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Mitos del hinduismo

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Mónica Trujillo

on 22 April 2015

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Kali
Raktavija era un asura que lucho contra la diosa Kali, Raktavija tenía una bendición que siempre que una gota de su sangre cayó en el suelo, un Raktabija duplicado nacería en ese punto (rakta = sangre, bīja = semilla; "él para quien cada gota de sangre es una semilla").

Por cada gota de sangre derramada de Raktavija nacian otros mil gigantes.
Kali no tuvo más remedio que ponerse a beber toda su sangre antes de que cayera al suelo.

Brahma
Viendo nacer a su hija de su cuerpo, Bramha fue herido por las flechas del amor. Sarasvati se fue hacia el lado derecho de la deidad, pero como Brahma deseo mirarla una segunda cabeza emano de su cuerpo, al irse ella hacia la derecha y hacia atrás otras dos cabezas aparecieron. Al final voló hasta el cielo y como Brahma estaba ansioso de mirarla ahí, broto otra cabeza. Entonces Brahma le dijo a su hija: “Produzcamos toda clase de seres animados, hombres, suras y asuras”.

Oyendo esto ella bajo y desposándola se retiraron y yacieron juntos durante cien años divinos.

Krishna
Kansa era un malvado rey que vivió hace mucho tiempo. Un día, un adivino le dijo que sería asesinado por el octavo hijo de su hermana, Devaki. Kansa se enfureció y ordeno que custodiaran a Devaki y a su marido, Vasudeva, dia y noche. Dio orden de matar a todos los hijos que tuvieran, y los siete primeros retoños de Devaki fueron asesinados nada más nacer.

Kansa quería mantener en secreto su malvado plan. Amenazo con matar a sus guardias si decían una sola palabra. No deseaba que los dioses se enteraran, pero estos lo hicieron. Vishnu, el Preservador, dios de la bondad y la misericordia, que tenía el poder de renacer una y otra vez con muchas formas distintas, decidió que reencarnaría en el octavo hijo de Devaki, y fue a convertirse en el bebe que esta llevaba en el vientre.

Shiva
Satí tuvo el papel de seducir sexualmente a Shiva para sacarlo del aislamiento ascético (meditación profunda).

Shiva estaba casado con su amada Sati y vivía en la ciudad del placer, Bhoga, que el propio Shiva había creado. El padre de Sati, Daksha, nunca aprobó el matrimonio de su hija. Para Daksha, Shiva era un ermitaño inortodoxo, que frecuentaba territorios de cremación. Ningún yogi con cabello trenzado y opaco, que cante y baile cada vez que quiera, era un marido adecuado para su hija.
Shiva y Kamadeva
Kandarpa (Kāmadeva) resolvió ayudar a la doncella Pārvatī para que se ganara el amor del Señor Shivá. Kandarpa disparó sus invisibles dardos de deseo contra Śivá para interrumpir su meditación y permitir que Pārvatī se ganara su atención.
Shivá se distrajo momentáneamente de su meditación, pero inmediatamente se dio cuenta de lo que había sucedido. Se enfureció, abrió su terrible tercer ojo y con una sola encendida mirada prendió fuego a Kandarpa. El cuerpo de Kandarpa quedó reducido a cenizas y polvo negrusco.

Sarasvati
Brahma estaba esperando a su esposa para que lo acompañara en algunos ritos, sin embargo Sarasvati le mando decir con un sacerdote que estaba ocupada con tareas del hogar y no podría ir. Brahma molesto por la conducta de Sarasvati le dijo a Indra: “Apresúrate y tráeme una esposa de donde quiera que puedas encontrarla. Indra obedeció y vio a una lechera, joven y hermosa con un tarro de mantequilla. Indra la condujo a la asamblea. Brahma se unió en matrimonio con Gayatri y la llevo a sus aposentos.
Hanuman
Todo comenzó cuando el Rey Dasaratha, que ansiaba ser padre, regaló a sus tres esposas ricos dulces para endulzar sus espíritus y hacer nacer en ellas sentimientos maternales. Pero una de ellas, de nombre Kaikeyi, sintiéndose ofendida al ser la última en recibir su porción del manjar, lo dejó a un lado dispuesta a no probarlo.

Fue entonces cuando pasó por allí un pájaro que, cediendo ante la tentación, lo atrapó en pleno vuelo. Pero poco duró en su poder el botín pues terminó dejándolo caer sobre un frondoso bosque, en donde Vayu hizo que fuera a parar ante Anjana, una mona que se lo comió tras recibir esa petición del mismísimo Siva.
Mitos del hinduismo
Mónica Trujillo
En el período clásico, Indra pasó a ser dios de la lluvia. En algunas versiones del mito del batir del océano, uno de los tesoros que brotan es Surabhi, la vaca de la abundancia, madre del ganado común y corriente.

En el Mahabharata se dice que un día fue a ver a Indra angustiada porque unos campesinos habían maltratado a un hijo suyo, un toro. Indra le preguntó por qué se preocupaba por un solo hijo entre tantos millares, y como Surabhi insistía, Indra se puso a llover sobre el lugar de los hechos con tal fuerza que tuvieron que dejar de arar.

Así se vincula al dios guerrero con la agricultura y los rayos de Indra se convierten en guía de la lluvia, produciéndose otra domesticación de sus antiguos atributos marciales.
Indra
Al vencer a Vritra, Indra dotó de forma a lo informe, el caos, y activó el proceso de diferenciación y evolución. Al matar a la serpiente separó la tierra del agua, las regiones superiores de las inferiores, e hizo que saliera el sol en un acto de creación que se repite todas las mañanas, episodio que le hizo acreedor del título de vencedor de toda la resistencia.
Gautama fue una de las famosas siete sabios llamados Saptarshi. Según el Ramayana, Rishi Gautama vez fue a tomar un baño en el río Ganges de la mañana. El rey de los Devas, Indra, estaba fascinado con la esposa de Gautama, Ahalya. Indra llegó en forma de Gautama y le hizo el amor Ahalya. Mientras escapaba, fue capturado por Rishi Gautama quien regresaba a la Ashrama de su baño. Gautama maldijo Ahalya e Indra, tanto para este acto. Ahalya fue convertida en piedra, mientras que Indra fue maldecido con mil genitales femeninos.
Más tarde, Gautama se compadeció de ambos y convirtió las dos maldiciones en bendiciones: las vulvas (ioni) de Indra se convirtieron en ojos, y así Indra fue conocido como Sajasra Aksha (‘mil ojos’). En cuanto a Ajalia, Gautama le concedió el favor de que ella recuperara su forma humana cuando fuera tocada por los pies del dios Rama, y volviera a reunirse con Gautama.
Soma
Las 27 (33) esposas de Soma eran las diosas estelares, las Nakshatras, hijas del progenitor cósmico Daksha, quienes se quejaron con su padre que Soma le prestaba demasiada atención a solo una de ellas, Rojini.

Daksha entonces maldijo a su yerno a disminuir y morir, pero las esposas intervinieron y le pidieron que la muerte fuera periódica, que quedara simbolizado por la mengua y creciente de la Luna.
El Gran Maestro Brihaspati rige Pushya. Era el esposo de la bella Tara. El dios de la Luna, Soma, se enamora de Tara y ella de él. Se escaparon juntos y tuvieron una relación apasionada.

Después de cierto tiempo, ella se da cuenta de que debe volver a su casa, pero regresa embarazada. Da a luz a un niño a quien Brahma nombra Budha
En la antigua India había un rey que tenía todo, excepto un niño. Él adoraba a los dioses por muchos años y finalmente la diosa Savitri dio al rey el regalo de una hija. Fue nombrada así por la diosa Savitri era tan hermosa e inteligente que nadie se atrevía a casarse con ella.

Savitri viajó durante muchos años hasta que llegó a una ermita donde muchos príncipes vivieron como ascetas renunciar a su lujo, la riqueza y el poder. Cuando Savitri entró en la sala de culto y ofreció sus respetos al maestro mayor, un joven entró en la sala, guiando un hombre viejo y ciego. Savitri pidió al maestro, "¿Quién es?"
Yama
El maestro respondió: "Él es el príncipe Satyavan, un hombre virtuoso, guiando a su padre ciego que perdió su reino. Al igual que su nombre, que es el emblema de la verdad." Savitri decidió casarse Satyavan.

El rey consintió, pero un santo le informó de que una maldición fatal puesto sobre el joven príncipe: Él está condenado a morir en un año. El rey le dijo a su hija acerca de la maldición y le pidió que elegir a otra persona. Pero Savitri se negó, y se mantuvo firme en su determinación de casarse con el mismo príncipe.

En el último día del año, Savitri se levantó temprano y cuando Satyavan cogió su hacha para ir al bosque a cortar leña ella le pidió que la llevara a lo largo, y los dos fueron a la selva.

Bajo un árbol alto, hizo un asiento de hojas verdes suaves y arrancó las flores para ella a tejer en una guirnalda mientras cortaba madera. Hacia el mediodía Satyavan sentía un poco cansado, y después de un rato salió y se acostó con la cabeza apoyada en el regazo de Savitri.

De repente, todo el bosque se oscureció, y pronto Savitri vio una alta figura de pie ante ella. Fue Yama, el dios de la muerte. "He venido a tomar su marido", dijo Yama, y miró a Satyavan, como su alma abandonó su cuerpo.

Savitri no dijo nada, pero se levantó y comenzó después de Yama. Yama se opuso, "No me puedes seguir a la tierra de los muertos!" Savitri respondió: "Señor Yama. Sé que está haciendo su deber de quitarle el alma a mi marido ya que es su momento. Pero mi deber como su esposa es permanecer a su lado."

"Tu deber es sobre la muerte de su marido. Admiro su lealtad. Yo te concedo todo menos la vida de su marido." Savitri muy respetuosamente pidió la restauración del reino y de la vista de su padre-en-ley. "Yama concedió los deseos y una vez más se dirigió hacia el sur a través de las carreteras en mal estado de espinas y zanjas. Savitri continuó a seguir, con la ropa rasgada y sangrado pies. Yama dijo: "Savitri has llegado lo suficientemente lejos, ahora vuelve." Savitri dijo: "Señor Yama, mi marido va a encontrar la felicidad en su reino pero usted está llevándose mi felicidad”.

"Admiro su devoción" Yama dijo: "Pero usted tiene que doblar a su fe. Yo le concederé otro deseo excepto la vida de su marido”. "Dale a muchos niños a mi padre, yo era su único hijo", dijo Savitri y Yama otorgan su deseo. Entonces empezó a subir una colina empinada. Cuando Yama miró hacia atrás, vio Savitri subiendo la colina empinada, cansado y agotado.

"Savitri", dijo Yama en voz alta "Te prohibo que venga más lejos. Yo digo por última vez has llegado lo suficientemente lejos. Admiro su coraje y su firmeza. Yo te concedo un último favor, cualquier cosa, menos la vida de su marido”.

Savitri consiguió su última oportunidad, y le dijo: "Señor, concédeme muchos niños, y dejar que sean los hijos de Satyavan." Yama se mostró sorprendido por el ingenio de Savitri y su fuerte voluntad, "No me has preguntado por la vida de tu marido, sin embargo, no puede conceder su deseo sin soltar Satyavan. Has ganado la vida de su marido."
En aquel momento Sarasvati acompañada de las esposas de Vishnú, Siva y lo de demás dioses llego al lugar de sacrificio, viendo a la lechera en la alcoba y a los sacerdotes ocupados en la celebración, Sarasvati exasperada de ira se dirigió así: ¡Oh Brahma has concebido la idea de rechazarme a mí que soy tu esposa!
• Que Brahma no sea adorado en los templos, más que un día al año.

• Indra serás atado con cadenas por tus enemigos y confinado a un país extranjero.

• Visnú nacerás entre los hombres y sufrirás la agonía de que rapten a tu esposa y durante largo tiempo andarás por el mundo como un humilde cuidador de ganado.

• Agni, tu serás un devorador de todas las cosas, limpias o sucias.

• Los sacerdotes llevaran a cabo sacrificios solo por el deseo de obtener beneficios.

• A las diosas, permanecerán todas estériles y nunca disfrutaran del placer de tener hijos.

Cuando Devaki estaba a punto de dar a luz a su octavo hijo, Kansa no quiso correr ningún riesgo. Encerró a Devakiy a Vasudeva en las mazmorras y puso a un guardia armado frente a la puerta para que los custodiara día y noche.

Era medianoche. Una extraña calma se cernió sobre el mundo. Todo estaba tan silencioso que no había el más mínimo soplo de viento sobre el suelo polvoriento. Devaki grito. El cuerpo obscuro y húmedo de un varón llegó al mundo retorciéndose, y el universo se estremeció de emoción. En el cielo, los tambores retumbaron frenéticamente. El señor Indra derramo una lluvia de flores y rocío desde el cielo. Las diosas, los ángeles, las ninfas y los santos empezaron a cantar.

¡Vishnu ha vuelto a nacer en forma de hombre, y su nombre es Krishna!

Vasudeva sostuvo a un hijo con temor. ¿Cómo podía salvarlo? De pronto, Krishna abrió los ojos. Fue como si hubieran abierto las puertas del cielo, como una llave abriendo una cerradura. Devaki y Vasudeva vieron con asombro cómo se soltaban sus cadenas y se abría la puerta de la prisión. Fuera, los guardias dormían un sueño profundo.

¡Deprisa! ¡Salvemos a nuestro bebe! ̶ susurro Devaki. Las lágrimas le corrían por el rostro, porque deseaba quedarse con el niño, amamantarlo y besarlo. La familia se abrazo por un instante y, después, Vasudeva desapareció con su hijo en la obscuridad.

Corrío hasta que llego las orillas del río Yamuna. Si lograba cruzarlo, estaría a salvo, puesto que en la otra orilla vivían un pastor de ganado y su mujer, llamados Nanda y Yasoda. Eran dos personas buenas y honestas que cuidarían de Krishna como si fuera hijo suyo.

Nanda y Iashodá se hicieron cargo del niño.

No te preocupes ̶, dijeron en voz baja-. Lo cuidaremos igual que si fuera un dios. Vasudeva les dio las gracias y regresó junto a su esposa. Así fue como Krishna se crió como el hijo del pastor. Correteaba y jugaba, y unas veces se portaba bien y otras mal, como cualquier otro niño. También podría ser muy travieso. Su nombre se podía oír por todos los prados.

Un día, los niños de la aldea llegaron corriendo a casa de Iashodá y le dijeron que Krishna había comido tiza.

̶ ¿Es eso cierto? ¿Has comido tiza? ̶ le pregunto.
̶ No, no es cierto-, contestó Krishna . Lo que pasa es que los niños quieren buscarme problemas.

Abre la boca. ¡Déjame ver! ̶ Le exigió Iashodá.

Krishna abrió la boca, y Iashodá miro en su interior. El tiempo y el espacio se detuvieron. Miraba dentro de la boca de la eternidad. Vio la creación del cielo y la tierra. Vio los planetas y las galaxias del universo. Vio la tierra, el agua el fuego y el aire. Vio volcanes y terremotos, cadenas montañosas que nacían, ríos turbulentos, junglas, desiertos y océanos relucientes. Vio su propia aldea y los pastores que cuidaban de los rebaños. Vio la vida y la muerte.

Daksha, el Prajapati (el creador mundial), era el estandarte de la civilización, él prosperaba, crecía en las reglas y regulaciones. Shiva era su antítesis. Poco después de que Sati dejara el hogar seguro de su padre para vivir con Shiva, Daksha organizó una gran fiesta, un yagna o ritual de sacrificio. Invitó a todos los miembros del universo celestial, todos los que existían, excepto a Shiva y Sati.

Sati se enteró de la fiesta y le sugirió a Shiva que fueran de todas maneras. Shiva le dijo: "¿por qué ir a dónde no nos han invitado? Yo no quiero incitar la furia de tu padre más de lo que ya lo he hecho". Sati estaba herida por la negativa de su padre a reconocer su matrimonio y a su esposo, decidió ir sola a la fiesta. Cuando llegó, su padre le peguntó por qué ella estaba allí, ya que no estaba invitada.

Su padre, burlándose, dijo: "A lo mejor regresaste a tus sentidos y te hartaste del animal salvaje que tienes por esposo, ¿acaso no le llaman también el Señor de las Bestias?". Todos los invitados se rieron. Sati en defensa de su esposo habló, "El es uno con la naturaleza y no busca controlar los animales torciéndolos a su antojo. La sociedad es artificial y explota a la naturaleza."

Aglutinó toda su fortaleza y le dijo este voto a su padre: “Ya que me diste este cuerpo, ya no quiero ser asociada a él”. Caminó más allá de donde estaba su padre y se sentó en un asiento de meditación en la tierra. Cerró los ojos y vio a su verdadero Señor, Sati cayó en un trance meditativo. Viajando profundamente a su interior empezó a aumentar su fuego interno hasta que su cuerpo estalló en llamas.

Cuando las noticias de la muerte de Sati llegaron a Shiva, primero entró en estado catatónico de tristeza y luego se tornó iracundo. Cayó en el lugar más profundo y oscuro en el que podía encontrar. Se arrancó su cabello, y de sus trenzas construyó al más temible de los guerreros, Shiva lo llamó Virabhadra.
Shiva llegó a la casa de Daksha para ver los daños ocasionados por su guerrero amigo. Luego de esta acción vengativa, Shiva absorbió a Virabhadra nuevamente como parte de sí y se convierte entonces en Hare, el arrebatador (the ravisher). Su furia se ha disipado, pero ahora está lleno de dolor.

Este dolor se convierte en compasión cuando ve claramente lo que quedó luego de su acción, el trabajo sangriento de Virabhadra. Shiva encuentra el cuerpo sin cabeza de Daksha y, devolviéndole la cabeza de una cabra lo regresa a la vida. Sobrecogido por el generoso gesto de Shiva, Daksha llama a Shiva, Shankar, el generoso y benevolente. Los otros dioses y diosas siguen a Daksha y honran a Shiva.
La calamidad no era sólo personal, ya que la aniquilación de Kāma (el deseo sexual), provocaría que el mundo se volviera frígido y nunca más se regenerara. Incluso el casamiento de Śhivá y Párvatī nunca tendría lugar.

Más tarde, por el pedido de los dioses (que temían que ya no hubiera más humanos que les ofrecieran oraciones) y por la intercesión de la diosa Párvati en favor de la esposa de Kandarpa, Rati, el Señor Shivá lo resucitó, asegurando de esa manera la continuidad reproductiva del mundo. Shivá volvió a Kandarpa a la vida, pero sólo como una imagen mental. Ahora siempre sería recordado como Kamadeva.
Se dice que un día Ganesha, después de haber recibido de muchos de sus devotos una enorme cantidad de dulces (Modak), para digerir mejor esta increíble masa de alimentos, decidió ir a dar un paseo. Se montó en el ratón que utiliza como su vehículo y se fue.

Fue una noche magnífica y la luna resplandecía. De pronto una serpiente apareció de la nada y casi asustado el ratón hasta la muerte, este salto y Ganesha fue arrojado de su montura.
Ganesha
El estómago enorme de Ganesha se estrelló contra el suelo con tanta fuerza que se abrió de golpe y todos los dulces que comieron fueron esparcidos a su alrededor.

Él tomó la serpiente que había causado el accidente y la utilizó como un cinturón para mantener su estómago cerrado y vendar la herida. Satisfecho por esta solución, volvió a montar su ratón y continuó su excursión. Chandradev (el Dios de la Luna) vio toda la escena y se rió. Ganesha, se ofendió, maldijo a Chandradev por su arrogancia y rompiendo uno de sus colmillos, lo arrojó contra la Luna, partiendo su rostro luminoso en dos. A continuación, la maldijo, decretando que todo el que pasa a ver la luna incurrirá en la mala suerte.

En la epopeya hindú Mahabharata, los Pandavas son los cinco hijos reconocidos de Pandu, por sus dos esposas Kunti y Madri.

Sus nombres son Yudhisthira, Bhima, Arjuna, Nakula y Sahadeva. Los cinco hermanos se casaron con la misma mujer, Draupadi.
Arjuna
Tras esto Anjana quedó embarazada y el fruto de su estado de buena esperanza fue Hanuman, el rey mono. Y nació Hanuman, y era tal su apetito que pronto Anjana se dio cuenta de que era casi imposible saciarlo. Poco podía hacer sino intentar constantemente satisfacerlo. Y hasta tal punto llegó que cierto día Hanuman, ansioso por encontrar qué llevarse a la boca, quiso comerse el Sol, al que veía como un inmenso y apetitoso fruto de piel dorada.

Saltó entonces el rey mono en dirección al Sol para atraparlo y devorarlo, pero éste consiguió escaparse. Hanuman, que no estaba dispuesto a perder tan tentadora delicia, lo persiguió a través del cielo utilizando para ello su capacidad para volar. Pero Indra, dios del cielo visible, enfadado, lanzó un rayo sobre el osado mono que lo hizo caer hasta la tierra.
La caída le rompió la mejilla y de ahí el nombre de Hanuman, el de la mandíbula ancha. Esto desagradó bastante a Vayu , siempre atento a los pasos dados por Hanuman, el cual levantó un viento tan intenso sobre todos los dioses hasta conseguir producirles una terrible indigestión.

Indra tuvo entonces que disculparse ante Vayu y, como muestra de su arrepentimiento, concedió el don de la inmortalidad al rey mono
Ganga
Maa Ganga (madre Ganges) o Ganga Deví (diosa Ganges). Según la mitología hindú, el dios Brahma creó a la diosa Ganga a partir del sudor que recogió del pie de Vishnú.
Cuenta la leyenda que el rey Sagara tuvo 60 mil hijos. Cierto día, el rey honraba a sus dioses en una ceremonia en la que participaba un majestuoso caballo, su preferido. Pero el dios Indra, molesto y celoso, robó el caballo y huyó.

El rey Sagara envió en su busca a todos sus hijos, que recorrieron la tierra de extremo a extremo buscando al animal hasta que lo encontraron, en el inframundo, pastando junto a un mendigo.
Los hijos del rey Sagara maltrataron al mendigo, suponiendo que era el ladrón, pero aquél levantó la vista y su mirada ardiente convirtió en cenizas en el acto a los 60 mil hijos del rey.

Aquellas almas quedaron vagando sin rumbo, hasta que el rey Bhagiratha rogó al dios Brahma que permitiera intervenir a la diosa Ganga, para que bajara hasta el inframundo y tocara con sus aguas purificadoras las cenizas de los difuntos, permitiéndoles así subir al cielo.

Brahma aceptó, pero la diosa Ganga le tenía miedo a las alturas y quería evitar la caída desde el Cielo hasta la Tierra. Así que el dios Shiva decidió ayudar, amortiguando la caída con sus cabellos.

Y Ganga se lanzó desde el cielo a través de los cabellos de Shiva, en el Himalaya, conformando en su arrogante caída distintos riachuelos y afluentes.

Manu
El primer avatar de Visnú fue Matsya, EL PEZ, forma que adoptó este animal para proteger del diluvio a Manu, el primer hombre que aparecido en la tierra.

Dicen que cuando Manu encontró a este diminuto pez, al verlo, dijo: «Si tú cuidas de mí, yo cuidaré de ti». Pero, con el paso del tiempo, el pez se hizo muy grande y Manu, con todo el dolor de su corazón porque no quería separarse de él, no tuvo más remedio que echarlo al agua.

El pez siguió fiel a la promesa que le había hecho a Manu de cuidar de él. Un día, intuyendo que un gran diluvio se iba a producir sobre la tierra, el pez avisó a Manu de que tal catástrofe estaba pronto a originarse, y le aconsejó que, sin demora, construyese un arca.

Al llegar la inundación, al pez le creció un cuerno para que Manu pudiese atar el arca a él. Como Manu carecía de cuerdas, se sirvió de la serpiente Ananta para atar el arca al cuerno del pez. Y entonces, el pez, remolco el arca hasta un lugar seguro.
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