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Miguel de Unamuno: vida y obra

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Javier Benitez Láinez

on 15 October 2015

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Transcript of Miguel de Unamuno: vida y obra

Análisis de San Manuel Bueno, mártir
Miguel de Unamuno:
vida y obra

Vida y Personalidad
Miguel de Unamuno (1864-1936)
Estilo
Obra
La obra de Miguel de Unamuno
Nacido en Bilbao en 1864, Miguel de Unamuno es una de las personalidades más destacadas de la literatura española del siglo XX. Estudió Filosofía y Letras en Madrid, y después de varios intentos ganó en 1891 la cátedra de Griego en la Universidad de Salamanca, donde vivó casi toda su vida. En 1901 fue elegido rector de esa Universidad.
La formación académica intelectual de Unamuno tiene como base una amplísima cultura antigua y moderna, filológica, literaria y filosófica. Fue un gran crítico de los distintos regímenes políticos en los que vivó y como consecuencia de su oposición a la dictadura del general Primo de Rivera fue desterrado (1924 - 1930) y se marchó primero a Fuerteventura y luego a Francia. Tras la caída del general vuelve triunfalmente a España y fue diputado durante la República. Ante las fuerzas de Franco su actitud inicial fue cambiante. Sin embargo su postura definitiva frente al conflicto (con la famosa frase: "Venceréis pero no convenceréis") le valió ser destituido y confinado en su domicilio, donde murió el último día de 1936.
Unamuno fue siempre un hombre inquieto y rebelde, paradójico y contradictorio, ferozmente individualista, siempre rindiendo culto a su propia personalidad. Luchador contra todo, en guerra consigo mismo, en continua tensión, no encontró nunca la paz, acosado de dudas religiosas y existenciales. Su vida estuvo presidida por una intensa actividad intelectual, de incesante lucha consigo mismo.

En cuanto a su ideología, Unamuno fue militante del PSOE y manifestaba ideas socialistas en su juventud. Sin embargo con el paso del tiempo fue perdiendo la fe y abandonó su militancia política.
Unamuno tiene un estilo que refleja con gran perfección los rasgos de su personalidad. Es sobrio y al mismo tiempo vivo y expresivo, despegado de viejas retóricas. Propone un estilo desnudo, frente a los estilistas que lo visten de galas. Pone en circulación muchos términos populares. Él mismo escribió que "quería sacar a ras de lengua escrita voces de la lengua corrientemente hablada, desentonar y desentrañar palabras que chorrean vida según corren frescas y rozagantes de boca en oído y de oído en boca de los buenos lugareños de Castilla y León".

Juega con el idioma, inventa términos nuevos, desentierra el primitivo significado etimológico de las palabras. Además busca la densidad de ideas, la intensidad emotiva, la exactitud de sus descripciones, no la elegancia. Su lucha interna se aprecia en su gusto por paradojas, antítesis, exclamaciones.
Practicó todos los géneros. Sus cualidades como poeta fueron infravaloradas durante mucho tiempo, aunque en la actualidad se le tiene por uno de los grandes líricos del siglo XX. Es una poesía que se caracteriza por su gran riqueza de pensamiento; los principales libros son: Poesías (1907), Rosario de sonetos líricos (1911), El Cristo de Velázquez(1920), Romancero del destierro (1928) y el Cancionero póstumo, Diario poético que fue publicado en 1953 y recoge poesías escritas entre 1928 y 1936.
También es autor de importantes novelas. Figura Unamuno entre los más decididos renovadores de la novela a principios de siglo que a él le servía como cauce adecuado para la expresión de los conflictos existenciales.
Su primera novela fue
Paz en la guerra
(1897) , una novela histórica sobre la última guerra carlista. Con
Niebla
(1914) inicia lo que él denominó nivolas: frente a la novela tradicional presenta nuestro autor el enfrentamiento de las almas, de las pasiones humanas, sin paisajes, ambientes ni costumbres. Niebla plantea el problema de la existencia y la personalidad. El protagonista, Augusto Pérez, se rebela contra el propio Unamuno, porque se da cuenta de que no es más que un ser de ficción, manejado al capricho del autor, y le recuerda que también él, Unamuno, como ser humano, depende del capricho de Dios. En 1917 publicaría
Abel Sánchez
y en 1921
La tía Tula
. Su obra maestra llegaría en 1931,
San Manuel Bueno, mártir
.
Escribió también numerosos libros de ensayo:

En torno al casticismo

(1902),

Vida de Don Quijote y Sancho

(1905),

Por tierras de Portugal y España

(1911),

Andanzas y visiones españolas
(1922),

Del Sentimiento trágico de la vida

(1922).
Las obras dramáticas más importantes:

Fedra

(1910),

El otro

(1926) y

El hermano Juan

(1934). Son el intento de un teatro de ideas que resulta excesivamente esquemático y falto de acción dramática.
El Unamuno novelista hunde sus raíces en el ideólogo y en el poeta. A estos debe su fuerza principal. Como dice Torrente Ballester, para enjuiciar y valorar al escritor lo hemos de hacer fijándonos en su biografía. Sus libros son su testamento más veraz.

En toda la obra de Unamuno hemos podido ver junto a la reiteración de ciertos temas una variedad de enfoques y de modos de ejecución. En cuanto a significados y significación última podríamos dividir su obra en cuatro grandes grupos:
Uno
Dos
Tres
Cuatro
narraciones grotescas y tragicómicas, donde Unamuno alecciona y moraliza. Presenta la precariedad y contingencia de la vida humana: Niebla
historias de pasión, muy románticas en esencia, pero tristes, pesimistas y desoladoras: Abel Sánchez
novelas de la voluntad creadora, de la imposición
del querer ser o ser ultimo frente y contra el yo
dado e mundo real: La tía Tula
buceos novelescos en la personalidad íntima: San Manuel Bueno, mártir
San Manuel Bueno, mártir



Seis años antes de su muerte escribió tres novelas cortas, de las que al menos tienen rango de obra maestra San Manuel Bueno, mártir. Esta novela es la más honda y representativa, a la vez que es la más perfecta estéticamente. En esta obra se acerca a los personajes con cariño y una tímida ternura, llegando a lo hondo del alma de los mismos.



Sólo destaca tres personajes: Ángela Carballino, la narradora de la historia y hermana de Lázaro, Lázaro, descreído y progresista al comienzo y ferviente feligrés de Dº Manuel después y finalmente el tercer personaje es el propio Dº Manuel, el cura del pueblo con aureola de santo.



Unamuno hace vivir al cura. Le infunde vida, hace que nos sea una persona de carne y hueso y cuando ya lo tiene en pie, erige al antagonista, Lázaro. Este es un hombre rico, descreído. Con él Dº Manuel no utiliza su poder de captación para convertirlo, pues Lázaro se defiende, ataca y descubre la verdad: Dº Manuel vive en la duda y en ella muere. El triunfo del cura es alimentar la fe íntima del pueblo y llevar a Lázaro a la duda.



En la frase "murieron creyendo no creer lo que más nos interesa, pero sin creer creerlo, creyéndolo en una desolación activa y resignada", tenemos el problema de Unamuno en su última raíz. Tanto Dº Manuel como Unamuno son conciencias dudosas. Pero, ¿es posible sostener la equidistancia entre la fe y la negación durante toda una vida? Parece que no y quizá sin saberlo Dº Manuel extremaba y falseaba su propia incredulidad ante Lázaro, como su fe ante el resto del pueblo.



Unamuno quiso despertar, sacudir, inquietar a los demás y siendo dudoso de si mismo expuso su verdad en el San Manuel Bueno, mártir de una forma imperecedera. Como dice Fco. F. Turienza esta novela es el modelo de historia íntima plena: Unamuno nos pinta el drama íntimo, verdadero del párroco. Está construida sobre dos ejes - el de la realidad y el de la ficción. La ficción es el alma de esta novela - es el aparente engaño del párroco. Los dos ejes estructurales se desarrollan a lo largo y a lo profundo. Hacia lo largo en el tiempo y hacia lo profundo en el espacio.



La novela no está situada en un escenario real, sino, según una leyenda, en una villa sumergida en el fondo del lago a cuyas orillas viven los hombres en el reino de la historia. Así nos dice donde hay que buscar la realidad de la realidad.



La realidad -la novela - se constituye sobre un plano legendario, en una ficción de realidad. Dentro de esta villa sumergida se rememora a su vez la villa sumergida Valverde de Lucerna. Así el párroco tiene también una villa sumergida. que es su infancia, cuyo eco es la voz de Blasillo.



El párroco actúa movido por esa fe de su infancia, desaparecida para el mundo. Aparece la idea de que actuamos, de que nuestra vida consciente se apoya en lo que fuimos y lo que fueron los que han sido.



D.Manuel no puede recuperar la fe de su infancia pero admira la fe de Ángela y del pueblo y en vez de sentir frustración o resentimiento construye esta fe en el centro de su vida, como si la tuviera. Esta fe tiene un intrínseco valor de sentido, pues sólo ella es capaz de dar valor y orientación a la vida humana, tanto como fe verdadera, como anhelada.



No podemos hablar de un ateismo radical, sino de una teórica y vital disposición en favor de la fe. El párroco no cree, pero quiere creer y actúa instalándose una fe deseada. Este juego santísimo del párroco es lo que le da el atractivo al cura. El elemento dinámico de la novela es este desacuerdo del párroco con su ateismo situacional. Es la lucha o agonía de un hombre caído en ateismo por salir de él.



Esto lo vemos bien en la escena de la muerte de Dº Manuel - instala y congrega al pueblo en torno a él, para morirse, les ordena lo que deben hacer y cierra los ojos precisamente al llegar a esa parte del credo que él no pudo recitar nunca: “Creo en la resurrección de la carne y en la vida perdurable”. Decide además la forma y la hora de morir Blasillo, para que le ayude a pasar a la otra vida. Otro símbolo - Blasillo= fe de la infancia.



La escena es conmovedora, pero inverosímil. No es posible morir así, pues entonces la muerte seria un acto sobre el que nosotros seríamos dueños, Pero el contenido de expresión se ha adueñado del todo de los medios de expresión. Dº Manuel sí murió con acción verdadera y responsable, como había vivido.



Sacrificando la verosimilitud ha expresado el autor cómo quiso morir el cura, apoyado en la fe de la infancia y con el pueblo ayudándole a pasar el Jordán, llevado en hombros, como dice la leyenda del cuerpo de Moisés. Esta novela tiene un carácter épico y una gran carga filosófica-existencial. El escenario y las realidades están impregnados de un aire mágico. Abundan los monodiálogos intimistas y con un carácter antiintelectualista.
A) Génesis de la obra



Miguel de Unamuno escribe esta novela en noviembre de 1930. La 1ª edición se publica en 1931 en la revista “La Novela de Hoy”. Hay que esperar hasta 1933 a la edición definitiva publicada en Espasa-Calpe junto con tres otras historias: La novela de don Sandalio, jugador de ajedrez y Un pobre hombre rico o el sentimiento cómico de la vida, más Una historia de amor.



La presente novela no es fruto de la espontaneidad; Unamuno llevaba algún tiempo pensando en publicar una novela que girara entorno a un cura que había perdido la fe. Determinadas lecturas (Nietzsche, Kirkegaard, …) y visitas a ciertos lugares le ayudan a dar un cuerpo novelesco a su obra.



En junio de 1930 Unamuno hace una excursión al lago de Sanabria (Zamora) donde se conserva la leyenda de un lago y de un pueblo que se haya sumergido en el mismo: Valverde de Lucerna. Esta leyenda, que también aparece en algunos textos medievales franceses, inspira de manera determinante la que podemos denominar la novela más autobiográfica de Unamuno
B) Arte del relato. Aspectos técnicos. Estilo
i. Arte del relato

Hay que subrayar el arte del relato, la maestría, la firmeza de pulso con que Unamuno conduce la narración. Durante la primera parte vamos asistiendo a una caracterización progresiva del personaje central, mediante un hábil engarce anécdotas.
Pronto, sin embargo, comienza el autor a intrigarnos, a hacernos entrever algo oculto en el sacerdote. Tras el nuevo impulso narrativo con que pasamos a la segunda parte, la intriga, la suspensión, va en aumento; de una manera gradual – verdaderamente admirable – vamos acercándonos al secreto, cuyo descubrimiento es el momento culminante del relato. Con la misma seguridad, y a través de diálogos que ahondan en el problema, caminará la novela hacia su final.
ii. Personajes



De pasada hemos aludido a la caracterización del protagonista, de cómo progresivamente va adquiriendo su talla humana, su fuerza inolvidable. Menos relieve tendrán los personajes de Ángela y Lázaro, aunque también destacan ciertos rasgos interesantes. Es igualmente destacable el papel de Blasillo.



Destaca el intencionado valor simbólico de los nombres de los personajes: el nombre de don Manuel, coincide con uno de los nombres de Cristo: Emmanuel, que significa “Dios con nosotros”. Ángela significa “mensajera” y tienen relación con la palabra “evangelista”. En cuanto a Lázaro, él mismo se relaciona explícitamente con el “resucitado” del Evangeliio. Análogo simbolismo se transparenta en los nombres de lugares: Valverde de Lucerna, Renada.
iii. Elementos del paisaje



Muy importante es la carga simbólica que adquieren ciertos elementos del paisaje: el nogal, la montaña, el lago. Especialmente complejo es el de este último, que refleja el cielo a la vez que esconde una aldea muerta, y que invita ora a elevarse hacia lo alto, ora a hundirse fatalmente en él.
iv. El diálogo y el estilo



El diálogo tiene una importancia fundamental como vehículo de las ideas, como exteriorización de los conflictos ideológicos y de los dramas íntimos. Tienen igualmente una función narrativa: así, las conversaciones en que Lázaro refiere a Ángela las tribulaciones de don Manuel. En relación con ello, destaca un aspecto original: la aparición del diálogo dentro del diálogo.



En cuanto al estilo, la lectura nos permite comprobar los rasgos de la lengua literaria de Unamuno en toda su madurez, la intensidad emocional, la densidad de ideas, el gusto por las paradojas… sin pasar por alto el lirismo de ciertos momentos.
Gracias
Javier Benítez Láinez
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