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Comunicación Familiar

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by

Ana S.G.

on 10 April 2015

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Transcript of Comunicación Familiar

Comunicación Familiar
Introducción
¿Por qué estoy aquí y no haciendo alguna de las miles de cosas que tengo que hacer?
Porque la comunicación

es importante
Nos ayuda
a vivir
(y sobrevivir)
Nos
relacionamos
(somos seres sociables y la comunicación es clave)
Nos
ayuda a crecer como personas
(es compartiendo y experimentando con otros como crezco y evoluciono)
¿Cuál es tu razón?
En este sentido, se ha constatado que las relaciones positivas entre
padres e hijos
contribuyen al desarrollo
de una autopercepción y de
una autoestima positiva, tanto en los dominios familiar como social o
académico, constituyendo estos recursos de autoestima un importante factor de protección frente al desajuste adolescente.

Una buena comunicación conduce a
relaciones cálidas, cooperación y sentimientos de autoestimación.

Una comunicación pobre conduce a relaciones frustrantes, a conflictos y a sentimientos de inutilidad.
Es una buena inversión el aprender a ser un buen comunicador.
Piensa en lo que sabes, lo que eres...y todo lo que te hizo ser quien eres hoy.
Inevitablemente tus experiencias están conectadas por la comunicación.
(aquella conversación que te marcó, lo que te contaron...)
¿Qué vamos a hacer en esta jornada-taller?
- En este taller vamos a
sentar las bases
para darnos cuenta de la importancia que tiene aprender a comunicarse bien (con la pareja, en el trabajo, con los amigos….pero especialmente con nuestra familia, con nuestros hijos).





Lo vamos a hacer combinando algunos conceptos básicos de teoría pero sobre todo vamos a practicarlos para que no caigan en el olvido.

El guión es
:
1. Los elementos comunicativos
2. Claves que ayudan o impiden la comunicación
3. Algunos trucos finales

Vamos a pasar aquí una parte de la mañana hablando de comunicación…
Y para comunicarse hay que
expresarse
, necesitamos
gente en contacto con gente.

Como tenemos poco tiempo, vamos a “acelerar” el romper el hielo y vamos a hacer una sencilla dinámica para presentarnos.

- Digo mi nombre. La siguiente persona repite lo anterior y añade…y así hasta la última.
1. Los elementos de la comunicación
Receptor
Mensaje
Lo que se dice
Contexto
es la situación en la que hablamos
Emisor
que es la persona que transmite el mensaje
Cuando soy transmisor…
¿Transmito bien lo que quiero decir?
¿Tengo claro lo que quiero conseguir?
¿Transmito lo que quiero decir o soy como un iceberg que voy con más intenciones que presupongo que el otro tiene que saber?
que es la persona a la que se dirige el mensaje
Cuando soy receptor…
¿Recibo lo que me dicen tal cual o lo interpreto ¿Escucho o juzgo?
¿Niego lo que me dice el otro?
¿Digo el mensaje con las palabras adecuadas?
¿Hablo en positivo o en negativo?
¿Me están escuchando?
¿Tengo en cuenta a la persona a la que estoy hablando?
¿La miro a los ojos?
1. 1.Estilos comunicativos
Los estilos de comunicación son el modo en que las personas nos intercambiamos información. El conjunto de elementos, verbales, gestuales y corporales que utilizamos, conforma un estilo específico de comunicación
Inhibido
Se caracteriza por una escasa o nula verbalización de lo que se piensa, de lo que se siente o de los comportamientos que nos molestan de los demás, evitando actuar por miedo a las consecuencias.

Es común la utilización de estrategias poco claras e inseguras acompañadas de un lenguaje dubitativo, emitido con un volumen de voz extremadamente bajo, para abordar o resolver situaciones.
La postura corporal asociada es tensa, retraída, y el espacio interpersonal desmesurado

Los hijos de padres permisivos
(sobreprotectores y ausentes):

Suelen tener problemas para controlar sus impulsos, y
dificultades para asumir responsabilidades.
Son inmaduros y sus niveles de autoestima generalmente son bajos, aunque tienden a ser alegres y vitales.

Agresivo
El afrontamiento de las situaciones es directo, brusco y poco respetuoso, provocando malestar emocional en los interlocutores y deteriorando la relación con ellos.

El lenguaje suele ser impositivo, cargado de órdenes e interrupciones en el discurso de los demás, con elevado volumen de voz, gestos amenazantes y postura corporal tendente a invadir el espacio de la otra persona.
La comunicación es unidireccional padres-hijos, y la ausencia de diálogo es la práctica habitual.

Los hijos de padres autoritarios:
Tienden a ser obedientes, ordenados, poco agresivos, más tímidos, poco tenaces a la hora de perseguir metas.
Su interiorización de los valores morales es pobre, orientándose más a los premios y castigos que hacia el significado intrínseco del comportamiento.
Los hijos de padres autoritarios manifiestan pocas expresiones de afecto con los iguales, siendo poco espontáneos, llegando incluso a tener problemas en establecer estas relaciones.
El “lugar de control” externo potencia la baja autoestima y dependencia, y generalmente manifiestan poca alegría, se muestran coléricos, aprensivos, infelices, fácilmente irritables, y vulnerables a las tensiones.

Asertivo
Implica expresar lo que se quiere, lo que se desea, y lo que se espera del otro, de modo directo, claro y respetuoso.


Cuando utilizamos este estilo de comunicación con nuestros hijos y les hacemos partícipes de lo que pensamos, de cómo nos sentimos, o de cómo nos gustaría que se comportaran, de un modo claro y respetuoso, estamos contribuyendo a mejorar su autoconcepto, a elevar su autoestima y a establecer una relación más cercana con ellos.
La comunicación es abierta y bidireccional padres/hijos, con frecuentes negociaciones y consecución de acuerdos
.

Los hijos de padres asertivos:

Tienden a tener niveles altos de autocontrol y de autoestima.
Se muestran más capaces al afrontar situaciones nuevas con confianza.
Son persistentes en las tareas que inician.
Son interactivos y hábiles en las relaciones con los iguales, independientes y cariñosos, y
Suelen tener valores morales interiorizados.

¿Cómo habla tu familia?
Algunas pautas para educar en la asertividad
2. Elementos que ayudan y que perjudican la comunicación
Una buena comunicación es:

• Clara:
utilizando palabras simples y frases cortas, asegurándose de que el otro entendió el mensaje
• Directa
:
Decir directamente las cosas sin darle vueltas.
• Específica:
Que este directamente con el hecho o momento que se esta comunicando, no decir cosas vagas o generales o que pasaron tiempo atrás o suponer lo que ocurrirá en el futuro.

Comprobemos la dificultad....
... acaba de estrellarse el avión.
... el objetivo es la supervivencia.
...estáis a 100km del lugar habitado.
...los alrededores son llanos (salvo los cactus)
...se alcanzarán los 45ºC
...lleváis ropa ligera. Cada uno tiene un pañuelo.
... tenéis unos 600€ en billetes y 10€ monedas, un paquete de tabajo y un bolígrafo.
1. Una linterna
2. Un espejo pequeño
3. Una botella de Vodka de dos litros
4. Una brújula
5. Una chaqueta o abrigo (por persona)
6. Unas gafas de sol
7. Un paquete de compresas (gasas)
8. Un tarro de tabletas de sal
9. Un litro de agua (por persona)
10. Un cuchillo de monte
11. Un mapa aéreo de la zona
12. Un impermeable de plástico
13. Una pistola del calibre 45
14. Un paracaídas (rojo y blanco)
15. Un libro titulado: "Animales venenosos en el desierto"

8 objetos
...sobrevivir...
ELEMENTOS QUE AYUDAN
Escucha activa:
La comunicación únicamente es eficaz si va acompañada de la suficiente capacidad de escucha. Saber escuchar es tan importante como hablar. La escucha activa consiste en escuchar con comprensión lo que el otro está diciendo, muchas veces estamos más preocupados por la respuesta que por entender al que nos está hablando, pasando por alto algo tan importante como su estado emocional.
Cuando no prestamos atención a lo que un hijo cuenta, en realidad lo estamos desatendiendo a él mismo, y nuestro hijo siente que él no significa nada para nosotros.

Saber decir “no”
: Decir “no” está lejos de ser sencillo en muchas situaciones en la relación con los demás y, especialmente, entre padres e hijos. Tanto es así que es muy probable que cualquiera de los progenitores, aun teniendo claro que tiene que decir que no a un hijo por un motivo concreto, se sorprenda a sí mismo cediendo a la petición por falta de habilidades para defender su postura.

Hacer críticas:
Hacer críticas o decir que a uno no le gusta algo de alguien produce unos sentimientos y sensaciones que van desde la vergüenza hasta el temor o la inseguridad. Tanto es así que incluso pueden llevar a abandonar la idea de hacer una crítica y, si se hace, el discurso está teñido de sentimientos encontrados que lo hacen ineficaz.

Recibir críticas:
Cuando se practica la asertividad en la familia, no debería extrañar a los padres que sus hijos utilicen las mismas estrategias con sus padres. Lejos de parecer molesto a los ojos de los padres, debe considerarse como un proceso en el aprendizaje de la comunicación eficaz, sobre todo cuando lo realizan adecuadamente.

Mensajes “yo”:
Una de las dificultades a la hora de resolver conflictos es que algunos tienen su origen en malos entendidos. Por tanto, una de las estrategias que pueden arbitrarse es codificar los mensajes de la manera más clara posible. Los mensajes “yo” pueden parecer un poco artificiales, pero cuando se saben utilizar se convierten en una inmejorable técnica de comunicación.

ELEMENTOS QUE ENTORPECEN
Ordenar, mandar:
Estos mensajes comunican al niño que sus sentimientos o necesidades no son importantes; debe acatar lo que siente o necesita el padre (“no me importa lo que quieras hacer tú; entra inmediatamente en casa”). Provocan miedo ante el poder del padre. El hijo oye una amenaza por parte de alguien más grande y fuerte que él. (“vete a tu habitación; si no vas por tu propio pie, yo me encargaré de
que llegues”).

Amenazar:
Estos mensajes pueden hacer que el niño se sienta atemorizado o sumiso (“si lo haces te arrepentirás”). Pueden despertar resentimiento y hostilidad, del mismo modo que lo hacen los mensajes que ordenan o mandan algo (“si no te vas a la cama ahora mismo, voy a…). Estos mensajes también invitan al niño a comprobar la firmeza de la amenaza del padre.

Aleccionar, sermonear:
Estos mensajes intentan hacer ver al hijo el poder de la autoridad, deber u obligación externos. Los hijos pueden responder a los deberías, tendrías que y debes, oponiendo resistencia y defendiendo su postura incluso más tercamente. Pueden hacer que el niño piense que el padre no se fía de su criterio, que debería aceptar lo que “otros” piensan que es lo correcto (“hay que hacer lo debido”).

Dar soluciones para todo:
Estos mensajes a menudo llegan al niño como una prueba de que el padre no confía en su criterio o capacidad para encontrar su propia solución. Pueden influir en el hijo haciéndole más dependiente del padre y haciendo que deje de pensar por sí mismo. A veces los hijos se sienten molestos por las ideas o consejos aportados por los padres (“déjame hacerlo solo”, “no quiero que me digas lo que
tengo que hacer”).

Instruir:
La acción de intentar enseñar a otra persona a veces hace que el “alumno” sienta que se le haga parecer inferior, subordinado, inepto (“siempre crees que lo sabes todo”). Los niños, por lo general, no soportan los sermones parentales. A menudo los hijos ya conocen los hechos que los padres insisten en explicarles, y les molesta la implicación de que no están informados (“Ya sé todo eso, no tienes que explicármelo”).

Juzgar, criticar, culpar:
Estos mensajes, probablemente más que ningún otro tipo, hacen que los niños se sientan inferiores. El concepto que un niño tiene de sí mismo se forma a partir de juicios y las valoraciones que hacen de él los padres. Los niños, como los adultos, detestan que se les juzgue negativamente. Responden poniéndose a la defensiva, sencillamente para proteger la imagen que tienen de ellos mismos. A menudo se enfadan y sienten rechazo hacia el padre que los juzga.

Alabar en falso:
Una valoración positiva que no concuerde con la imagen que el niño tiene de sí mismo puede fomentar la hostilidad: “no soy guapa, soy fea” “odio mi pelo” “no jugué bien, lo hice fatal”. Además, la ausencia de elogios en una familia donde se elogia habitualmente puede interpretarse como una crítica (“no has dicho nada de mi pelo, así que no te gusta”). Los elogios a menudo se entienden por parte de los padres como un intento de manipulación, una forma sutil de influir en el hijo para que haga lo que los padres quieren que haga (“solo dices eso para que estudie más”).

Ridiculizar, avergonzar:
Estos mensajes pueden producir un efecto devastador en la imagen que el niño tiene de sí mismo. Pueden hacer que se sienta indigno, malo, poco querido. La respuesta más frecuente de los niños a este tipo de mensaje es el contraataque (“y tú eres un pesado”, “mira quién me llama vago a mí”).

Interpretar, diagnosticar
: Estos mensajes comunican al niño que el padre lo conoce “de arriba abajo”, conoce sus motivaciones o la razón por la cual se porta como lo hace. Este análisis parental puede resultar amenazador y frustrante para el niño. Si el análisis o interpretación del padre resulta ser acertado, el niño puede sentirse avergonzado por quedar al descubierto (“no sales con nadie porque eres demasiado tímido” “haces esto sólo para conseguir nuestra atención”) Cuando este análisis o interpretación son erróneos, como suelen ser, el niño se enfada porque le acusan injustamente.

Consolar, quitar importancia:
Estos mensajes no son tan útiles como suele pensar la mayoría de los padres.
Tranquilizar a un niño que está inquieto por algo puede servir sólo para convencerle de que no se le comprende (“no dirías esto si supieras lo asustado que estoy”). Los padres tranquilizan y consuelan porque no se sienten cómodos cuando el niño está afectado, molesto, desanimado, etc. Estos mensajes transmiten al hijo que queremos que deje de sentirse así (“no te preocupes, todo saldrá bien”). Tenemos que pensar si lo hacemos más para calmar nuestra angustia que para ayudar a nuestros hijos.

Sonsacar, interrogar:
Hacer preguntas puede transmitir al niño falta de confianza, sospecha o duda. Los niños también interpretan algunas preguntas como intentos de ponerles en una posición peligrosa para poder atacarlos (“¿cuándo rato has estudiado?”). Los niños a menudo se sienten amenazados por las preguntas, especialmente cuando no saben por qué les están interrogando. Cuando se le hacen preguntas a alguien que nos confía un problema, cada pregunta limita la libertad de esa persona para hablar acerca de lo que ella quiera.

Distraer, ironizar:
Estos mensajes pueden comunicar al niño que no se está interesado en él, que no se respetan sus sentimientos o que, directamente, se le está rechazando. Los niños suelen ser bastante serios cuando necesitan hablar de algo. Cuando se les responde bromeando, se pueden herir sus sentimientos y hacer que se sientan rechazados. Los niños, como los adultos, quieren que se les escuche y se les comprenda con respeto. Si los padres se deshacen de ellos, pronto aprenderán a ir a otro sitio con sus problemas y sentimientos importantes

3. UN EXTRA PARA TERMINAR:
¿Cómo hablar para que me escuchen y cómo escuchar para que me hablen?
- Existe una relación directa entre lo que sienten los niños y la forma en que se comportan. Cuando los niños se sienten bien, se comportan bien….la pregunta es..
¿Cómo hago para que estén bien?
(¿cómo hago para enseñarles el equilibrio y la estabilidad ante una situación/enfado/angustia..?)
1º dándome cuenta de que no le puedo pedir algo que a mí me cuesta y 2º enseñándole a manejar sus emociones…y el primer paso es aceptarlas.
¡no nieges lo que sienten!
“Quizás haya padres así…yo no soy de esas. Yo escucho a mis hijos. Atentamente a demás”

niño:
mami, estoy cansado.
yo:
no puedes estar cansado, acabas de dormir la siesta
niño:
(en voz más alta) pero estoy cansado.
yo:
no estás cansado, sólo tienes un poco de sueño...vamos a vestirte
yo:
ponte el jersey que hace frío
niño
: pero yo tengo calor
yo:
¡calor ni qué calor! ¿no ves el frío que hace? ¡te tienes que estar congelando!
niño:
se quita el jersey
yo:
¡te dije que te dejaras el jersey puesto!
1. Cuidemos el circuito comunicativo
a. Seamos buen emisor fiel a las ideas que queremos transmitir
b. Seamos un buen receptor que recibe sin juzgar/criticar
2. Escucha
3. Empatiza
4. Acepta (no niegues)

Recuerda
Se trata de usar la comunicación como
vehículo de desarrollo,
no de adoctrinamiento, peleas o venganzas.
Las palabras crean…úsalas para crear armonía.
Gracias por asistir
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