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A un rio le llamaban carlos.

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by

carpa carpon

on 2 June 2015

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Transcript of A un rio le llamaban carlos.

Dámaso Alonso
Recursos estilísticos
convencerme de que los ríos resbalan
hacia un anhelo y viven;->metáfora.

por qué anhelas, hacia qué resbalas,
para qué vives?.->Interrogación retórica.
Y el río fluye y fluye, indiferente. ->polisindeton.

A veces, suburbana, verde, una
sonrisilla
de hierba se distiende, pegada a la
ribera.
->metáfora
El río Carlos es una tristeza gris, mas no sé quién la llora.->metáfora

¿qué buscan los ríos?, ¿qué es un río?->interrogación retórica

Y ahora me fluye dentro una tristeza,
un río de tristeza gris,->metáfora
Presentación del poema
El poema del cual vamos a hablar se titula "A un río le llamaban Carlos".
Fue escrito en febrero del 1956.
Es un poema perteneciente a la obra "Hombre y Dios", obra en la que Dámaso Alonso busca dejar clara su idea de que Dios responde a la necesidad de encontrar una primera causa que explique el mundo.
Explicación del contenido
En el poema, Dámaso Alonso explica como se imagina que los ríos podían tener vida. Por eso habla al río Carlos y le formula preguntas sobre su vida, como dirigiéndose a una persona.
El poeta sabe que es muy difícil e imposible, pero a pesar de todo, repite las siguientes cuestiones.
-¿Cuál es el secreto de la verdadera personalidad?
-¿Qué significado tiene el tiempo?
-¿Qué finalidad tiene la vida humana?
Al final acabó identificándose tanto con el río que terminó confundiendo su nombre con el suyo.
n
Yo me senté en la orilla;
quería preguntarte, preguntarme tu secreto;
convencerme de que los ríos resbalan hacia un anhelo y viven;
y que cada uno nace y muere distinto (lo mismo que a ti te llaman Carlos).

Quería preguntarte, mi alma quería preguntarte
por qué anhelas, hacia qué resbalas, para qué vives.
Dímelo, río,
y dime, di, por qué te llaman Carlos.

Ah, loco, yo, loco, quería saber qué eras, quién eras
(genero, especie)
y qué eran, qué significaban «fluir», «fluido», «fluente»;
qué instante era tu instante
cuál de tus mil reflejos, tu ;reflejo absoluto
yo quería indagar el último recinto de tu vida
tu unicidad, esa alma de agua única,
por la que te conocen por Carlos.

Carlos es una tristeza, muy mansa y gris, que fluye
entre edificios nobles, a Minerva sagrados
y entre hangares que anuncios y consignas coronan.
Y el río fluye y fluye, indiferente.
A veces, suburbana, verde, una sonrisilla
de hierba se distiende, pegada a la ribera.
Yo me he sentado allí, sobre la hierba quemada del invierno para pensar por qué los ríos
siempre anhelan futuro, como tú lento y gris.
Y para preguntarte por qué te llaman Carlos.

Y tu fluías, fluías, sin cesar, indiferente
y no escuchabas a tu amante extático
que te miraba preguntándote
como miramos a nuestra primera enamorada para saber si le fluye un alma por los ojos,
y si en su sima el mundo será todo luz blanca
o si acaso su sonreír es sólo eso: una boca amarga que besa.
Así te preguntaba: como le preguntamos a Dios en la sombra de los quince años,
entre fiebres oscuras y los días—qué verano— tan lentos.
Yo quería que me revelaras el secreto de la vida
y de tu vida, y por qué te llamaban Carlos.

Yo no sé por qué me he puesto tan triste, contemplando
el fluir de este río
Un río es agua, lágrimas: mas no sé quién las llora.
El río Carlos es una tristeza gris, mas no sé quién la llora.
Pero sé que la tristeza es gris y fluye.
Porque sólo fluye en el mundo la tristeza.
Todo lo que fluye es lágrimas.
Todo lo que fluye es tristeza, y no sabemos de dónde viene la tristeza.
Como yo no sé quién te llora, río Carlos,
como yo no sé por qué eres una tristeza
ni por qué te llaman Carlos.

Era bien de mañana cuando yo me he sentado a contemplar el misterio fluyente de este río,
y he pasado muchas horas preguntándome, preguntándote.
Preguntando a este río, gris lo mismo que un dios;
preguntándome, como se le pregunta a un dios triste:
¿qué buscan los ríos?, ¿qué es un río?
Dime, dime qué eres, qué buscas,
río, y por qué te llaman Carlos.

Y ahora me fluye dentro una tristeza,
un río de tristeza gris,
con lentos puentes grises, como estructuras funerales grises.
Tengo frío en el alma y en los pies.
Y el sol se pone.
Ha debido pasar mucho tiempo.
Ha debido pasar el tiempo lento, lento, minutos, siglos, eras.
Ha debido pasar toda la pena del mundo, como un tiempo lentísimo.
Han debido pasar todas las lágrimas del mundo, como un río indiferente.
Ha debido pasar mucho tiempo, amigos míos, mucho tiempo
desde que yo me senté aquí en la orilla, a orillas
de esta tristeza, de este
río al que le llamaban Dámaso, digo, Carlos.
A un río le llamaban carlos.
dámaso alonso

(Madrid, 22 de octubre 1898-25 de enero 1990)
Su infancia la vivió en Asturias y después estudió bachillerato en Madrid en el colegio Jesuitas de Chamartín

Dámaso se licenció en Derecho y en Filosofia y Letras, en la Universidad Central de Madrid.
Se formó en el Centro de Estudios Historicos, dirigido por Ramón Menéndez Pidal.


Tomó parte activa en las actividades de la Residencia de Estudiantes y allí conectó con los que seria sus compañeros de Generación: Federico Garcia Lorca, Luis Buñuel, Pepin Bello, Salvador Dalí, Rafael Alberti, Luis Cernuda y Miguel Altolaguirre.
En 1924 se casó con la escritora Eulalia Galvariato
Literariamente, se considera de la Generación del 27.
Colaboró con la revista Occidente. Y mas tarde hizo una crítica de "Soledades" una poesia de Luis de Góngora.


Mas tarde, Dámaso Alonso como profesor, enseñó en Oxford, dos años y luego a partir de 1933 fue catedratico de univesidad de Lengua y Literatura Española en la Universidad de Valencia.

Estuvo refugiado en 1936, las primeras semanas a causa de la guerra civil en la Residencia de Estudiantes en Madrid
El resto de la guerra lo paso en Valencia
En 1948 fue elegido miembro de la Real Academia Española y en 1959 de la Real Academia de la Historia.
Fue director de la Real Academia Española sucediendo a Ramón Menéndez Pidal.
También recibió el Premio Cervantes en 1978.
En enero de 1990 falleció en su casa de Madrid
Valoración personal
Personalmente, este poema nos ha gustado mucho por como Dámaso Alonso es capaz de escribir con tanta sencillez, un poema de tal calidad sobre un hermoso río.
Creo que actualmente, este es uno de los poemas que más me ha llamado la atención, y puede que sea uno de los mejores poemas de este poeta jamás escritos. En el que uno puede pararse a pensar lo increíble que llega a ser el hecho de que una persona pueda sentir como un río puede responderle a tales preguntas sin falta de respuesta hasta tal punto de seguir algo contradictorio.

Rocío PEÑARRUBIA GóMEZ & ariadna sanz martínez
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