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Verbum Domini

Exhortación Apostólica Postsinodal
by

Gabriel Orrego

on 8 September 2011

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Transcript of Verbum Domini

Exhortación
Apostólica Postsinodal

VERBUM DOMINI La Palabra de Dios en la Vida y
la misión de la Iglesia Los Documentos Pontificios son todos importantes ya que todos tienen como autor al Papa. Así tenemos: Cartas Encíclicas, Epístola Encíclica, Constitución Apostólica, Exhortación Apostólica, Cartas Apostólicas, Bulas y Breves, y Motu Proprio.

La Exhortación Apostólica postsinodal es un documento que generalmente se promulga después de la reunión de un Sínodo de Obispos, por eso se le dice postsinodal, o también se puede promulgar por otras razones. Son parte del magisterio de la Iglesia. Primero una consulta a todos los obispos sobre el tema elegido para un sínodo

Luego se elabora un texto preliminar y en base a ese texto obispos representantes de las diversas conferencias se reúnen en asamblea sinodal y presentan en textos breves sus propias reflexiones.

Esas reflexiones se vuelcan en proposiciones que se entregan al Santo Padre, para el uso que crea oportuno.

Él las estudia y devuelve al Pueblo de Dios en forma de Exhortación Apostólica postsinodal. ¿Qué es una exhortación apostólica? Metodología para su elaboración El 11 de noviembre de este año se presentó en la Oficina de Prensa de la Santa Sede, la Exhortación Apostólica Postsinodal de Benedicto XVI "Verbum Domini", sobre la Palabra de Dios en la vida y en la misión de la Iglesia.

El documento, fechado el 30 de septiembre, memoria de San Jerónimo, es fruto de la XII Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos, celebrada en Roma del 5 al 26 de octubre de 2008.

Es la segunda exhortación apostólica postsinodal de Benedicto XVI. La primera fue Sacramentum Caritatis, sobre la Eucaristía, fuente y culmen de la vida y de la misión de la Iglesia, del año 2007. Elaboración y Presentación Consta de una introducción, tres partes y una conclusión. Se trata del documento sobre la Biblia más importante desde el Concilio
Vaticano II.
Se dice que será también uno de los textos más importantes del pontificado
de Benedicto XVI. “Para entender el valor científico de la Biblia hace falta la fe: es lo que caracteriza a la Biblia, su misma naturaleza. En la fe se capta su valor científico porque es el libro de la fe.”

"Hay que evitar el peligro del dualismo. No se puede considerar la Biblia un libro de la literatura del antiguo Oriente y analizarlo sólo con los cánones de la filología; ni pensar que es un texto que es sólo espíritu, y que sigue sólo los cánones de la teología. Es a la vez una cosa y la otra".

"Es curioso que la primera y la última palabra de este documento son la misma: la alegría. Pretende eso mismo, que las personas encuentren con la lectura de la Biblia la alegría perdida, un sentimiento que hoy está en crisis". Opiniones Subraya el papel fundamental de Dios Padre, fuente y origen de la Palabra (cf. VD 20-21).

Capítulo I: Dios que habla

Resalta la voluntad de Dios de entablar y mantener un diálogo con el hombre, en el cual Dios toma la iniciativa y se revela de varias maneras.

Capítulo II: La respuesta del hombre al Dios que habla

El hombre está llamado a entrar en la Alianza con su Dios, que lo escucha y responde a sus preguntas. La oración más indicada es la que se hace mediante las palabras que el propio Dios ha revelado y que mantienen en la Biblia. María da el ejemplo del cumplimiento perfecto de la reciprocidad entre la Palabra de Dios y la fe.

Capítulo III: La hermenéutica de la Sagrada Escritura

Es la parte más teórica del documento, pero muy importante para la comprensión correcta de la Palabra de Dios. Por eso en este capítulo se toca el ecumenismo, el diálogo interreligioso, y entre los pastores, exegetas y teólogos. Los santos, los mejores intérpretes.
ESTRUCTURA DEL DOCUMENTO Está tomado de las antiguas palabras del profeta Isaías, tal como las presentó san Pedro en su primera carta: «La palabra de nuestro Dios permanece por siempre» (Is 40,8).

Similitud lingüística con una de las cuatro grandes constituciones del Concilio Vaticano II: Sacrosantum Concilium, Lumen gentium, Gaudium et spes, y Dei Verbum: Dei Verbum-Verbum Domini.

El título tiene una importante relevancia litúrgica: Verbum Domini, Palabra de Dios.



*Comunicar los resultados de la Asamblea sinodal (VD 1)

*Revalorizar la Palabra de Dios, fuente constante de renovación eclesial (VD 2)

*Emprender una nueva evangelización (VD 96)

*Favorecer el diálogo ecuménico (VD 46)

*Amar la Palabra de Dios (VD 5) El Título "VERBUM DOMINI" Objetivos de la Exhortación
Para que nuestra alegría sea perfecta

De la «Dei Verbum» al Sínodo sobre la Palabra de Dios

El Sínodo de los Obispos sobre la Palabra de Dios

El Prólogo del Evangelio de Juan como guía INTRODUCCIÓN Introducción

1.Verbum Dei
El Dios que habla
La respuesta del hombre al Dios que habla
La hermenéutica de la sagrada Escritura en la Iglesia

2.Verbum in Ecclesia
La Palabra de Dios en la Iglesia
La liturgia, lugar privilegiado de la palabra de Dios
La palabra de Dios en la vida eclesial

3.Verbum Mundo
La misión de la Iglesia: anunciar la palabra de Dios al mundo
Palabra de Dios y compromiso en el mundo
Palabra de Dios y culturas
Palabra de Dios y diálogo interrreligioso

Conclusión Primera parte - VERBUM DEI Segunda parte - VERBUM IN ECCLESIA Pone de relieve que, por la divina Providencia, la Iglesia es la casa de la Palabra de Dios que acoge el Verbo hecho carne y que puso su morada entre nosotros.

Capítulo I: La Palabra de Dios y la Iglesia

Subraya que gracias a la Palabra de Dios y a la acción sacramental, Jesucristo es contemporáneo a los hombres en la vida de la Iglesia.

Capítulo II: La liturgia: el lugar privilegiado de la Palabra de Dios

Reflexiona sobre la Palabra de Dios en la sagrada liturgia y los sacramentos, en particular la Eucaristía. Importancia del Leccionario.

Capítulo III: La Palabra de Dios en la vida eclesial

Resalta la importancia de la animación bíblica de la pastoral. La lectura orante, lectio divina, de la Palabra de Dios Subraya el deber de los cristianos de anunciar la Palabra de Dios en el mundo en el que viven y actúan.

Capítulo I: La misión de la Iglesia: anunciar la Palabra de Dios

Reflexiona sobre la misión de la Iglesia que tiene como punto de partida y de llegada el misterio de Dios Padre. Su palabra nos compromete no sólo como como destinatarios sino también como sus anunciadores. La credibilidad del anuncio de la buena nueva depende del testimonio de la vida cristiana.

Capítulo II: La Palabra de Dios y compromiso con el mundo

Aquí se dan pistas para una animación de la compleja realidad del mundo mediante la Palabra de Dios.

Capítulo III: La Palabra de Dios y culturas

La Biblia se percibe como un gran código para la cultura de la humanidad. Es deseable que sea más conocida incluso en las escuelas y en las universidades.

Capítulo IV: Palabra de Dios y diálogo interreligioso

Aquí encontramos indicaciones válidas sobre el diálogo entre cristianos y musulmanes, así como con los seguidores de otras religiones no cristianas, en el marco de la libertad religiosa, que implica no sólo la libertad de profesar la propia fe en privado y en público, sino también la libertad de conciencia, es decir, de elegir la propia religión.


La prioridad que tiene la Palabra de Dios en el pontificado de Benedicto XVI, su amplia y valiosa contribución a las reflexiones durante el Sínodo, se podría concluir que al Santo Padre Benedicto XVI lo podríamos definir el Papa de la Palabra de Dios.


Tercera parte - VERBUM MUNDO Dios en diálogo [6]
Analogía de la Palabra de Dios [7]
Dimensión cósmica de la Palabra [8]
La creación del hombre [9]
Realismo de la Palabra [10]
Cristología de la Palabra [11-13]
Dimensión escatológica de la Palabra de Dios [14]
La Palabra de Dios y el Espíritu Santo [15-16]
Tradición y Escritura [17-18]
Sagrada Escritura, inspiración y verdad [19]
Dios Padre, fuente y origen de la Palabra [20-21] Llamados a entrar en la Alianza con Dios 43
Dios escucha al hombre y responde a sus interrogantes [23]
Dialogar con Dios mediante sus palabras [24]
Palabra de Dios y fe [25]
El pecado como falta de escucha a la Palabra de Dios [26]
María «Mater Verbi Dei» y «Mater fidei» [27-28] La Iglesia lugar originario de la hermenéutica de la Biblia [29-30]
«Alma de la Teología» [31]
Desarrollo de la investigación bíblica y Magisterio eclesial [32-33]
La hermenéutica bíblica conciliar: una indicación que se ha de seguir [34]
El peligro del dualismo y la hermenéutica secularizada [35]
Fe y razón en relación con la Escritura [36]
Sentido literal y sentido espiritual [37]
Necesidad de trascender la «letra» [38]
Unidad intrínseca de la Biblia [39]
Relación entre Antiguo y Nuevo Testamento[40-41]
Las páginas «oscuras» de la Biblia [42]
Cristianos y judíos en relación con la Sagrada Escritura [43]
La interpretación fundamentalista de las Escrituras [44]
Diálogo entre pastores, teólogos y exegetas [45]
Biblia y ecumenismo [46]
Consecuencias en el planteamiento de los estudios teológicos [47]
Los santos y la interpretación de la Escritura [48-49] EL DIOS QUE HABLA LA RESPUESTA DEL HOMBRE AL DIOS QUE HABLA LA HERMENEUTICA DE LA SAGRADA ESCRITURA EN LA IGLESIA Primera Parte
VERBUM DEI Segunda Parte
VERBUM IN ECCLESIA La Iglesia acoge la Palabra [50]
Contemporaneidad de Cristo en
la vida de la Iglesia [51] La Palabra de Dios en la sagrada liturgia [52]
Sagrada Escritura y sacramentos [53]
Palabra de Dios y Eucaristía [54-55]
Sacramentalidad de la Palabra [56]
La Sagrada Escritura y el Leccionario [57]
Proclamación de la Palabra y ministerio del lectorado [58]
Importancia de la homilía [59]
Oportunidad de un Directorio homilético [60]
Palabra de Dios, Reconciliación y Unción de los enfermos [61]
Palabra de Dios y Liturgia de las Horas [62]
Palabra de Dios y Bendicional [63] Sugerencias y propuestas concretas para la animación litúrgica [64]
a) Celebraciones de la Palabra de Dios [65]
b) La Palabra y el silencio [66]
c) Proclamación solemne de la Palabra de Dios[67]
d) La Palabra de Dios en el templo cristiano [68]
e) Exclusividad de los textos bíblicos en la liturgia [69]
f) El canto litúrgico bíblicamente inspirado [70]
g) Especial atención a los discapacitados de la vista y el oído [71] Encontrar la Palabra de Dios en la Sagrada Escritura [72]
La animación bíblica de la pastoral [73]
Dimensión bíblica de la catequesis [74]
Formación bíblica de los cristianos [75]
La Sagrada Escritura en los grandes encuentros eclesiales [76]
Palabra de Dios y vocaciones [77]
a) Palabra de Dios y ministros ordenados[78-81]
b) Palabra de Dios y candidatos al Orden sagrado [82]
c) Palabra de Dios y vida consagrada [83]
d) Palabra de Dios y fieles laicos [84]
e) Palabra de Dios, matrimonio y familia [85]
Lectura orante de la Sagrada Escritura y «lectio divina» [86-87]
Palabra de Dios y oración mariana [88]
Palabra de Dios y Tierra Santa [89] LA PALABRA DE DIOS Y LA IGLESIA LA LITURGIA, LUGAR PRIVILEGIADO DE LA PALABRA DE DIOS LA PALABRA DE DIOS EN LA VIDA ECLESIAL LA LITURGIA, LUGAR PRIVILEGIADO DE LA PALABRA DE DIOS Tercera Parte
VERBUM MUNDO La Palabra del Padre y hacia el Padre [90]
Anunciar al mundo el «Logos» de la esperanza [91]
De la Palabra de Dios surge la misión de laIglesia [92]
Palabra y Reino de Dios [93]
Todos los bautizados responsables del anuncio[94]
Necesidad de la «missio ad gentes» [95]
Anuncio y nueva evangelización [96]
Palabra de Dios y testimonio cristiano [97-98]
Servir a Jesús en sus «humildes hermanos» (Mt 25,40) [99]
Palabra de Dios y compromiso por la justicia en la sociedad [100-101]
Anuncio de la Palabra de Dios, reconciliación y paz entre los pueblos [102]
La Palabra de Dios y la caridad efectiva [103]
Anuncio de la Palabra de Dios y los jóvenes [104]
Anuncio de la Palabra de Dios y los emigrantes[105]
Anuncio de la Palabra de Dios y los que sufren [106]
Anuncio de la Palabra de Dios y los pobres [107]
Palabra de Dios y salvaguardia de la Creación [108] El valor de la cultura para la vida del hombre [109]
La Biblia como un gran código para las culturas [110]
El conocimiento de la Biblia en la escuela y la universidad [111]
La Sagrada Escritura en las diversas manifestaciones artísticas [112]
Palabra de Dios y medios de comunicación social [113]
Biblia e inculturación [114]
Traducciones y difusión de la Biblia [115]
La Palabra de Dios supera los límites de las culturas [116] El valor del diálogo interreligioso [117]
Diálogo entre cristianos y musulmanes [118]
Diálogo con las demás religiones [119]
Diálogo y libertad religiosa [120]
LA MISION DE LA IGLESIA: ANUNCIAR LA PALABRA DE DIOS AL MUNDO PALABRA DE DIOS Y COMPROMISO EN EL MUNDO PALABRA DE DIOS Y CULTURAS PALABRA DE DIOS Y DIALOGO INTERRELIGIOSO CONCLUSIÓN La palabra definitiva de Dios [121]
Nueva evangelización y nueva escucha [122]
La Palabra y la alegría [123]
«Mater Verbi et Mater laetitiae»[124]
Veamos ahora algunos textos significativos, que se destacan a continuación en el documento, al que abreviamos seleccionando los contenidos en torno a los textos que queremos destacar.
Algunos textos significativos del documento Esta frase de la Primera carta de san Pedro, que retoma las palabras del profeta Isaías, nos pone frente al misterio de Dios que se comunica a sí mismo mediante el don de su palabra. Dios ha pronunciado su palabra eterna de un modo humano; su Verbo «se hizo carne» (Jn1,14). Ésta es la buena noticia.



Participar en la vida de Dios, Trinidad de Amor, es alegría completa Y comunicar la alegría es un don y una tarea imprescindible para la Iglesia.



Con la XII Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos sobre la Palabra de Dios, somos conscientes de haber tocado en cierto sentido el corazón mismo de la vida cristiana, en continuidad con la anterior Asamblea sinodal sobre la Eucaristía como fuente y culmen de la vida y de la misión de la Iglesia.

Es conocido el gran impulso que la Constitución dogmática Dei Verbum ha dado a la revalorización de la Palabra de Dios en la vida de la Iglesia. Con la celebración de este Sínodo, la Iglesia, consciente de la continuidad de su propio camino bajo la guía del Espíritu Santo, se ha sentido llamada a profundizar nuevamente sobre el tema de la Palabra divina Para que nuestra alegría sea perfecta De la "Dei Verbum" al Sínodo sobre la Palabra

Ha sido emocionante escuchar también a los Delegados fraternos, que han aceptado la invitación a participar en el encuentro sinodal: su Santidad Bartolomé I, Patriarca ecuménico de Constantinopla.[10] Por primera vez, un Rabino que nos diera un valioso testimonio sobre las Sagradas Escrituras judías, que también son justamente parte de nuestras Sagradas Escrituras.[11]

"También hoy en la Iglesia hay un Pentecostés “



El Verbo, que desde el principio está junto a Dios, se hizo carne y habitó entre nosotros El prólogo del Evangelio de Juan como guía El Sínodo de los Obispos sobre la Palabra de Dios Introducción PRIMERA PARTE: VERBUM DEI

«En el principio ya existía la Palabra, y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios... y la Palabra se hizo carne» (Jn 1,1.14)



La novedad de la revelación bíblica consiste en que Dios se da a conocer en el diálogo que desea tener con nosotros.
El Prólogo de Juan nos sitúa ante el hecho de que el Logos existe realmente desde siempre y que, desde siempre, él mismo es Dios.

Por eso, el Verbo, que desde el principio está junto a Dios y es Dios, nos revela al mismo Dios en el diálogo de amor de las Personas divinas y nos invita a participar en él.

Las distintas maneras en que se usa la expresión «Palabra de Dios». Una sinfonía de la Palabra, de una única Palabra que se expresa de diversos modos: «un canto a varias voces».

El Prólogo de Juan, el Logos indica originariamente el Verbo eterno: la Palabra estaba junto a Dios, la Palabra era Dios. Pero esta misma Palabra, afirma san Juan, se «hizo carne» (Jn1,14).

Así pues, la expresión «Palabra de Dios» se refiere aquí a la persona de Jesucristo, Hijo eterno del Padre, hecho hombre. Dios ha comunicado su Palabra en la historia de la salvación, ha dejado oír su voz; con la potencia de su Espíritu, «habló por los profetas».

La palabra predicada por los apóstoles, obedeciendo al mandato de Jesús resucitado: «Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación» (Mc 16,15), es Palabra de Dios. La Palabra de Dios se transmite en la Tradición viva de la Iglesia.

Todo esto nos ayuda a entender por qué en la Iglesia se venera tanto la Sagrada Escritura,la fe cristiana no es una «religión del Libro»: el cristianismo es la «religión de la Palabra de Dios», no de «una palabra escrita y muda, sino del Verbo encarnado y vivo».

La Escritura ha de ser proclamada, escuchada, leída, acogida y vivida como Palabra de Dios, en el seno de la Tradición apostólica, de la que no se puede separar. EL DIOS QUE HABLA El Dios en diálogo La analogía de la Palabra de Dios

La Palabra de Dios es el fundamento de toda la realidad. En la Carta a los Colosenses, se afirma también con relación a Cristo, «primogénito de toda criatura» (1,15), que «todo fue creado por él y para él»

Las afirmaciones escriturísticas señalan que todo lo que existe no es fruto del azar irracional, sino que ha sido querido por Dios.

La creación nace del Logos y lleva la marca imborrable de la Razón creadora que ordena y guía.


La realidad, por tanto, nace de la Palabra. La creación es el lugar en el que se desarrolla la historia de amor entre Dios y su criatura. Esto nos permite reconocer plenamente los dones preciosos recibidos del Creador: el valor del propio cuerpo, el don de la razón, la libertad y la conciencia.

Jesucristo dio a los hombres la Ley nueva, la Ley del Evangelio. Dimensión cósmica de la Palabra La creación del hombre

Quien conoce la Palabra divina conoce también plenamente el sentido de cada criatura. Antes o después, el tener, el placer y el poder se manifiestan incapaces de colmar las aspiraciones más profundas del corazón humano. En efecto, necesita construir su propia vida sobre cimientos sólidos, quien construye sobre esta palabra edifica la casa de la propia vida sobre roca (cf. Mt 7,24). Realismo de la Palabra

La consideración de la realidad como obra de la santísima Trinidad a través del Verbo divino, nos permite comprender las palabras del autor de la Carta a los Hebreos: «En distintas ocasiones y de muchas maneras habló Dios antiguamente a nuestros padres por los profetas. Ahora, en esta etapa final, nos ha hablado por el Hijo.

La Palabra aquí no se expresa principalmente mediante un discurso, con conceptos o normas. Aquí nos encontramos ante la persona misma de Jesús.

Ahora, la Palabra no sólo se puede oír, no sólo tiene una voz, sino que tiene un rostro que podemos ver: Jesús de Nazaret.

La misma humanidad de Jesús se manifiesta con toda su singularidad precisamente en relación con la Palabra de Dios. Jesús escucha su voz y la obedece con todo su ser.

La misión de Jesús se cumple finalmente en el misterio pascual: hasta quedar sin palabras, al haber hablado todo lo que tenía que comunicar, sin guardarse nada para sí.

Cristo, Palabra de Dios encarnada, crucificada y resucitada, es Señor de todas las cosas; él es el Vencedor, es «la luz del mundo» (Jn8,12), la luz que «brilla en la tiniebla» (Jn1,54).

Subraya que la victoria de Cristo sobre la muerte tiene lugar por el poder creador de la Palabra de Dios.

Podemos contemplar así la profunda unidad en Cristo entre creación
y nueva creación Cristología de la Palabra

La Iglesia expresa su conciencia de que Jesucristo es la Palabra definitiva de Dios; él es «el primero y el último» (Ap 1,17). La «especificidad del cristianismo se manifiesta en el acontecimiento Jesucristo, culmen de la Revelación. Ya lo ha hablado a Él todo, dándonos el todo, que es su Hijo.

El Sínodo ha recomendado «ayudar a los fieles a distinguir bien la Palabra de Dios de las revelaciones privadas»


No se comprende auténticamente la revelación cristiana sin tener en cuenta la acción del Paráclito. La Sagrada Escritura es la que nos indica la presencia del Espíritu Santo en la historia de la salvación y, en particular, en la vida de Jesús, a quien la Virgen María concibió por obra del Espíritu Santo (cf. Mt 1,18; Lc1,35).

El Espíritu Santo enseñará a los discípulos y les recordará todo lo que Cristo ha dicho. el Espíritu desciende sobre los Doce, reunidos en oración con María el día de Pentecostés (cf. 2,1- 4), y les anima a la misión de anunciar a todos los pueblos la Buena Nueva.

La Palabra de Dios, pues, se expresa con palabras humanas
gracias a la obra del Espíritu Santo.
Sin la acción eficaz del «Espíritu de la Verdad» (Jn14,16)
no se pueden comprender las palabras del Señor. Dimensión escatológica de la Palabra de Dios La Palabra de Dios y el Espíritu Santo

El Concilio Vaticano II recuerda también que esta Tradición de origen apostólico es una realidad viva y dinámica, que «va creciendo en la Iglesia con la ayuda del Espíritu Santo»; pero no en el sentido de que cambie en su verdad, que es perenne. Más bien «crece la comprensión de las palabras y las instituciones transmitidas», con la contemplación y el estudio, con la inteligencia fruto de una más profunda experiencia espiritual, así como con la «predicación de los que con la sucesión episcopal recibieron el carisma seguro de la verdad».[57]

En efecto, «a través de todas las palabras de la sagrada Escritura, Dios dice sólo una palabra, su Verbo único, en quien él se dice en plenitud (cf. Hb 1,1-3).

En definitiva, mediante la obra del Espíritu Santo y bajo la guía del Magisterio, la Iglesia transmite a todas
las generaciones cuanto ha sido revelado en Cristo. Tradición y Escritura

Un concepto clave para comprender el texto sagrado como Palabra de Dios en palabras humanas es ciertamente el de inspiración.

Cuando se debilita nuestra atención a la inspiración, se corre el riesgo de leer la Escritura más como un objeto de curiosidad histórica que como obra del Espíritu Santo, en la cual podemos escuchar la voz misma del Señor y conocer su presencia en la historia.

Además, los Padres han destacado la conexión entre el tema de la inspiración y el de la verdad de las Escrituras


La economía de la revelación tiene su comienzo y origen en Dios Padre.

Dios, fuente de la revelación, se manifiesta como Padre en el Hijo «Logos hecho carne»

Y así, todas las promesas de Dios se han convertido en Jesucristo en un «sí». En el momento de pasar a través de la muerte a la vida eterna, se confió a Él: «Padre, a tus manos encomiendo mi espíritu» (Lc23,46). Sagrada Escritura, inspiración y verdad Dios Padre, fuente y origen de la Palabra El HOMBRE QUE RESPONDE EL DIOS QUE HABLA Llamados a entrar en Alianza con Dios El misterio de la Alianza expresa esta relación entre Dios que llama con su Palabra y el hombre que responde, siendo claramente consciente de que no se trata de un encuentro entre dos que están al mismo nivel; lo que llamamos Antigua y Nueva Alianza no es un acuerdo entre dos partes iguales, sino puro don de Dios.

Dios nos ha hecho a cada uno capaces de escuchar y responder a la Palabra divina. La Palabra de Dios revela la naturaleza filial y relacional de nuestra vida.


Sólo Dios responde a la sed que hay en el corazón de todo ser humano.


El Dios que habla nos enseña cómo podemos hablar con Él.


La respuesta propia del hombre al Dios que habla
es la fe. Dios escucha al hombre y responde a sus interrogantes Dialogar con Dios mediante sus Palabras Palabra de Dios y fe

Con mucha frecuencia, tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento, encontramos la descripción del pecado como un no prestar oído a la Palabra, como ruptura de la Alianza y, por tanto, como la cerrazón frente a Dios que llama a la comunión con él.


La realidad humana, creada por medio del Verbo, encuentra su figura perfecta precisamente en la fe obediente de María.

La familiaridad de María con la Palabra de Dios. Habla y piensa con la Palabra de Dios; la Palabra de Dios se convierte en palabra suya, y su palabra nace de la Palabra de Dios. Así se pone de manifiesto, además, que sus pensamientos están en sintonía con el pensamiento de Dios, que su querer es un querer con Dios. El pecado como falta de escucha a la Palabra de Dios María «Mater Verbi Dei» y «Mater fidei» LA HERMENÉUTICA DE LA SAGRADA ESCRITURA EN LA IGLESIA La Iglesia lugar originario de la hermenéutica de la Biblia La interpretación de la Sagrada Escritura en la Iglesia. Precisamente el vínculo intrínseco entre Palabra y fe muestra que la auténtica hermenéutica de la Biblia sólo es posible en la fe eclesial, que tiene su paradigma en el sí de María.

El lugar originario de la interpretación escriturística es la vida de la Iglesia. Por consiguiente, ya que «la Escritura se ha de leer e interpretar con el mismo Espíritu con que fue escrita»,

Es necesario que los exegetas, teólogos y todo el Pueblo de Dios se acerquen a ella según lo que ella realmente es, Palabra de Dios que se nos comunica a través de palabras humanas (cf. 1 Ts 2,13).

La Biblia ha sido escrita por el Pueblo de Dios y para el Pueblo de Dios, bajo la inspiración del Espíritu Santo. Sólo en esta comunión con el Pueblo de Dios podemos entrar realmente, con el «nosotros», en el núcleo de la verdad que Dios mismo quiere comunicarnos.

El estudio de la Biblia exige el conocimiento y el uso apropiado de estos métodos de investigación.

La intervención del Papa León XIII tuvo el mérito de proteger la interpretación católica de la Biblia de los ataques del racionalismo, pero sin refugiarse por ello en un sentido espiritual desconectado de la historia.

El Papa Pío XII, en cambio, se enfrentaba a los ataques de los defensores de una exegesis llamada mística, que rechazaba cualquier aproximación científica.


Dei Verbum: «Puesto que Dios habla en la Escritura por medio de hombres y en lenguaje humano, el intérprete de la Escritura, para conocer lo que Dios quiso comunicarnos, debe estudiar con atención lo que los autores querían decir y Dios quería dar a conocer con dichas palabras». La hermenéutica bíblica conciliar: una indicación que se ha de seguir Desarrollo de la investigación bíblica y Magisterio eclesial.

Sucede más de una vez que una estéril separación entre ellos genera una separación entre exegesis y teología,
Si la actividad exegética se reduce únicamente al primer nivel, la Escritura misma se convierte sólo en un texto del pasado

La falta de una hermenéutica de la fe con relación a la Escritura; es sustituida por otra hermenéutica, una hermenéutica secularizada, positivista, cuya clave fundamental es la convicción de que Dios no aparece en la historia humana.

Extendiendo la duda sobre los misterios fundamentales del cristianismo y su valor histórico como, por ejemplo, la institución de la Eucaristía y la resurrección de Cristo.

«La consecuencia de la ausencia del segundo nivel metodológico es la creación de una profunda brecha entre exegesis científica y lectio divina. En definitiva, «cuando la exegesis no es teología, la Escritura no puede ser el alma de la teología y, viceversa, cuando la teología no es esencialmente interpretación de la Escritura en la Iglesia, esta teología ya no tiene fundamento». El peligro del dualismo y la hermenéutica secularizada

Lo que está en juego en la hermenéutica con que se aborda la Sagrada Escritura es inevitablemente la correcta relación entre fe y razón. La unidad de los dos niveles del trabajo de interpretación de la Sagrada Escritura presupone, en definitiva, una armonía entre la fe y la razón.


Una interpretación que se ajusta constantemente al criterio de comunión con la experiencia de la Iglesia,



La Palabra de Dios nunca está presente en la simple literalidad del texto.



Dei Verbum, indica: la unidad interna de toda la Biblia como criterio decisivo para una correcta hermenéutica de la fe.



El mismo Nuevo Testamento reconoce el Antiguo Testamento como Palabra de Dios
El concepto de cumplimiento de las Escrituras es complejo, porque comporta una triple dimensión: un aspecto fundamental de continuidad con la revelación del Antiguo Testamento, un aspecto de ruptura y otro de cumplimiento y superación. Fe y razón en relación con la Escritura Sentido literal y sentido espiritual Necesidad de trascender la «letra» Unidad intrínseca de la Biblia Relación entre Antiguo y Nuevo Testamento Las páginas «oscuras» de la Biblia





Cristianos y judíos en relación con la Sagrada Escritura




La interpretación fundamentalista de las Escrituras
Diálogo entre pastores, teólogos y exegetas
Biblia y ecumenismo
Consecuencias en el planteamiento de los estudios
teológicos
Los santos y la interpretación de la Escritura Se ha de tener presente ante todo que la revelación bíblica está arraigada profundamente en la historia. La revelación se acomoda al nivel cultural y moral de épocas lejanas El Papa Juan Pablo II dijo a los judíos: sois «“nuestros hermanos predilectos” en la fe de Abrahán, nuestro patriarca».
SEGUNDA PARTE: VERBUM IN ECCLESIA


«A cuantos la recibieron, les da poder para ser hijos de Dios» (Jn 1,12) LA PALABRA DE DIOS Y LA IGLESIA

La Iglesia acoge la Palabra

Contemporaneidad de Cristo en la vida de la Iglesia







La relación entre Cristo, Palabra del Padre, y la Iglesia no puede ser comprendida como si fuera solamente un acontecimiento pasado, sino que es una relación vital, en la cual cada fiel está llamado a entrar personalmente.


La Iglesia como «casa de la Palabra»,[181] se ha de prestar atención ante todo a la sagrada liturgia.

La hermenéutica de la fe respecto a la Sagrada Escritura debe tener siempre como punto de referencia la liturgia, en la que se celebra la Palabra de Dios como palabra actual y viva.


En el misterio de la Eucaristía se muestra cuál es el verdadero maná, el auténtico pan del cielo: es el Logos de Dios que se ha hecho carne, que se ha entregado a sí mismo por nosotros en el misterio pascual.

La Eucaristía nos ayuda a entender la Sagrada Escritura, así como la Sagrada Escritura, a su vez, ilumina y explica el misterio eucarístico.


LA LITURGIA, LUGAR PRIVILEGIADO DE LA PALABRA DE DIOS
La Palabra de Dios en la sagrada liturgia Sagrada Escritura y sacramentos
Palabra de Dios y Eucaristía Sacramentalidad de la Palabra
La Sagrada Escritura y el Leccionario Proclamación de la Palabra y ministerio del lectorado


Importancia de la homilía




Oportunidad de un Directorio homilético
Palabra de Dios, Reconciliación y Unción de los enfermos
Palabra de Dios y Liturgia de las Horas
Palabra de Dios y Bendicional Ya en la Asamblea sinodal sobre la Eucaristía se pidió un mayor cuidado en la proclamación de la Palabra de Dios. Es un ministerio laical en el rito latino. La explican únicamente aquellos a quienes se encomienda este ministerio», es decir, obispos, presbíteros y diáconos. Por consiguiente, quienes por ministerio específico están encargados de la predicación han de tomarse muy en serio esta tarea. Se han de evitar homilías genéricas y abstractas, que oculten la sencillez de la Palabra de Dios, así como inútiles divagaciones que corren el riesgo de atraer la atención más sobre el predicador que sobre el corazón del mensaje evangélico.

El predicador tiene que «ser el primero en dejarse interpelar por la Palabra de Dios que anuncia»,

a) Celebraciones de la Palabra de Dios

b) La Palabra y el silencio
El valor del silencio en relación con la Palabra de Dios y con su recepción en la vida de los fieles

c) Proclamación solemne de la Palabra de Dios
Utilizando el Evangeliario, llevado procesionalmente durante los ritos iniciales «la lectura del Evangelio constituye el punto culminante de esta liturgia de la palabra». Sugerencias y propuestas concretas para la animación litúrgica

d) La Palabra de Dios en el templo cristiano
Es necesario que en los edificios sagrados se tenga siempre en cuenta la acústica, respetando las normas litúrgicas y arquitectónicas.

Prestar una atención especial al ambón como lugar litúrgico desde el que se proclama la Palabra de Dios.

Los Padres sinodales sugieren que en las iglesias se destine un lugar de relieve donde se coloque la Sagrada Escritura también fuera de la celebración, sin ocupar el centro, que corresponde al sagrario con el Santísimo Sacramento.

e) Exclusividad de los textos bíblicos en la liturgia
Las lecturas tomadas de la Sagrada Escritura nunca sean
sustituidas por otros textos,

f) El canto litúrgico bíblicamente inspirado
Que tenga una clara inspiración bíblica y que sepa expresar, mediante una concordancia armónica entre las palabras y la música, la belleza de la palabra divina.

g) Especial atención a los discapacitados de la vista y el oído Sugerencias y propuestas concretas para la animación litúrgica LA PALABRA DE DIOS EN LA VIDA ECLESIAL

Encontrar la Palabra de Dios en la Sagrada Escritura





La animación bíblica de la pastoral



Dimensión bíblica de la catequesis


Formación bíblica de los cristianos
La Sagrada Escritura en los grandes encuentros eclesiales «Una nueva etapa de mayor amor a la Sagrada Escritura por parte de todos los miembros del Pueblo de Dios, de manera que, mediante su lectura orante y fiel a lo largo del tiempo, se profundice la relación con la persona misma de Jesús».

Vale también para nosotros lo que san Jerónimo escribió al sacerdote Nepoziano: «Lee con mucha frecuencia las divinas Escrituras; más aún, que nunca dejes de tener el Libro santo en tus manos. Aprende aquí lo que tú tienes que enseñar». «Incrementar la “pastoral bíblica”, no en yuxtaposición con otras formas de pastoral, sino como animación bíblica de toda la pastoral» Redescubrir adecuadamente el puesto central de la Palabra de Dios en la catequesis

a) Palabra de Dios y ministros ordenados
«La Palabra de Dios es indispensable para formar el corazón de un buen pastor, ministro de la Palabra». A los que han sido llamados al episcopado.

Respecto a los sacerdotes, la llamada al sacerdocio requiere ser consagrados «en la verdad».

Los que están llamados al diaconado. Un «elemento que distingue la espiritualidad diaconal es la Palabra de Dios, de la que el diácono está llamado a ser mensajero cualificado, creyendo lo que proclama, enseñando lo que cree, viviendo lo que enseña».

b) Palabra de Dios y candidatos al Orden sagrado
El Sínodo ha dado particular importancia al papel decisivo de la Palabra de Dios en la vida espiritual de los candidatos al sacerdocio ministerial

c) Palabra de Dios y vida consagrada
Por lo que se refiere a la vida consagrada, el Sínodo ha recordado
ante todo que «nace de la escucha de la Palabra de Dios y
acoge el Evangelio como su norma de vida».

d) Palabra de Dios y fieles laicos
El Sínodo ha dirigido muchas veces su atención a los fieles laicos, se ha de formar a los laicos a discernir la voluntad de Dios mediante una familiaridad con la Palabra de Dios, leída y estudiada en la Iglesia, bajo la guía de sus legítimos Pastores.
e) Palabra de Dios, matrimonio y familia

El Sínodo ha sentido también la necesidad de subrayar la relación entre Palabra de Dios, matrimonio y familia cristiana. La Palabra de Dios está en el origen del matrimonio (cf. Gn 2,24) Del gran misterio nupcial, se desprende una imprescindible responsabilidad de los padres respecto a sus hijos.

En este contexto, deseo subrayar lo que el Sínodo ha recomendado sobre el cometido de las mujeres respecto a la Palabra de Dios. Palabra de Dios y vocaciones Palabra de Dios y vocaciones

El Sínodo ha vuelto a insistir más de una vez en la exigencia de un acercamiento orante al texto sagrado, evitar el riesgo de un acercamiento individualista, acercarnos al texto sagrado en la comunión eclesial.

En la lectura orante de la Sagrada Escritura, el lugar privilegiado es la Liturgia, se ha hablado de muchos métodos para acercarse a las Sagradas Escrituras con fruto y en la fe. Sin embargo, se ha prestado una mayor atención a la lectio divina.

¿Qué dice el texto bíblico en sí mismo? Sigue después la meditación (meditatio) en la que la cuestión es:

¿Qué nos dice el texto bíblico a nosotros? Se llega sucesivamente al momento de la oración (oratio),

¿Qué decimos nosotros al Señor como respuesta a su Palabra? Por último, la lectio divina concluye con la contemplación (contemplatio)

¿Qué conversión de la mente, del corazón y de la vida nos pide el Señor? Lesctura orante de la Sagrada Escritura y "lectio divina"

Relación inseparable entre la Palabra de Dios y María de Nazaret, el rezo personal y comunitario del santo Rosario
El Sínodo, además, ha recomendado promover entre los fieles el rezo del Angelus Domini.


Al considerar que el Verbo de Dios se hizo carne en el seno de María de Nazaret, nuestro corazón se vuelve ahora a aquella Tierra en la que se ha cumplido el misterio de nuestra redención, y desde la que se ha difundido la Palabra de Dios hasta los confines del mundo. Palabra de Dios y oración mariana Palabra de Dios y Tierra Santa TERCERA PARTE: VERBUM MUNDO


«A Dios nadie le ha visto jamás: El Hijo único, que está en el seno del Padre, es quien lo ha dado a conocer» (Jn 1,18)
LA MISIÓN DE LA IGLESIA: ANUNCIAR LA PALABRA DE DIOS AL MUNDO
La Palabra del Padre y hacia el Padre La paradoja fundamental de la fe cristiana: por un lado afirma que «a Dios, nadie lo ha visto jamás» (Jn1,18; cf. 1 Jn 4,12). Por otro lado, afirma que realmente el Verbo «se hizo carne» (Jn1,14).


Su Palabra no sólo nos concierne como destinatarios de la revelación divina, sino también como sus anunciadores.
En efecto, lo que la Iglesia anuncia al mundo es el Logos de la esperanza


Fortalecer en la Iglesia la conciencia misionera.


Es necesario, pues, redescubrir cada vez más la urgencia y la belleza de anunciar la Palabra para que llegue el Reino de Dios, el anuncio de la Palabra tiene como contenido el Reino de Dios (cf. Mc 1,14-15), que es la persona misma de Jesús Anunciar al mundo el «Logos» de la esperanza De la Palabra de Dios surge la misión de la Iglesia Palabra y Reino de Dios

Todo el Pueblo de Dios es un pueblo «enviado»



Al exhortar a todos los fieles al anuncio de la Palabra divina, los Padres sinodales han reiterado también la necesidad en nuestro tiempo de un compromiso decidido en la missio ad gentes.



El Papa Juan Pablo II, en la línea de lo que el Papa Pablo VI dijo en la Exhortación apostólica Evangelii nuntiandi, llamó de muchas maneras la atención de los fieles sobre la necesidad de un nuevo tiempo misionero para todo el Pueblo de Dios.



Relación entre comunicación de la Palabra de Dios y testimonio cristiano. De esto depende la credibilidad misma del anuncio. Todos los bautizados responsables del anuncio Necesidad de la "misssio ad gentes" Anuncio y nueva evangelización Palabra de Dios y testimonio cristiano

La misma Palabra de Dios reclama la necesidad de nuestro compromiso en el mundo y de nuestra responsabilidad ante Cristo, Señor de la Historia.



La Palabra de Dios impulsa al hombre a construir un mundo más justo y más habitable
La importancia de defender y promover los derechos humanos de cada persona


La Palabra de Dios como fuente de reconciliación y paz


Escuchando con disponibilidad la Palabra de Dios en la Iglesia, se despierta «la caridad y la justicia para todos, sobre todo para los pobres». PALABRA DE DIOS Y COMPROMISO EN EL MUNDO

Servir a Jesús en sus «humildes hermanos» (Mt 25,40) Palabra de Dios y compromiso por la justicia en la sociedad Anuncio de la Palabra de Dios, reconciliación y paz entre los pueblos La Palabra de Dios y la caridad efectiva

En ellos encontramos a menudo una apertura espontánea a la escucha de la Palabra de Dios y un deseo sincero de conocer a Jesús.



En este punto se plantean cuestiones sumamente delicadas sobre la seguridad de las naciones y la acogida que se ha de ofrecer a los que buscan refugio, los emigrantes tienen el derecho de escuchar el kerigma, que se les ha de proponer, pero nunca imponer.



Anunciar la Palabra de Dios a todos los que padecen sufrimiento físico, psíquico o espiritual. En efecto, en el momento del dolor es cuando surgen de manera más aguda en el corazón del hombre las preguntas últimas sobre el sentido de la propia vida. La fe que nace del encuentro con la divina Palabra nos ayuda a considerar la vida humana como digna de ser vivida en plenitud también cuando está aquejada por el mal.

El culmen de la cercanía de Dios al sufrimiento del hombre lo contemplamos en Jesús mismo. La cercanía de Jesús a los que sufren no se ha interrumpido Anuncio de la Palabra de Dios y los jóvenes Anuncio de la Palabra de Dios y los emigrantes Anuncio de la Palabra de Dios y los que sufren

La Sagrada Escritura manifiesta la predilección de Dios por los pobres y necesitados (cf. Mt 25,31-46). Los mismos pobres son también agentes de evangelización. Jesús mismo llama en el Evangelio bienaventurados a los pobres. Favorecer un «círculo virtuoso» entre la pobreza «que conviene elegir» y la pobreza «que es preciso combatir»


Esa humildad esencial que le permite reconocer la creación como don de Dios, que se ha de acoger y usar egún sus designios. Por el contrario, la arrogancia del hombre que vive «como si Dios no existiera», lleva a explotar y deteriorar la naturaleza, sin reconocer en ella la obra de la Palabra creadora.
El hombre necesita ser educado de nuevo en el asombro y el reconocimiento de la belleza auténtica que se manifiesta en las cosas creadas. Anuncio de la Palabra de Dios y los pobres Palabra de Dios y salvaguardia de la Creación El anuncio joánico referente a la encarnación del Verbo, revela la unión indisoluble entre la Palabra divina y las palabras humanas, por las cuales se nos comunica. Relación entre Palabra de Dios y cultura.


Un ámbito particular del encuentro entre Palabra de Dios y culturas es el de la escuela y la universidad.



Entre las nuevas formas de comunicación de masas, hoy se reconoce un papel creciente a internet, que representa un nuevo foro para hacer resonar el Evangelio, pero conscientes de que el mundo virtual nunca podrá reemplazar al mundo real, deberá aparecer el rostro de Cristo y oírse su voz, porque «si no hay lugar para Cristo, tampoco hay lugar para el hombre». PALABRA DE DIOS Y CULTURAS
El valor de la cultura para la vida del hombre La Biblia como un gran códice para las culturas El conocimiento de la Biblia en la escuela y la universidad La Sagrada Escritura en las diversas manifestaciones artísticas Palabra de Dios y medios de comuicación
Dios se comunica siempre en una historia concreta, asumiendo las claves culturales inscritas en ella

La Iglesia está firmemente convencida de la capacidad de la Palabra de Dios para llegar a todas las personas humanas en el contexto cultural en que viven.El auténtico paradigma de la inculturación es la encarnación misma del Verbo.



La Palabra divina es capaz de penetrar y de expresarse en culturas y lenguas diferentes, pero la misma Palabra transfigura los límites de cada cultura, creando comunión entre pueblos diferentes.
Salir de los límites de cada cultura para entrar en la universalidad que nos relaciona a todos, que une a todos, que nos hace a todos hermanos». Biblia e inculturación Traducciones y difusión de la Biblia La Palabra de Dios supera los límites de las culturas El auténtico sentido religioso puede promover entre los hombres relaciones de
hermandad universal.


El respeto de la Iglesia por las antiguas religiones y tradiciones espirituales de los diversos Continentes; éstas contienen valores de respeto y colaboración que pueden favorecer mucho la comprensión entre las personas y los pueblos.


El diálogo no sería fecundo si éste no incluyera también un auténtico respeto por cada persona, para que pueda profesar libremente la propia religión. «La necesidad de que se asegure de manera efectiva a todos los creyentes la libertad de profesar su propia religión en privado y en público, además de la libertad de conciencia». Diálogo entre cristianos y musulmanes
Diálogo con las demás religiones
Diálogo y libertad religiosa PALABRA DE DIOS Y DIÁLOGO INTERRELIGIOSO
El valor del diálogo interreligioso
Deseo exhortar una vez más a todo el Pueblo de Dios, a los Pastores, a las personas consagradas y a los laicos a esforzarse para tener cada vez más familiaridad con la Sagrada Escritura. Nunca hemos de olvidar que el fundamento de toda espiritualidad cristiana auténtica y viva es la Palabra de Dios anunciada, acogida, celebrada y meditada en la Iglesia.
Todo el ser está bajo el signo de la Palabra.

Emprender con todas las fuerzas la nueva evangelización

También nosotros hemos oído, visto y tocado el Verbo de la Vida. La comunicación de este anuncio –nos recuerda el apóstol Juan– se nos ha dado «para que nuestra alegría sea completa» (1 Jn 1,4).
La Asamblea sinodal nos ha permitido experimentar también lo que dice el mensaje joánico: el anuncio de la Palabra crea comunión y es fuente de alegría.


Esta íntima relación entre la Palabra de Dios y la alegría se manifiesta claramente en la Madre de Dios.
Así pues, que cada jornada nuestra esté marcada por el encuentro renovado con Cristo. Nueva evangelización y nueva escucha La Palabra y la alegría Mater Verbi et Mater laetitiae La Palabra definitiva de Dios CONCLUSIÓN
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