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8) El campo científico

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Natalia Mancin

on 19 March 2018

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Transcript of 8) El campo científico

El campo científico
En “Intelectuales, política y poder”

Pierre Bourdieu
La sociología de la ciencia descansa sobre el postulado de que la verdad del producto reside en una especie particular de condiciones sociales de producción.

El universo “puro” de la ciencia más “pura” es un campo social como cualquier otro, con sus relaciones de fuerza y sus monopolios, sus luchas y sus estrategias, sus intereses y sus beneficios.


La lucha por el monopolio de la competencia perfecta
El campo científico tiene por apuesta específica el monopolio de la autoridad científica, inseparablemente definida como capacidad técnica y como poder social, entendida en el sentido de capacidad de hablar y de actuar legítimamente (es decir, de manera autorizada y con autoridad) en materia de ciencia.

Decir que el campo es un lugar de luchas, es romper con la imagen pacífica de la “comunidad científica”.
El funcionamiento mismo del campo científico produce y supone una forma específica de interés.

Los juicios sobre las capacidades científicas de un estudiante o de un investigador están siempre contaminados, en todos los niveles de la carrera, por el conocimiento de la posición que él ocupa en las jerarquías instituidas.

Por el hecho de que todas las prácticas están orientadas hacia la adquisición de la autoridad científica (prestigio, reconocimiento, celebridad, etc.), apuesta intrínsecamente doble, lo que se llama comúnmente “el interés” por una actividad científica (una disciplina, un sector de esa disciplina, un método, etc.) es siempre de doble faz; y lo mismo ocurre con las estrategias que tienden a asegurar la satisfacción de este interés.

En las ciencias sociales Merton distingue entre conflictos sociales (que tratan so re la “asignación de los recursos intelectuales entre diferentes clases de trabajo sociológico, o sobre el rol que conviene al sociólogo) y conflictos intelectuales (oposiciones de ideas sociológicas estrictamente formuladas. Esto constituye una estrategia, a la vez social e intelectual, que tiende a imponer una delimitación del campo de los objetos de discusión legítimos.

Es el campo científico el que, en cuanto lugar de una lucha política por la dominación científica, asigna a cada investigador, en función de la posición que ocupa, sus problemas y sus métodos.

La acumulación del capital científico
La lucha por la autoridad científica debe lo esencial de sus características al hecho de los productores tienden a no tener otros clientes posibles que sus concurrentes.

La definición de lo que está en juego en la lucha científica forma parte de lo que está en juego en la lucha científica, y los dominantes son aquellos que llegan a imponer la definición de la ciencia según la cual la realización más acabada de la ciencia consiste en tener, ser y hacer, lo que ellos tiene, son o hacen.
Nadie es buen juez, porque no hay juez que no sea juez y parte.

La autoridad científica es una especie particular de capital que puede ser acumulado, transmitido, e incluso reconvertido en otras especias bajo ciertas condiciones.

Acumular capital es “hacerse un nombre”, propio, conocido y reconocido, marca que distingue de entrada a su portador, al recortarlo como forma visible del fondo indiferenciado, desapercibido, oscuro, en el cual se pierde la mayoría.

El mercado de los bienes científicos tiene sus leyes, que no tienen nada que ver con la moral. Y con el riesgo de hacer entrar en la ciencia de la ciencia, bajo diversos nombres eruditos, lo que los agentes llaman a veces “los valores” o “las tradiciones” de la “comunidad científica”, es necesario reconocer como tales las estrategias que, en los universos en los cuales se tiene interés en el desinterés, tienden a disimular las estrategias.

Capital científico y propensión a invertir
La forma que revista la lucha inseparablemente política y científica por la legitimidad científica depende de la estructura del campo, es decir, de la estructura de la distribución del capital específico de reconocimiento científico entre los participantes de la lucha. Esta estructura puede teóricamente variar (como es también el caso en todo campo) entre dos límites teóricos, de hecho jamás alcanzados:






El campo científico es siempre el lugar de una lucha, más o menos desigual, entre agentes desigualmente provisto de capital específico, por lo tanto, en condiciones desiguales para apropiarse del producto del trabajado científico que producen, por su colaboración objetiva, el conjunto de los concurrentes, poniendo en práctica el conjunto de los medios de producción científica disponibles.

La oposición entre las estrategias de conservación y las estrategias de subversión tiende a debilitarse a medida que crece la homogeneidad del campo y que decrece correlativamente la probabilidad de las grandes revoluciones periódicas en beneficio de las innumerables pequeñas revoluciones permanentes.

En la lucha que los pone, los dominantes y los pretendientes, los recién llegados, recurren a estrategias antagónicas, profundamente opuestas en su lógica y en su principio: los intereses que los animan y los medios que pueden poner en práctica para satisfacerlos dependen, en efecto, muy estrechamente de su posición en el campo, es decir, de su capital científico y del poder que les da sobre el campo de producción y de circulación científica y sobre los beneficios que él produce. Los dominantes están destinados a estrategias de conservación, que apuntan a asegurar la perpetuación del orden científico establecido al cual pertenecen (La ciencia social engloba también el conjunto de instituciones encargadas de asegurar la producción y la circulación de los bienes científicos, el sistema de enseñanza).

Es el campo quien asigna a cada agente sus estrategias, incluyendo la que consiste en invertir el orden científico establecido.
Los recién llegados pueden encontrarse orientados hacia las colocaciones seguras de las estrategias de sucesión, adecuadas para asegurarles, en el término de una carrera previsible, los beneficios prometidos a los que realizan el ideal oficial de la excelencia científica al precio de innovaciones circunscritas a los límites autorizados, o hacia estrategias de subversión, colocaciones infinitamente más costosas y más riesgosas que no pueden asegurar los beneficios prometidos a los detentadores del monopolio de la legitimidad científica

El orden (científico) establecido
La estructura del campo científico es definida, en cada momento, por el estado de la relación de fuerzas entre los protagonistas de la lucha, agentes o instituciones.

La estructura de la distribución del capital científico es el fundamento de las transformaciones del campo científico por mediación de las estrategias de conservación o de subversión de la estructura que la estructura misma produce.

En un estado del campo, las inversiones de los investigadores dependen tanto en su importancia (medida, por ejemplo, en tiempo consagrado a la investigación), como en su naturaleza (y, en particular, en el grado de riesgo asumido), de la importancia de su capital actual y potencial en el campo (según un proceso dialéctico que se observa en todos los dominios de la práctica).

La situación de monopolio del capital específico de autoridad científica
La situación de concurrencia perfecta que supone la distribución desigual de este capital entre todos los concurrentes.
De la revolución inaugural a la revolución permanente
Las teorías parciales de la ciencia y de sus transformaciones están predispuestas a cumplir funciones ideológicas en las luchas en el interior del campo científico porque universalizan las propiedades ligadas a estados particulares del campo científico.

A medida que aumentan los recursos científicos acumulados, el capital científico incorporado que es necesario para apropiárselos y tener, así, acceso a los problemas y a los instrumentos científicos y, por lo tanto, a la lucha científica, deviene cada es más importante 8derecho de entrada). De ello se deriva que la revolución científica no es asunto de los más desposeídos, sino, al contrario, de los más ricos científicamente entre los recién llegados.

La ciencia y los doxósofos
La ciencia no tiene jamás otro fundamento que la creencia colectiva en sus fundamentos que produce y supone el funcionamiento mismo del campo científico.

Lo que está en juego en la lucha interna por la autoridad científica en el campo de las ciencias sociales- es decir, el poder de producir, de imponer y de inculcar la representación legítima del mundo social- es una de las apuestas de la lucha entre las clases en el campo político.

La idea de una ciencia neutra es una ficción, y una ficción interesada, que permite dar por científica una forma neutralizada y eufemizada- particularmente eficaz simbólicamente porque es particularmente irreconocible- de la representación dominante del mundo social.

La sociología oficial debe hacer alarde de objetividad y de “neutralidad ética” y dar todas las apariencias de una ruptura tajante con la clase dominante y sus demandas ideológicas, multiplicando los signos exteriores de cientificidad.
7) El campo científico. Bourdieu. 2
7) El campo científico. Bourdieu. 3
7) El campo científico. Bourdieu. 4
7) El campo científico. Bourdieu. 5
7) El campo científico. Bourdieu. 6
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