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RADICALES Y COMUNISTAS

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cecilia muñoz velasquez

on 13 November 2012

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Transcript of RADICALES Y COMUNISTAS

Consiste en afirmar que la raíz de toda esclavitud es la miseria: «Sería mejor para un hombre no tener cuerpo que no tener alimento para él».

En la naturaleza humana hay dos tendencias opuestas: el deseo de común conservación, que es la raíz de la familia y de toda paz y rectitud, y el deseo de propia conservación individual, que es la raíz de la ambición y la tiranía.

Winstanley dejaba intacta la familia con sus efectos personales y sus casas.

El comunismo de Winstanley es único en la filosofía política del siglo XVII; aunque su finalidad era utópica, se basaba en una clara penetración de la inevitable dependencia de la libertad e igualdad respecto del control de causas económicas. Pensamiento tras la república de Winstanley La raíz de todo mal se encuentra en la avaricia y la ambición, causas primeras dela propiedad privada, así como esta última es el origen de toda supremacía de un hombre sobre otro y de todas las formas de derramamiento de sangre y esclavización de las masas humanas, que han sido reducidas a la miseria por el sistema del salario y se ven obligadas a mantener con su trabajo al mismo poder que las esclaviza.
La mayor parte de los males sociales y del vicio humano pueden eliminarse destruyendo la propiedad privada, especialmente de la tierra.
Los folletos de los cavadores respiran enemistad contra los terratenientes, pero denuncias con no menor encono a los abogados y clérigos porque ambos constituyen los principales apoyos de la propiedad privada. Lo que hubo de común entre niveladores y comunistas era el hecho de que ambos pretendían justificar sus aspiraciones por el derecho natural.
Los cavadores interpretaron el derecho natural como un derecho comunal a los medios de subsistencia, el más importante de los cuales era la tierra, y daban al individuo únicamente el derecho a participar en el producto de la tierra común y el trabajo común.
El principio del que partían los comunistas era la creencia cristina, muy extendida durante la Edad Media, de que la posesión de bienes en común era un modo de vida más perfecto que la propiedad privada, a la que se consideraba de ordinario no como «natural» sino como resultado de la maldad humana.
La parte importante de la filosofía de los cavadores fue la forma en que invirtieron las conclusiones derivadas de esa creencia.
Los cavadores inferían que la propiedad privada es la causa principal del mal y de todas las formas de abuso y corrupción sociales. Los comunistas eran socialistas utópicos inspirados principalmente por fines económicos.
Los comunistas alcanzaron notoriedad en 1649 cuando un pequeño grupo de ellos trató de tomar y cultivar tierras comunes no cercadas, con el propósito de distribuir el producto a los pobres; a esto se le dio el nombre de cavadores con los que se conoció en el siglo XVII.
Los cavadores fueron inmediatamente dispersados con el acompañamiento usual de malos tratos que constituye la suerte de los miserables cuando son demasiado pocos para ser temibles. LOS CAVADORES («diggers») Los niveladores se aproximaron más que ningún otro grupo de la Inglaterra revolucionaria a la filosofía política que fue más adelante típica de la democracia radical.
El instrumento de Gobierno de 1653 fue el primero y último intento hecho en Inglaterra de limitar el poder legislativo del parlamento mediante una constitución escrita, y el resultado de la Revolución fue establecer la supremacía jurídica del parlamento.
La nueva idea de la soberanía parlamentaria persistió la creencia más antigua en una norma fundamental, que en circunstancias favorables se desarrolló siguiendo líneas semejantes a las sugeridas por los niveladores. Los niveladores deseaban proteger los derechos del individuo incluso de sus representantes.
Un tipo de constitución escrita con su carta derechos fundamentales «Pacto del pueblo» reconoce la supremacía del parlamento sobre otras ramas del gobierno.
Establecía expresamente la norma de que hay ciertos derechos de los ciudadanos, que ni siquiera el parlamento podía tocar.
El pacto debe ser como una ley constitucional inalterable, artificio adoptado en realidad en el «instrumento de gobierno» que estableció el Protectorado en 1653.
En 1648 los niveladores trataron de conseguir que se reuniese un cuerpo representativo especial «no para ejercer ningún poder legislativo, son para establecer los cimientos de un gobierno justo.
El «pacto» debía ser una especie de contrato social, por encima de la ley, que fijase los límites del poder legislativo del parlamento, el cual debía ser firmado y aceptado por electores y candidatos en toda elección. El freno al puesto legislativo Los niveladores Oficiales encabezados por Cromwell e Ireton Significaba en la práctica la restricción del sufragio a los terratenientes.
Creían sin duda que el sufragio universal pondría en peligro la propiedad y daría por resultado la anarquía. Freno al legislativo Los niveladores Oficiales encabezados por Cromwell e Ireton Proponían una redistribución de distritos a base de la proporción de impuestos pagados por cada uno de aquellos.
Ireton expuso que ningún hombre tiene derecho a votar, a menos que tenga «un interés permanente y fijo en este reino». Comparación Ambos grupos estaban de acuerdo en: Los niveladores Defendían un arreglo que hiciese los menores cambios que fuera posible hacer en la constitución histórica siempre que ello fuera compatible con la conservación de los frutos de la guerra tal como ellos los entendían. Comparación: Los niveladores constituían el ala izquierda de los revolucionarios del ejército de Cromwell.

Ambos bandos querían eliminar los peores abusos que habían provocado la guerra entre el rey y el parlamento; la diferencia sustancial estaba en que los oficiales procedían de la clase de hidalgos terratenientes (landed gentry) y deseaban un arreglo que dejase al poder político de modo principal a esa clase, y los niveladores y los soldados, de los regimientos, de la clase que más probablemente había quedado arruinada con la guerra, por lo que deseaban un arreglo que separase los derechos políticos y los de propiedad en el grado máximo. Los niveladores interpretaban el derecho natural como algo que daba a los seres humanos derechos innatos e inalienables, sosteniendo que las instituciones jurídicas y políticas existen sólo para proteger tales derechos.
Interpretaban el consentimiento como un acto individual que todo hombre tiene derecho a realizar por si mismo.
Si hubiesen desarrollado la concepción de un contrato, habría sido uno social que hiciera derivar al grupo social de la asociación de individuos que se combinaban buscando beneficios mutuos, y no la vieja forma del contrato entre el rey y la comunidad.
El individuo y sus derechos constituyen la base de toda la estructura social. Los gobiernos derivan sus justos poderes del consentimiento de los gobernados, entendiendo por tal el consentimiento individual de todos y cada uno de los ciudadanos.
Era probable que la argumentación de los niveladores fuese un tanto confusa con respecto al «derecho innato» que reclamaban. Podía consistir en las libertades tradicionales de los ingleses que se suponían incluidas en el common law o la Magna Carta, o podía estar constituido por los derechos universales del hombre. Las discusiones relatadas en los Clarke Papers están llenas de protestas de que no se intentaba atacar la propiedad.
Pretendía la igualdad ante la ley y la igualdad de derechos políticos, en especial para la clase de los pequeños propietarios.
Al parecer los niveladores captaron con claridad el punto de vista del liberalismo democrático radical, más individualista que socialista por lo que hace a su filosofía más política que económica en sus aspiraciones.
Los adversarios de los niveladores indicaban que ellos tenían muy poco respeto por la revelación en materias religiosas y por la costumbre en cuestiones de derecho y gobierno, y que querían medir ambas cosas por el patrón de lo natural y razonable. El término de nivelador fue un calificativo que indicaba que el partido trataba de destruir las diferencias de posición social, rango político y aun de propiedad, nivelando a todos los hombres por abajo como condición de igualdad; sin embargo en las afirmaciones hechas por los niveladores no había evidencia de que la «igual propiedad» que deseaban supiese a la igualación de la riqueza o a la nivelación de las distinciones sociales. Se oponían a los privilegios políticos de la nobleza y a las ventajas económicas conseguidas mediante los monopolios comerciales o el monopolio profesional de que gozaban los abogados. Los niveladores fracasaron en toda la línea:
Al no conseguir retener el apoyo de la masa del ejército una vez restaurada la confianza en los oficiales.
Al no ser capaces de arrastrar a los oficiales tras su programa de reformas judiciales.
Al no ser interesantes por lo que fueron capaces de hacer, sino porque sus ideas se anticiparon en muchos aspectos tanto a la ideología como al programa del radicalismo democrático posterior. John Lilburne, principal líder de los niveladores fue combativo en defensa de sus «derechos» y en el ataque contra los abusos; tuvo conflictos con todas y cada una de las ramas del gobierno: Lores, Comunes, Consejo de Estado y oficiales del ejército.
Su influencia se debió sobre todo a su habilidad para presentarse de modo dramático como símbolo de las libertades populares: «Cuando los demás discutían acerca de los derechos respectivos del rey y el parlamento, él habló siempre de los derechos del pueblo». Surgieron comités de regimiento, espontáneos pidiendo tomar parte en la formulación de las políticas que debían seguirse.
Tanto antes como después de los hechos ocurridos con el ejército, apareció una serie de folletos debidos principalmente a los jefes del partido nivelador John Lilburne y Richard Overton, en los que se exponían sus objetivos prácticos y la filosofía política en la que se basaban.
Los debates producidos por el ejército recreaban conversaciones reales de hace casi tres siglos. En noviembre de 1647 Cromwell actuó para restaurar la disciplina y poco después decidió por su propia cuenta no volver a negociar con Carlos I, lo que contribuyó mucho a restablecer la confianza de la mayoría del ejército.
A fines de 1648 reaparecieron los niveladores como partido civil, pero su importancia acabó cuando los oficiales se ligaron a la política de coacción que dio por resultado la ejecución del monarca. En un principio los niveladores constituyeron un partido radical formados por soldados rasos insatisfechos con el tímido y conservador plan de reformas promulgado por sus oficiales y que defendía un programa radical propio acerca de los resultados que debía conseguir la revolución. Los Niveladores Carlos buscó la manera de provocar una nueva guerra civil y el parlamento trató de desembarazarse del ejército y quedarse con las manos libres. Aunque el ejército tenía todo el poder de vencerlos nuevamente, sus jefes, Cromwell y su yerno Ireton, aborrecían la dictadura militar y dudaban acerca de cuál fuera el mejor medio de dar forma constitucional a la revolución. En 1647 ellos corrieron el riego de una amenaza de amotinamiento en el ejército porque los soldados razón sabían que los gobernantes anteriores no eran de fiar y temían que sus jefes malbarataran las reformas que habían esperado de la Revolución. Los Niveladores («levellers») Los Niveladores (levellers) Este movimiento estuvo relacionado con una fase específica de las guerras civiles que contribuyó a definir las finalidades del grupo en cuanto partido.
A fines de 1646 el éxito de la campaña de Cromwell contra Carlos I creó un triángulo político del que había de salir una solución de la Revolución.
El rey estaba derrotado pero no aniquilado.
El parlamento tenía por jefes a unos hombres interesados en la implantación del puritanismo y no en llevar a cabo un plan específico de reforma política. Los Niveladores
(«levellers») Entre 1647 y 1650 fue semejante a un partido político que tenía una idea clara de las aspiraciones políticas de la Revolución y un plan para remodelar la constitución siguiendo líneas liberales basados en creencias de políticas comunes.
Trazó claridad en las líneas divisoras entre el liberalismo de las clases económicas menos privilegiadas y el liberalismo más conservador de los acomodados. Apareció en el grupo conocido como los niveladores (levellers).
Según el punto de vista religioso, los niveladores figuraron entre los independientes, que favorecieron la tolerancia religiosa.
Se opusieron tanto al establecimiento de una forma presbiteriana de gobierno eclesiástico como al de una episcopal. Radicalismo Democrático Dichas discusiones ocuparon ideas generales –teológicas, religiosas y éticas- y de su aplicación al gobierno.
Pusieron al descubierto abusos.
Atacaron pros y contras de la tolerancia religiosa.
Por vagas o incoherentes que pudieran ser las ideas, se utilizaron para introducir guías inteligentes para la vida política de la masa de los hombres. Pertenecía esencialmente al reino académico o de la ciencia.
Contribuyó a un liberalismo más radical.
Convirtió el egoísmo en postulado de una filosofía social. PENSAMIENTO POLITICO Y LÓGICA DE HOBBES Por Cecilia Muñoz Radicales y comunistas Sólo en Harrington puede encontrarse una idea más definida de que la política depende de la distribución de la riqueza. En ninguna parte hay una percepción más clara del hecho de que el problema que tiene que resolver una sociedad democrática es el de la explotación económica.
Por arraigados que estos ideales políticos hayan estado en la fe religiosa, pocos escritores de la época estuvieron tan libres de la servidumbre de la religión institucional ni tan dispuestos a transmutar la doctrina en amor fraternal e ilustración. Gerrard Winstanley, único escritor importante del grupo de los cavadores, escribió un libro, Law of Freedom («Ley de libertad»), publicado en 1652 y dedicado a Cromwell, que era algo más que un folleto.; trazaba las líneas generales de una sociedad utópica como «programa del gobierno de la republica» con arreglo a las normas de justicia. LA «LAW OF FREEDOM» DE WINSTANLEY La distinción entre derecho consuetudinario y derecho natural fue una de las manzanas de la discordia entre Ireton y los representantes de los regimientos. El espíritu jurídico de Ireton se irritaba ante la falta de precisión de los que pretendían los niveladores.
Lo que hace que un derecho sea mío «real y civilmente es la ley». El nivelador sostenía que una ley injusta no es ley.
La filosofía de los niveladores se caracterizaba por la nueva forma que dio a las antiguas concepciones del derecho natural y del consentimiento. Realizó casi todos los pronunciamientos del grupo de los cavadores (diggers) o de «los verdaderos niveladores» como se hacían llamar.
Sus ideas generales parecen haber sido totalmente distintas de las sostenidas por el grupo nivelador.
Los cavadores pueden clasificarse como los iniciadores del comunismo utópico, ya que consideraban la reforma política como superficial a menos que pudiera reparar las desigualdades existentes del sistema económico.
El grupo de los cavadores puede considerarse como la primera expresión de una filosofía social proletaria. Gerrard Winstanley Las discusiones populares generadas en dichas guerras, fueron un aspecto muy significativo.
Señalaron la primera aparición de la opinión pública como factor importante en la vida política.
El volumen de las publicaciones fue gigantesco; con sentido amplio y filosófico. Guerras Civiles Inglesas
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