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LA PRIMACÍA DEL DINERO SOBRE EL HOMBRE

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Paula Quitian

on 1 October 2014

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Transcript of LA PRIMACÍA DEL DINERO SOBRE EL HOMBRE

LA PRIMACÍA DEL DINERO SOBRE EL HOMBRE
¿PORQUÉ LA CULTURA A LA IDOLATRÍA AL DINERO?
La cultura del bienestar nos anestesia y perdemos la calma si el mercado ofrece algo que todavía no hemos comprado.
Una de las causas de esta situación se encuentra en la relación que hemos establecido con el dinero, ya que aceptamos pacíficamente su predominio sobre nosotros y nuestras sociedades
CRISIS ANTROPOLÓGICA
La crisis financiera que atravesamos nos hace olvidar que en su origen hay una profunda crisis antropológica: ¡la negación de la primacía del ser humano! Hemos creado nuevos ídolos. La adoración del antiguo becerro de oro (cf. Ex 32,1-35) ha encontrado una versión nueva y despiadada en el fetichismo del dinero y en la dictadura de la economía sin un rostro y sin un objetivo verdaderamente humano.
DESEQUILIBRIO POR EL DINERO
La crisis mundial que afecta a las finanzas y a la economía pone de manifiesto sus desequilibrios y, sobre todo, la grave carencia de su orientación antropológica que reduce al ser humano a una sola de sus necesidades: el consumo.
Mientras las ganancias de unos pocos crecen exponencialmente, las de la mayoría se quedan cada vez más lejos del bienestar de esa minoría feliz. Este desequilibrio proviene de ideologías que defienden la autonomía absoluta de los mercados y la especulación financiera.
El afán de poder y de tener, no conoce límites.
¿QUÉ NOS DICE EL PAPA FRANCISCO?
¿Qué puede hacer la Iglesia para reducir la creciente desigualdad entre ricos y pobres?
Creo que estamos en un sistema mundial económico que no es bueno. En el centro de todo sistema economico, y todo lo demás debe estar al servicio de este hombre. Pero nosotros hemos puesto al dinero en el centro, al dios dinero. Hemos caído en un pecado de idolatría, la idolatría del dinero. debe estar el hombre, el hombre y la mujer.
La economía se mueve por el afán de tener más y, paradójicamente, se alimenta una cultura del descarte. Las grandes economías mundiales que sacrifican al hombre a los pies del ídolo del dinero, obviamente se sanean.

Al respecto el Pontífice repitió las mismas palabras pronunciadas por Jesús en la parábola del “hombre rico” contenida en el Evangelio: “El que atesora para sí, no es rico ante Dios”. De aquí la advertencia: “Guardaos de toda clase de codicia”. Es ésta en efecto “la que hace daño en relación con el dinero”; es la tensión constante a tener cada vez más que “lleva a la idolatría” del dinero y acaba con destruir “la relación con los demás”. Porque la codicia hace enfermar al hombre, conduciéndole al interior de un círculo vicioso en el que cada pensamiento está “en función del dinero”.

. “Cuántas familias destruidas hemos visto por problemas de dinero: ¡hermano contra hermano; padre contra hijos!”. Porque la primera consecuencia del apego al dinero es la destrucción del individuo y de quien le está cerca. “Cuando una persona está apegada al dinero se destruye a sí misma, destruye a la familia”.

“El dinero sirve para llevar adelante muchas cosas buenas, muchos trabajos, para desarrollar la humanidad”. Lo que hay que condenar, en cambio, es su uso distorsionado.
Recuerda “que Jesús, que era rico, se hizo pobre para enriquecernos a nosotros”. Así que hay un “camino de Dios”, el “de la humildad, a bajarse para servir”, y un recorrido que va en la dirección opuesta, adonde conduce la codicia y la idolatría: “Tú que eres un pobre hombre, te haces dios por la vanidad”.
“ No se puede servir a dos señores: o a Dios o al dinero”
“No preocuparnos, porque el Señor sabe de qué tenemos necesidad”
De ahí el deseo de que “permanezca hoy en nuestro corazón la palabra del Señor”, con su invitación a mantenerse lejos de la codicia, porque, “aunque uno esté en la abundancia, su vida no depende de lo que posee”.

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