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Estancias en Común

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by

Nicolas Koralsky

on 7 November 2016

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Transcript of Estancias en Común

Estancias en Común
dialógicas
espectáculos
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colectivos
Conductores
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conspiraciones
amistades
comunidades
estancias
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estéticas
juegos
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selectas

sociedades
poderes
subjetividades

técnicas
trágicas
individuales
tertulias
talarañas

viralizaciones
autoayudas

montajes
revueltas
ensoñaciones

pensamientos

Maurice Blanchot: La comunidad inconfesable



Bibliografía sugerida:

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Primo Levi: Si esto es un hombre



Bibliografía sugerida:

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Proliferaciones:

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Quienes se tratan como hermanas o hermanos, sin convicción sanguínea ni notarial, deciden parirse en la amistad.

Se llama amistad al deseo de una proximidad inútil.
La amistad ofrece relevo en la demasía.
El imperativo de la semejanza tiraniza la amistad.

La desquicia de seguir a un conductor, enfermedad de la civilización que agoniza.
Escribe Kafka: “El Mesías llegará cuando ya no haga falta, llegará un día después de su propia llegada, no el último día, el ultimísimo”.
¿Se podrían imaginar estancias en común de deseos no persuadidos ni convencidos: deseos acontecidos sin conducción?
La palabra conductores, en física, nombra cuerpos que transportan energías que no les pertenecen...
Recuerda Borges que, para Carlyle, “la democracia es la desesperación de no encontrar héroes que nos dirijan”
La necesidad de liderazgos, ¿se presenta como forma de sumisión?
La ilusión de liderazgos, ¿se ofrece como dulce individualista?
La fascinación funciona como agarradera del desamparo.
A veces, la soledad se ofrece como oportunidad de pensamiento en estado de asamblea
¿Cómo ocurre que una vida se convierta en existencia que escucha y no sólo en un oír sumiso y obediente?
¿Cómo inventar un oído extranjero que desconozca, respetuoso, el sentido común que se ofrece como fluido adhesivo de la comprensión?
Las costumbres amparan, protegen, calman, angustias. Curan dolencias del estar en común con bálsamos de esperanza y resignación.
Las ideas viven sin cuerpos, antes de los cuerpos, pero los necesitan para realizarse a través de las energías que los habitan.
Dos referencias posibilitan recorridos que van de una a otra, sin que esas trayectorias pertenezcan a ninguna de ellas.
Ideas transgresoras llegan gastadas y envejecidas.
No se trata de postular lenguajes innovadores, sino de atender chillidos en las somnolencias de lo conocido.
Cuando las palabras ardan, ¿en esas cenizas se podrá leer el porvenir?
Edipo Rey de Sófocles relata cómo un gobernante ataca la corrupción del Estado persiguiendo al responsable de un crimen que desconoce.

Pertenecemos más a las pasiones que lo que ellas nos pertenecen.
Pertenecemos más a las pasiones que lo que ellas nos pertenecen.
clínica

La amistad admite distancias, no cae en la ilusión que necesita suprimirlas.
Cuerpo y alma nombran movimientos simultáneos: cuerpo como alma que se puede tocar, alma como cuerpo que migra fuera de sí.
En la cultura helénica clásica, las potencias amorosas se piensan tan peligrosas, para la vida en común, como la vejez y las pestes.
El deseo no responde a impulsos puros y naturales. Tampoco sigue un orden propio ni se deja ordenar: pulsa desórdenes.
¿Cómo aprender de las intervenciones estéticas modos de alojar lo todavía no catalogado, no previsto, no codificado, no representado?
La construcción de imagen compone una forma superior de individualismo.
La personalidad como mercancía concilia psicología y empresa: se fabrican actitudes para el éxito social y político.
Eso que se llama vida personal transcurre portando signos de empresas que nos viven. Andamos como pieles impresas que hablan.

Abrazarse a una marca en medio del océano, del desierto, de la multitud, da la sensación de tener una vida.
Vivimos habitados por empresas.
No se trata de ser o no ser empresario de sí, sino de advertir el apresamiento del éxito, el rendimiento, la competencia.
Después de probar el jugo de la admiración, se prefiere morir de sed antes que beber agua.
La vida transcurre en diferentes encierros. Cada civilización impone un repertorio de clausuras.
Reclusiones en una lengua, un nombre, una identidad, una memoria. Retenciones en una familia, un amor, una amistad. Embargos en fantasmas.
Apostados en el umbral, cada encierro deviene muelle, pista de despegue, salida de emergencia.
Kafka recomienda vivir trazando un círculo cerrado que nos contenga, sin dejar de procurarnos un escondite fuera de ese círculo.
Cohesiones cultivan fanatismos; pertenencias, vigilancias.
La industria cultural del capitalismo no impone ni reprime, sanciona con la exclusión.
Mérito individual: cajón acolchado de madera noble para la sepultura.
Mérito individual: cajón acolchado de madera noble para la sepultura.
El habla capitalista escinde bienestar de malestar.
Hace del bienestar premio personal y del malestar castigo por desidia individual.
La universidad despierta en medio de una pesadilla opresiva.

El deseo que sale del ensimismamiento para abismarse en el flujo anónimo del presente social, ¿está fuera de época?

La lucha en la clase propicia, cada tanto, que el deseo de pensar con otros ocupe el lugar de sujeto en la universidad.

El llamado neo liberalismo no fabrica “nuevos sujetos”, perfecciona sujeciones.
La producción masiva de sujeciones necesita persuadir que “la mayoría siente lo mismo”.
La producción masiva de sujeciones necesita persuadir que “la mayoría siente lo mismo”.
Sugiere Octavio Paz (1950) que el ninguneo consiste en hacer de alguien, ninguno.
Grupos alucinan un nosotros como mega unidad.
La amistad ofrece cobijo pasional.
¿Cómo "estar en común" sin ejemplos, comparaciones, cuantificaciones, gradaciones?
La excepcionalidad no interesa como elevación sobre los demás, sino como dicha y desolación de una emoción en común.
Estando en común se sacuden figuras de unión, fuerza, solidaridad, protección, pertenencia, reconocimiento.
Los paisajes de grupo incitan pinceladas sonrientes y trazos que lastiman.
Si, a veces, las pasiones esclavizan, ¿cómo se viven estados de soberanía?
Soledades hablan en hablantes que están solos y en hablantes que duermen abrazados o piden justicia en una marcha de pañuelos blancos.
Soledades hablan en sueños con lenguajes entrecortados e interferidos.
Podio de mujeres arias puras: Hitler concede medallas de bronce a madres de cuatro hijos; de plata, a las de seis; de oro, a las de ocho.
Soledad no adviene cuando se está sin compañía, sino cuando una vida se suelta de ficciones que la protegen dominándola.
Generalización: propagación inductiva que presume que "estando en común" gobiernan "sentimientos comunes"
¿Cómo "estar en común " sin ejemplos, comparaciones gradaciones?
El ideal de paz social (sin contar la de los cementerios) consiste en propagar deseos que elijan, libremente, entre destinos ya asignados
En las ondulaciones heladas de los grupos puede ocurrir que olviden o desconozcan "tu nombre"
"El Dolor-expande el Tiempo
Siglos se enroscan dentro
De la diminuta Circunferencia
de un solo tejido nervioso-"
Emily Dickinson (1864)

En tiempos de derrotas y desánimos, soledades amigas se protegen de la desolación.
Un lobo ataca a un cordero, pero el cordero (para defenderse) se convierte en lobo que mata.
Moraleja 1: ¿el miedo vuelve lobos a los corderos?
Moraleja 2: ¿la vida vale menos que la propiedad?
Moraleja 3: ¿Se piensa una sociedad como lucha entre barbarie y civilización, desviación y normalidad?
Moraleja 4: ¿Se abusa de lobos y corderos, hormigas y cigarras, cisnes y patos, peces y tiburones, para pensar la vida en común?
Moraleja 5: ¡Ay…la desigualdad!
Arrogancias se agrandan en estados de grupo: cancelan preguntas, tienen todas las respuestas.
Nada puede apropiarse de una singularidad: singularidad nombra el momento en el que las soledades se liberan del cautiverio de la propiedad.
No se trata de reivindicar algo propio de cada cual (in-apropiable), sino de imaginar una vida no toda capturada por fábulas propietarias.
El totalitarismo no se presenta como empresa colectiva, sino como compresa de lo colectivo: ceguera inhibitoria de furias anticapitalistas.
Poderes, que imponen modos de estar en la vida, no producen subjetividad: embelesan sensibilidades con sujeciones que cautivan.
¿Cómo pensar sin relaciones de propiedad?
Marx y Engels piensan que el capitalismo fábrica conciencias, llaman a esa industria de masas: ideología.
Marx y Engels piensan que el capitalismo fabrica conciencias, llaman a esa industria de masas: ideología.
El habla capitalista goza vidas que hablan haciéndoles creer que actúan como actúan por deseos que sienten como propios.
La ficción de un “empresario de sí” no sólo apela al rendimiento individual, sino que refuerza la ilusión de un "sí mismo" personal.
La alienación no consiste en perder o enajenar la propia identidad, sino en vivir para portar la creencia de una identidad propia.
Si se escapara de las sujeciones, se necesitarían agarraderas: palabras en común que se ofrezcan como lianas para cuerpos excedidos.
El poder produce hablantes hablados, pero esas sensibilidades alocadas, cada tanto, se sueltan.
Los modos de gozar están previstos, los cuerpos viven gozados por esas previsiones. No hay una manera de gozar propia de cada cuerpo.
Los modos de gozar están previstos, los cuerpos viven gozados por esas previsiones. No hay una manera de gozar propia de cada cuerpo.
El imperativo de la felicidad alimenta el nerviosismo depredador en el que viven las sensibilidades que hablan.
El imperativo de la felicidad alimenta el nerviosismo depredador en el que viven las sensibilidades que hablan.
Los actos libertarios no surgen: in-surgen.
No se trata de unión ni de autonomía entre marxismo y psicoanálisis: sino de adyacencias del dolor en tiempos capitalistas.
No se trata de imponer modos de organizar una revolución, sino de inventar una no organización, una vida no capturada, no dirigida.
No se trata de imponer modos de organizar una revolución, sino de inventar una no organización, una vida no capturada, no dirigida.
La sujeción irradia ilusiones de unidad, identidad, materialidad, para poder asir algo más que soplos de vida.
Sujeciones dosifican demasías que enferman. Sin alguna sujeción, las demasías vividas harían estallar las sensibilidades
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