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¿Por qué El Retorno de los Idolos?

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Fabián Sanabria

on 19 October 2014

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Transcript of ¿Por qué El Retorno de los Idolos?

SALA 1
SALA 3
SALA 2
¿Por qué El Retorno de los Ídolos?
¿Alguien ha pensado por qué se bautizó a un poblado del Sur de Colombia, rico en esculturas y tumbas de caciques y chamanes, hace 400 años, con el nombre de "San Agustín"?
EL EQUIPO DE LA EXPOSICIÓN
Director General: Fabián Sanabria
Subdirector Científico: Ernesto Montenegro
Curador: Héctor Llanos
Museógrafo: Carlos Betancourt
Videógrafo: Zaji Chalem
Música: Camilo Sanabria
Ilustración y animaciones: Mónica Naranjo
Coordinadora: Carolina Muñoz
Asistentes: Francisco Corredor
Daniel Parra
Camilo Zambrano
Asesor transporte y embalaje: Álvaro Bermúdez Páez
Operadores Técnicos: Seis trabajadores
Parque Arqueológico San Agustín

Este equipo ha venido trabajando en el proyecto durante 1 año y fue constituido por sugerencia de la anterior Subdirectora del Museo Nacional, Liliana González Jinete.
LAS SALAS
Considerando que la parte técnica de la exposición ha sido presentada en anteriores oportunidades, y se puede consultar en: http://goo.gl/nIAZPM, esta sesión se centrará en cómo será el montaje de la exposición
A manera de introducción en la exposición, al visitante hay que ubicarlo en la dimensión histórica del poblamiento prehispánico en relación con el territorio; se presentará un resumen del proceso histórico actualizado, para que pueda informarse de aspectos sociales, políticos, económicos y culturales.

Se presentará una secuencia de textos y escenas que reconstruyen de manera dinámica y resumida las principales actividades culturales de cada uno de los períodos del proceso histórico:
Formativo (1100-200 a. C.), Clásico Regional (200 a. C.-700 d.C.), Reciente (700-1550 d. C.).

1. Comunidades de agricultores y alfareros (Formativo: 1100-200 A.C.)
La historia del alto Magdalena es muy antigua. De los primeros pobladores hay información escasa. Hace cinco mil años el territorio estuvo habitado por grupos familiares, que según parece, sobrevivían como cazadores y recolectores de frutos. A partir del segundo milenio antes de Cristo, el territorio estuvo ocupado por comunidades de agricultores y alfareros que vivieron difíciles condiciones climáticas, lluvias intensas y bajas temperaturas. Modelaron en barro vasijas que decoraron con diseños geométricos y aprovecharon la gran diversidad de rocas para tallar sus instrumentos de trabajo. Enterraron los muertos en tumbas sencillas, poco profundas, acompañados de sus pertenencias individuales. Algunas personas de rango especial las colocaron en sarcófagos, tallados en troncos de árboles.
escenas
Escena 1
En una amplia cima y teniendo como fondo un paisaje de montañas, en un primer plano se encuentra un grupo familiar alrededor de un fogón.
Escena 2
El clima es lluvioso; en un paisaje plano y con lomas aparecen algunos bohíos dispersos, al lado de sementeras donde trabajan personas que siembran maíz y frijol. Alrededor de estas huertas caseras hay bosques en los que sobresalen los guaduales. Se puede representar en un primer plano, un bohío con su campo de cultivo a orillas de una laguna.
Escena 3
Mujeres dedicadas a la fabricación de cerámica de varios colores (café, rojo, negro), que decoran con motivos geométricos.
Escena 4
Hombres tallando instrumentos de trabajo en piedra (diversas rocas y obsidiana): cortadores, raspadores y golpeadores.
Escena 5
En una tumba o fosa, no muy profunda, un grupo de personas realizan un entierro. El cadáver está en el piso acompañado de piedras y vasijas rituales a su alrededor.
2. Escultores y constructores de centros funerarios monumentales (Clásico Regional: 200 a.C. - 700 d.C.)
Un mejoramiento del clima, que implicó el aumento de la temperatura y la disminución de las lluvias, favoreció el crecimiento de la población y un esplendor cultural. Los líderes espirituales adquirieron un mayor rango social y político. Antiguos sitios de vivienda, localizados en las cimas de montañas, fueron transformados en centros funerarios monumentales.Las obras megalíticas se hicieron para enterrar los señores principales y sus familiares: montículos, templetes, tumbas y estatuas que fueron orientados de acuerdo con los desplazamientos aparentes del sol (solsticios y equinoccios). Las demás personas fueron enterradas en cementerios con tumbas sencillas y acompañadas de algunas pertenencias personales. Su pensamiento mítico lo plasmaron en una estatuaria monumental, en la que sobresalen los líderes espirituales, con rasgos y atributos chamánicos. Hábiles artesanos desarrollaron el arte de la alfarería y una orfebrería de alta calidad tecnológica: finos brazaletes, diademas, collares, narigueras, orejeras y figurinas.
Escena 6
escenas
En una vista panorámica del territorio sobresale uno de los cerros con construcciones funerarias monumentales, alrededor del cual se ubican bohíos junto a sementeras, donde hay agricultores. Los campos con eras y surcos están cultivados con maíz, frijol, papa, quinua, coca y yuca. En un bosque o una llanura un grupo de hombres están cazando (venado, conejo y ratón silvestre).
Escena 7
Mapa del territorio en el que se localizan dibujos de los principales centros funerarios monumentales.
Escena 8
Construcción de un templete con sus grandes lajas y esculturas.
Escena 9
Grupo de mujeres y niños fabricando ollas. Unas están modelando vasijas y otras las están decorando.
Escena 10
Taller de orfebrería (oro y cobre): Grupo de hombres y mujeres fabricando objetos de oro con las técnicas de la cera perdida y el laminado.
3. Poblados de los caciques y guerreros yalcones (Reciente: 700-1550 d. C.)
Hacia el siglo VI de nuestra era el clima empeoró, al incrementarse la pluviosidad y la humedad, lo que alteró no solamente la economía agrícola, sino también causó un desequilibrio en el poder espiritual de los chamanes; se dejaron de construir las grandes obras megalíticas. Esta coyuntura fue aprovechada por los caciques yalcones, vecinos del río Caquetá, que terminaron ocupando el territorio del alto Magdalena. Los yalcones fueron comunidades de agricultores y alfareros que vivieron en bohíos dispersos y sus caciques, en poblados principales. Los jefes guerreros hicieron rituales de brujería con los cadáveres de los vencidos en los enfrentamientos. Los muertos los enterraron en tumbas de pozo con cámara lateral, acompañados de piedras de moler y cerámicas. Defendieron su territorio, en el campo de batalla, cuando fue invadido por los conquistadores españoles. Los caciques fueron sometidos por la monarquía española y sus comunidades reducidas a pueblos, donde fueron adoctrinados por misioneros.
Escena 11
Poblado principal de Morelia que está conformado por decenas de terrazas con bohíos, conectadas por caminos recubiertos de piedra; las aguas lluvias son conducidas por una red de canales de drenaje que se comunica con los campos de cultivo, en los que siembran maíz, papa, frijol, maní y quinua.
Escena 12
Ritual de poder con los cuerpos de los vencidos en el campo de batalla: danza indígena y cráneos humanos a la entrada de la casa del cacique principal.
Escena 13
Entierro en tumba de pozo con cámara lateral, con su ajuar funerario.
Escena 14
escenas
Enfrentamiento armado entre guerreros yalcones y conquistadores españoles.
Escena 15
Caserío de adoctrinamiento, con su capilla y bohíos de bahareque y techos de paja.
Texto 1
Era la nada, no había cosa alguna. Allí el Padre palpaba lo imaginario, lo misterioso. No había nada. ¿Qué cosa habría? Naainuema, el Padre, en estado de trance, se concentró, buscaba dentro de sí mismo (…) Ahora el Padre buscaba aquello que es nuestra vida, el comienzo de nuestra historia, pero sólo había un vacío. Intentaba palpar el fondo de la nada, atarlo con ayuda del hilo soñado, pero todo era vacío. En su estado de trance obtuvo las substancias mágicas arebaiki e izeiki, con las cuales sujetó el fondo a la nada. Tomó posesión de la nada, para luego sentarse en aquel plano, que es nuestra tierra, e intentar extenderlo.

(Mito de la Creación de los murui-muinanes, río Caquetá)
Texto 2
Para los payés desanas, en un principio existieron el sol y la luna, hermanos gemelos; el primero tuvo una hija con la que vivía como su mujer a quien su hermano luna trató de enamorar, por lo que el sol se vengó, quitándole la corona de plumas que era igual a la suya y le colocó una más pequeña con un brillo menor, después de lo cual se separaron, el uno en el día y el otro en la noche.
Texto 3
Entrada
En el mundo amazónico el eje territorial cósmico es un río que corre de occidente a oriente, como lo hace el río Magdalena. Para los desanas, el sol, que nace al este y se oculta por el oeste, es el Padre creador del universo, la tierra, la gente, las selvas, los ríos, los animales y las plantas; es el primer sabedor que enseña los conocimientos a los chamanes, que los transmiten de generación en generación.
Texto 4
(referente al río)
Según la palabra mítica, el Padre sol creó la boa-canoa que lleva a los primeros hombres en su vientre y los va depositando a las orillas del gran río, al unirse con la trucha ellos engendran a los desanas. Los hombres son los hijos del sol y viven en la tierra y sus mujeres son los peces que viven en el agua, donde también habita la boa, la Madre creadora.
Texto 5
Los Chamanes
Los chamanes de piedra de San Agustín son hombres o mujeres que poseen atributos de seres míticos. Una boca con cuatro grandes colmillos como los del jaguar y el mono; ojos humanos o de otros animales; llevan máscaras, coronas de plumas, cintas bordeando la cabeza y anudadas en la parte posterior, gorros, brazaletes y collares; están desnudos o vestidos con cubre sexo, túnica o falda corta; cogen con sus manos niños, bastones rituales, pescados, una serpiente, un mono, cuchillos ceremoniales, un martillo y un cincel, un caracol con un palillo o una bolsa, elementos relacionados con la actividad de mambear hojas de coca.
Texto 6
Los chamanes, en posición sentada, adquieren sabiduría en espacios rituales, en los que consumen sustancias obtenidas de plantas sagradas como el yagé, la coca y el tabaco, que modifican su consciencia, para introducirse en el devenir de los mitos, en donde se transforman en animales poderosos de la naturaleza.
Texto 7
Los chamanes son responsables de la seguridad cósmica y terrenal; favorecen la multiplicación de la gente, controlan los malos espíritus, previenen y curan las enfermedades. Ellos conocen los comportamientos de los animales y los vegetales; observan el cielo, los movimientos de las constelaciones, del sol y la luna, con los que establecen calendarios rituales, necesarios para identificar los ciclos anuales de invierno y verano, apropiados para la recolección de frutos, la caza, la siembra y cosecha de las plantas.
Texto 8
Desde hace mucho tiempo, pueblos indígenas americanos tienen al jaguar como un ser que engendra chamanes poderosos. Los murui-muinanes piensan que un chamán, en vida o cuando muere, se transforma en un jaguar que puede matar o causar daños. Al ponerse la piel de un tigre adquiere el espíritu de este depredador. El murciélago y la serpiente también están relacionados con la muerte, la destrucción y el canibalismo ritual.
Texto 9
La maloca o casa multifamiliar de los murui-muinanes está orientada de oriente a occidente y corresponde al cuerpo de la Madre creadora en posición de parto. Es un microcosmos que encierra el universo conocido por el ser humano. La Madre es la boa de los nombres o naturaleza pura capturada por un gavilán y despedazada y repartida por los primeros jefes principales, que dan origen a los nombres de sus comunidades.
Texto 10
Epílogo
Los admirables saberes de los chamanes de piedra de San Agustín son una valiosa herencia cultural, recreada de generación en generación, por los pueblos indígenas. Exploradores y arqueólogos han indagado las misteriosas ruinas megalíticas y los espacios cotidianos milenarios del alto Magdalena, para recuperarlos como un bien imprescindible de la humanidad.
pioneros
Misioneros y buscadores de tesoros
Fray Juan de Santa Gertrudis
1757
Yo antes de cerrar la noche volví donde el clérigo y cenamos muy bien. Este clérigo había venido con seis mestizos popayanejos, con instrumentos a cavar guacas; pero no fue su suerte tan infeliz, que llevando ya diez y nueve de cavadas no encontró oro ninguno, sino un zarcillo muy chico, y lo demás tiestos, muñecos y chucherías de indios antiguos (…) Fuimos de allí al otro monumento, y hay tres obispos de medio cuerpo hasta la rodilla, de piedra, con su mitra y la mitra alrededor con su galón labrado, y en medio de las mitras de un lado y otro un engaste en donde estarían tal vez engastadas algunas piedras preciosas, como esmeraldas o amatistas. Revestidos están con su roquete, y remata con un encaje muy bien labrado y hermoso. Sólo uno tiene los brazos, y en la mano izquierda se le conoce que empuñaba báculo pastoral, y con la derecha daba la bendición (…) y así creo que el demonio les fabricaría aquellas estatuas y les diría: Hombres como éstos, o de este traje, serán los que gobernarán esta tierra. Y esto me parece que es lo más verosímil.

Juan de Santa Gertrudis. MARAVILLAS DE LA NATURALEZA, Bogotá, 1956

Exploradores ilustrados
Francisco José de Caldas
1797
San Agustín, el primer pueblo que baña (el río Magdalena), está habitado de pocas familias de indios, y en sus cercanías se hallan vestigios de una nación artística y laboriosa que ya no existe. Estatuas, columnas, adoratorios, mesas, animales, y una imagen del sol desmesurada, todo de piedra, en número prodigioso, nos indican el carácter y las fuerzas del gran pueblo que habitó las cabeceras del Magdalena. En 1797 visité estos lugares, y vi con admiración el producto de las artes de esta nación sedentaria, de que nuestros historiadores no nos han transmitido la menor noticia. Sería bien interesante recoger y diseñar todas las piezas que se hallan esparcidas en los alrededores de San Agustín. Ellas nos harán conocer el punto a que llevaron la escultura los habitantes de estas regiones y nos manifestarán algunos rasgos de su culto y de su policía.

Francisco José de Caldas. ESTADO DE LA GEOGRAFÍA DEL VIRREINATO DE SANTA FE DE BOGOTÁ CON RELACIÓN A LA ECONOMÍA Y EL COMERCIO, SEMANARIO DEL NUEVO REINO DE GRANADA, Santafé de Bogotá, 1808.

Viajeros Republicanos
Juan María Céspedes, Mariano Eduardo Rivero y Javier Matiz
1825
A primera vista se conoce en estas estatuas un tipo muy extraño y distinto del Incano; llevan un carácter señalado, y la expresión de las caras, y las proporciones de los cuerpos indican no pequeño grado de cultura artística entre los Muyscas. Los ídolos que van dibujados se encuentran en las cabeceras del valle del río Magdalena, cerca de Timaná. Estas ruinas de las que existen grandes escombros y otros muchos restos, están en el interior de un bosque espeso. Es de sentir que ni las tradiciones den algunos aclarecimientos sobre la significación de las estatuas.

Mariano de Rivero y Johann von Tschudi. ANTIGÜEDADES PERUANAS, Viena, 1851.

Gran Adoratorio de Sacerdotes y Neófitos
Agustín Codazzi
1857
No era aquello las ruinas de una ciudad, como algunos lo creyeron; era tan solo un lugar sagrado o grande oratorio en que únicamente los sacerdotes y su séquito pudieron habitar, puesto que en él se descubren, además de los caracteres de oratorio, fuertes indicios de haber sido también un lugar de iniciación misteriosa. Lo secuestrado y silencioso del valle, oculto al común de los viandantes y sin más puntos de ingreso a él, que un desfiladero al S. y otro al N., lo hacían muy apropiado para dar importancia sobrenatural al culto de los ídolos y para la celebración de ceremonias secretas, asuntos que han constituido, siempre a los ojos del vulgo, la superioridad y majestad de los sacerdotes.

Felipe Pérez. GEOGRAFÍA FÍSICA Y POLÍTICA DE LOS ESTADOS UNIDOS DE COLOMBIA, Bogotá, 1862.

Viajeros del Siglo XIX
Alphons Stübel y Wilhem Reiss
1869
San Agustín es el único sitio de toda Colombia en donde se encuentran restos de arte precolombino; hasta ahora ha sido descrito una sola vez por un geógrafo colombiano y, por cierto, de una manera muy deficiente. Lo que allí encontré sobrepasó ampliamente mis expectativas. No existen construcciones, pero hay un número grande de estatuas sumamente interesantes, algunas de las cuales están hermosamente trabajadas y hacen recordar el arte egipcio. El material que fue utilizado por los indígenas es una lava dura en extremo. El manejo de este material, que sólo era posible con herramientas muy perfeccionadas, prueba que los españoles no hubieran sido capaces de conquistar esta parte de América, si el pueblo escultor hubiera vivido aún. Esta época artística está, en todo caso, a cientos, si no a miles, de años atrás.

Carta de Alphons Stübel, Popayán, 13 de febrero de 1869.

Ruinas sepultadas por una gran inundación
José María Gutiérrez de Alba
1873
No bien hubimos penetrado en los primeros grupos de árboles, ofreciéronse a nuestras miradas atónitas, entre excavaciones más o menos recientes, numerosos grupos de estatuas, casi todos de tamaño colosal, medio enterradas las unas, caídas las otras sobre las enormes piedras que acaso les sirvieron de pedestales; envueltas las más entre las raíces y hojarasca del bosque, más o menos próximas al hoyo de que fueron desenterradas (…) La circunstancia de encontrarse estos monumentos sepultados todos, y muchos de ellos a una profundidad muy considerable, induce a creer que el cataclismo no pudo ser otro que una inundación de un inmenso volumen de aguas, que permaneciendo durante un largo período en el valle, depositó sobre él, y por consiguiente, sobre las ruinas que por todas partes se descubren, la cantidad suficiente de materiales para formar una densa capa sedimentosa (…) En un pueblo en que la estatuaria había llegado a una perfección tan relativamente tan notable, la arquitectura no podía permanecer en su estado rudimentario, ni por consiguiente más atrasada que el arte llamado siempre a ser su complemento.

José María Gutiérrez de Alba, DIARIO ILUSTRADO DE VIAJES POR COLOMBIA, 1871-1873, Bogotá, 2012.

Pueblo escultor religioso con un culto sanguinario
Carlos Cuervo Márquez
1892
La organización social de este pueblo, que debía ser muy complicada, y el grado de desarrollo que en él había alcanzado la escultura, implican necesariamente variados conocimientos en las industrias y en las artes correlativas. Como todos los pueblos que se encuentran en estado de análogo desarrollo, el pueblo escultor de San Agustín debió de ser esencialmente religioso y todo el mecanismo de la vida civil estaría subordinado a las ceremonias de culto. Su teogonía, muy complicada, tenía, sin duda, un Olimpo poblado por numerosas divinidades, según se deduce de las estatuas que las representaban: unas, crueles y sanguinarias; otras, derivación del primitivo culto phallico, como las de las figuras 4 y 19, en las cuales se veneraba la potencia generadora de la Naturaleza en sus diversas formas; oscilando entre estos dos extremos, sangre y lascivia, religión tan sombría como sanguinaria.

Carlos Cuervo Márquez. PREHISTORIA Y VIAJES. ESTUDIOS ARQUEOLÓGICOS Y ETNOGRÁFICOS, Madrid, 1920
Arte religioso y mitos indígenas
Konrad Th. Preuss
1913
Las figuras representan seres ultraterrenos, de un mundo irracional místico, íntimamente unido a la tribu, para señalarle su destino. Gracias a los textos que poseemos de algunos pueblos suramericanos en su propia lengua, reconocemos hoy lo difícil que es penetrar en el fondo de sus creencias, que comprenden toda su vida profana. Sabemos que sus cantos y tradiciones, recuerdos de tiempos arcaicos, son para ellos un bien inestimable, una revelación y en cierto modo una biblia. Por lo consiguiente no podemos acercarnos sino discretamente al arte de este pueblo antiguo, de cuya religión, fuera de las estatuas, no tenemos ningún documento, lo que puede saberse de su mundo ideal y de sus sentimientos, se transparenta en ese arte monumental y pertenece a la investigación religiosa

Konrad Th. Preuss. ARTE MONUMENTAL PREHISTÓRICO, Bogotá, 1931.

Arte, religión y magia
José Pérez de Barradas
1937
En los pueblos americanos la plástica y la decoración se entrecruzan y se confunden con el simbolismo religioso. Los conceptos estéticos se confunden con la magia, pero no como sucedió en las primeras manifestaciones artísticas, sino a consecuencia de la decadencia moral originada por el desarrollo extraordinario de la magia (…) En el caso concreto de la cultura Agustiniana, hay que tener presente que la religión –como en los pueblos del mismo grado de cultura- domina toda la vida, que no hay un mundo profano, ni un quehacer, ni una acción cualquiera, aún de la mayor inviabilidad, que no esté impregnado de espíritu religioso.

José Pérez de Barradas. ARQUEOLOGÍA AGUSTINIANA, Bogotá, 1943.

Una Civilización originaria
Gregorio Hernández de Alba
1937
San Agustín (es) el lugar de emplazamiento de una cultura precolombina típica y única, a la que se le puede aplicar el concepto del arqueólogo y exdirector de antigüedades de Egipto, J. de Morgan, al referirse al continente americano: ‘Allí nos encontramos en presencia de un mundo aparte, sin relación con el resto del universo, evolucionando sobre sí mismo’.

Gregorio Hernández de Alba. LA CULTURA ARQUEOLÓGICA DE SAN AGUSTÍN, Bogotá, 1978.

Centro Monumental Funerario
Luis Duque Gómez
1943 - 1960
Vestigios de diferentes culturas
Gerardo Reichel-Dolmatoff
1966
Todo esto indica que en San Agustín no se trata tanto de un ‘centro ceremonial’ sino más bien de una extensa zona antiguamente poblada por numerosos grupos sedentarios; de una zona donde hubo aldeas, y campos de cultivo, caminos de comunicación, obras de ingeniería y tantas otras manifestaciones más de una vida en comunidad. Tampoco se puede poner en duda que estas obras hayan sido ejecutadas en muy diversas épocas. No fue una sola cultura la que, en determinado momento de su evolución, llevó a cabo esta transformación del terreno, sino fueron generaciones, y eso a través de siglos, tal vez de milenios.

Gerardo Reichel Dolmatoff. ESTRATIGRAFÍA CERÁMICA DE SAN AGUSTÍN, COLOMBIA, Bogotá, 1975.

Reconstruyendo montículos y templetes monumentales
Luis Duque Gómez y Julio César Cubillos
1970 - 1972
Finalizada la reconstrucción del templete con la colocación de las cariátides de lado y lado de la deidad principal, se procedió a remodelar el montículo (…) Según las referencias históricas, el terramontero se elevaba 50 cms., por encima del nivel de la loza de cubierta del templete. Sin embargo, optamos por dejar ésta al descubierto, con el objeto de que puedan observarse sus grandes dimensiones y pensar en el esfuerzo que debieron hacer los antiguos artífices para colocarla como techumbre de esta construcción.

Luis Duque Gómez y Julio César Cubillos. ARQUEOLOGÍA DE SAN AGUSTÍN, EXPLORACIONES Y TRABAJOS DE RECONSTRUCCIÓN EN LAS MESITAS A Y B, Bogotá, 1983.

Recreando el pasado desde el presente
Héctor Llanos Vargas
1981 - 2000
El saber de las comunidades indígenas del pasado y del presente se diferencia del saber-poder moderno, del cual participa la arqueología como ciencia, por no dividir al hombre en objeto y sujeto de conocimiento, y porque considera la naturaleza no como objeto de estudio, sino integrada a la cultura como una sola realidad, indisoluble; las personas, los animales, los vegetales, el agua, la luz, la tierra, tienen una identidad propia, existen, lo mismo que otros seres que para nosotros son fantásticos o imaginarios porque tienen rasgos animales y humanos, que son el sol, la lluvia, masculinos o femeninos, o masculinos y femeninos a la vez. De ahí la importancia de la narración oral, del discurso mitopoético o de la escritura y las iconografías simbólicas, en donde no hay palabras y cosas, sino que las palabras y las cosas son energías o elementos de la realidad, seres, a diferencia del pensamiento racional moderno en el que sus códigos son representaciones (abstracciones) de la realidad.

Héctor Llanos Vargas. LOS CHAMANES JAGUARES DE SAN AGUSTÍN, GÉNESIS DE UN PENSAMIENTO MITOPOÉTICO, Bogotá, 1995.

Sociedades complejas o cacicazgos del Alto Magdalena
Robert D. Drennan
1984 - 2000
Toda esta evidencia nos lleva a la conclusión de que la diferenciación social que se ve claramente en las prácticas funerarias del Clásico Regional no tiene muchas implicaciones económicas. No se trata del surgimiento de una élite que concentrara poder económico ni riqueza sino de una élite cuya importancia e influencia se mide en términos de prestigio y probablemente de poder espiritual. Es el aumento en la monumentalidad de la expresión ritual de la importancia de ciertos personajes que se asocia cronológicamente con la intensificación de las aglutinaciones de ocupación que demuestran a nivel de patrones de asentamiento las fuerzas centrípetas de la organización social.

Robert D. Drennan. LAS SOCIEDADES PREHISPÁNICAS DEL ALTO MAGDALENA, Bogotá, 2000.

Hemos sugerido la tesis de que en el período Mesitas Medio, cuando en la cultura agustiniana florecía el arte escultórico monumental y se intensificaba el culto a los muertos y a las deidades solares, es decir, a partir del siglo V de la era cristiana y quizás algunas décadas antes, esta zona constituía un centro ceremonial y que posiblemente hasta este lugar sagrado llegaron muchos pueblos avecindados, para depositar allí los despojos mortales de sus jefes y familiares, dejándolos al cuidado de un grupo que parece haber estado consagrado a una permanente comunicación con el mundo de los espíritus y de las divinidades de la tribu.

Luis Duque Gómez. EXPLORACIONES ARQUEOLÓGICAS EN SAN AGUSTÍN, Bogotá, 1966.

TUNEL
PERSPECTIVA LATERAL
Ubicación de los textos
IMPRESOS
Catálogo:
1. Prefacio
2. De la tierra al museo
3. Texto de Héctor Llanos
4. Desde el bosque a la Fuente hacia el Alto
5. Texto Fabián Sanabria
6. Entre dioses y hombres
7. Texto Carlos Betancourt
8. Máscaras y deidades
9. El montaje de una experiencia
10. Apéndice, texto Fabián Sanabria.

2.000 ejemplares
Fotografías: Carlos Zárrate
PASAPORTE
20.000 ejemplares que se entregarán gratuitamente
a las personas que asistan a la exposición.

Textos de Héctor Llanos y Fabián Sanabria.

Incluye imágenes de todas las esculturas
AFICHES
1.000 Ejemplares
DIVULGACIÓN
Free press
Página web
Redes sociales
Pautas en diarios nacionales, revistas y emisoras
Eucoles

La divulgación de la exposición la realizará el ICANH junto con el Museo Nacional y el Ministerio de Cultura
Estructura:
Documental
Centinelas del Patrimonio
En el marco de la conmemoración del Centenario de investigaciones arqueológicas en San Agustín, el Instituto Colombiano de Antropología e Historia – ICANH, realizó un documental sobre la vida actual y cotidiana de los trabajadores del Parque Arqueológico, quienes han custodiado durante más de 50 años la estatuaria agustiniana, declarada por la UNESCO en 1995, Patrimonio cultural de la Humanidad.

Este documental se incluirá en cada catálogo y se presentará en el Museo Nacional en horarios establecidos previamente durante el periodo de la exposición.
Director: Carlos Zárrate
52 minutos
2013
Full transcript