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ORA1

NCIIA/Epicenter student ambassadors Program http://epicenter.stanford.edu/student-ambassadors-program
by

Maria Romero

on 11 July 2013

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LA ENSEÑANZA CLÍNICA DEL DERECHO
DR. OSCAR ROMERO AQUINO
MISIÓN
Fortalecer como red los procesos de atención educativa a la población en condición Discapacidad de la localidad Rafael Uribe Uribe, garantizando derechos, igualdad de oportunidades, acceso, permanencia y promoción de niñas, niños y jóvenes”.
ESCUELA INCLUSIVA...
DESAFÍO...OPORTUNIDAD
Discapacidad cognitiva, Síndrome Down (leve).
Autismo (leve).
Discapacidad Motora. (hemiplejias, paraplejias e IMOC).
Discapacidad sensorial. (baja visión e hipoacusia).
¡GRACIAS!
La enseñanza clínica del Derecho emerge dentro del actual panorama educativo, como uno de los temas de total importancia para formar a los nuevos abogados que demanda la actual sociedad.

No solo supone un cambio de método, sino de la concepción misma del proceso de enseñanza-aprendizaje, de los roles que juegan el docente y el alumno, de la responsabilidad de las universidades como centros formativos.

El método clínico, se enfrenta y confronta con diversos aspectos de la enseñanza tradicional, desde la concepción que del Derecho se tiene, hasta las habilidades y competencias que se desean desarrollar en los alumnos.

Esta visión metodológica superadora de la enseñanza tradicional, cobra importancia dentro del foro educativo nacional, a raíz de la implementación del programa de la Licenciatura en Derecho del Centro de Investigación y Docencia Económica (CIDE), que tiene como principal atributo, la aplicación de una enseñanza clínica del Derecho.

Los esfuerzos del CIDE, no se han concretado solo, en este caso, a la reforma curricular de su programa, en el que se aplica como metodología, la enseñanza clínica, sino se ha propuesto la tarea de empezar a coordinar a nivel nacional, los esfuerzos que desde diversas instituciones tanto públicas como privadas, se han realizado en la materia; así, el 4 y 5 de octubre de 2007, se llevó́ a cabo en la UNAM, un seminario en el que se discutió́ el estado actual de la enseñanza clínica

El interés que la enseñanza clínica ha generado en nuestro país justifica el desarrollo del presente artículo, en el que se abordarán aspectos históricos, precisiones conceptuales, tipos de clínicas, teorías educativas y la finalidad e importancia de esta metodología en la transmisión de conocimientos jurídicos.
BREVE HISTORIA DE LA ENSEÑANZA CLÍNICA
Las primeras clínicas jurídicas en la Facultad de Derecho comenzaron en los Estados Unidos como programas individuales a finales del siglo XIX y principios del siglo XX, en muchos de estos programas los estudiantes trabajaban como voluntarios y no recibían unidades valorativas. La universidad de Pensilvania comenzó́ a incorporar trabajos de este tipo en 1893; la de Denver, casi diez años después, en 1904. Poco a poco varias universidades como Harvard en 1903, George Washington en 1914, Yale en 1915, Wisconsin en 1916, emprendieron programas de asistencia jurídica al público, pero estas eran independientes de las facultades de Derecho.

En los años treinta, varios escritores comenzaron a criticar la forma de enseñanza del Derecho en las facultades norteamericanas, “el método de casos”, de Christopher Columbus Langdell.

Uno de estos escritores críticos, fue Jerome Frank, que en su artículo Why Not a Clinical Lawyer School? (¿Porqué no una Escuela de Clínica Legal?), establece el origen de la enseñanza clínica como un movimiento cuestionador de los métodos de enseñanza tradicional. En esta obra:– Sostiene que las escuelas de Derecho podrían aprender mucho de las escuelas de medicina, en cuanto al uso de las clínicas gratuitas y dispensarios como ámbitos para desarrollar un método de enseñanza basado en la práctica de los estudiantes en la atención de los casos reales, en vez de destinar todo el tiempo al estudio de libros de casos.

– Cuestiona a Langdell, al sostener, que el único material disponible se encuentra en los libros de casos y las opiniones impresas de los jueces.

– Señala Frank en la línea de pensamiento del juez Holmes, que los alumnos, al estudiar en libros de casos, no estudian realmente casos. Su atención se restringe a las resoluciones judiciales. Pero aun las resoluciones judiciales no son la decisión del caso. Una decisión es un juicio especifico, o una orden o un decreto adoptado tras un juicio en el que se trata de pretensiones concretas entre litigantes concretos. Hay una multitud de factores que inciden al jurado a adoptar tal o cual veredicto o al juez a dictar una resolución, y son esos factores, no expresados en las sentencias, frecuentemente más importantes que el fundamento expresado en el fallo. El problema, se traduce en que muchos profesores restringen su atención al estudio de los fallos de las cortes y esto es una simplificación.

– En este sentido, las clínicas legales deben ser inspiradas en las clínicasmédicas, deben ser ámbitos en los que el trabajo jurídico se realice sin cargo y donde los profesores se dediquen exclusivamente a enseñar y trabajar en los casos sin participar en la práctica profesional. Así los estudiantes aprenderán a observar al lado humano de la administración de justicia, incluyendo entre otras cuestiones: a) Cómo el jurado decide el caso. b) El carácter incierto de los hechos del caso cuando ellos resultan controvertidos. c) Cómo los derechos usualmente se sostienen en la mala memoria, en los prejuicios y aun en el prejuicio de los testigos. d) Los efectos de la fatiga, la atención, la presiónpolítica, la corrupción, la pereza, la conciencia, la paciencia o la impaciencia. e) Los métodos usados en negociar contratos y resolver conflictos. f) Cómo un abogado intenta traducir los deseos del cliente (habitualmente mal expresados) en contratos, documentos o estatutos sociales.

– En definitiva, el estudiante debería entender que los derechos y las obligaciones son solamente aquello que algúndía puede ocurrir al final de una acción judicial. Las reglas legales del sustantive law no son más que uno de los muchos instrumentos a ser utilizados en esta especie de lucha que se desarrolla en la sala de audiencia del tribunal y que llamamos litigio.
Jerome Frank, partiendo de sendas concepciones realistas (Holmes) y pragmáticas (el derecho en acción)del Derecho, postula una nueva metodología, que pretende rescatar la esencia de la enseñanza jurídica en los Estados Unidos, que fue nublada por el “método de casos” de Langdell, que sustituyó el sistema de aprendiz, “en donde el estudiante leía derecho en la oficina de un abogado practicante. Diariamente veía lo que los tribunales y los abogados hacían, ante sus ojos, las teorías jurídicas sufrían pruebas constantes al estar sometidas a la práctica jurídica. Aunque no siempre articulará las diferencias entre la teoría y la práctica, las sentía”.
Así, en la década de los 60 y 70, empezó a crecer este sistema de educación, inspirado en Jerome Frank, en las facultades de Derecho de los Estados Unidos. La fundación Ford, con el programa Council on Legal Education for Professional Responsability (CLEPR), comenzó a financiar clínicas jurídicas en varias universidades, evidenciando un gran crecimiento de esta metodología educativa.
Es importante destacar que estas clínicas comenzaron como parte de un movimiento social, donde los profesores querían usar el Derecho como un instrumento de cambio social y representar a personas de bajos recursos.

El movimiento está creciendo en Estados Unidos, aunque todavía no se tiene el impacto que quisiera. En América Latina las clínicas se desarrollan en los setentas, impulsadas por el Proyecto sobre Derecho y Desarrollo (Law and Development Project), promovido por la fundación Ford y la Agencia para el Desarrollo Internacional de los Estados Unidos (AID), proyecto que no consiguió modificar el modelo tradicional de enseñanza.

En los últimos años, a partir de las década de los 90, surge un nuevo interés por las clínicas, sobre todo de interés público. Nuevos factores han contribuido a este resurgimiento académico entre los cuales destacan las crisis radicales vividas por los sistemas políticos de la región y la subsecuente reapreciación del sentido y funciones de un Estado de Derecho; la afectación a escala masiva de los derechos fundamentales con la consiguiente revalorización de la concepción de los derechos humanos, y la creciente complejidad de las sociedades latinoamericanas actuales.


En este orden de ideas, en 1995 se puso en marcha un proyecto piloto sobre las situaciones de las acciones de interés público en varios países de Sudamérica, coordinado por la Universidad Diego Portales. El proyecto piloto se desarrolló por un período de nueve meses y en él se realizó un relevamiento de las experiencias en la materia en Argentina, Chile, Colombia y Perú.
En diciembre de 1996 se estableció, con miras a una mayor permanencia, un programa en la materia –esta vez circunscrito a Argentina, Chile y Perú, básicamente, debido a una cuestión de recursos, cuyo eje central lo constituyó el establecimiento de una red de clínicas jurídicas de interés público en estos tres países a comienzos de 1997–. Ello sin perjuicio de que el programa incluyera también otras actividades, tales como las de investigación académica, las que, de cualquier modo, se han desarrollado en conexión con el trabajo de la red de clínicas.

Más adelante se han establecido clínicas de este tipo en Colombia y México, incorporándose a la red.
CONCEPTO Y TIPOS DE CLÍNICA LEGAL

Tratar de definir la enseñanza clínica, es objeto de múltiples discusiones por la diversidad de prácticas metodológicas, a las cuales se les aplica este término. Lo que ciertamente se puede afirmar, es que la clínica, es un método de enseñanza del Derecho, que tiene como insumo principal un “caso real o simulado”, que inicia al estudiante en la práctica profesional,
dilemas éticos, y la promoción de valores de justicia, imparcialidad y moralidad. La metodología por medio de la cual se cumplen estas metas es tan amplia como la creatividad intelectual del educador clínico lo permita: la tarea puede incluir algo tan simple como el modesto papel desempeñado por los estudiantes en el marco de una clase o algo tan complejo como la representación legal, supervisada, de personas involucradas en disputas legales reales, trabajo que en los Estados Unidos generalmente es conocido como trabajo con clientes reales: entre los dos extremos mencionados se encuentran muchos otros mecanismos pedagógicos: el ejercicio que implica desempeñar distintos roles o “papeles”, la simulación en pequeña o gran escala, las pasantías y los trabajos realizados bajo la supervisión de un profesional, etcétera. Cualquiera de estos mecanismos constituye un instrumento que permitirá a los estudiantes comprender su trabajo como abogados mediante la experiencia, a partir del supuesto de que la enseñanza del derecho de profesores, exclusivamente por medio de clases y lecturas es como aprender a manejar meramente con la ayuda del manual de instrucciones del automóvil.

En este sentido, “El método clínico es un método de enseñanza-aprendizaje cuyo objetivo es integrar el aprendizaje doctrinal y teórico, las destrezas de análisis, comunicación y persuasión al manejo de situaciones conflictivas que pueden ser resueltas por un abogado”.
Desde un punto de vista operacional, la clínica funciona como un despacho jurídico, los estudiantes están sujetos a los parámetros de la práctica legal, que se aplican a los abogados que cuentan con título. Sus características generales son:

– Los estudiantes que participan en clínicas legales, lo hacen en los años más avanzados de sus estudios.
– Los alumnos, aprenden la doctrina, habilidades, y las cuestiones éticas de la práctica legal que necesitan para desempeñar sus tareas.
– El trabajo de los estudiantes es supervisado por uno o varios profesores o abogados supervisores, independientemente de que los estudiantes representen o no a los clientes en los tribunales.
– El curso clínico, debe formar parte del programa curricular de la escuela, al menos como una materia optativa.
– En un escenario ideal, los estudiantes reciben créditos curriculares por la materia, no solamente por su participación y desempeño en el curso clínico (componente de clase), sino por su trabajo en la clínica (componente práctico).
– La clínica ofrece sus servicios a sus clientes, sin cobrar por ello.

De acuerdo a la definición anterior, podemos identificar tres tipos de clínicas:

A) SIMULACIÓN

Dentro de este rubro se usan casos previamente elaborados para enseñar varias destrezas como: la manera de entrevistar, aconsejar, negociar, interrogar, hablar en público, elaborar argumentos, cómo analizar, planificar o investigar un caso, utilizan por lo general un libro de texto en el que se describe cómo hacer algo. El estudiante aprende: leyendo cómo hacer algo, observando a alguien hacerlo, o simplemente haciendo, se- guido de una crítica constrictiva por parte del supervisor. Usualmente, la clase tiene un aproximado de 25 alumnos a fin de poder llevar a cabo la supervisión de manera adecuada.

Las prácticas forenses que se incluyen en algunos planes de estudio, pueden encuadrar en este tipo de clínicas.

B) PASANTÍA

En las pasantías los estudiantes trabajan en un bufete y hacen el trabajo de los abogados, supervisados por éstos, quienes les sirven de tutores. Ésta es una asignatura para los estudiantes. Dicha experiencia también ayuda al estudiante a establecer contacto con un lugar donde quizás le gustaría trabajar, a la vez que observa el trabajo de los abogados. Varía mucho la forma en la que las facultades de Derecho administran este programa. Algunos organizan seminarios que acompañan el trabajo de los alumnos; los seminarios pueden ser sobre las destrezas, sobre el papel del abogado en la sociedad; o bien, ayudarle al estudiante a reflexionarsobre el trabajo que se hace en la oficina. Otros hacen que los alumnos lleven diarios o memorias de su trabajo, y esto ayuda a la reflexión. Lo normal es que alguien de la facultad se responsabilice del estudiante, asegurándose en coordinación con el supervisor del bufete, de que el pasante cumpla el horario, lleve una adecuada supervisión, reciba críticas de su trabajo, tenga una buena experiencia, etcétera.

También bajo este esquema, se incorporan las pasantías que los alum- nos, pueden llevar acabo en las organizaciones no gubernamentales (ONG’s) o el servicio social que es obligatorio, conforme a nuestra legislación educativa, lamentablemente, no tiene la supervisión necesaria por parte de la institución, ni forma adecuadamente al estudiante, ya que en lugar de proporcionar al estudiante la formación y el contacto práctico-jurídico que oriente su vocación, lo reduce a un asistente de oficina, encargado de fotocopiar, sellar, ordenar documentos, etcétera.

C) CLÍNICAS JURÍDICAS

Bajo este rubro, debemos identificar a una oficina de asistencia legal a la comunidad de bajos ingresos localizada en la Facultad de Derecho, en la cual los estudiantes asumen el rol de abogados supervisados por profesores-abogados. Bajo este esquema se enseña a los estudiantes a ser abogados reflexivos, se trasmite una ética profesional, se enfrenta al estudiante a su papel de litigante y tiene la responsabilidad del caso. Entrevistan, aconsejan, negocian y elaboran las demandas y otros escritos requeridos, también argumentan los casos frente a los tribunales. Trabajan con casos y con clientes reales.
En ocasiones estos despachos pueden tener su sede dentro de la universidad o en ocasiones fuera de ella. Pueden elegir cierto tipo de casos atendiendo a la materia, o pueden solo representar a cierto tipo de clientes.

Su ventaja radica en que el estudiante comienza a conocer y manejar los procesos multidimensionales de la actividad profesional, recibiendo una formación profesional coherente con un entorno y prestando un servicio a la comunidad, que puede fortalecer su responsabilidad y compromiso social.

La clasificación señalada, sólo es un intento de agrupar para fines didácticos, la diversidad de prácticas que bajo el rubro de enseñanza clínica, se han identificado como metodologías activas de aprendizaje. Diversidad que se ha desarrollado gracias al desconocimiento de esta metodología, que lleva incluso a considerar a algunos profesores, que el solo hecho de ejemplificar un tema con un caso, es aplicar la enseñanza clínica.

La teoría del aprendizaje empírico de David KolbLa metodología clínica, tiene sustento pedagógico en la teoría del aprendizaje empírico de David Kold, creada en 1984, la que sustenta:

Sobre la base de esta teoría, el aprendizaje óptimo, se da siempre atendiendo a esta secuencia y va de la experiencia a la reflexión y no de la reflexión a la experiencia. Lo que proporciona una ruta crítica al docente, iniciar con la experiencia, dirigirse a la reflexión y la teoría para desarrollar técnicas aplicables para un encuentro posterior con la experiencia inicial o similar. Después el profesor puede proporcionar a sus estudiantes una segunda experiencia para reafirmar el conocimiento. Esta teoría educativa, proporciona una manera útil de ligar la educación clínica con la enseñanza, pues al partir del análisis de casos, de la experiencia del estudiante con casos reales o simulados, se inicia la secuencia que se secunda con la reflexión de los mismos a través de la aplicación de conocimientos teóricos. Se parte de hechos que experimenta el estudiante a través del caso real o simulado, considerando en su reflexión, en el análisis del caso, tanto la doctrina o teoría a la luz de la cual se realizarán las generalizaciones pertinentes para la comprensión del caso. Análisis que podrán aplicarse nuevamente al estudio de otros casos, permitiendo al alumno perfeccionar ciertos conocimientos, habilidades y competencias.

LA IMPORTANCIA DE LA ENSEÑANZA CLÍNICA

La visión positivista, enciclopedista y formalista del Derecho, ha traído como consecuencia el fracaso de la educación tradicional en la formación del abogado, esto se explica por varias razones, que justifican a la vez la importancia de la educación clínica en la actualidad.
Este fracaso puede ser explicado por los siguientes factores:

– “La educación tradicional ha cristalizado el contenido del Derecho, convirtiéndolo en contenidos fijos, inmutables, que requieren ser memorizados, sin tomar en cuenta que los contenidos del Derecho son variables y se desactualizan y actualizan constantemente, además de ser indeterminados, lo que lleva a considerar que las normas son susceptibles de articulaciones e interpretaciones distintas y dan lugar a una diversidad de opiniones jurisprudenciales y doctrinarias, imposibles de memorizar, dado su dinamismo social. Más que la memorización, lo importante es enseñar al abogado a desarrollar criterios para seleccionar el material legal conveniente, de acuerdo con la conveniencia específica del interés que pretende defender.

– La cristalización del Derecho, pierde de vista que la materia jurídica – normas, sentencias, doctrinas– es el resultado final de un proceso en el que se debaten alternativas, opciones y preferencias. En este sentido, la educación clínica subraya la conveniencia de entender el proceso, en lugar de quedarse únicamente con el resultado final.
– “El Derecho consiste en la solución de problemas, que implica trabajar con narraciones de hechos, calificar jurídicamente esos hechos, imaginar escenarios posibles, y decidir líneas de acción a partir de resultados buscados. El tipo de destreza que caracteriza el ejercicio de la profesión de abogado es centralmente prospectiva: se trata de decidir, a partir de ciertos datos –los hechos conocidos, las pruebas con las que recuenta, el material jurídico a disposición– cuál es el mejor curso de acción para lograr determinados objetivos plausibles [...] La recepción pasiva de información predigerida pareciera situarse en las antípodas de esas necesidades. La enseñanza del Derecho requiere desarrollar criterios para la toma estratégica de decisiones, en la que prime el análisis de los medios a disposición para lograr ciertos fines. La escasez de recursos –como el tiempo y los recursos materiales– y la existencia de líneas de acción distintas –y en muchos casos incompatibles– para lograr los mismos fines, requiere generalmente el desarrollo de criterios de comparación entre esas distintas líneas de acción, para seleccionar la que se considera más adecuada.

– ”La práctica jurídica no es una actividad esencialmente bibliográfica o de especulación teórica, sino que se informa de problemas reales, y requiere la interacción con actores e instituciones”.

LA IMPORTANCIA DE LA ENSEÑANZA CLÍNICA

La visión positivista, enciclopedista y formalista del Derecho, ha traído como consecuencia el fracaso de la educación tradicional en la formación del abogado, esto se explica por varias razones, que justifican a la vez la importancia de la educación clínica en la actualidad.
Este fracaso puede ser explicado por los siguientes factores:

– “La educación tradicional ha cristalizado el contenido del Derecho, convirtiéndolo en contenidos fijos, inmutables, que requieren ser memorizados, sin tomar en cuenta que los contenidos del Derecho son variables y se desactualizan y actualizan constantemente, además de ser indeterminados, lo que lleva a considerar que las normas son susceptibles de articulaciones e interpretaciones distintas y dan lugar a una diversidad de opiniones jurisprudenciales y doctrinarias, imposibles de memorizar, dado su dinamismo social. Más que la memorización, lo importante es enseñar al abogado a desarrollar criterios para seleccionar el material legal conveniente, de acuerdo con la conveniencia específica del interés que pretende defender.
– La cristalización del Derecho, pierde de vista que la materia jurídica – normas, sentencias, doctrinas– es el resultado final de un proceso en el que se debaten alternativas, opciones y preferencias. En este sentido, la educación clínica subraya la conveniencia de entender el proceso, en lugar de quedarse únicamente con el resultado final.
– “El Derecho consiste en la solución de problemas, que implica trabajar con narraciones de hechos, calificar jurídicamente esos hechos, imaginar escenarios posibles, y decidir líneas de acción a partir de resultados buscados. El tipo de destreza que caracteriza el ejercicio de la profesión de abogado es centralmente prospectiva: se trata de decidir, a partir de ciertos datos –los hechos conocidos, las pruebas con las que recuenta, el material jurídico a disposición– cuál es el mejor curso de acción para lograr determinados objetivos plausibles [...] La recepción pasiva de información predigerida pareciera situarse en las antípodas de esas necesidades. La enseñanza del Derecho requiere desarrollar criterios para la toma estratégica de decisiones, en la que prime el análisis de los medios a disposición para lograr ciertos fines. La escasez de recursos –como el tiempo y los recursos materiales– y la existencia de líneas de acción distintas –y en muchos casos incompatibles– para lograr los mismos fines, requiere generalmente el desarrollo de criterios de comparación entre esas distintas líneas de acción, para seleccionar la que se considera más adecuada.

– ”La práctica jurídica no es una actividad esencialmente bibliográfica o de especulación teórica, sino que se informa de problemas reales, y requiere la interacción con actores e instituciones”.
Frente a estas críticas, el modelo de la enseñanza clínica se centra en la formación de un estudiante, que asuma el papel de abogado y aprenda a tomar decisiones frente a casos concretos, basadas en la ética profesional. Propuesta que se traduce en:
a) “Desarrolla en el alumno su ‘habilidad de formulación de la teoría del caso’ que articula tanto aspectos teóricos y prácticos, e implica un análisis adecuado en la investigación y narración de hechos, investigación del Derecho sustantivo y procesal aplicable al caso, evaluación y desarrollo de aspectos probatorios, y consideración de la puesta en práctica de las decisiones adoptadas”.
b) Desarrolla habilidades y competencias necesarias para “el trato con el cliente”, que ChiristianCourtis considera son:

la entrevista, el manejo de información personal, aspectos de ética profesional tales como la confidencialidad, los conflictos de interés, la posible tensión entre la legalidad e interés del cliente, la actitud a adoptar frente a la mentira, el ocultamiento u omisión de información, etcétera, las brechas del lenguaje entre el profesional y el cliente, la explicación de las consecuencias y los beneficios y riesgos posibles de cada curso de acción, el respeto de la voluntad del cliente.
c) El desarrollo por parte del alumno de destrezas prácticas vinculadas con “el manejo del cliente”: el alumno a cargo del caso debe organizar y actualizar el expediente, redactar escritos, presentarlos ante los tribunales o los órganos administrativos donde tramite la cuestión, concurrir a audiencias, llevar la agenda del caso, documentar los distintos pasos procesales y los resultados obtenidos, comunicarse con el cliente para solicitarle documentación, su forma o su comparecencia, entrenar testigos, etcétera.

El desarrollo de estas habilidades y destrezas, justifica de sobra la implementación de la enseñanza clínica dentro de las instituciones es- colares, ya sea como un complemento de la enseñanza tradicional, o como eje metodológico de un cambio curricular.
FINALIDADES DE LA ENSEÑANZA CLÍNICA

No existe un consenso acerca de cuál es el objetivo principal de la enseñanza clínica, aunque la opinión predominante señala el proveer al estudiante de técnicas de análisis y destrezas profesionales que sirvan de medio para aprender de su propia experiencia.
De esta forma, centrado en un modelo activo de enseñanza, de aprendizaje significativo, constructivista, la actuación del alumno es el centro de atención, teniendo el proceso pedagógico como fin explícito, un metodo que le permita al alumno analizar y reflexionar sobre su actuación y corregir sus errores, con base en la experiencia proporcionada por los casos reales o simulados, en los cuales él puede interactuar con clientes reales.
La metodología clínica, en este orden de ideas, tiene que desarrollar habilidades y destrezas, pero también nuevas técnicas de análisis que le permitan al estudiante encarar los desafíos que la actual sociedad plantea. Así, de acuerdo con Amsterdam, las facultades de Derecho norteamericanas sólo han instruido a sus estudiantes en el empleo de tres técnicas de análisis:
a) Lectura e interpretación de los precedentes judiciales. b) Análisis doctrinario de los casos y su aplicación. c) Pensamiento lógico.
Técnicas que no han sido complementadas, con:

a) Razonamiento fin-medio: es el proceso por el cual se parte de una situación de hecho que presenta un problema o una oportunidad y se imagina de qué manera el problema puede ser resuelto o la oportunidad aprovechada. Primero se trazan como en un lienzo todos los posibles fines u objetivos por alcanzar y desde ellos se proyectan todos los posibles caminos que deben recorrer para alcanzar tales metas. Ello incluye a estimación de la probabilidad de éxito de determinados medios, un camino dialéctico entre medios y los fines, e ir imaginando a cada paso qué nuevo paso debe darse.
b) Formulación de hipótesis y testeo en la búsqueda de información: este método tiene por objeto obtener la información necesaria para adoptar decisiones. En muchas ocasiones, a fin de contar con elementos para una decisión, se comienza a recopilar cada pieza de información aun cuando su relevancia sea remota. Formular hipótesis acerca de qué tipo de información es realmente importante, es una precondición para un relevamiento eficiente de la información. El problema es que esa hipótesis debe ser formulada necesariamente antes de obtener la información que podría generar alternativas y quizá mejores hipótesis. Existen modelos de razonamiento que en este tipo de situaciones ayudan a seleccionar mejores hipótesis iniciales, con el propósito de guiar en la recopilación de información para un caso o para adoptar una decisión; y al mismo tiempo posibilitan testear, modificar o aclarar la hipótesis progresiva- mente, a medida que se adquiere mayor información adicional.
c) Adopción de decisiones en situaciones que implican diferentes y usualmente inciertos grados de riesgos: se trata de situaciones en las que se presentan diferentes líneas de acción, a cada una de las cuales les corresponden probables consecuencias legales [...] al no poder establecer claramente la consecuencia jurídica de cada curso de acción, el riesgo de una u otra vía no puede ser plenamente evaluado. Es necesario entonces realizar análisis comparativos de riesgo de una y otra potencial consecuencia jurídica y del grado de incertidumbre sobre las posibles consecuencias legales que corresponde a uno u otro curso de acción.
Un reporte de la Asociación de Facultades de Derecho Norteamericanas, identificó nueve metas de la educación clínica. Éstas son:
1) Desarrollar métodos de planificación y análisis para enfrentar situaciones no estructuradas.
2) Enseñar destrezas al abogado, tales como entrevistar, asesorar, e investigar hechos.
3) Enseñar cómo aprender de la experiencia.
4) Enseñar la ética profesional
5) Exponer a los estudiantes a las exigencias y los métodos que implica desempeñar el rol de abogado
6) Dar oportunidades para la colaboración
7) Comunicar la obligación del abogado de atender a los clientes y el impacto del sistema jurídico en las personas de bajos recursos
económicos.
8) Dar oportunidades para examinar el impacto de la doctrina en la vida real y tener un laboratorio en el que los estudiantes puedan estudiar un área del Derecho.
9) Criticar las capacidades y limitaciones de abogados y del sistema legal.

Las finalidades pueden ser diversas; sin embargo, la más significativa es hacer que el alumno aprenda de su experiencia y de la reflexión de sus actos jurídicos, con miras a desarrollarse dentro de la práctica profesional bajo los parámetros de eficiencia y compromiso social. Binomio complejo que requiere de una ardua labor institucional, académica y docente.
LAS NUEVAS TAREAS EDUCATIVAS EN LA CLÍNICA

Dentro de las clínicas, los roles del profesor y el estudiante se redimensionan y cambian, en relación al contexto de la enseñanza tradicional, así el profesor se desempeña como un supervisor de un estudiante reflexivo, analítico, que en un estadio óptimo de la clínica, es el encargado de elaborar la teoría del caso bajo la inspección y orientación de su profesor.
Así, el estudiante enfrenta el problema ocupando un rol. Tiene la responsabilidad de adoptar la decisión para resolver el problema, por lo que debe identificar el problema; analizarlo; considerar, formular y evaluar posibles respuestas; planear un curso de acción y ejecutarlo, bajo la estricta supervisión del profesor, es decir, debe elaborar la llamada “Teoría del caso”.
La supervisión se materializa como un diálogo que gira en torno a la actividad del estudiante en el caso, el docente, elige la forma y el tono en el cual entablará este diálogo.
La labor de supervisión tiene las características siguientes:
– Se debe preparar una agenda de temas a discutir sobre la base de los casos.
– La supervisión implica a su vez por parte del docente una autoevaluación ética, crítica y rigurosa.
– El profesor debe revelar a los estudiantes su concepción de supervisión.
– Debe participar en diversos tipos de diálogo, ya sea dirigiendo u orientando, o bien estimulando el desarrollo de las interpretaciones de los estudiantes.
– La supervisión se realiza sobre el conocimiento que el estudiante va construyendo sobre la base de la experiencia que tiene éste con el caso.
– En la situación de casos y clientes reales, la supervisión se mediatiza, pues el alumno debe adquirir un compromiso con los intereses del cliente.
– La supervisión requiere analizar y considerar los aspectos políticos, económicos, culturales y sociales del caso.
LAS CLÍNICAS LEGALES DE INTERÉS PÚBLICO

La educación clínica no sólo comprende o trabaja sobre contenidos de Derecho Privado o Público, recientemente, a partir de la década de los noventa, se han abordado temas sociales vinculados a la defensa de sectores desprotegidos, donde se enfrentan intereses colectivos con privados. Con lo que la clínica regresa a su finalidad esencial: acercarse a los sectores y grupos sociales desprotegidos. Así, surgenLas clínicas legales de interés público, que pueden concebirse como un ámbito de trabajo jurídico tendiente a garantizar la vigencia de algunos derechos y el acceso a la justicia de determinados sectores de la población y, al mismo tiempo, como un espacio de docencia destinado a la preparación de los estudiantes para la práctica profesional de la abogacía.
Su finalidad radica en sensibilizar al estudiante no sólo con el contenido “práctico-profesionalizante” del Derecho, sino con los contenidos de carácter social. No sólo formar para atender a un cliente en una controversia de Derecho Privado, sino formar para atender también a casos de trascendencia social, que refleje el compromiso social, los ideales de justicia del Derecho.

Enseñar y formar al abogado en relación con una realidad diversa y compleja, donde no sólo el abogado se desempeña como defensor de sectores privilegiados, sino como defensor de intereses sociales justos.
Las clínicas de interés público en América latina se han empezado a desarrollar en la década de los 90, conformándose una red que actualmente incluye a diversas instituciones tanto públicas como privadas de diversos países. En Argentina (Universidad Nacional de Tucumán), Perú (Universidad de San Antonio Abad, en Cusco), así como algunas clínicas precursoras en Colombia (Universidad del Rosario), Ecuador (Universidad de San Francisco de Quito) y México (Instituto Tecnológico Autónomo de México, ITAM). Existen además prospectos para una pronta creación de instituciones similares adicionales en varios de estos países, que ya se encuentran trabajando con la red. Entre ellas se encuentran el CIDE y la Universidad Iberoamericana en México, la Universidad de los Andes en Colombia y la Universidad Nacional de Córdoba (en Argentina), en convenio con el Centro de Derechos Humanos y Medio Ambiente.
Aunado a la red, los encuentros y foros internacionales han fungido como otro factor de desarrollo de las clínicas de interés público permitiendo identificar algunos de los problemas jurídicos tratados por las clínicas a partir de la defensa de casos concretos:
Aunado a la red, los encuentros y foros internacionales han fungido como otro factor de desarrollo de las clínicas de interés público permitiendo identificar algunos de los problemas jurídicos tratados por las clínicas a partir de la defensa de casos concretos:
– Acción de amparo en defensa del derecho a la salud, por la decisión del Estado argentino de no continuar la producción de vacuna contra la fiebre hemorrágica argentina o “mal de los rastrojos” (UBA/CEIS, Argentina).
– Problemas de desposeimiento y división de tierras indígenas en el sur argentino (Universidad de Palermo).
– Conflicto por instalación de industria pesada y contaminante en áreas ecológicamente protegidas (Universidad Católica del Perú).
– Que exista la posibilidad de usar los instrumentos internacionales de protección de los derechos humanos.
– Que exista un compromiso institucional con las defensas asumidas.
– Que el caso sea plausible, en el sentido de que pueda concebirse como un caso “jurídico” y que su tramitación judicial tenga cierta viabilidad.
LA ENSEÑANZA CLÍNICA EN MÉXICO

La enseñanza clínica en México, no presenta un panorama alentador, el interés sobre esta metodología, es de reciente data. Hay un gran desconocimiento sobre la clínica como metodología de enseñanza, la diversidad de prácticas que se han agrupado, bajo este rubro han creado una confusión mayor.
No obstante, la reciente ola de reforma curricular en las universidades públicas, que se efectúo en el período comprendido entre 1993 y 200428, la implementación de la enseñanza clínica no fue motivo de preocupación, pues simplemente, dichas instituciones se concretaron en la actualización de contenidos, traducida en incorporación de nuevas materias como derecho ambiental, derecho de las telecomunicaciones, derechos de los tratados, etcétera, dejando de lado el perfeccionamiento de sus rudimentarias prácticas forenses como expresión de esta metodología educativa.
Así, es un hecho que las instituciones y universidades públicas y privadas de educación superior, identifican a la clínica con las prácticas forenses que se encuentran integradas en sus programas de estudios, algunas otras, cuentan con despachos jurídicos de atención a la comunidad, tal es el caso de la UNAM y la Universidad de Colima y la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco. Otras más no incluyen a las clínicas dentro de los créditos curriculares, o simplemente no cuentan con algún tipo de clínica.
Dentro de los esfuerzos más significativos en la materia, encontramos la reforma curricular que el CIDE ha elaborado, cuya principal novedad no radica en la interdisciplinariedad que busca al integrar materias como economía, políticas públicas, etcétera, es decir, en su malla curricular, sino en la metodología clínica que aplica en la formación de sus estudiantes.
Así, bajo el liderazgo de la doctora Blanca Heredia, entonces secretaria académica del CIDE, y con el financiamiento de la Fundación Hewlett de los Estados Unidos, se inició el proyecto de una Licenciatura en Derecho, con un acercamiento pedagógico innovador, cuyo objetivo de largo alcance consiste en contribuir a la construcción y consolidación del Estado de Derecho en México, a través de la generación de un modelo y filosofía de educación legal, que impacte en el fortalecimiento de la formación de los profesionales y operadores del Derecho en México. Dicho proyecto fue enmarcado bajo el nombre de “Programa para la Reforma a la Enseñanza del Derecho (PRENDE)”.

En una segunda fase, se capacitó a los docentes y se preparó un Manual para La Preparación de Materiales Docentes, que partió de una definición del perfil del egresado de Derecho del CIDE.
La UNAM, por su parte, ha tratado de perfeccionar la incorporación de esta metodología a su nuevo plan de estudios, pues como sabemos, la UNAM cuenta desde hace años con un despacho jurídico, así como prácticas forenses en diversas materias, administrativo, civil, penal, fiscal, etcétera. Sin embargo, no ha tenido el mismo impacto educativo que el programa de la licenciatura en Derecho del CIDE.Finalmente, y como propuesta del autor, el servicio social obligatorio por disposición legal para los estudiantes, es considerado como un tipo de clínica, identificado con la pasantía, por el contacto que el estudiante debe tener con la realidad.
El servicio social que todo estudiante de Derecho debe cursar para obtener el título de licenciado en Derecho, es una oportunidad para que las instituciones de educación superior empiecen a trabajar con la enseñanza clínica. Por ser un referente común y obligatorio.
El papel que las universidades deben realizar en este tema, es llevar un adecuado control del estudiante durante la prestación de su servicio, no sólo en cuanto a forma, es decir, que cumpla un horario o que simplemente lo inscriba atendiendo a los procedimientos escolares internos, sino que designe a un profesor o supervisor, que efectué revisiones periódicas sobre las labores que el estudiante desempeña en el lugar que ha elegido para prestar el servicio (institución educativa, administración pública, juzgados, tribunales, agencias del ministerio público, etc.). Labor nada sencilla y que requiere un compromiso mayor por parte de la universidad o institución, para evitar que el estudiante se desempeñe como asistente de oficina y efectivamente realice labores vinculadas con la práctica profesional, labor de supervisión ardua, pero no imposible.
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