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How democratic is American Constitution? - Robert A. Dahl

Teoría del Estado
by

Enrique Huerta Cuevas

on 21 February 2016

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Transcript of How democratic is American Constitution? - Robert A. Dahl

HOW DEMOCRATIC
IS AMERICAN CONSTITUTION?

ROBERT A. DAHL

2001

Sobre la Convención Constituyente de Filadelfia de 1787:

¿Por qué tendríamos que sentirnos hoy ligados por un documento producido hace dos siglos por un cuerpo de 55 mortales, firmado únicamente por 39 --de los cuales un número importante eran dueños de esclavos--, y adoptado sólo en 13 estados por los votos de menos 2 mil hombres, todos muertos hace muchísimo tiempo y casi totalmente olvidados?
¿Hemos tenido los estadounidenses la ocasión de expresar nuestra voluntad acerca del sistema constitucional?

Dahl (2003: 10).

Aunque los Autores de la Constitución (AC) se sintieran inclinados hacia la idea de una república aristocrática, antes que democrática, los estadounidenses con el liderazgo de James Madison acometerían la creación de una república más democrática, al grado que empezarían a modificar casi de inmediato el sistema constitucional que los AC habían instaurado (Dahl, 2003: 13).

Aquello que los AC no podía hacer:

Los AC estuvieron limitados por la forma republicana de gobierno. Les hubiera resultado imposible establecer una monarquía o un gobierno regido por una aristocracia.
El segundo límite inviolable era la existencia de los 13 estados. "La necesidad de una república federal antes que unitaria no se justificaba entonces por ningún principio extraído de la experiencia histórica (...) se trataba de un hecho evidente".
La mayoría de los delegados de los cinco estados del Sur se oponían duramente a cualquier disposición constitucional que pudiera poner en peligro la institución. El resto de los siete delegados "veían como algo obvio que la preservación de la esclavitud era la única condición sobre la cual los delegados de los estados del Sur aceptarían la coexistencia". Aunque algunos de los delegados que firmaron el documento final aborrecían la esclavitud, aceptaron la continuidad de la institución como precio de un gobierno federal más fuerte.
Los estados pequeños no apoyarían ninguna Constitución que no les brindara una representación igualitaria en el Senado. La decisión a la que llegaron los AC no era producto de "un concienzudo análisis constitucional", tan sólo el resultado práctico de un duro regateo en el que los opositores cedieron para lograr la Constitución.

Dahl (2003: 18-23).

Elementos antidemocráticos de la Constitución:

No prohibía la esclavitud ni facultaba al Congreso para que lo hiciera. "El hecho de que pasaran casi tres cuartos de siglo y una sangrienta guerra civil antes de que la esclavitud fuera abolida debería de hacernos dudar de que el documento constitucional deba ser considerado como un documento sagrado".

La Constitución no consiguió garantizar el derecho del voto. "Pasarían casi dos siglos hasta que un presidente y el Congreso pudieran superar el veto efectivo de una minoría de estados para promulgar una legislación destinada a garantizar el derecho del voto de los estadounidenses africanos".
La Constitución cedió representación igualitaria en el Senado a los estados. "Ciertas minorías estratégicamente posicionadas y muy privilegiadas --los dueños de esclavos, por ejemplo-- ganaron un poder desproporcionado sobre las políticas gubernamentales a expensas de las minorías menos privilegiadas".

Dahl (2003: 24-27).

"Fue el pueblo estadounidense, y los líderes que respondían a él, quienes garantizaron que la nueva república evolucionara velozmente hacia una república democrática" (Dahl, 2003: 30).

Cambios democráticos en la Constitución:

La Declaración de Derechos.- James Madison redactó diez enmiendas que fueron ratificadas entre 1789 y 1790 por once estados --Georgia y Connecticut ratificaron hasta 1939--.
Como afirma Alan Grimes "de las 27 enmiendas a la Constitución veintiuna afirman el principio de los derechos democráticos o bien de los procesos políticos".

Dahl (2003: 37-39).

"La creencia de los norteamericanos en la legitimidad de su constitución se mantendría, creo, en constante tensión con su fe en la legitimidad de la democracia" (Dahl, 2003: 49).

¿Exactamente a quién o a los intereses de quienes representa una segunda cámara?, ¿qué funciones puede y debe cumplir una segunda cámara en un país democrático? (Dahl, 2003: 55-56).

La principal razón, acaso la única, por la que existen las segundas cámaras en todos los sistemas federales es preservar y proteger la representación desigual, fueron concebidas para levantar una barrera al gobierno de la mayoría a nivel nacional (Dahl, 2003: 56-57).

Sobre las distorsiones en la representación política: (Dahl, 2003: 58-59).

¿Sobre la base de qué motivos podemos justificar esta extraordinaria desigualdad en el valor del sufragio? (Dahl, 2003: 60).

La representación desigual en el Senado no confirió protección alguna a los intereses de los esclavos: "a lo largo de todo el período que antecedió a la Guerra Civil, la representación desigual ayudó a proteger los interses de los amos de esclavos (...) entre 1800 y 1860 se aprobaron en la Cámara Legislativa ocho medidas antiesclavistas, y todas fueron neutralizadas en el Senado" (Dahl, 2003: 63).

Si quienes son los hacedores de las leyes han aprobado correctamente una ley, ¿por qué deberían tener los jueces la potestad de declararla inconstitucional? (Dahl, 2003: 65).
Sobre la primera Ley de Duverger: (Dahl, 2003: 71-72).

¿Por qué los AC eligieron un sistema presidencial? ¿Por qué no eligieron un sistema parlamentario? ¿Qué poderes debía asignársele a la parte Ejecutiva?

La pregunta era extremadamente difícil porque los AC no contaban con un modelo relevante de gobierno republicano (Dahl, 2003: 74-75).

La delegación de Virginia propuso que el Ejecutivo nacional fuera elegido por la legislatura nacional. El 17 de julio los delegados votaron unánimemente en ese sentido; en un enigmático giro, el 19 de julio --con Massachusetts dividido-- votaron a favor de electores designados por legislaturas estatales. Para el 6 de septiembre, con nueve estados a favor y dos en contra, los impacientes delegados aprobaron esta última solución (Dahl, 2003: 77).

Lo que adoptaron afirma realmente que "cada Estado designará, de la manera en que cada legislatura lo decida, un número de electores igual al número total de senadores y representantes al cual el Estado pueda tener derecho en el Congreso": "lo que este extraño registro me sugiere --en palabras de Dahl--- es un grupo de hombres contrariados y confundidos (...) pues apenas comprendían de qué modo funcionarían en la práctica su solución (Dahl, 2003: 77-78).

¿Por qué los AC no consiguieron adoptar la solución que parecían preferir, un presidente elegido por el Congreso, una suerte de versión estadounidense del sistema parlamentario? (Dahl, 2003: 78).
Temían que el presidente pudiera estar demasiado obligado hacia el Congreso (Dahl, 2003: 78).

"Si la elección de 1800 demostró lo inadecuado que era el Colegio Electoral en un orden democrático, la elección presidencial del año 2000, dos siglos más tarde, dramatizó, con el mundo entero de testigo, el conflicto entre la Constitución de los AC y el ideal democrático dela igualdad política" (Dahl, 2003: 79).

Sobre el mito del mandato presidencial:

Jackson lo inició. Descansa en el hecho de que por obtener una mayoría de votos populares el presidente ha ganado un "mandato" para llevar a cabo cualquier cosa que hubiera propuesto en campaña (Dahl, 2003: 79).

"Con el tiempo los presidentes estadounidenses obtendrían el cargo a través de elecciones populares, y combinando las funciones de un jefe de Estado con las de un jefe del Ejecutivo, el presidente seria el equivalente de un monarca y un primer ministro en la misma figura" (Dahl, 2003: 82).

Los AC habían establecido un Colegio Electoral (CE) porque se habían agotado las alternativas. En ninguna otra parte la Constitución reveló las fallas de su diseño que en el CE:

Durante los primeros doce años de vida de la Constitución los AC no diferenciaron entre la elección del presidente y del vicepresidente. La 12va enmienda exigiía boletas separadas para presidente y vicepresidente (Dahl, 2003: 84 y 88).
La política de partidos había transformado a los electores en agentes partidarios. Típicamente el privilegio de servir como electores les sería conferido no a ciudadanos sobresalientes, sino a individuos leales a un partido. "El desarrollo de los partidos políticos y las lealtades de un partido político convirtieron el elborado mecanismo del CE en un mero modo de contar votos" (Dahl, 2003: 89).
En manos del pueblo: allí fueron a parar las pretensiones aristocráticas del CE (Dahl, 2003: 89).

El candidato con mayor número de votos populares podría no recibir una mayoría de votos electorales y fracasar así en su intento de ser presidente (Dahl, 2003: 89).
Dado que cada estado tiene derecho a "un número de electores igual al número total de senadores y representantes" por cada uno, la represnetación desigual en el Senado entra nuevamente en funcionamiento. "Los diez estados más pequeños eligen, cada uno, de dos a tres veces la cantidad de electores que tendrían si estuvieran en estricta proporción con su población" (Dahl, 2003: 92).
El método de "el ganador se lleva todo" acabó imponiéndose cuando los líderes políticos llegaron a la conclusión de que el concentrar todos los votos electorales del estado en una única candidatura podría incrementar su peso en el CE y, en consecuencia, su influencia en las elecciones (Dahl, 2003: 92-93).

Sobre los efectos disrruptivos en la participación electoral o sobre el "ganador se lleva todo":

Reduce alicientes de un candidato a presidente para disputar los votos en estados "seguros". Así los candidatos tienden a competir más fuertemente en estados "variables".
Limita los incentivos de los candidatos potenciales de un tercer partido para acometer la costosa tarea de disputar la presidencia.
Puede "debilitar", por las dos razones anteriores, los incentivos para que muchos votantes de estados "seguros" acudan a los comicios.

Dahl (2003: 93).

James Wilson en la Convención afirmó: "¿podemos acaso olvidar para quién estamos conformando un gobierno? ¿Es para los hombres o para los seres imaginarios llamados estados?" (Dahl, 2003: 94).

"El cambio más deseable sería una enmienda constitucional que reemplazara el CE por la elección directa del presidente mediante el voto popular; si ningún candidato recibiera más del 50% del voto popular, se realizaría inmediatamente después una segunda vuelta, o elección de desempate, entre los dos candidatos más votados" (Dahl, 2003: 96-97).

No obstante se han presentado en la Cámara más de 700 propuestas para modificar o abolir el sistema electoral. Ninguna ha prosperado (Dahl, 2003: 99).

"Es más probable que un sistema presidencial ejerza --Juan Linz-- mayor violencia a la supervivencia de la democracia que un sistema parlamentario" (Dahl, 2003: 106).

"Aunque nuestro sistema no es proporcional tampoco es mayoritario (...) James Madison y los demás delegados crearon un sistema constitucional que es híbrido de proporcionalidad y mayoritismo. Es cierto que dos partidos dominan nuestro escenario político de manera más predominante que en cualquier otra democracia establecida. Sin embargo aún cuando un partido gane no solamente la presidencia, sino también las mayorías tanto en el Senado como en la Cámara de Representantes, tres diferentes mayorías aparecen en funcionamiento; la composición de cada una de las tres mayorías no es igual a las otras, y sus representantes no necesariamente están de acuerdo" (Dahl, 2003: 119-121).

Nuestro Constitución no permite el gobierno dividido; no obstante no puede evitarlo (Dahl, 2003: 120).
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