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Mercado común europeo

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Luis Zegarra

on 12 September 2013

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Transcript of Mercado común europeo

Características
La libre circulación de mercancías
Libre circulación de trabajadores
Libre circulación de servicios
Mercado común europeo
Introduction
Zona de unión aduanera y de integración económica creada por Bélgica, Francia, Italia, Luxem-burgo, los Países Bajos y la República Federal Alemana, en el marco del Tratado de Roma de 25 de marzo de 1957, a la que se han unido sucesivamente otros países . European Common Market.
Origen
El mercado interior pretende ser un espacio libre de fronteras y barreras entre los distintos Estados. A tal efecto, el sistema descansa sobre una serie de elementos básicos, configuradores de un marco jurídico que haga posible la efectiva realización de un mercado interior. Entre esos elementos, hay que destacar lo que la doctrina tradicionalmente ha denominado "Cuatro Libertades Fundamentales", integradas por la libre circulación de mercancías, trabajadores, servicios y capitales. En relación con dichas libertades, los Tratados distinguieron el llamado derecho de establecimiento. Igualmente, el mercado interior se apoya sobre las políticas comunes, entre las que se puede destacar la política de transportes; de competencia; de agricultura y pesca; y la política comercial común.
Cuatro Libertades Las Cuatro Libertades Fundamentales comprenden, en primer lugar:

Libre circulación de capitales
De forma paralela, se menciona la libre circulación de pagos, que dada su naturaleza, recibe idéntica regulación que la de capitales. Así pues, por norma general se prohíbe cualquier restricción a los movimientos de pagos y capitales, tanto entre Estados miembros, como entre países extracomunitarios y Estados miembros. Se contemplan, no obstante, algunas excepciones a la prohibición de restringir los movimientos de pagos y capitales. En primer lugar, subsisten las restricciones anteriores al 31 de diciembre de 1993, existentes entre países extracomunitarios y Estados miembros, y relativas a inversiones directas, incluidas las inmobiliarias, el establecimiento, la prestación de servicios financieros o la admisión de valores en los mercados de capitales. También hay que destacar el supuesto en que el Consejo decide, por unanimidad, retroceder en la liberalización de los movimientos de capitales entre terceros países y Estados miembros. Dicho acto se adoptará mediante un procedimiento legislativo especial, que incluye la consulta al Parlamento Europeo.
(también llamada unión aduanera) dentro del mercado interior. Junto con esta primera libertad, quizá la más importante de todas, se incluyen otras tres, a saber, la libre circulación de trabajadores, de servicios y de capitales. Dichas Libertades son definidas de forma negativa por el Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea, es decir, son conceptuadas en base a la prohibición de restringir su libre circulación. Libre circulación de mercancías. La libre circulación de mercancías supone el establecimiento de una unión aduanera que abarcará la totalidad de los intercambios de mercancías y que implicará la prohibición, entre los Estados miembros, de los derechos de aduana de importación y exportación. En igual sentido, se establece la adopción de un arancel aduanero común en sus relaciones con terceros países. Desde el 1 de enero de 1993, se suprimió el Documento Único Administrativo (DUA), con carácter general, para los intercambios intracomunitarios.
Esta se establece por ley. Se prohíbe la discriminación por razón de nacionalidad con respecto al empleo, la retribución y las demás condiciones de trabajo, estableciéndose expresamente los derechos de desplazamiento, residencia y permanencia de los trabajadores comunitarios y excluyendo de dicha regulación a los empleados de las Administraciones Públicas.
El reconocimiento de dicha libertad se realiza mediante la exclusión de las restricciones a la libre prestación de servicios dentro de la Unión para los nacionales de los Estados miembros establecidos en un Estado miembro que no sea el del destinatario de la prestación. Así pues, la libre circulación de servicios incluye dos supuestos esenciales. El primero, relativo a la prestación de un servicio en el país de establecimiento del prestador, cuyo destinatario no es nacional de dicho país, sino de otro Estado miembro. Y el segundo, referente a la prestación de un servicio en un país distinto a aquel en que esté establecido el prestador. En tal caso, el prestador no estará obligado a ejercer su derecho de establecimiento en el país miembro para poder prestar el servicio, bastando con cumplir las mismas condiciones que el país miembro receptor del servicio impone a sus nacionales.
Países miembros de la MEC
Se unen en 1973 Reino Unido, Irlanda y Dinamarca. En 1981 se incorpora Grecia, en 1986 España y Portugal; y en 1995 entran Austria, Suecia y Finlandia. El mercado interior de la Unión Europea, también conocido como mercado único europeo, es uno de los instrumentos de integración económica de la Unión, consistente en el establecimiento de un mercado común entre los estados miembros. En este mercado único circulan libremente los bienes, servicios y capitales y las personas y, en su interior, los ciudadanos de la Unión pueden vivir, trabajar, estudiar o hacer negocios con libertad.
Relación del MEC y Argentina
Hace nada más que cinco años los intentos de algunos estadistas europeos en pro de una unión económica entre países que frecuentemente se habían enfrentado a través de siglos, se recibían con cierto escepticismo, incluso en los círculos de estudiosos y políticos. Para muchos era una utopía más.
Sin embargo, con la realización anticipada de los planes fijados va cobrando visos de milagro el progresivo auge económico y social que a partir de 1958 experimentan los seis países que forman la Comunidad Económica Europea.
Lo que primero fue mirado con despreocupación se convirtió pronto en objeto de estudio, ya que las consecuencias de la unión económica iban más allá de las fronteras de la nueva comunidad. Muchos países comenzaron a considerar su posible incorporación a los Seis. Recipiente es el caso de Inglaterra quien después de haber creado una Zona de Libre Comercio como defensa contra las repercusiones del MEC, termina por solicitar su ingreso en la Comunidad Europea, cosa que a última hora la actitud de Francia postergó, no sabemos si definitivamente o no.
La política agrícola de la Comunidad que comienza a aplicarse en 1963 plantea problemas nuevos de los cuales no están exentos países como Argentina, exportador tradicional de productos del agro.
Un 50% de las exportaciones argentinas se hallan comprometidas con un futuro incierto. El presente estudio trata de buscar una solución en la que deben empeñarse tanto las autoridades del MEC como los gobernantes argentinos. Pero el problema no se limita a nuestro país sino que toca de cerca a toda América Latina.
En 1955 los ministros de Asuntos Exteriores y de Economía de los países de la CECA deciden ampliar el acuerdo a toda la economía. Esto implicaba, al mismo y tiempo, una unificación previa del régimen arancelario con respecto a terceros países, la armonización de la política general en materia económica, la coordinación de la política monetaria, la libre circulación de la mano de obra, la creación de unas reglas de competencia comunes, la creación de un fondo de inversión para las economías menos desarrolladas, y la armonización reglamentaria en el terreno social y su homologación.
Todo esto se recoge en el Informe Spaak, un estudio previo de un grupo de expertos que definió las grandes líneas del contenido del Mercado Común. Este mercado común debería tener un órgano independiente y permanente, que lleve la iniciativa de las decisiones, la Comisión Europea, un Tribunal de Justicia y una Asamblea Legislativa. Desde el principio se distinguieron dos posturas en la construcción de la Comunidad Europea: la liberal, que pretendía una simple reducción de los obstáculos al comercio, y la social que abogaba por extender el compromiso a las condiciones sociales, que influirían en el precio del producto, y la compensación con las regiones más pobres, lo que implicaba una armonización de la economía.
Las negociaciones tuvieron lugar en Bruselas en 1956. El resultado fue la puesta en común de los mercados y los recursos, y el equilibrio global de la economía. Pero no se suprimen las aduanas. Se tiende a la armonización social de las condiciones de trabajo. En estas condiciones se firma en 1957 el Tratado de Roma.
El Tratado de Roma no crea una zona de libre cambio, sino una unión aduanera. El objetivo es arrastrar a los países a una unión económica y política irreversible, pero con cuidado, para que no surjan posturas intransigentes.
En 1957 son seis los firmantes del Tratado de Roma: Francia, Italia, Alemania, Bélgica, Holanda y Luxemburgo. La Europa de los seis, que tienen relaciones privilegiadas con otras asociaciones parecidas como la EFTA (Asociación Europea de Libre Comercio), de carácter mucho más limitado y compuesta por los países nórdicos.
El Mercado Común Europeo (CEE, Comunidad Económica Europea) pronto se revela como la mejor asociación de países para permitir el desarrollo económico, y todas las naciones quieren formar parte de él. En 1970 España firma una acuerdo comercial preferencial con la CEE. En 1972 Noruega pide la integración en el Mercado Común, pero un referéndum popular lo impide, y el intento queda frustrado.
En 1973 nace la Europa de los nueve, al firmar el Tratado de Roma Inglaterra, Irlanda y Dinamarca. En 1973 hay una profunda crisis económica, pero la incorporación de estos tres países, a pesar de las dificultades, da un impulso decisivo a la Comunidad Económica Europea, hacia el desarrollo comunitario y la integración.
En 1974 se decide que el Parlamento Comunitario se vote en elecciones libres y directas por los ciudadanos, con una vigencia de cinco años. Y en 1978 se instaura el sistema monetario europeo, el ECU (Unidad de Cuenta Europea) que entra en vigor el 1 de enero de 1979. La CEE es una realidad indiscutible, que cada vez tiene más prestigio y es garantía de crecimiento económico, por eso los países que aún están fuera quieren entrar.
En 1981 firma el Tratado de Roma Grecia, naciendo así la Europa de los diez. La incorporación de Grecia, un país del sur predominantemente agrícola, crea dificultades con la política agraria común (PAC).
En 1982 sale Groenlandia de la Comunidad, su lejanía con respecto a Europa implica que no se vea tan beneficiada como el resto de Dinamarca.
Pero la CEE no sólo toma medidas económicas, sino también en el campo de la investigación y la tecnología, con la firma del Acuerdo del EURATÓN, para el desarrollo de la energía atómica. También hay proyectos para mejorar las instituciones, con el fin de llegar a la unión política. En 1983 surge el Anteproyecto de la Unión Europea, y en 1985 se hace el Informe DoogePronunciado /dug/, sobre las reformas institucionales necesarias.
En 1986 firman el Tratado de Roma España y Portugal, naciendo, así, la Europa de los doce. Estos países, como Grecia, pertenecen al sur mediterráneo, lo que traerá dificultades en la PAC. Además, las preocupaciones sociales toman más relevancia, ya que estos países tienen muchas zonas desfavorecidas económicamente. Su ingreso en la CEE se hace en pleno proceso de unificación política. En estos momentos la CEE ha cumplido los objetivos para los que se creó, y ha crecido tanto que se hace necesario un nuevo tratado. El 3 de octubre de 1990 se vuelve a unificar Alemania, al desaparece la República Democrática Alemana, integrándose en una sola, con lo que, de hecho, la Unión Europea crece, aunque no formalmente.
En 1992 se firma en Maastricht el nuevo tratado, el Tratado de la Unión Europea (UE). Este nuevo tratado ha de ser ratificado por los diferentes países, no sin dificultades, como el caso de Dinamarca que rechaza el tratado en referéndum, aunque posteriormente lo ratificará.
En 1995 firman el Tratado de Maastricht Austria, Suecia y Finlandia. Noruega rechaza en referéndum, una vez más, su incorporación. Nace así la Europa de los quince, con lo que se desvía el equilibrio europeo hacia los países del norte, más ricos e industrializados; aunque los países nórdicos tienen una amplia tradición de compensación de las desigualdades sociales.
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