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Figura humana en la historia del arte

Material visual de apoyo a la docencia
by

Katherine Roberts Sánchez

on 21 August 2014

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Transcript of Figura humana en la historia del arte

www.artehistoria.com
José María de Azcárate Ristori et al.: Historia del Arte, Grupo Anaya S.A., 1990.
Nueva enciclopedia temática Planeta, Volumen “Arte y filosofía”, Editorial Planeta, 1992.

Fuentes utilizadas para esta presentación

La delicadeza de la obra de Rafael, dista mucho de la voluptuosa y madura radiación que Tintoretto infundiría, más adelante en el mismo siglo XVI, en Susana y los viejos (1550), un tema abiertamente erótico en el que nosotros, los espectadores, nos hallamos implicados al espiar junto con los ancianos la desnudez de Susana. Por la exuberancia de sus carnes, el desnudo de Tintoretto no se ajusta a la proporción clásica, pero, con todo, está idealizado.

Tintoretto, desnudos voluptuosos

Figura humana en la
historia del arte


Betsabé, de Rembrandt, sugiere como tal vez ningún otro desnudo de la historia del arte, lo vulnerable de la condición humana a partir de la contemplación de un cuerpo, no necesariamente femenino. Es una imagen ciertamente erótica, pero que repudia al espectador voyeur y reclama amor más que lascivia. Este desnudo está muy lejos de ser un objeto sexual.

La tendencia voluptuosa de Tintoretto, parece disminuir si avanzamos hacia el Norte, ya que la fascinación por la realidad de la carne con todas sus imperfecciones va en aumento desde Umbría (Rafael) a Venecia (Tintoretto) para llegar a Holanda y alcanzar al gran maestro de lo no ideal, Rembrandt.

Rembrandt, la vulnerable condición humana

Estudio sobre el cuerpo femenino desde tres ángulos diferentes, Las tres Gracias fue pintado en tiempos en que todavía no estaba permitido pintar mujeres desnudas al natural. Sin embargo, muestra una confiada asimilación de modelos clásicos en un imagen idealizada, pero sensual y de gran perfección física.

En la cultura humanista de Occidente, el desnudo asume un significado esencial en el arte. Una de las obras representativas de esta variación de la representación de la figura humana la encontramos en Las tres Gracias (1504-1505), de Rafael Sanzio.

Rafael Sanzio, figura humana y desnudo

El David representa al joven pastor judío que se apresta a salvar a su pueblo dando muerte al gigante Goliat, usando para ello una piedra y una honda. La postura es relajada, con el torso bellamente esculpido, la honda reposando sobre el hombro, mientras sobre el muslo descansa la mano derecha que sostiene la piedra, tallada, al igual que la cabeza, agresivamente a mayor escala que el resto del cuerpo. El desnudo heroico, su tensión y su mirada llena de provocación reflejan el sentimiento del artista hacia la gloria física del cuerpo y el valor masculino.

El David de Miguel Ángel

Las elegantes y esbeltas figuras de Durero se remontan a una interpretación clásica del cuerpo humano como un módulo de proporción, que podría relacionarse geométricamente con las formas básicas del cuadrado y del círculo.

Ese es el nombre de una de sus obras más famosas que data de 1507. Adán y Eva, como la unión de la pareja terrenal, obtiene con Durero una factura clásicamente perfecta en la belleza de los cuerpos y serena a pesar de la presencia de la serpiente.

Durero y el ritual de la unión mística

“Mujeres arreglándose”, 1956
Pablo Picasso
Óleo sobre lienzo
Musée Picasso, París

Sólo con la revolución contra el arte figurativo, pareció que el desnudo perdía su categoría como centro del mundo. Desintegrado primero por Picasso, que experimenta plenamente con la luz, la forma y la línea en Desnudo Femenino en un sillón, logrando reconciliar la representación no literal con una voluptuosa insinuación de la opulencia corporal, el desnudo se convirtió en manos de Umberto Boccioni en una colección de planos que se movían a través del espacio y llegó a la abstracción en un estudio de cilindros puros por obra de Constantin Brancusi.

Revolución contra el arte figurativo

Título: El juicio de Paris, 1635 - 38.
Autor: Peter Pauls Rubens
Museo: Galería Nacional de Londres
Características: óleo en madera

Los pintores decorativos del Barroco del s. XVII, sobre todo Rubens, están expuestos a la acusación de presentar principalmente mujeres como objetos de deseo masculino, pero la exuberancia física de las doradas amazonas de Rubens parece más bien un resultado natural de la inagotable energía de su estilo.

Rubens, el desnudo como objeto

Título: Woman I, 1950 – 52
Autor: Willem de Kooning
Museo de Arte Moderno de Nueva York
Características: óleo sobre lienzo

De esta obra dijo su autor: "(Woman I) hizo algo por mí: eliminó la composición, el orden, las relaciones, la luz, toda esa charla absurda sobre la línea, el color y la forma...".

A partir del informe tumulto de la pintura de acción (action painting), en la década de 1950 surgieron, abriéndose paso a la fuerza para hacer acto de feroz presencia, aquellas hembras elementales, vitales como figuras neolíticas de la fertilidad, pintadas por Willem de Kooning.

Diosas negras en la pintura de Willem de Kooning

Título: Discóbolo, 450 a.C.
Autor: Mirón
Museo de las Termas de Roma

Mirón es particularmente recordado por su Discóbolo, en el que triunfa el estudio de la anatomía en acción y en el que, conforme a los principios de la inmutabilidad clásica, el esfuerzo físico no afecta a al serenidad expresiva del rostro.

Escultura griega clásica, anatomía en acción

La escultura griega arcaica mostró una rigidez y una estilización similares a la egipcia, pero la figura griega clásica evolucionó a partir de los originariamente rígidos e impersonales kouroi.

Muchacha (Kore) preclásica (M. de Atenas). Conserva restos de la policromía y van siempre vestidas, señalando el avance en el dominio de la anatomía.

Escultura griega preclásica

“Cabeza colosal de Constantino”,
h. 315 d. C.
Autor: anónimo
En la actualidad, esta gigantesca cabeza del emperador romano, tallada en un trozo de mármol de 216 cm. de altura, se encuentra en el Palacio de los Conservadores de Roma.

Busto, de Mérida, (M. De Mérida). S. I d.C. Retrato de un realismo que tiende a la caracterización.

El retrato romano

“Mujeres que danzan”, pintura de la roca de KwaZulu-Natal, Sudáfrica. El dibujo muestra a mujeres portando algunas prendas tradicionales de las tribus africanas de esta zona: delantales de cuero y pulseras de cáscara de avestruz en la rodilla.

Banda de cazadores. Pintura sobre roca, KwaZulu-Natal, Sudáfrica.

Entre las primeras representaciones del hombre se cuentan las figuras lineales de las pinturas de las cuevas prehistóricas, diagramas esquemáticos del físico humano, como las que todavía encontramos en el arte bosquimano de África del Sur y, en todas partes, en los dibujos de los niños.

Primeras representaciones humanas

Título: El beso, 1908
Autor: Constantin Brancusi

Título: El bebedor
Autor: Umberto Boccioni
Pinacoteca de Brera
Características: óleo sobre lienzo

En El bebedor, consigue la sensación de volumen mediante el color, y emplea el amarillo que se va modificando dándonos unas tonalidades marrones. Cuando miramos el rostro del Bebedor percibimos un sentimiento de melancolía que se expresa en su postura inclinada y en sus ojos cerrados.

Representación abstracta de la figura humana

Trece años después, en Italia, otros estudios – uno en cada cara del papel– ilustran una concepción distinta de la mujer. En uno de ellos, se ha trazado una armadura geométrica dentro de la figura. La segunda imagen, más trabajada y basada en estas proporciones calculadas, se convierte en un compromiso encantador entre lo real y lo ideal.

La transición del arte medieval al del Renacimiento queda reflejada en la evolución de Durero. Uno de sus dibujos primerizos, fechado en 1493 y que representa una robusta muchacha campesina, es perfectamente creíble.

Del Medioevo al Renacimiento

Estatua de Augusto

Detalle de un mosaico romano mostrando escenas de baile.

Cuando, tras un prolongado periodo de distanciamiento y zozobra, los artistas europeos empezaron a centrar de nuevo su atención en el cuerpo, no impulsaron al principio un resurgir del ideal griego, sino que, con un criterio mucho menos lisonjero, reprodujeron unas figuras humanas normales, incluso con sus defectos.

En el primer milenio del cristianismo, la reacción ante la celebración pagana de la forma física significó que el cuerpo volvía a convertirse en una cifra, en una frágil cáscara mortal cuyo elemento esencial, el alma, pronto escaparía hacia la auténtica realidad de la vida después de la muerte.

Representación humana en Roma

Imagen de la reina Nefertari (a la izquierda) junto a la diosa Hathor. Pintura mural de la tumba de Nefertari en el Valle de las Reinas. Obsérvese las dos manos izquierdas de la reina.

Tanto la pintura como la escultura y la momificación funeraria egipcia, tenían el sentido de preservar la imagen del difunto y sus posesiones para que su alma pudiera pervivir para siempre.

Los egipcios introdujeron en sus representaciones, esencialmente lineales, una sensación de movimiento al presentar el cuerpo a la vez de frente y de perfil.

Representaciones egipcias

Material visual de apoyo a la docencia preparado por katherine Roberts Sánchez

Origen en el latín figūra, la noción de figura puede emplearse en múltiples contextos. Una figura es, entre otras cosas, la apariencia o el aspecto externo de un cuerpo u objeto, a través de la cual se puede distinguir frente a otros. En un sentido similar, se conoce como figura a toda estatua, escultura u obra de arte que reproduce las formas características de animales u hombres, y al dibujo que representa a cuerpos humanos.
¿Qué es la figura humana?
El cambio de la figura humana en la historia no ha ocurrido de manera dramática, pero sí plasma las diferencias culturales a través del tiempo.
CANON
Conjunto de normas o reglas establecidas por la costumbre como propias de cualquier actividad.
Regla de las proporciones de la figura humana, conforme al tipo ideal aceptado por los escultores egipcios y griegos.
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