de quienes la producen, aunque esta separación, sin embargo, no sea pensada como una figura dualista en la que quien consume y quien produce constituyan respectivamente los sujetos pasivos y activos dentro de la industria cultural. Al contrario, ambos se implican mutuamente en una rara heteronomía paralela. Igual que quienes consumen la industria cultural, quienes la producen aparecen también como una función sometida y pasiva del sistema.
Adorno y Horkheimer muestran, cómo solo a productores característicamente pasivos que se encuentran ellos mismos cautivos en la totalidad de la industria cultural. La sujeción social se presenta como la única forma de subjetivación pensable, también en el lado de la producción.
El aparato de la industria cultural se correlaciona con el aparato-persona. Consumidores y consumidoras así como productores y productoras aparecen como esclavas de la totalidad y de la ideología, conformadas y movidas por un sistema abstracto. Como aparatos no son más que pequeñas ruedas de un engranaje mucho mayor; parte de una institución llamada industria cultural.
Los actores y los productores de cultura son empleados cautivos de la(s) institución(es) (de la) industria cultural. Según Adorno y Horkheimer, la forma institucional en la cual se desarrolla la industria cultural es la de los gigantescos consorcios de la música, el entretenimiento o los medios de comunicación de masas. Los creativos se encuentran encerrados dentro de una estructura institucional en la que su creatividad es oprimida bajo la forma del trabajo dependiente.
El desarrollo de la industria cultural, debe contemplarse como un todo en tanto que transformación tardía del ámbito cultural que reproduce aquellos procesos que llevaron al fordismo en la agricultura, o en lo que se ha llamado industria rural. En contraposición con los sectores más poderosos de la industria —acero, petróleo, electricidad y química— los monopolios culturales serían débiles y dependientes. También los últimos restos de resistencia contra el fordismo —de nuevo encontramos aquí reminiscencias de la antigua función heroica del arte autónomo— fueron convertidos en fábricas.
Las nuevas fábricas de la creatividad (el ámbito de los periódicos, el cine, la radio y la televisión) se adaptaron a los criterios de la fábrica fordista.
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