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LA REALIDAD, LA FOTOGRAFÍA Y LA IMAGEN DIGITAL PARTE1

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miriam trapaga

on 6 October 2016

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Transcript of LA REALIDAD, LA FOTOGRAFÍA Y LA IMAGEN DIGITAL PARTE1

Notas
Ideas
IMÁGENES
Ideas
LA REALIDAD, LA FOTOGRAFÍA Y LA IMAGEN DIGITAL
La discusión filosófica sobre el problema de las relaciones entre la realidad y su representación a través de imágenes nos remonta hasta la crítica platónica de la pintura como copia de una copia, ya que, consabidamente, Platón concebía a la realidad empírica como copia de la realidad superior de las ideas, por lo que la pintura de una mesa, venía a ser la copia de una mesa sensible que a su vez era la copia de la idea de la mesa.

Por su parte, las religiones también han dado un amplio campo para la discusión de la relación entre imagen y realidad, en este caso, la realidad de lo divino.
Sin embargo, el paso de la imagen pictórica a la imagen fotográfica abrió un nuevo horizonte para la discusión de la relación entre la realidad y su representación, dado que con ella se experimentó por primera vez lo que debe ser llamado la representación tecnológica de la realidad como un tipo de representación completamente nuevo. La representación tecnológica se amplió inopinadamente con la aparición del cine y, sin embargo, en las últimas dos décadas entramos de lleno en una nueva ampliación de las tecnológicas de representación de la realidad mediante imágenes gracias al desarrollo de las tecnologías digitales hechas posibles por los ordenadores.
En esta unidad nos concentraremos en examinar las relaciones entre la realidad y su representación fotográfica y digital, dejando de lado al cine pero haciendo referencia constante a la pintura.

Es justamente el auge presente de la imagen digital y sus complejas relaciones con la realidad lo que hace urgente rediscutir el ya milenario problema de la relación entre la realidad y su representación visual a través de semejanzas.
En esta discusión tendremos que rozar inevitablemente el asunto estético de la ilusión, implícito en el problema de la representación de la realidad a través de la semejanza perceptiva.
La invención de la fotografía fue el resultado de numerosos experimentos acumulados que satisficieron el anhelo de lograr la reproducción plástica perfecta de un objeto mediante técnicas desarrolladas ex professo. Obviamente, los primeros antecedentes de las técnicas de reproducción se encuentran en productos de antiguas civilizaciones para las cuales la reproducción plástica era un procedimiento mágico: reproducir algo ya existente era conservarlo.
Un excelente punto de inicio para nuestra discusión lo dan las famosas tesis del teórico cinematográfico André Bazin, por lo que en un primer momento resulta necesario reconstruir algunas de sus ideas principales sobre el carácter de la imagen fotográfica.
– la máscara egipcia del cadáver momificado “conservaba” la faz del difunto –, mientras que producir una figura plana o tridimensional era anticipar una realidad, por ejemplo, la imagen propiciaba la caza (Lascaux) o la fertilidad (Venus de Willendorf) . La evolución paralela del arte y la civilización liberó a las artes plásticas de su función mágica original, de tal manera que tanto el deseo de “preservar artificialmente la apariencia corporal” de un ente “raptándolo del flujo temporal para mantenerlo el dominio de la vida” , como la práctica mágica propiciatoria, dieron paso al ideal profano de la reproducción plástica perfecta.
Por lo demás, dado que según Bazin el problema estético del realismo es “esencialmente la historia de la semejanza” , resulta natural que en el paso de la simple semejanza entre objetos a cierta identidad entre los mismos, Bazin distinga un problema ontológico implícito en el desarrollo que va desde la reproducción plástica de la realidad a su reproducción tecnológica, problema que está parcialmente oculto por el hecho de que ambas son reproducciones de la realidad.

Tal vez la mejor manera de mostrar que realmente aquí hay un problema ontológico propiamente dicho es seguir la propia sugerencia de Bazin en el sentido de que “el mundo estético del pintor es de diferente clase que el mundo alrededor de él (...)” – ya que los límites de tal mundo estético “(...) encierran un microcosmos substancial y esencialmente diferente (...)” del mundo que rodea al pintor –, mientras que, por el contrario, “a fotografía en tanto tal y el objeto mismo [el modelo] comparten un ser común, a la manera de una huella digital.”


En otras palabras, “(...) la fotografía realmente contribuye en algo al orden de la creación natural en vez de ofrecer un substituto del mismo.”

Este es lugar en el que la estética tiene implicaciones ontológicas: la ilusión no es realidad, y lo cierto es que la fotografía no es mera ilusión.
Queda claro que la insistencia de Bazin en que la fotografía y el objeto fotografiado tienen cierta identidad, en que comparten el ser, refiere a un orden común de la realidad, refiere al hecho de compartir o ser parte de un mundo que es completamente diferente del “mundo estético del pintor”, del mundo de la ilusión pictórica.
Y en verdad, el mundo de la fotografía es el mismo que el mundo que rodea al pintor, es el mundo de la “creación natural”, expresión que, obviamente, no desconoce que una fotografía es un artefacto, algo creado por el hombre, sino que indica que la fotografía pertenece al mismo orden de realidad que su objeto o modelo. La imagen pictórica genera una ilusión de realidad, una ilusión del mundo que rodea al pintor, ofrece un mero “substituto del mismo” ; por el contrario, la fotografía en su significado o relevancia tiene la misma importancia que tiene la “huella digital” respecto del dedo que es su modelo, la misma que tiene la huella del dinosaurio respecto del animal mismo.
En otras palabras, la densidad ontológica de la fotografía no es la de la ilusión, que es en lo que reside la densidad ontológica de un pintura figurativa – el verdadero y único competidor pictórico de la fotografía, dado que la pintura abstracta pertenece a otro mundo estético que el del realismo plástico –; la densidad ontológica de la fotografía, el orden de realidad al que pertenece – independientemente de sus cualidades estéticas – es el mismo orden de realidad que el del objeto fotografiado. Por eso, como dice Bazin, “la fotografía nos afecta como un fenómeno en la naturaleza (...)”.
Por supuesto, expresiones de Bazin respecto de la fotografía, como el que es una “huella”, una “impresión” , un “molde lumínico” , y otras, pueden precisarse más. Una oportunidad de lograr tal precisión es recurrir a la teoría peirceana del índice.
Con Peirce continuaremos otro día...
Así, según Bazin, “(...) en el siglo XV la pintura occidental comenzó a despreocuparse de la expresión de una realidad espiritual (...) para tender a la imitación más o menos completa del mundo exterior.” Este es el problema estético del realismo en las artes plásticas: el ideal de la reproducción del “exterior” o de la naturaleza, ideal que en tanto tal había surgido ya por vez primera entre los pintores y los escultores de la Grecia Clásica.
Por lo que hace a la imagen bidimensional, Bazin señala que la aparición de la fotografía liberó a la pintura de su incesante búsqueda de la reproducción perfecta, es decir, la liberó de la “obsesión por el realismo” de una manera por demás revolucionaria.
Por una parte, la forma dejó de tener un valor imitativo y pudo ser devorada por el color ; por otra, la fotografía va más allá de la mera “semejanza hasta la identidad misma de la imagen con su modelo” . En términos pictóricos lo primero lleva a la pintura abstracta (por ejemplo Rothko), mientras que lo segundo es la evidencia de la aparición de un medio nuevo, totalmente diferente de la pintura, un medio nuevo en el que la reproducción no es simple semejanza sino duplicación real: el objeto adquiere no una mera imitación sino un verdadero doble en su imagen fotográfica dado que la fotografía es “la toma de una impresión mediante la manipulación de la luz” , es decir, la fotografía es una “transferencia de la realidad de la cosa a su reproducción” o, en otras palabras, “la imagen fotográfica es el objeto mismo, (...) debido al proceso del que surge, comparte el ser del modelo del cual es la reproducción; ella es el modelo.”
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