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Sindicalismo en Guatemala

Historia del sindicalismo
by

Paola Ramos

on 3 November 2012

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Transcript of Sindicalismo en Guatemala

HISTORIA DEL MOVIMIENTO SINDICAL EN GUATEMALA Primera Etapa del Sindicalismo Guatemalteco:
La Década de 1920-30 Esta década constituye una interesantísima etapa en la historia del movimiento obrero guatemalteco, comprendido los gobiernos de Carlos Herrera (1920-21), del General José María Orellana (1921-26) y del General Lázaro Chacón (1926-30).



El movimiento sindical guatemalteco traba contacto por primera vez con las organizaciones y corrientes internacionales del sindicalismo y las acoge con entusiasmo.

SEGUNDA ETAPA DEL SINDICALISMO LA REVOLUCIÓN DE OCTUBRE (1944-1954)
Aunque el proceso de industrialización se acelera y con el crece también el proletariado, el sindicalismo se desarrolla con lentitud y a veces permanece estacionario.

La reorganización de las asociaciones profesionales después de 1954 tiene lugar en las ciudades -fundamentalmente en la capital- y resurge en el campo hasta en años recientes con grandes limitaciones reales.

Para consolidar el sistema y en previsión de que pudiera resurgir un sindicalismo combativo en el campo, se fomenta un movimiento cooperativista controlado.

Después de la disolución de algunas y de haber perdido casi todas a sus cuadros dirigentes, a partir de 1955 las organizaciones sindicales se van rehaciendo con serias restricciones y tropiezos: represión en todas sus gamas, desde el despido masivo y la lista negra hasta el secuestro, la tortura y la muerte de dirigentes, por organizaciones paramilitares, corrupción dirigida desde distintos niveles, gubernativo, patronal y de organismos internacionales, y divisionismo alentado por los mismos enemigos del sindicalismo guatemalteco.



Cuarta Etapa del Sindicalismo Guatemalteco: La Segunda Ola Contrainsurgente y el Auge de Masas (1976-1980) Quinta Etapa: La Tercer Ola Contrainsurgente y los Gobiernos Civiles dentro de la Fachada de Democracia, los Acuerdos de Paz y su Incidencia en el movimiento sindical (1980-2006)

El movimiento sindical guatemalteco como actor social, legítimo representante e imprescindible en las relaciones laborales en su búsqueda de una justicia social en contextos adversos, debido a los modelos económicos y geopolíticos que ha tenido que vivir en los últimos años, donde el sindicalismo ha participado ambivalentemente con sus demandas clasistas, luchas reivindicativas, pasando por el desprestigio de sus dirigentes, las estrategias de neutralización, debilitamiento y eliminación hasta llegar a la autocensura, como práctica heredada por la cultura del miedo…

Un breve relato histórico a partir de una de las cíclicas etapas represivas contra el movimiento sindical guatemalteco, situándose desde 1970 y aproximándose al año 2001. A lo largo de esta etapa, es posible encontrar un sindicalismo desarticulado por los efectos de la violencia-represión- sistemática contra los dirigentes, activistas y organizaciones sindicales, pero ausente de estrategias.

La Tercer Ola Contrainsurgente y los Gobiernos Civiles dentro de la Fachada de Democracia, los Acuerdos de Paz y su Incidencia en el movimiento sindical (1980-2006

Se, intentará describir los espacios por donde el sindicalismo inicia su reestructuración en contextos adversos, su participación en la transición democrática, espacios de negociación y firma de los Acuerdos de Paz; así como las permanentes reacciones para garantizar el derecho a la libertad sindical, unidad en la acción, información estadística de su desarrollo cuantitativo con análisis de lo cualitativo y de sus estructuras orgánicas con sus referentes internacionales.

Se aporta breves análisis sobre los espacios de diálogo, su incidencia o no en las políticas públicas; su normativa legal; mercado laboral; modelos de acción y demandas; su posición en el contexto internacional. Se describe también el contexto y realidad de las negociaciones colectivas de los últimos años, como mecanismos para alcanzar la equidad haciendo énfasis en el desarrollo de negociación colectiva tradicional, a través de las instituciones contenidas en los pactos colectivos y negociaciones atípicas
La organización sindical es predominantemente urbana y concentrada en la capital, no siendo sino hasta 1930 que se intenta incursionar en el campo.

Debido a la industrialización incipiente del país, ya existe clase proletaria, aunque la pequeña empresa sigue predominando. En el censo industrial de 1946 las empresas con cinco o mas trabajadores apenas alcanzaban la cifra de 776 dando ocupación a 19447 trabajadores. Esta composición social indudablemente incide en las asociaciones profesionales de la época.
El sindicalismo sigue predominantemente urbano. Hubo prohibición para la sindicalización en el campo hasta 1946 y permitida en 1947 sufrió discriminación hasta el año siguiente, con respecto a la sindicalización urbana. La organización masiva de los campesinos tiene lugar a partir de la emisión de la Ley de Reforma Agraria (17 de junio de 1952).

La vehemencia y el emotismo, la espontaneidad y la improvisación en el planteamiento de los conflictos, son características de esta breve etapa, muy explicable si se toma en cuenta la inexperiencia de los dirigentes y el afán de emular movimientos del exterior.
TERCERA ETAPA DEL SINDICALISMO
GUATEMALTECO LA CONTRARREVOLUCIÓN (1954... 1974 )
Como consecuencia de la represión, corrupción y divisionismo, las asociaciones profesionales son inestables, muchos sindicatos inscritos luego desaparecen -los sindicatos inactivos superan a los activos- y aun federaciones y confederaciones nacen, crecen y desaparecen en muy corto tiempo, tienen fusiones que mas tarde se deshacen, y sufren vicisitudes que muchas veces tienen relación con el favor o la caída en desgracia con los gobiernos y organizaciones internacionales que las financian.

Posiblemente como consecuencia también de las circunstancias anteriores, se advierte el fenómeno de muchos sindicatos que no se encuentran afiliados a ninguna central y que no tienen relación alguna con otras organizaciones sindicales. Son pequeños islotes que se preocupan únicamente de los problemas de su empresa, con un miope egoísmo, inducidos y alentados por los empresarios.

En 1974, se registran 20 sindicatos llamados “independientes”, que afilian a 3854 trabajadores.

Por ser la casi totalidad de los gobiernos que han detentado el poder desde 1954 expresiones de la derecha -mas o menos ultramontana- fuera de las organizaciones descalificadas que le han hecho el juego, el sindicalismo ha tenido que luchar en condiciones adversas, generalmente con autoridades administrativas y judiciales cuando no comprometidamente patronales, por lo menos timoratas e indiferentes a los trabajadores, constatándose que solamente existe libertas sindical formal -en la letra muerta de la ley- pero negada en la realidad.



En las corrientes sindicales seguidas por las centrales obreras, las hay que propugnan por una lucha meramente reivindicativa o economicista y apolítica -aunque a veces han actuado a la sombra de gobiernos de turno-, y otras que propugnan como fines inmediatos la lucha reivindicativa, pero como fin mediato un cambio de estructuras que conlleva su participación en política nacional.

Ya sea por el sectarismo ideológico, por la corrupción o por el emotismo individualista de los dirigentes, no se ha podido superar la división alentada desde dentro y desde afuera, pese al sentimiento unitario de las masas obreras y campesinas y a los intentos que se vienen realizando en los dos últimos años en ese sentido.




Una referencia importante de esa época es el ascenso, en 1970, a la Presidencia de la República de un personaje conocido por sus acciones contrainsurgentes: el General Carlos Arana Osorio, respaldado por la coalición de partidos políticos de extrema derecha MLN-PID. (por la represión contra los sindicatos, la negación a demandas gremiales sectoriales, así como los secuestros y asesinatos de dirigentes sindicales y líderes sociales).

Otro escenario imprescindible de señalar es la llamada Guerra Fría, en la cual el movimiento sindical internacional fue incorporado a un conflicto geopolítico que trasladó a los países latinoamericanos las contradicciones y confrontaciones de las potencias. Guatemala no fue la excepción.

Creación de centrales, con compromisos y relaciones internacionales que aceleraron confrontaciones entre sí. Surgió también, una de las más importantes instancias unitarias sindicales: el Comité Nacional de Unidad Sindical (CNUS).

Escenarios que marcaron la Época

El primer escenario se produce después de fuertes críticas a la Federación Autónoma Sindical (FAS) debido a su abierta relación con las políticas de los gobiernos de turno y termina desmembrándose en dos corrientes: los sindicatos de tendencia socialista constituyen la Federación Autónoma Sindical de Guatemala (FASGUA), que a su vez, mantuvo desde un principio su relación con la Federación Sindical Mundial (FSM) y, la otra corriente -muy cercana a la dirigencia del Partido Democracia Cristiana- constituye la Confederación Nacional de Trabajadores (CNT).

El segundo escenario está estrechamente vinculado a la influencia de la Guerra Fría en el movimiento sindical mundial, ejemplificada por la presión y determinación de la política norteamericana anticomunista en el mundo. En el caso de América Latina, fue conducida a través del Instituto Americano para el Desarrollo del Sindicalismo Libre (IADSL).

El tercer escenario está representado por la constitución en 1968 de la Confederación Nacional de Trabajadores (CNT), que en 1973 cambia a Central Nacional de Trabajadores. En la CNT se incorporan sindicatos de la disuelta FAS que no compartían los postulados de su nueva estructura (FASGUA) más tres nuevas federaciones (la Federación Central de Trabajadores de Guatemala (FECETRAG), antes Frente Cristiano de Trabajadores de Guatemala (FECETRAG); la Federación Nacional de Obreros del Trasporte (FENOT) y una importante organización a nivel nacional, la Federación Campesina de Guatemala (FCG). La CNT fue el referente de la Central Latinoamericana de Trabajadores (CLAT), organización regional de la Confederación Mundial de Trabajadores (CMT). A finales de los años 70.Cuarta Etapa del Sindicalismo Guatemalteco: La Segunda Ola Contrainsurgente…
Escenarios que marcaron la Época

El cuarto escenario es producto de la constitución en febrero de 1968 de la Federación Sindical de Trabajadores Bancarios de Guatemala (FESEB), que más tarde incorpora al sector de Seguros y modifica su nombre por FESEBS, cuya composición interna permitió a sus organizaciones miembros una independencia ideológica, que se convirtió muchas veces en su fortaleza, inclusive la conformación del CNUS. Oficialmente, FESEBS no tuvo afiliación internacional pero participó en Congresos y Conferencias internacionales de las tres corrientes mundiales. Con la participación de dirigentes de FASGUA, CNT, FTG y FESEBS constituyeron una fuerte corriente de pensamiento en el movimiento sindical de los años 70. Como consecuencia de los altos niveles de represión, FASGUA es una de las organizaciones más afectadas, mientras que la dirigencia de FTG es neutralizada por CTF por su participación inicial en CNUS; como consecuencia de lo anterior, dirigentes de CNT y FESEBS, como una debilidad FASGUA aportaron valiosos dirigentes comprometidos con las demandas sociales, económicas y políticas en la década de los 70 e inicios de los años 80.



Durante la época de la dictadura militar en Guatemala, en el año 1980, el movimiento obrero en Guatemala fue desarticulado en forma violenta y selectiva, llegándose al extremo de capturar y desaparecer a veintiocho dirigentes sindicales en una sola acción represiva. En el gobierno "civil" de Vinicio Cerezo, el movimiento sindical cobró auge y su mayor manifestación fue la huelga general del magisterio nacional en el año 1989.
A MANERA DE CONCLUSIÓN FINAL
El sindicalismo es hijo de la industrialización y surge en las empresas más o menos grandes, de modo que en países de economía neocolonial y periférica como Guatemala no puede esperarse un desarrollo significativo de las organizaciones de trabajadores, en tanto permanezcan intactas las estructuras del sistema. Pero como justamente el sindicalismo debe ser uno de los instrumentos que propicien el cambio, para no caer en un círculo vicioso no puede aconsejarse “quietismo” en tanto ocurre ese cambio de estructuras caído como “maná del cielo”.
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