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Las Mujeres En El Movimiento Adventista

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Katherine Hernández

on 16 April 2014

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Transcript of Las Mujeres En El Movimiento Adventista

Minerva Jane Chapman(1829-1923)
Hermana del pastor J. N. Loughborough, era muy bien conocida por los adventistas de su tiempo. En 1877 fué elegida tesorera de la asociacion general y era al mismo tiempo, editora de Youth´s Instructor, secretaria de la sociedad misionera.
Su esposo era el Pastor Chapman se mudaron a Battle Creek en 1866, Se jubilo en 1893 muy activa y fallecio a los 94 años mientras dormía.
Maria L. Huntley (1847-1890)
Formaba parte de una familia adventista que fueron unas de las primeras en guardar el sabado, era secretaria de la sociedad misionera
Instó a los ministros a elaborar planes eficaces para preparar obreros laicos.
Falleció a los 43 años, mientras ganaba almas en Chicago Murió como una mujer dedicada a la obra de Dios.
La familia Sisley.
Eran 7 hermanos; de las cuatro mujeres Josefina, fue maestra misionera en Australia Martha trabajó como impresora en la Review And Herald, Nelly estudió enfermería y se caso con un Pastor Jorge B. Starr y ambos acompañaron a Elena G. White a Australia, Maud; fue una de las primeras que entrego un diezmo completo a la iglesia, Se dedico a un trabajo misionero En Ohio
En 1877 se convirtió en una mujer misionera adventista, sirvió como tipógrafa aunque no sabía el lenguaje, Cuando volvió a Estados Unidos, se caso con el pastor C. L. Boyd, presidente de la asociación de Nebraska, fue con él a Suráfrica como misioneros
Las Hermanas Rankin
Eran otra familia que estaba compuesta por hermanas pelirrojas, que eran casi una docena.
La mayoría de ellas fueron maestras de una forma alentadora y prominente.
Ida: fue la primera preceptora del colegio Battle Creek.
María fue la madre del Dr. E. A. Sutherland, el hombre que juntamente con Percy, transformaron el Colegio Battle Creek a un Colegio muy famoso ahora en día Emmanuel Missionary College(conocido como Universidad Andrews), dándole un estilo adventista. Más tarde fundo la Universidad Madison.

La señora Druilard
La más famosa fue Elena (Nelly), conocida como “mama D” o “Tía Nell” luego de casarse.
Fue tesorera de la Asociación, fue una esposa misionera.
En 1901 fue tesorera del Emmanuel Misionary College.
En 1904, su esposo murió y le dejo una considerable fortuna, Y En ese año, su sobrino E. A. Sutherland renunciaron a los cargos de preceptor y director, de Emmanuel Misionary College y comenzaron la obra educacional en el sur, Edson los invito al “Morning Star”.
En el viaje la señora White conoció un terreno que Dios quería para su obra (un colegio adventista y un sanatorio) y no tenían recursos para tenerlo,
Cuando sus acompañantes lo vieron ¡lloraron! Y mandaron al sobrino de la “Tía Nell” para que ella les donara dinero para eso, ella les ayudo y aquella obra prosperó y dio frutos.
Las Mujeres En El Movimiento Adventista
"Es demasiado tarde, hermano Bates. Es demasiado tarde para que gastemos nuestro tiempo con esas verdades que ya no resultan tan familiares. El tiempo es cort. El señor tiene sus siervos aqui que llegaron en la hora apropiada para su pueblo. Dejelos hablar y permita que la gente los oiga".
Estas palabras fueron dichas en una reunion campestre milerita,En Exeter en agosto de 1844.La voz de la señora Couch que interrumpe a para informar que Samuel Snow tiene un importante asunto que decir.
En un momento simbolico para muchos adventistas, la señora Raquel Oakes anuncia por primera vez la verdad del sábado en Washinton.
Y una mujer Elena G, White, se convierte en el porta voz más respetado del movimiento.
Estas Mujeres fueron:
De los hermanos Hombres:
Juan fue pastor, Roberto fue misionero y falleció siéndolo, Guillermo fue arquitecto y constructor; diseño y edifico algunos colegios de Batlle Creek, del colegio Walla Walla, Colegio de La Unión, y unos más en Estados Unidos, Australia, Suráfrica e Inglaterra.
Todo lo que ellos hicieron es gracias a su consagrada madre, contribuyendo así ella también a la obra.
Allí se prepararon millones de estudiantes se graduaron, y el ejemplo de este colegio estimulo a muchos en todo el país y en todo el mundo,
Cuando Nelly llegó Elena le dijo “Ud. Cree que es vieja y ya no puede hacer más pero si Ud. Ayuda a la obra Dios la rejuvenecerá y le dará nuevas fuerzas, y hará más cosas de lo que hizo en el pasado”
Esas palabras se cumplieron cuando ella se dedico a los pobres del sur de los Estados Unidos y Dios la sostuvo sana toda su vida hasta que murió de 94 años luego de fundar una institución más para negros.
Kate Lindsay
creció en una familia numerosa en la misma región agrícola de Wisconsin, como las hermanas Rankin. Nieta de un primo de David Livingstone y fascinada con lo que Florencia Nightingale estaba haciendo en Inglaterra y en Crimea, dejó su hogar en 1867 y fue a Battl creek para ofrecer su colaboración al pequeño instituto occidente la de reforma pro-salud, que había iniciado sus actividades del año anterior. Poco después partía para Nueva Jersey, lista para comenzar un curso de enfermería de dos años. Después consiguió ingresar en la universidad de Michigan, en Ann Arbor como parte del segundo grupo de señoritas las que se les permitió estudiar medicina allí. Como era una de las diez señoritas en medio de 1300 jóvenes, a menudo fue objeto del rídiculo, y pasó por situaciones muy díficiles; pero cuando en un debate acepto los derechos de la mujer, no solo ganó el día sino también el respeto de los muchachos. Cuando se graduó era la primera de su clase.
Cuando regresó al sanatorio, que ahora se llamaba Sanatorio médico y quirúrgico se especializo en enfermedades de señoras y niños, más o menos en la misma época en que Juan Harvey Kellogg se convirtiera en director de la institución. Como era Osada y perseverenate, persuadió finalmente a Kellogg y a la junta a iniciar a una escuela de enfermería en 1883, la cual continuo defendiendo y dirigiendo hasta 1897, cuando viajó a África como misionera. Después de su regreso sirvió en el sanatorio Bouldel, que queda en el estado de colorado.

Puntual, cuidadosa y dueña de un corazón bondadoso, la Dra. Lindsay impresionaba profundamente a los médicos, enfermeros y pacientes con los que entraba en contacto. Durante los años que vivó en Battl Creek, su hogar fue una pequeña habitación a lado de su consultorio, porque deseaba estar siempre cerca para servir. La universidad de Loma Linda dio el nombre de Kate Lindsay al dormitorio de sus estudiantes de enfermería como homenaje a su memoria.

Georgia Anna Burrus
era soltera cuando se ofreció como voluntaria para el servicio misionero, y fue una de las primeras misioneras adventistas en la India. Demostró mucho coraje al viajar sola a tierras tan distantes sin marido y sin familia. Poco antes de llegar a destino le sobre cogió una terrible sensación de soledad. Cuando la nostalgia era más profunda dejó caer su reloj en la cubierta del barco y al levantarlo notó que no funcionaba.
¡Perdía así su último amigo! En su tristeza, le pareció que si pudiera por lo menos oír de nuevo aquel tic-tac tan compañero, podría enfrentar todo y ser una misionera. Fue a su camarote, se arrodilló y le pidió a Dios que tuviera piedad de ella haciendo que el reloj funcionara de nuevo. Dios la amaba por hacer un pedido tan sencillo no le pedía regresar solo pedía una ayuda para continuar en el servicio. Aprensiva per confiadamente tomó de nuevo su reloj, lo llevo al oído, ¡Y oyó de nuevo el tic-tac!

Aquel reloj nunca más de detuvo, ni le causó dificultad alguna. Desembarcó en la India y su nostalgia desapareció, más tarde se casó con otro misionero, Lutero J. Burgess, y juntos trabajaron 32 años como pioneros entre los diferentes pueblos de aquel inmenso país. En un período de licencia en los Estados Unidos, con el objeto de que el pastor Burgess se sometierá a tratamiento médico, descubrieron que la asociación general no disponía de fondos para enviarlos de vuelta. ¡Ella no se desanimó! Salió a las calles y vendió 20 000 ejemplares de un librito sobre la Biblia a razón de diez centavos cada uno a fin de comprar ella misma sus propios pasajes.
Elena G. de White habló frecuentemente sobre la importancia del trabajo de las mujeres en la iglesia. Por ejemplo, en 1902 dijo: “El Señor tiene una obra para las mujeres así como para los hombres…el salvador reflejará, sobre estas mujeres abnegadas, la luz de su rostro y les dará un poder que exceda el de los hombres ellas pueden hacer en el seno de las familias una obra que los hombres no pueden realizar, una obra que alcanza hasta la vida íntima. Pueden llegar cerca de los corazones de las personas a quienes los hombres no pueden alcanzar. Se necesita su trabajo”
“Si las mujeres hacen el trabajo que no es el más agradable para muchos de los que trabajan en palabra y doctrina, y si obra testifica que están llevando a cabo un trabajo que ha sido manifiestamente descuidado, ¿No debería eso imponer el empleo de esa obrera?....
“Este asunto no deben resolverlos los hombres, el Señor ya lo ha resuelto. Debéis vuestro deber con las mujeres que trabajan en el evangelio, cuya obra testifique que son indispensables para llevar la verdad a la familias…Una vez tras otra el Señor me ha mostrado que las maestras son tan necesarias como los hombres para la obra que Dios les ha designado”
“El señor tiene una obra para las mujeres así como para los hombres: ellas pueden ocupar sus lugares en la obra del Señor en esta crisis”

El estímulo de Elena G. de White
Ana Knight.
Hablando sobre mujeres misioneras enviadas a la India, no podemos olvidar de Ana Knight la primera misionera negra que fue a aquel país. De niña, en Mississipi, aprendió a leer más pronto que sus compañeros de la misma edad y se convirtió al adventismos por la lectura de Signs of the times y el camino a Cristo. Era una joven muy dispuesta. Después de un año de estudios en nuestro colegio de Graysville (posteriormente llamado Southern missionari college) volvió a su casa visitante unos 500 km, para pasar las vacaciones de verano. La comunidad la ridiculizaba.
De modo que los sábados tomaban su Biblia, su lección de la escuela sabática, el auxiliar de la escula sabática, la review and Herald, el Yoth’s instructor y con su perro y un revolver se iba al bosque. ¡El perro era para espantar los puercos salvajes, y el revolver era para defenderla de las personas mña intencionadas! Vuando era niña hacía sus propios arcos y flechas y tenía fama de ser capaz de acertar en un blanco a 100 m de distancia.
Más tarde estudió enfermería en el sanatorio de Battle Creek e impresionó de tal manera al Dr. Kellogg que éste la designó como delegada al congreso de la asociación general de 1901. En ese mismo año partió para servir en la India.Al llegar a la India polportó, enseñó en el colegio, trabajó como enfermera y se mezcló con pobre y ricos indistintamente por toda la región norte y oriental de país. Incansable buscando en la oración su fuerza, fue dirigida, curada e incluso alimentada por una sucesión de milagro.
Cierta vez, debilitada por el hambre después de 36 horas de viajar en tren sin alimento ni agua, miro hacia atrás en su compartimento y se sorprendió al ver sobre el asiento un plato con pan y una taza con bebida caliente. Agradecida, se alimentó, esperando que en cualquier momento cierto hombre, vestido de manera extraña que iba y venía por la plataforma de la estación metiera la cabeza por la ventanilla del coche para cobrarle la comida. Pero cuando terminó de comer y quizo dervolverle el plato, el hombre había desaparecido.
A su debido tiempo regresó a su trabajo docente en el Mississipi; después fundó la primera asociación para señoritas de color en Atlanta. Actuó también como secretaria de las misiones domésticas, misioneros voluntarios, educación y escuela sabática, todo al mismo tiempo, para las reuniones del sur de los Estados Unidos, usando como escritorio su maleta y su baúl. Sus últimos años de vida los pasó como profesora en el colegio de Oakwood. Sin contar el tiempo que estuvo en la India viajó cerca de 800 000 km, dirigió aproximadamente 10 000 reuniones y escribió a mano o a máquina casi 50 000 cartas.

Un ejercido de mujeres.

¿Cuántos miles de mujeres dieron su contribución a la iglesia como líderes de la escuela sabática, profesoras, etc?
Flora Flummer, fue directora del departamento de escuela sabática de la asociación general desde
1923 hasta 1936
, escribió varios libros y, lógicamente fue asistida por innumerables mujeres en las escuelas sabáticas locales alrededor del mundo.
¡Cuánto podríamos decir de las maestras de escuelas primarias, y de las profesoras de los niveles secundarios y terciarios! ¡Martha Amadón fue sucedida en la educación adventistas por quién sabe cuántos millares de mujeres!
Como adventistas nos sentimos orgullosos de nuestros sanatorios y hospitales,
¿Qué sería de ellos si no fuera por sus dedicadas enfermeras?
Nos faltaría el tiempo si quisiéramos hablar del ejército de mujeres que sirvieron y sirven como escritoras, preceptoras, secretarias, dactilógrafas, bibliotecarias, contadoras y en tantas otras posiciones importantes en la iglesia.

M
uchas otras mujeres contribuyeron a la historia de nuestra iglesia y le ayudaron a cumplir su misión no podemos pasar por alto a Ana Smith hermana de Uría Smith, que acepto la fe adventista gracias al trabajo de José Bates bajo circunstancias notables, y que compuso varios hinmos que figuran todavía hoy en nuestro himnario. Falleció siendo todavía muy joven, a los 27 años, en 1855. Lora Clement, hija e Melisa Rankin que fue editora de la revista Youth’s instructor durante un período impresionante de 29 años, durante los cuales su columna ‘’let’s tal kit over’’ (conversemos sobre esto), fue una de las producciones literarias más apreciadas en la denominación.
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