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Gripe A: las víctimas invisibles

Gripe A: las víctimas invisibles
by

Julio Bonis

on 28 April 2010

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Transcript of Gripe A: las víctimas invisibles

Gripe A:
las víctimas invisibles De qué no voy a hablar
en esta charla Voy a hablar de la verdadera razón
de mi profesión Julio Bonis MD Médico de Familia - Vidalio.com Valora y cuida tus historias. Son el rico tapiz de la medicina de familia, tejido con tus experiencias, tus emociones más profundas, tus desafíos, tus alegrías. James Rourke MD. La muerte indigna de Jacinto De (i)responsables mundiales De (i)responsables nacionales ni por supuesto de esto... Las lágrimas de Betty Los sueños rotos de Jennifer Las amargas lágrimas de Betty La muerte indigna de Jacinto Los sueños rotos de Jennifer Betty tuvo la mala suerte de ser una de las primeras personas diagnosticadas por gripe A en España, hace un par de meses. Tuvo además la mala suerte de tener antecedentes de asma. Tiene la mala suerte de ser boliviana y trabajar en una cadena de supermercados. Tiene la buena suerte de tener dos hijos pequeños sanos.

Betty pilló a los médicos desprevenidos y asustados. La "gripe A" era entonces algo que venía de méxico, exótico y peligroso. Recién salido del horno donde se fabrican las pandemias y las obsesiones mediáticas. Por eso la ingresaron, la aislaron y la trataron con Tamiflú.
Estuvo dos semanas en una sala de hospital mientras sus hijos se quedaban a vivir con su prima. La única que se acercaba a hablar con ella era una amiga, eso sí, con máscara, gafas de protección, guantes y toda la parafernalia.

Le pidio a su amiga que no contara nada a nadie, no quiso recibir visitas. No le apetecía que la gente supiera que tenía la "gripe A" y la miraran raro o se apartaran de ella.

Una vez fuera del hospital su médico de familia le dio la baja pero unas semanas después Betty, que recordemos es boliviana, le pidio a su doctora que le diera el alta para volver a trabajar "que las cosas están muy mal y no quiero que me echen".
Betty acudio de nuevo a su puesto de trabajo con ganas de volver a lo cotidiano, a las cigalas y los meros, al frío familiar de la sección de pescadería; pero encontró una pequeña sorpresa. En la puerta le esperaba el gerente, acompañado de dos guardias de seguridad. Con mascarillas.

-"Nos hemos enterado de que tienes la gripe A, no puedes volver al trabajo"
-"Pero si ya me dieron el alta y me trataron"
-"No podemos permitir que contagies a más gente"

Betty acude a mi consulta con sus dos hijos. Llora. No entiende por qué no la dejan trabajar. Piensa que van a despedirla. "Si yo estoy con mis hijos, y ellos están sanos. Mi niña duerme conmigo para cuidarme y traerme agua".
Jennifer tiene 17 años y desde hace pocos meses un novio que se llama Jonnatan de su misma edad. Aunque llenos de información sobre métodos anticonceptivos, Jenni y Jonni están en esa edad donde a veces se pierde la cabeza y la vergüenza infantil aparece en el peor de los momentos.

Tras hablarlo muchas veces deciden acudir al médico de cabecera. Tras la insistencia de Jonnatan Jenni ha decidido que tomará la píldora pero no está muy segura porque ha oido que eso de las hormonas engorda. Además hace falta una receta.

Pero ese día la consulta del médico de familia está a tope de gente. En plena epidemia de pánico por Gripe A, cada caso sospechoso (es decir con fiebre y tos) necesita una baja laboral de una semana, lo que significan 3 visitas para la simple entrega de partes (baja, confirmación y alta), además de auscultación y medición de pulsioximetría capilar por protocolo.
Tras esperar una hora a ser atendidos Jennifer y su novio entran en la consulta. El médico parece muy ocupado y apenas separa la vista de la pantalla del ordenador mientras se pelea con la impresora.

- "Dime, ¿en qué puedo ayudarte?"
- "Pues verá Doctor es que llevo unos días como cansada y no se si tendré anemia"
- "Bueno, te pido unos análisis y lo vemos en una semana, que tengo hoy un follón de consulta..."
- "Vale, pues entonces pido cita para los análisis abajo"
- "Si, ya te lo da el administrativo... dile al siguiente que pase por favor"

Jennifer duda por un momento si contarle al médico lo de las relaciones con su novio y la píldora, pero no parece un buen día para hacerle demasiadas preguntas.

A los tres meses Jennifer acude preocupada al médico porque tiene un retraso en el periodo. El médico le pide un test de embarazo que confirma la sospecha de Jennifer.

La semana siguiente Jennifer acude de nuevo al médico acompañado de su madre y llora en la consulta. Jonnatan no parece muy contento con la situación y ha decidido romper con ella. La madre de Jennifer pide información sobre clínicas de interrupción voluntaria del embarazo.

"¿Por qué no tuviste cuidado con la de métodos que hay hoy para no quedarse embarazada?" pregunta su madre con aire culpabilizador.

Jacinto acudio con su mujer en Agosto de 2009 a la consulta de su médico de cabecera. El oncólogo del hospital le había dado de alta por haber agotado las alterantivas terapeúticas. Aunque Jacinto estaba en buenas condiciones su mujer parecía algo angustiada con la situación pues vivía sola y se enfrentaba a la muerte de su marido (que en el pasado la había maltratado) sin la ayuda de sus hijos.

Durante aquel mes su médico de cabecera había dejado de hacer muchos domicilios. La razón era sencilla. Cada caso sospechoso de gripe A que pertenecía a uno de los grupos de riesgo (prácticamente sufrir cualquier enfermedad crónica incluida la obesidad) requería un tratamiento con tamiflú.
Dicho tratamiento debía ser solicitado a los servicios centrales rellenando un formulario oficial para que lo trajeran en un sobre junto con una mascarilla y unas instrucciones detalladas. En la práctica eso significaba que el médico debía esperar hasta casi el final de la consulta para que le trajeran el tamiflú y así poder dar el sobre al paciente.

La mayor afluencia de pacientes, alarmados ante cualquier síntoma respiratorio o cuadro febril, junto con la burocracia generada (en forma de partes de baja laboral, llamadas telefónicas a pacientes recluidos en domicilio y visitas a domicilio de pacientes con gripe A a los que el protocolo no permitía salir de casa) aumentaba los retrasos en la consulta y hacía que el médico terminara tarde la consulta y dejara los domicilios siempre para otro día.
A los 6 meses, una vez pasada la crisis de la Gripe A y calmados los ánimos, la mujer de Jacinto acudio a la consulta de su nuevo médico. Había solicitado el cambio al sentirse profundamente disgustada con su médico anterior.

Se quejaba amargamente de que su médico de toda la vida hubiese abandonado a Jacinto a su suerte y no hubiese ido ni una sola vez al domicilio "dejándole morir como un perro".

Jacinto murio sintiendose abandonado por su médico de cabecera de siempre; ocupado como estaba esperando sobres de tamiflú y aplicando protocolos de la gripe A. La confianza de la mujer de Jacinto hacia los médicos de familia estaba rota para siempre.
Durante la pandemia de gripe A seguirá habiendo infartos de miocardio, apendicitis, insuficiencia cardiaca, diabetes, crisis de asma, enfermedades psiquiátricas, fracturas de cadera, accidentes y muchas otros problemas de salud que requieren atención de los profesionales de la salud.

El comportamiento sereno, paciente y tranquilo de los pacientes, los medios de comunicación, los profesionales sanitarios, los dirigentes políticos y los cargos con responsabilidad en planificación y gestión del Sistema Nacional de Salud son esenciales para que funcionen bien los servicios sanitarios y estos puedan dedicarse a los enfermos que lo necesiten.

Plataforma Gripe y Calma 3 de septiembre de 2009.
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