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Fundamentación de la Metafísica de las Costumbres - Immanuel Kant

Filosofía del Derecho
by

Enrique Huerta Cuevas

on 21 February 2015

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Transcript of Fundamentación de la Metafísica de las Costumbres - Immanuel Kant

En cuanto a la metafísica de las costumbres, éstas están expuestas a corrupciones varias "mientras falte el hilo conductor y norma suprema de su exacto enjuiciamiento" .

Lo que debe ser moralmente bueno no basta que sea conforme a la ley moral; sino que tiene que suceder por la ley moral.

De lo contrario "el fundamento inmoral producirá a veces acciones conformes a la ley, aún cuando más a menudo las produzca contrarias".

Kant (2010: 17).
La filosofía formal se llama lógica; la filosofía material se divide en leyes de naturaleza y leyes de la libertad. La ciencia de las primeras se llama física (o teoría de la naturaleza); la de la segunda ética (o teoría de las costumbres).

De esta manera se origina la idea de una doble metafísica: una metafísica de la naturaleza y otra de las costumbres.

Kant (2010: 15).
Prólogo
Capítulo Segundo
La idea de metafísica de las costumbres nos recuerda que los principios morales no deben fundarse en las propiedades de la naturaleza humana, sino que han de subsistir por sí mismas a priori; sin embargo de esos principios pueden derivarse reglas prácticas para toda naturaleza racional (Kant, 2010: 34).

Todos los conceptos morales tienen su origen completamente a priori en la razón, no pueden ser abstraídos de ningún conocimiento empírico ni contingente. En esa pureza de su origen reside su dignidad, "la dignidad de servirnos de principios prácticos supremos" (Kant, 2010: 35).

Cada cosa en la naturaleza actúa según leyes, sólo un ser racional posee la facultad de obrar por la representación de las leyes, pues por principio posee una voluntad, entendida, en todo caso, como razón práctica (Kant, 2010: 36).
"La voluntad es una facultad de no elegir nada más que la razón, independientemente de la inclinación" (Kant, 2010: 36).

El mandato es constrictivo para una voluntad, y la fórmula del mandato llámese imperativo. Todos los imperativos mandan, categórica o hipotéticamente, son fórmulas de determinación de la acción, que es necesaria según el principio de una voluntad buena en algún modo (Kant, 2010: 36-37).

Si la acción es buena sólo como medio para alguna otra cosa, entonces el imperativo es hipotético; pero si la acción es representada como buena en sí, entonces el imperativo es categórico (Kant, 2010: 37).

¿Cómo es posible "el imperativo de la moralidad"?
No es hipotético, no puede sentarse en ninguna suposición previa y, dicho sea de paso, tampoco existe empíricamente manera alguna de decidir si existe semejante imperativo (Kant, 2010: 41).
Capítulo Primero
Una acción realizada por deber tiene que excluir el influjo de la inclinación, y con ésta todo objeto de la voluntad; no queda otra cosa que objetivamente pueda determinar la voluntad que la ley, y subjetivamente el respeto puro a esa ley práctica, y por lo tanto la máxima de obedecer a esa ley, aún con perjuicio de todas mis inclinaciones (Kant, 2010: 27).

"¿De dónde tomamos el concepto de Dios como bien supremo? Exclusivamente de la idea que la razón a priori bosqueja de la perfección moral y enlaza inseparablemente con el concepto de una voluntad libre" (Kant, 2010: 33).

No hay ningún verdadero principio supremo de la moralidad que no haya de descansar en la razón pura; en un concepto racional puro, separado de todo lo empírico, es decir en una metafísica de las costumbres (Kant, 2010: 33).
Fundamentación de la Metafísica de las Costumbres, 1785.
IMMANUEL KANT
El imperativo categórico es el único que se expresa en ley práctica, los demás imperativos pueden llamarse "principios" pero no leyes de voluntad. Este imperativo, o ley de la moralidad, se trata de una proposición sintético-práctica a priori, de difícil implementación en la práctica (Kant, 2010: 42).

Máxima Kantiana:

"Si el deber es un concepto que debe contener significación y legislación real sobre nuestras acciones, no puede expresarse más que en imperativos categóricos y, de ningún modo, en imperativos hipotéticos"
(Kant, 2010: 45).

El deber es una necesidad "práctico-incondicionada" de la acción; ha de valer para todos los seres racionales, "y sólo por eso ha de ser ley para todas las voluntades humanas" (Kant, 2010: 46).

La metafísica de las costumbres es una filosofía práctica dónde no se trata de admitir los fundamentos de lo que sucede; sino leyes de lo que debe suceder, "aún cuando ello no suceda nunca" (Kant, 2010: 47).
Pero aquí se trata de leyes objetivas prácticas y, por tanto, de la relación de una voluntad consigo misma; en cuanto es determinada sólo por la razón (Kant, 2010: 47).

¿Cómo determina la razón la conducta?
A priori. "La voluntad es pensada como una facultad de determinarse uno a sí mismo a obrar conforme a la representación de ciertas leyes" (Kant, 2010: 47).

¿En qué consiste "la voluntad legisladora universal"?
Se trata de la consecuencia de un proceso. Considerando que "el querer por deber" carece de todo interés, la voluntad de todo ser racional tiende a una voluntad legisladora universal. Es decir, una voluntad que es ella misma legisladora suprema no puede, en cuanto lo es, depender de interés alguno (Kant, 2010: 51).

El hombre por su deber está atado a leyes, por tanto a su propia legislación. Está obligado a obrar conforme a su propia voluntad legisladora, ésta a su vez legisla universalmente (Kant, 2010: 51).
Si el mandato fuera condicionado no podría servir para el mandato moral; "llamaré a este principio el de la autonomía de la voluntad" que sólo puede emerger del "reino de los fines" (Kant, 2010: 52).

¿Qué es el reino de los fines?
Por reino se entiende el enlace sistémico de distintos seres racionales por leyes comunes. Un ser racional pertenece a este reino como legislador universal pero también como sujeto a esas leyes (Kant, 2010: 52).

¿Cómo es posible el reino de los fines?
Al momento en que la acción interactúa con la legislación (Kant, 2010: 52).

¿Qué contiene el reino de los fines?
Precio y dignidad. Sólo lo primero puede ser sustituido por algo equivalente
(Kant, 2010: 53).

"La autonomía es, pues, el fundamento de la dignidad de la naturaleza humana y de toda naturaleza racional" (Kant, 2010: 54),
¿Cuál es la ley suprema de la voluntad?
La ausencia de contradicción, y esto sólo puede ser posible cuando el querer se transforma en la universalidad de la ley (Kant, 2010: 55).

De la idea anterior se desprende el hecho de que todo ser racional pueda ser considerado como legislador universal (Kant, 2010: 55).

¿Qué es la moralidad?
La relación de las acciones con la autonomía de la voluntad, enlace posible a través de la legislación universal: "la dignidad de la humanidad consiste precisamente en esa capacidad de ser legislador universal, aún cuando con la condición de estar al mismo tiempo sometido justamente a esa legislación" (Kant, 2010: 57).

La autonomía de la voluntad es la constitución de la voluntad, por eso "es ella para sí misma una ley". No es entonces la voluntad la que se da a sí misma la ley, sino el objeto, por su relación con la voluntad, "es el que le da a ésta la ley" (Kant, 2010: 57 y 58).

La voluntad no se determina nunca a sí misma inmediatamente por la representación de la acción, sino sólo por los motores que actúan sobre la voluntad en vista del efecto previsto de la acción: "debo hacer algo porque quiero alguna otra cosa" (Kant, 2010: 60).
Para que la moralidad no sea un fantasma vano hace falta un uso sintético posible de la razón práctica. La voluntad es una especia de causalidad de los seres vivos; la libertad, por su parte, sería la propiedad de esa causalidad (Kant, 2010: 61).

¿Qué puede ser, pues la libertad, de la voluntad sino autonomía?
La voluntad es, en todas las acciones, una ley de sí misma; caracteriza tan sólo el principio de no obrar según ninguna otra máxima que la que pueda ser objeto de sí misma, como ley universal. Esta es justamente la fórmula del imperativo categórico: "voluntad libre y voluntad sometida a las leyes son una y la misma cosa" (Kant, 2010: 62).

¿Por qué la ley moral obliga? o ¿cómo son posibles los imperativos categóricos?
El mundo inteligible contiene el fundamento del mundo sensible. El mundo inteligible es, con respecto a mi voluntad, inmediatamente legislador: en tanto pertenezco al mundo sensible debo conocerme como inteligencia, sometido a la ley del mundo inteligible, a la razón que, en la idea de la voluntad, encierra la autonomía de la voluntad (Kant, 2010: 67).

Todos los hombres se piensan libres en cuanto a la voluntad. Por eso los juicios recaen sobre las acciones como hubieran debido ocurrir, aún cuando no hayan ocurrido (Kant, 2010: 68).
¿Qué es la libertad?
Sólo una idea de la razón, "cuya realidad objetiva es en sí misma dudosa" (Kant, 2010: 69).

De aquí nace la dialéctica de la razón:
La razón, desde el punto de vista especulativo, halla el camino de la necesidad natural mucho más llano y practicable que el de la libertad; pero desde el punto de vista práctico el sendero de la libertad es el único a través del cual es posible hacer uso de la razón. Por tanto ni la filosofía ni la razón pueden excluir a la libertad (Kant, 2010: 69).

El concepto de un mundo inteligible es tan sólo "un punto de vista que la razón se ve obligada a tomar fuera de los fenómenos, para pensarse a sí misma como práctica" (Kant, 2010: 71).

¿Por qué nos interesa la moralidad?
No porque nos interese tiene validez para nosotros, sino que interesa porque vale para nosotros; ha nacido de nuestra voluntad, de nuestro propio yo (Kant, 2010: 73).

Sólo a través de la idea de libertad puede lograrse un imperativo categórico, mientras que todo aquello que "pertenece al mero fenómeno queda subordinado por la razón a la constitución de la cosa en sí misma" (Kant, 2010: 73).
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