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Crisis Mundial y Cambio Estructural (1929-1945)

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Robinson Quevedo

on 20 October 2013

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Transcript of Crisis Mundial y Cambio Estructural (1929-1945)

Crisis Mundial y Cambio Estructural (1929-1945)
Introducción del capitulo
Los temas de los que habla el presente capitulo abarca dos grandes crisis internacionales como lo fueron
a gran dsdsdepresión de 1929, que se prolongó durante buena parte de la década del treinta, y la segunda guerra mundial. Ambos eventos tuvieron un efecto duradero no sólo sobre las instituciones económicas y políticas de los países desarrollados, sino también sobre las economías latinoamericanas

LOS REFLEJOS DIRECTOS DE LA CRISIS
Los primeros años de la gran depresión estuvieron dominados en Colombia por el colapso del mercado del café y por la brusca interrupción de los flujos de capital. Las cotizaciones del grano habían alcanzado su monto más elevado en 1925 y 1926, Aunque los precios empezaron a disminuir desde los primeros meses de 1929,
los problemas de la crisis
cierre de empresas
crisis financiera
ausencia de creditos

bajada de los precios
deflación
de manera social
incremento del desempleo y reducción de los salarios
La crisis internacional, al crecer iba generando una baja del 23% en los términos de intercambio de Colombia entre 1925-9 y 1930-4 Aunque las cantidades exportadas de petróleo y banano también retrocedieron, el dinamismo del café y del oro compensaron con creces la caída de ambos productos.
En el gobierno de olaya Herrera donde desde su elección como presidente de la República, en 1930, pide el prestamo de dinero Aun así, el nuevo presidente sólo pudo obtener créditos por $17 millones durante el primer año de su mandato, una cantidad insuficiente si se tiene en cuenta que el pago de la deuda externa acumulada durante los años de bonanza ya sumaba $19 millones anuales
La combinación de estas medidas equivalía a obligar a las entidades subnacionales y a los bancos a pagar al Banco de la República una deuda sobre la cual se había decretado una suspensión de pagos.
el gobierno nacional llegó a un acuerdo con la mayoría de los tenedores de la deuda externa colombiana, por medio del cual se suspendían temporalmente las amortizaciones de todas las deudas y se permitía pagar los intereses de aquellas que no estaban garantizadas por la nación con vales a tres años e intereses del 6%.
El gobierno nacional consideró entonces que no podía cumplir el acuerdo con los acreedores extranjeros y el 23 de mayo comunicó en la prensa norteamericana que sólo seguiría pagando los intereses de la deuda nacional y la del Banco Agrícola Hipotecario, que estaba garantizada por la nación.
De esta manera, desde 1932 se dejó de pagar suma alguna por el 43% de la deuda externa de largo plazo del país, lo cual representaba un ahorro de $9 millones al año; la suspensión de la amortización de las deudas garantizadas por la nación significaba un ahorro adicional de $2 millones. A pesar de una oposición generalizada, los intereses de la deuda nacional se cancelaron puntualmente hasta principios de 1933, cuando la guerra con el Perú llevó al gobierno nacional a suspenderlos en su totalidad.
El arreglo sobre la deuda nacional concluyó al inicio de la segunda guerra mundial; se convino en reducir los intereses originales del 6 al 3%, del capital osea la miita
La agudización de la crisis cafetera y la Segunda Guerra Mundial
A partir de 1933, la moratoria sobre la deuda externa posibilitó una recuperación de las importaciones reales y facilitó el proceso de reactivación de la economía. En 1935-1939 las importaciones reales subieron 59% en relación con la primera mitad de la década del treinta, aunque permanecieron por debajo de los niveles de bonanza de los años veinte.
Las cantidades exportadas de café se incrementaron así en un 62% entre 1925-9 y 1935-9. el petróleo y el banano, las exportaciones reales crecieron en un 56%, un crecimiento algo rescatable de la crisis internacional
El repunte de los precios en 1934 se vio sucedido por una nueva reducción de las cotizaciones en 1935. En 1936 y 1937 se presentó una nueva recuperación, gracias en parte al pacto colombo-brasileño suscrito a fines de 1936 pero se daña pacto en noviembre de 1937 se desencadenó una nueva crisis. Finalmente, la corta recuperación de 1939 fue seguida de la peor crisis cafetera de la época, en 1940, generada por la virtual desaparición de la demanda europea a raíz de la ruptura de las hostilidades en el viejo continente. En agosto de 1940, las cotizaciones del café colombiano habían llegado a uno de los peores niveles de la historia (US7.5 c/lb.).
Pese al alza en los precios del café en 1941, los términos de intercambio del país permanecieron relativamente deprimidos durante los años de la guerra. , el poder de compra de las ventas externas del país superó por primera vez los niveles de los años veinte.
Los años 1942 y 1943 fueron particularmente críticos y obligaron al gobierno colombiano a racionar algunos bienes importados, en especial hierro y llantas. Además, la dificultad para importar se reflejó en una considerable acumulación de reservas internacionales durante estos años. Las reservas del Banco de la República pasaron de US$22.5 millones en 1941 a US$176.8 millones en 1945. Al adquirir estas divisas, el Banco emitía una cantidad correspondiente en pesos colombianos, generando así una ampliación considerable de los medios de pago. Esta expansión monetaria generó grandes retos a la política económica, según veremos más adelante.
EL SURGIMIENTO DEL INTERVENCIONISMO MODERNO
se da el desarrollo de las comunicaciones Los gobiernos participaban directamente como inversionistas u otorgaban monopolios y subsidios al sector privado para desarrollar caminos y ferrocarriles o para introducir la navegación a vapor la explotación de las minas, y la producción y la sal, el aguardiente y el tabaco..
durante la guerra de los Mil Días, que dejó un profundo sello conservador en las costumbres monetarias del país y una norma constitucional de 1910, que prohibía dicho régimen monetario. Finalmente, con la creación del Banco de la República, en 1923, se estableció un sistema bancario moderno, firmemente anclado en los principios del patrón oro.
1. El surgimiento de los instrumentos de regulación macroeconómica
surgieron LOS INSTRUMENTOS DE regulación macroeconómica Tales instrumentos surgieron, en gran medida, como respuesta a una coyuntura cambiante, y por ello resulta conveniente encuadrarlos dentro de las fases por las cuales pasó la economía durante estos años.
A
La dramática caída de las reservas internacionales que se produjo a partir de 1929 dio lugar así a una severa contracción monetaria y fiscal. Al adquirir las reservas del Banco de la República para los pagos al exterior, el público se veía obligado a utilizar parte de sus medios de pagos domésticos. La capacidad del Banco para conceder créditos al gobierno o a los bancos particulares y contrarrestar así la contracción monetaria era muy limitada dentro de las reglas del patrón oro, ya que se creía que cualquier emisión se utilizaría para adquirir más divisas del Banco de la República, agravando así la crisis externa
B
La política de reactivación (1931-1934) Desde 1930, algunos sectores empezaron a exigir una política anticíclica más activa, que incluyera un incremento sustancial de los créditos del Banco de la República al gobierno. La Administración Olaya Herrera resistió por un tiempo las presiones, por considerarlas perniciosas para la estabilidad del patrón oro.
En 1931 y 1932 se crearon tres entidades: la Caja Agraria, el Banco Central Hipotecario, BCH, y la Corporación Colombiana de Crédito. La primera fue constituida para fomentar el crédito agrícola, en tanto que las dos últimas se instituyeron para ayudar a sanear la cartera de los bancos privados.
la política económica logró reactivar la economía y mantener ritmos de crecimiento satisfactorios entre 1932 y 1934. Sin embargo, la conjunción de la reactivación cafetera con la devaluación disparó en 1934 la inflación hasta niveles cercanos al 40%. Este era un ritmo alcista que el país no conocía desde los años del papel moneda (la inflación de los años veinte había sido mucho más moderada, del 10% anual entre 1923 y 1926, los años más críticos)

C
La reforma tributaria de 1935
se dividio en 2 Por una parte, era un elemento de una reforma social emprendida por el gobierno de López Pumarejo, que incluía la reforma agraria y el fortalecimiento del sindicalismo. Mediante la reforma tributaria se buscaba una estructura de ingresos públicos más equitativa y se satisfacía la vieja aspiración liberal de gravar directamente las rentas de los sectores de mayores ingresos. Por otra parte, la reforma hacía parte de un paquete de estabilización monetaria y fiscal relativamente conservador, que reducía el gasto público y las emisiones del Banco de la República y estabilizaba la tasa de cambio.
La Ley 78 de 1935 introdujo dos reformas básicas: por una parte, aumentó la progresividad del tributo, estipulando una tasa máxima del 17%; por otra, creó los impuestos complementarios de patrimonio y exceso de utilidades

D
Nuevas modalidades del intervencionismo (1937-1941) baja del precio internacional del café a fines de 1937 y comienzos de 1938 y otra vez entre 1939-1940 generaron nuevas formas de intervención en el comercio exterior del país. En noviembre de 1937 se establecieron por primera vez dos grupos de importaciones, otorgándoles preferencias a aquellos productos que se consideraban esenciales. Además, se instauró un depósito previo a las compras externas como mecanismo para elevar temporalmente su costo
SE desarrollo de mecanismos de crédito a largo plazo para la vivienda, la agricultura y la industria. Desde 1934 el BCH había empezado a conceder créditos para vivienda de los sectores de ingresos medios.
En 1939 fue creado el Instituto de Crédito Territorial, ICT, para promover la vivienda campesina y en 1942 se le agregó una sección de vivienda popular urbana.

E
El plan masivo de estabilización (1942-1945) Las dificultades que experimentaron las importaciones a raíz de la entrada de Estados Unidos en el conflicto bélico mundial a fines de 1941 tuvieron profundas implicaciones en Colombia. En los dos años siguientes, las reservas internacionales del país se quintuplicaron y los medios de pago domésticos se elevaron a ritmos anuales superiores al 30%, tanto en 1942 como en los años siguientes. Esta expansión se dio simultáneamente con la escasez de ciertos insumos esenciales, generando una creciente inflación doméstica.A comienzos de 1943 se aprobó un plan económico más amplio, dirigido a controlar la entrada de divisas, la expansión de los medios de pago y la inflación.
2. Los instrumentos de regulación cafetera
La Ley 76 de 1927 había impuesto un gravamen a las exportaciones del grano con destino a la Federación, pero su aplicación quedó pendiente de la firma de un contrato entre el gobierno y la entidad gremial. El primer contrato fue celebrado el 15 de octubre de 1928, pero el gobierno sólo comenzó a transferir el producto del impuesto en septiembre de 1930. El resultado más importante de estos primeros años fue la puesta en marcha de los Almacenes Generales de Depósito a fines de 1929, con recursos provenientes del redescuento en el Banco de la República de los bonos de prenda emitidos por dichas entidades
El reajuste del tipo de cambio en septiembre de 1933 obligó a los exportadores a vender el 15% de las divisas a la vieja tasa de cambio para poder financiar los costos del gobierno en moneda extranjera. Este primer “diferencial cafetero” de la historia económica del país se denominó entonces “impuesto de giros” y fue objeto de la oposición frontal por parte de la Federación. Gracias a esta presión el impuesto fue reducido en 1935, al tiempo que se le entregó a la entidad gremial la décima parte de sus recaudos. Finalmente, en 1938 y 1939 fue restringido aún más y se destinó la totalidad de su recaudo a la Federación. El gravamen fue eliminado definitivamente en 1940.
Con la llegada a la Presidencia de la República de López Pumarejo, el balance de fuerzas se inclinó temporalmente en favor de un acuerdo. En el VII Congreso Nacional de Cafeteros, reunido a fines de 1935, López logró imponer un cambio en la composición del Comité Nacional de Cafeteros, que le daba al gobierno una representación paritaria y al presidente de la República la capacidad de dirimir los conflictos que surgieran entre los representantes privados y del gobierno. Además, el presidente quedó investido con la facultad de elegir el gerente de la Federación entre una terna presentada por el Congreso Cafetero. Haciendo uso de tal prerrogativa, nombró a Alejandro López en octubre de 1935.


la Segunda Guerra Mundial generó la peor depresión en el mercado del grano. Internamente, la Federación presionó una nueva prima cambiaria para las exportaciones de café y nuevas medidas de alivio a los deudores. En el frente externo, la crisis condujo en noviembre de 1940 a la firma del primer pacto de cuotas de la historia cafetera, el Acuerdo Interamericano de Café. La aplicación de este acuerdo exigía un esfuerzo de retención de la cosecha muy superior al del pacto de 1936 con Brasil.
Como los precios internacionales superaron rápidamente los US9 ¢/lb., el impuesto al café se tornó cuantioso —el equivalente al 21% de los precios externos en 1942 y 1943— . Los ingresos del Fondo Nacional del Café se ampliaron así a $18.9 millones en 1941, $32.9 en 1942 y $28 en 1943, montos considerablemente superiores al escaso millón de pesos anuales con que la Federación contó para la intervención en 1936-1937.
3. La consolidación del intervencionismo en las normas constitucionales
Las nuevas concepciones quedaron plasmadas en las reformas constitucionales del período liberal. La de 1936 estableció, en primer término, que la “propiedad es una función social que implica obligaciones” y amplió considerablemente los motivos de expropiación, al determinar que no sólo era posible por motivos de “utilidad pública”, como lo había establecido la Constitución de 1886, sino también de “interés social”.
La reforma de 1945 introdujo en nuestra Constitución el concepto de la planeación, al determinar que el Congreso fijaría “los planes y programas a que deben someterse el fomento de la economía nacional y los planes y programas de todas las obras públicas

MOVIMIENTOS POPULARES Y REFORMA SOCIAL
Los gobiernos liberales adoptaron a partir de 1930 una política enteramente diferente, acorde con la idea de que era necesaria una reforma social. Esta política buscaba no sólo encauzar dichos movimientos dentro de las instituciones, sino también utilizarlos para afianzarse en el poder. Ya fuera como consecuencia de esta política de protección o de los desarrollos económicos de la época, los movimientos populares lograron por un tiempo un avance considerable. Sin embargo, sería difícil por las magnitudes que alcanzaron a caracterizarlos como movimientos “masivos” y las reformas emprendidas como una “revolución”, aunque algunos de sus defensores tendieran a verlo así.
1.El movimiento campesino y la reforma agraria
Los conflictos agrarios de los años veinte tuvieron orígenes muy diversos, ya que iban desde las reiteradas reclamaciones de los indígenas en defensa de sus resguardos y las viejas peleas de los colonos con los propietarios de las parcelas que ocupaban, hasta las demandas de los arrendatarios por modernizar las relaciones contractuales con los dueños de la tierra y las de los trabajadores de la zona bananera de Santa Marta por mejores condiciones de trabajo.
El epicentro de los conflictos fue la zona cafetera de Cundinamarca y Tolima. En efecto, si se mide tomando como punto de referencia los sindicatos agrarios reconocidos, estos dos departamentos concentraron 75 de las 153 agremiaciones campesinas que habían obtenido personería jurídica hasta 1939.

En la década del treinta, los conflictos agrarios en la región siguieron dos patrones diferentes. En aquellas zonas donde los títulos de propiedad estaban firmemente arraigados (Tequendama, por ejemplo), las demandas de los campesinos se orientaron a mejorar las condiciones del contrato de arrendamiento, siguiendo una línea trazada por los primeros movimientos que surgieron en Cundinamarca y Tolima a mediados de los años veinte. La exigencia fundamental era la posibilidad de sembrar café en las parcelas cultivadas por ellos, a lo cual se unía obviamente la petición de libertad de venta de los productos y su libre movilidad dentro de la hacienda, el pago de las mejoras y el cambio de la obligación de trabajar en la hacienda por una renta en dinero o en especie.
Los movimientos agrarios de Cundinamarca y Tolima lograron articularse además a los nuevos movimientos políticos nacidos en el país desde los años veinte. El Partido Comunista, la UNIR de Jorge Eliécer Gaitán y el Partido Liberal participaron activamente en las movilizaciones campesinas de estos departamentos, dándoles así una dimensión nacional a los conflictos regionales.
El Banco Agrícola Hipotecario y los gobiernos departamentales (Cundinamarca en particular) y nacional compraban la tierra a los dueños y la parcelaban, vendiéndola a crédito a los antiguos arrendatarios.
Desde fines del gobierno de Olaya Herrera comenzó además a discutirse el contenido de una reforma de carácter legal. La reforma agraria se materializó finalmente en la Ley 200 de 1936. Esta estuvo muy lejos de desafiar la estructura de propiedad en el país, tal como lo argumentaron los propietarios reunidos en la Acción Patriótica Económica Nacional, APEN, y en la Sociedad de Agricultores de Colombia, SAC, o como lo exigían algunos sectores del Partido Liberal o del Partido Comunista y otros movimientos de izquierda.

El proceso de parcelación iniciado durante la administración Olaya Herrera y que continuó después de expedida la Ley 200 tuvo un impacto reducido sobre la propiedad rural. Todas las parcelaciones que se realizaron en el país hasta 1940 favorecieron a poco más de 20.000 propietarios, distribuyendo unas 430.000 has. El número de propietarios favorecidos equivalía a sólo el 3.2% de los dueños y al 6.5% de los arrendatarios y colonos registrados en el Censo de población de 1938 en el sector agropecuario
2…. El movimiento sindical y la reforma laboral El ascenso del liberalismo al poder en 1930 coincidió también con un cambio radical en la política hacia el movimiento obrero. La Ley 83 de 1931 reconoció por primera vez en Colombia el derecho de sindicalización. Las nuevas organizaciones obreras se independizaron así del marco inadecuado del Código Civil dentro del cual habían funcionado hasta entonces, y comenzaron a ejercer el derecho de huelga —reconocido en forma
limitada desde 1919 y elevado al carácter de derecho constitucional en 1936— y a celebrar contratos colectivos con las empresas.

El sindicalismo avanzó rápidamente durante los años de la República Liberal. Si entre 1909 y 1930 se habían reconocido 109 organizaciones de trabajadores, incluidas algunas de artesanos y campesinos, entre 1931 y 1934, período que coincide aproximadamente con el primer gobierno liberal, se reconocieron 117 nuevos sindicatos. Entre 1935 y 1938, los años de la Revolución en Marcha de López Pumarejo, el número ascendió a 376.
La ampliación del sindicalismo coincidió con la creación de numerosas prestaciones sociales para los trabajadores. Ya durante el gobierno conservador se habían creado ciertos derechos de jubilación para los empleados públicos (1905, 1907 y 1913), dictado las primeras normas sobre accidentes de trabajo (1915) y seguro de vida obligatorio a cargo de las empresas (1921 y 1922), establecido el auxilio de enfermedad para los empleados oficiales (1923) y el descanso dominical para todos los trabajadores (1926) —este último sin derecho a remuneración pero con una indemnización equivalente a dos salarios en caso de que se trabajara.
Entre las normas cuya cobertura se extendió considerablemente, conviene mencionar el derecho de jubilación para los empleados públicos, ampliado en numerosas leyes, en especial la 165 de 1938; las medidas de protección a la infancia, mejoradas en 1930 y 1944; el auxilio por enfermedad, que cobijó en 1930 a los obreros oficiales, en 1934 a los empleados particulares y en 1944 a los obreros del sector privado;
Fuera de las normas anteriores, conviene mencionar la reorganización de la Oficina Nacional del Trabajo en 1936, a la que se dotó de instrumentos de inspección y vigilancia, y que dos años más tarde se convirtió en el Ministerio del ramo; la creación de la carrera administrativa en 1938 y de la Caja Nacional de Previsión en 1944, y la autorización simultánea al gobierno para dictar normas sobre salarios mínimos.

3.La evolución de los salarios reales y de la distribución del ingreso
En las secciones anteriores hemos hecho hincapié en el alcance limitado de las reformas agraria y laboral adoptadas durante el régimen liberal. Según hemos visto, la primera benefició únicamente a un puñado de campesinos, en tanto que el avance del sindicalismo y el régimen prestacional vino a beneficiar sólo a una pequeña proporción de trabajadores. La evolución de los salarios reales y de la distribución del ingreso dan nuevos indicios sobre la escasa capacidad de las reformas liberales para alterar el curso económico.

En el trabajo más conocido sobre la evolución de la distribución del ingreso en Colombia, Miguel Urrutia y Albert Berry han postulado que la distribución del ingreso en Colombia empeoró desde mediados de los años treinta hasta comienzos de la década del cincuenta y que, por ello, los grandes beneficiarios del desarrollo económico durante estos años fueron los receptores de rentas de capital y algunos sectores medios de la población.

robinson ferney quevedo
gabriel alfonso rodriguez
1104
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