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La Guerra Hispano/cubano/norteamericana

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on 9 February 2017

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Transcript of La Guerra Hispano/cubano/norteamericana

La Guerra Hispano-Cubano/Norteamericana
1898-1900
Destino Manifiesto y el expansionismo continental de los EE.UU
Rendición del Ejército Español en Cuba
Santiago de Cuba se rindió el 16 de julio. Algunas cifras estiman los fallecidos en la campaña, que culminó con la toma de Santiago, en alrededor de 600 por la parte española, 250 por la estadounidense y 100 por la cubana. A pesar de que la guerra fue ganada principalmente por el apoyo de los mambises, el general Shafter impidió la entrada victoriosa de los cubanos en Santiago de Cuba, bajo el pretexto de «posibles represalias».
Cuba y la creación protectorado de los norteamericanos
La colonia española de Cuba debía, entonces, pasar a las manos de los Estados Unidos. Unos de los principales ideólogos del periodo, John Fiske, manifestó en un artículo de la revista Harper's la responsabilidad de los Estados Unidos de expandir su idioma, instituciones y tradiciones democráticas más allá de sus fronteras. Las intenciones de Fiske no eran meras quimeras. La autoproclamada superioridad anglosajona y su responsabilidad de civilizar a las naciones del mundo también era la proclama del reverendo Josiah Strong, aunando, esta vez, la labor mesiánica a los pueblos no cristianos.

La consolidación de un nuevo poder político necesitaba, según Alfred T. Mahan, el dominio total de los mares contiguos al área de interés de la nación. A. T. Mahan fue posiblemente uno de los escritores más prolíficos e influyentes del periodo. Sus escritos, recopilados luego en el libro The interest of America in Sea Power, Present and Future, impulsaban el expansionismo político, económico y militar en aras de consolidar la hegemonía de la incipiente nación en América. El Caribe era imprescindible para lograr tales metas. Las bases ideológicas estaban dadas. La política exterior de los Estados Unidos encontraba justificación económica, religiosa y militar para llevar a cabo una intervención militar en Cuba.

El Tratado de París, firmado el 10 de diciembre de 1898, dio fin al conflicto bélico, dando paso a una nueva era de hegemonía política y económica de los Estados Unidos en el Caribe. Cuba pasó a ser un protectorado del Coloso del Norte. A través del senador Orville Platt, el secretario de guerra, Elihu Root, propuso la limitación de la soberanía de la isla salvaguardando los intereses de los Estados Unidos. La Enmienda Platt —como se le conoció— proponía el derecho de intervenir en los asuntos internos de la recién república caribeña. De esta manera, los Estados Unidos mantenían, bajo control de amenaza, la garantía de que sus intereses geopolíticos y económicos serían celosamente protegidos.
Repercusiones luego de la invasión norteamericana
Las tropas estadounidenses abandonaron Cuba en 1902, pero se exigió a la nueva república que otorgara bases navales a Estados Unidos. Asimismo se prohibió a Cuba suscribir tratados que pudieran atraerla a la órbita de otra potencia extranjera. También se garantizó la capacidad de intervención de Estados Unidos en el nuevo estado a través de la Enmienda Platt, vigente hasta 1934.
Causas y efectos de la intervención estadounidense en la guerra con Cuba
fecha de invasión a la isla de Cuba: 25 de abril 1898
Mapa sobre la incursión militar norteamericana
Eventos destacados de la invasión
Las páginas de la Associated Press compararon la operación militar en suelo boricua con un picnic. La resistencia fue poca y el número de víctimas fue realmente escaso. Mientras las escasas y mal apertrechadas tropas españolas cedían terreno, las tropas invasoras lograron ocupar los principales municipios del sur y oeste del país: Yauco el 27 de julio, Ponce el 28 y Guayama el 5 de agosto. Una parte significativa de la población recibió con beneplácito las tropas norteamericanas; recibimiento que en algunos pueblos se tradujo en algarabía. Muchos de ellos vieron en los pesados uniformes azules y la bandera multiestrellada la liberación del yugo español y la posibilidad de reivindicación política o económica.
Proclama del General Miles a los Habitantes de Puerto Rico
“A los habitantes de Puerto Rico: En la continuación de la guerra contra el Reino de España por el pueblo de Estados Unidos, en la causa de la libertad, de la justicia y de la humanidad, sus fuerzas han venido a ocupar la isla de Puerto Rico. Vienen portando la bandera de la libertad, inspiradas por un noble propósito de buscar a los enemigos de nuestro país y capturar a todos los que ofrezcan resistencia armada. Les traen un abrazo alentador de una nación de pueblo libre, cuyo mayor poder consiste en la justicia y la humanidad para todos los que viven dentro de su comunidad.[…] El principal objetivo de las fuerzas militares norteamericanas será el de derrocar la autoridad armada de España y dar al pueblo de su amada isla la mayor medida posible de libertad que sea compatible con esta ocupación militar. No hemos venido a hacer la guerra contra el pueblo de un país que ha sido oprimido durante siglos, sino al contrario, a traerles protección, no solo para ustedes sino para su propiedad, para promover su prosperidad y para procurarles los privilegios y bendiciones de las instituciones liberales de nuestro gobierno”.
Armisticio y rendicíon del ejército español en Puerto Rico
Luego de la rendición de Ponce, una parte de las tropas norteamericanas se dirigió hacia el oeste logrando la captura de Mayagüez. La otra parte marchó por la carretera central sobre Juana Díaz y Coamo. En el barrio Asomante las tropas españolas se atrincheraron e impidieron con ahínco el avance hacia Aibonito. Mal equipados y sin respaldo, estas tropas lucharon heroicamente contra el ejército norteamericano.

El armisticio entre las fuerzas en disputa fue firmado el 12 de agosto. Mientras las conversaciones en París se desarrollaban, los españoles cederían la isla a las fuerzas norteamericanas y saldrían de Puerto Rico. El 18 de octubre abandonaron la isla las últimas fuerzas españolas y la bandera norteamericana se alzó en los edificios públicos. El tiempo convulso que vino luego del armisticio permitió que viejos resentimientos se airearan entre sectores dispares de la población. Partidas de tiznados empezaron a recorrer las haciendas de las cordilleras sembrando miedo y violencia. Las tropas norteamericanas, pisoteando la imagen de libertadores que muchos trabajadores pobres tenían sobre ellos, defendieron los intereses de los hacendados, comerciantes y peninsulares.
Botín de Guerra: Secesión de la soberanía a Estados Unidos
Mientras que Estados Unidos tenía un compromiso con la independencia de Cuba, con Puerto Rico no existía compromiso político ni acuerdo alguno. Puerto Rico era visto como un botín de guerra, un premio por el esfuerzo militar norteamericano. El 10 de diciembre de 1898 fue firmado el Tratado de París, por el cual España cedía a Estados Unidos el total control de la isla de Puerto Rico. Un gobierno militar fue instaurado bajo el mando del general John R. Brooke. Pronto las aspiraciones de autonomía o independencia se fueron apagando ante la realidad del nuevo régimen militar y colonial que se extendió por espacio de dos años.


Invasión a Puerto Rico 1898 , Guánica / 25 de julio

La ofensiva de la Guerra Hispano-Estadounidense en Puerto Rico comenzó el 12 de mayo de 1898, cuando la Armada de los Estados Unidos bombardeo a San Juan, la capital de Puerto Rico. Aunque los daños infligidos a la ciudad fueron mínimos, los estadounidenses fueron capaces de establecer un bloqueo de la bahía de San Juan. Dos barcos españoles contraatacaron el 22 de junio, pero fueron incapaces de romper el bloqueo.

El 25 de julio, el General Nelson A. Miles, con 3.300 soldados, desembarcó en Guánica comenzando la ofensiva terrestre. Las tropas de EE.UU encontraron resistencia a comienzos de la invasión. La primera escaramuza entre los estadounidenses y las tropas españolas y puertorriqueñas se produjo en Guánica, y la primera resistencia armada se produjo en Yauco en lo que se conoce como el Combate de Yauco. Este encuentro fue seguido por los combates de Fajardo, Guayama, Coamo, y por el Combate del Asomante.

El 9 de agosto de 1898, las tropas norteamericanas que perseguían las unidades españolas de Coamo encontraron fuerte resistencia en Aibonito y se retiraron después que seis de sus soldados resultaran heridos. Regresaron tres días más tarde reforzados con unidades de artillería. En un ataque sorpresa, el fuego cruzado confundió a los soldados estadounidense que dijeron haber visto refuerzos españoles cerca. En esta acción perdieron los estadounidenses 2 oficiales heridos, 2 soldados muertos y 3 heridos, un total de 7 bajas; los españoles 1 ó 2 heridos.

Todas las acciones militares en Puerto Rico fueron suspendidas el 13 de agosto, después de que el Presidente William McKinley y el embajador francés Jules Cambon, en nombre del gobierno español, firmó un armisticio donde España renunció a su soberanía sobre los territorios de Cuba, Puerto Rico y Filipinas.


Los principios que consolidaron la doctrina del Destino Manifiesto en el siglo XIX, se arraigaron en la mentalidad de los norteamericanos durante la fundación de las colonias inglesas en Norteamérica en el siglo XVII. Aunque la manifestación más evidente de esa doctrina nacionalista se expresa en el campo de la política, su esencia es religiosa. Los ingleses que colonizaron la costa Este del territorio que sería Estados Unidos estaban profundamente inmersos en su religión (el puritanismo, una de las ramas del protestantismo) y su vida comunitaria y política se desarrollaron en un estricto apego a la ley moral, con el convencimiento de que el Nuevo Mundo era la “Tierra Prometida” donde cumplirían la misión encomendada por Dios. Así, en el periodo colonial se encuentra el punto de partida del ideal estadounidense de ser un “pueblo elegido” entre los demás del mundo.

El impulso imperialista desplazó a tribus enteras de indios norteamericanos de sus tierras. Hubo traslados forzosos de indios de Nueva York, Michigan y Florida hacia el Medio Oeste. El gobierno quería conformar una “barrera india permanente”, pero fracasó porque los blancos no tardaron en conquistar también las regiones indias. Cuando en 1842 se abrió la ruta de Oregon, miles de pioneros atravesaron las Grandes Planicies e invadieron las tierras indias, arrasaron los pastizales, perturbaron la cacería y violaron tratados. Hubo comunidades indígenas, como los sioux y los apaches, que presentaron resistencia, pero al final fueron derrotados. En 1851 se promulgó la ley de asignaciones indígenas, que encerró a las tribus en “reservaciones”: esto es territorios que les son exclusivos pero que no les permiten crecer, son cárceles territoriales donde no pueden desarrollarse plenamente.

Texas proclamó su independencia en marzo de 1836 y fue una República independiente hasta 1845, cuando se anexó a los Estados Unidos. Esta anexión provocó la guerra entre México y Estados Unidos, misma que terminó cuando se firmaron los Tratados de Guadalupe Hidalgo. En 1848 Estados Unidos se apropió de 2 millones 500 mil kilómetros cuadrados de territorio mexicano, a cambio de los cuales se comprometió a pagar 15 millones de dólares. Este enorme territorio comprendía los actuales estados de California, Nevada, Utah, la mayor parte de Arizona, Nuevo México, Texas, así como partes de Kansas, Oklahoma, Colorado y Wyoming. En 1853 México se vio obligado a vender a los Estados Unidos el territorio de La Mesilla (con 110 mil kilómetros cuadrados), para que se construyera ahí una ruta de ferrocarril a California. Con esta adquisición, la República transoceánica de los Estados Unidos quedó completa.
En 1867, Rusia vendió a los Estados Unidos la península de Alaska por 7 millones 200 mil dólares; y ese mismo año las lejanas y desocupadas islas Midway en el Pacífico también pasaron a formar parte del imperio norteamericano.
En 1898, a raíz de la guerra Hispano-norteamericana que pretendía “liberar a Cuba del yugo español” (y de paso dotar de un gran mercado a los Estados Unidos), España les cedió las Filipinas por 20 millones de dólares. España reconoció también la independencia de Cuba y cedió Puerto Rico y Guam directamente a su vencedor.
Entre 1898 y 1899, las islas de Hawai, las islas Samoa y las Islas Vírgenes fueron anexadas a los Estados Unidos.
Tratado de París
1898-1899
Invasión a Filipinas y el poderío naval en el pacífico
Archipiélago de Filipinas
Surgió inmediatamente cuando estos lucharon contra los estadounidenses que se habían convertido en sus nuevos dueños. Murió en torno a un millón de personas (la gran mayoría civiles) que representaban el 10% de la población filipina de la época. Fue primera guerra de liberación nacional del siglo XX.
Las hostilidades comenzaron el 4 de febrero de 1899, cuando un soldado estadounidense disparara a un soldado filipino que estaba atravesando un puente en el territorio estadounidense ocupado de San Juan del Monte; un incidente que los historiadores ahora consideran el inicio de la guerra. El presidente estadounidense William McKinley más tarde diría a los reporteros «que los insurgentes habían atacado Manila» para así justificar la guerra en Filipinas.1

La administración del presidente estadounidense McKinley calificó a Aguinaldo de «bandido fugitivo», sin jamás emitir ninguna declaración de guerra. Dos razones se han dado para esto: una es que llamando a la guerra, la insurrección filipina parecería una rebelión contra un gobierno legal, aunque la única parte de Filipinas bajo control estadounidense era Manila; la segunda fue para permitir al gobierno estadounidense evitar el compromiso de las reclamaciones de las acciones de los veteranos. En el junio de 1900, Galicano Apacible, el primer embajador de Filipinas en Estados Unidos, que había huido a Toronto, Canadá, el año anterior para evitar la posible detención por las autoridades estadounidenses,2 escribió una carta apasionada en inglés al pueblo estadounidense, exhortándolo a detener la agresión contra su país.
El Tratado de París de 1898 se considera el punto final del Imperio español de ultramar y el principio del periodo de poder colonial de los Estados Unidos.

La Guerra hispano-estadounidense había tenido un desenlace rápido y previsible, debido a la superioridad armamentística estadounidense. A fines de julio de 1898, y todavía en plena guerra, España comenzó a negociar el fin de las hostilidades mediante el embajador francés en Washington D. C., Jules Cambon.

España temía que el conflicto se trasladara al otro lado del Atlántico y se pusieran en peligro las islas Canarias, las islas Baleares y las demás posesiones españolas en el norte de África y Guinea Ecuatorial.
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