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Línea del Tiempo Concepto de Enfermedad

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Andrea Sbrofatti

on 4 April 2014

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Línea del Tiempo Concepto de Enfermedad
Era Paleolítica
En esta era, la concepción de proceso salud-enfermedad era “mágica”. En esta época los brujos tenían gran influencia y todo proceso anormal era atribuido a una causa sobrenatural. Otra figura importante en esta concepción era el sacerdote, quién como doctor, espantaba los malos espíritus o el demonio que producía la enfermedad.
Filosofía Griega
En la época de la fisiología griega se deja atrás la vieja mentalidad mágica y pre-técnica que existía en pueblos anteriores y se impone un pensamiento racional y fisiológico en que la enfermedad es vista como "desarmonía del buen orden del cuerpo" Para los griegos, la enfermedad era la manifestación de un desequilibrio de la naturaleza.. El máximo representante del pensamiento y el arte médico de esta época fue Hipócrates.
Platón:
mencionó que las causas y origen de las enfermedades son el desequilibrio humoral (enojo, tristeza, alegría, etc.), las influencias externas contra su orden, las alteraciones del aire y la desarmonía entre el alma y el cuerpo.
Aristóteles:
afirma que el alma y el cuerpo se enferman juntos y utilizó una psicoterapia basada en la catarsis verbal enérgica (purificación del alma).
La Edad Media
Tras la llegada del Imperio romano, la visión de la enfermedad sigue la visión griega expuesta hasta aquí. La figura más representativa de este período es Galeno (131-203 d. C.), quien re elaboró la herencia intelectual y técnica propia del corpus hipocrático y la mejoró mediante una influyente teoría de la correcta indicación terapéutica. Entre la muerte de Galeno y la invasión del Imperio romano por los pueblos germánicos debemos tener en cuenta dos aspectos fundamentales del pensamiento sobre la enfermedad; la propagación del monoteísmo judeo-cristiano por toda la cuenca mediterránea y la perduración posgalénica del pensamiento médico griego.

En esta época, el hombre era el responsable de su salud y podía por ello influir sobre la duración de la vida. Se daban distintos consejos: reforzar las fuerzas naturales por medio de los alimentos, así como las fuerzas espirituales a través de los buenos olores.
Antiguo Testamento
Para el pensamiento semita del antiguo testamento, la enfermedad era considerada como la sanción de un pecado, inflingida por el capricho o la venganza de Dios. En el Nuevo Testamento, Jesús elevó a un nivel superior estas dos visiones del infortunio vital del hombre y a partir de él se dio un nuevo sentido a la enfermedad. Creado a imagen de Dios, el hombre se sintió instituido hijo suyo. Por ello se dio un sentido providencial a los más humildes acontecimientos del transcurso de la vida. Es en esta época cuando cobra cuerpo la idea cristiana de enfermedad, no como castigo de la divinidad, ni tampoco como azar o necesidad de la dinámica del cosmos, sino como prueba.
Era Pre - Moderna
En el nuevo proyecto filosófico-moral se relaciona moralidad con racionalidad, poco a poco va apareciendo una concepción racional del comportamiento saludable, el cual empieza a ser la base de una política sanitaria que va asumiendo el nuevo estado nacional. La salud y la enfermedad del cuerpo y el espíritu no atañen sólo al hombre, sino que el estado tiene una responsabilidad hacia ella que se orienta hacia una campaña universal a favor de la salud.
Es a partir del siglo XVI cuando aparece claramente en la conciencia de los hombres la idea de que la enfermedad puede contagiarse. Desde luego todo está sometido a Dios, pero no actúa de modo directo, Dios necesita de los miasmas a los que hoy llamaríamos microbios.
Siglo XVI
A lo largo del siglo XVI, las ideas relacionadas con la causa y la vivencia de las enfermedades sigue un movimiento pendular. El otro rostro de Jano podemos encontrarlo haciendo una incursión en la visión de la enfermedad mental.
Debido a que la fe católica atraviesa una fuerte crisis, la superstición alcanza un terreno favorable. Durante esta época se cree fuertemente en la figura de Satán, por tanto la patología psíquica dominante en el siglo XVI es el satanismo.

Es a partir del siglo XVI cuando aparece claramente en la conciencia de los hombres la idea de que la enfermedad puede contagiarse. Desde luego todo está sometido a Dios, pero no actúa de modo directo, Dios necesita de los miasmas a los que hoy llamaríamos microbios.
Siglo XVII
Es a partir de finales del siglo XVIII y sobre todo durante el siglo XIX, llegando hasta la primera guerra mundial, en el primer tercio del siglo XX, cuando se produce una definitiva ruptura con los restos antiguos del saber y se inicia una nueva y revolucionaria etapa. La creciente estimación de la vida terrena, rasgo característico de los siglos modernos, da lugar a una importante mutación en la consideración de la vida, la muerte y la enfermedad. Frente al pensamiento medieval, surge ahora el ansia de vivir sobre la tierra y la conciencia de que el arte de dirigir la vida puede llevar hacia este fin.
Siglo XVIII
Tomas Syndenham dividió las enfermedades en agudas y crónicas. Las enfermedades crónicas son originadas por el régimen de vida del hombre, mientras que las agudas, en donde predominaba la fiebre, intervenían la influencia del medio ambiente.
Por primera vez se habla de medicina social y se llevan a cabo logros importantes en salud pública y pasa a primer plano la idea de la prevención de enfermedades. Se habla de condiciones sociales como causa de enfermedad. Se mejoraron las condiciones higiénicas de las cárceles y hospitales y de la canalización de las aguas.
Siglo XIX
Los aportes de Virchow y Pasteur, hicieron que la perspectiva biologicista comenzara a tomar en cuenta la dimensión social y política de los fenómenos de la enfermedad
1876
Surgimiento de la Teoría microbiana que reforzó la idea según la cual la enfermedad estaba determinada por aspectos medioambientales y, en este caso, por la acción de un agente externo de tipo biológico.
Siglo XX
La sociedad de fines de siglo XIX y principios de siglo XX aspira a la curación de las enfermedades, la prevención del enfermar y cierto saber científico acerca de lo que es el hombre. "La medicina es una ciencia social, y la política no es otra cosa que la medicina en gran escala".
Siglo XX
En 1948 la Organización Mundial de la Salud (OMS), definió la salud como: Un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no sólo la ausencia de enfermedad. La posesión del mejor estado de salud, que es capaz de conseguir, constituye uno de los derechos fundamentales de todo ser humano, cualquiera que sea su raza, religión, ideología política y condición económico-social. La salud de todos los pueblos es una condición fundamental de la paz mundial y de la seguridad; depende de la cooperación más estrecha posible entre los estados y los individuos. Esta definición puede hacernos comprender este clima de optimismo; se asume la salud como un "estado de perfecto bienestar" y no tan sólo como la ausencia de la enfermedad, lo cual supone poder vencer definitivamente a la misma.
Siglo XX
En las década de los años 60 y 70, del siglo XX, parece que la humanidad, al menos en el Occidente desarrollado, está a punto de llegar a la total erradicación de la enfermedad. Las enfermedades infecciosas pueden ser combatidas eficazmente gracias al poderoso arsenal de antibióticos.
La salud, este "estado de perfecto bienestar" se manifiesta como un derecho del ciudadano que el estado social y democrático debe proporcionar. La promoción de una política sanitaria encaminada a la salud del conjunto de la población se convierte en una obligación moral que todo estado debe imponer, y que por tanto acarrea un cierto puritanismo laico cuyo objetivo es la consecución de una población sana.
Referencias Bibliográficas
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2. Hipócrates. Tratados hipocráticos; Int. García C. Madrid: Gredos, 1983. http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1616294&pid=S1132-1296200400030001100002&lng=es
3. Galeno C. Sobre la localización de las enfermedades. Int Garcia L. Madrid: Gredos, 1997. http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1616296&pid=S1132-1296200400030001100003&lng=es
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5. Salman JM. La bruja. En Duby G y Perrot M. Historia de las mujeres. Del Renacimiento a la Edad Moderna. Madrid: Taurus, 1992. http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1616300&pid=S1132-1296200400030001100005&lng=es
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7. Foucault M. El nacimiento de la clínica: una arqueología de la mirada médica. México: siglo XXI (10ª ed), 1985. http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1616304&pid=S1132-1296200400030001100007&lng=es
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11. Jonas H. El principio de responsabilidad. Ensayo de una ética para la civilización tecnológica. Barcelona: Herder, 1995. http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1616312&pid=S1132-1296200400030001100011&lng=es
12. Camps V. Una vida de calidad. Reflexiones sobre bioética. Barcelona: Ares y Mares, 2001. http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1616314&pid=S1132-1296200400030001100012&lng=es
Carlos Manuel Polo
Andrea Sbrofatti Duarte
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