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Luigi Pirandello y la Modernidad

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by

Florencia Fossati

on 26 June 2017

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Transcript of Luigi Pirandello y la Modernidad

Luigi Pirandello y la Modernidad
... Usted debe saber que todos tenemos como tres cuerdas de reloj en la cabeza: la seria, la cortés y la loca. Debiendo vivir en sociedad nos servimos de la cortés. Por eso está aquí, en medio de nuestra frente. Librados a nuestro instinto, nos devoraríamos los unos a los otros como perros rabiosos. Y eso no puede ser. ¿Qué hago entonces? Doy una vueltecita a la cuerda cortés y me acerco con cara sonriente y la mano tendida. ¿Entiende, señora? Pero puede llegar el momento en que las aguas se enturbien. Entonces yo trato, primero, de girar la cuerda "seria" para aclarar, ordenar las cosas, dar mis razones y decir lo que debo decir. Si así no logro mi propósito, doy una vuelta a la cuerda "loca" y entonces ya no veo nada, ¡y no sé más lo que hago!

El gorro de cascabeles
(1918)
"Los jóvenes ofrecen un espectáculo todavía más lamentable (...), sufren todos o la mayoría de neurastenia, moralmente están desquiciados. En los cerebros y las conciencias reina la mayor de las confusiones. (...) ¿A quién escuchar, a quién aferrarse? (...) ¿Qué directrices seguir? (...) Habiéndose derrumbado las viejas normas, y no habiendo surgido o no habiéndose consolidado las nuevas, es natural que el concepto de la
relatividad de todo
haya hecho mella en nosotros (...) Nadie consigue hacerse ya con un punto de vista fijo y consistente. (...) A mí la conciencia moderna me sugiere la imagen de una
terrible pesadilla
surcada por fugaces fantasmas lúgubres y amenazadores, de una batalla nocturna (...), un choque continuo de voces discordantes, una agitación continua. Es como si en ella todo temblara y tambaleara."

"Arte y conciencia de hoy" (1893)

Aquí radica todo mi drama, señor: en la conciencia que tengo de que cualquiera de nosotros, como verá, se cree «único», pero eso no es cierto. Somos «muchos», señor. «Muchos» según las posibilidades de ser que tenemos en nosotros: «uno» con éste, «uno» con aquél. ¡Muy diversos! Y con la ilusión, mientras tanto, de ser siempre «el mismo para todos», y siempre el mismo para cada uno en todos nuestros actos. ¡Y eso no es verdad! ¡No es verdad! Sabemos muy bien que en cualquiera de nuestros actos, por alguna circunstancia desafortunada, nos quedamos sorprendidos y como en suspenso. ¡Y es que nos percatamos de no estar completos en ese acto, y que por lo tanto es una injusticia que se nos juzgue sólo por ese acto, que nuestra vida quede reducida a ese acto, como si nada más se debiera a él!

Seis personajes en busca de autor
(1922)
En ciertos momentos de silencio interior - en los que el alma se despoja de cuantas ficciones le son habituales y nuestra mirada llega a ser más aguda y penetrante -
nos vemos vivir
y aun vemos la vida en sí misma, casi en su descarnada, inquietante desnudez; nos sentimos conturbados por una extraña impresión, como si un relámpago nos aclarase una realidad diversa de la que normalmente percibimos, una realidad viviente que está más allá de la vista humana, fuera de las formas de la humana razón. Entonces,
con plena lucidez
, el orden de la existencia cotidiana nos parece como suspendido en el vacío de ese nuestro silencio interior, y se nos antoja carente de sentido, carente de propósitos.
Y aquella realidad diversa nos parece hórrida en su crudeza impasible y misteriosa, pues nuestras acostumbradas ficticias relaciones de sentimientos y de imágenes se han escindido y disgregado en ella. El vacío interno se ensancha, excede los límites de nuestro cuerpo, y llegamos a sentirlo en torno nuestro; es un vacío extraño, como una detención del tiempo y de la vida, como si nuestro silencio interior se hundiera en los abismos del misterio. Mediante un esfuerzo supremo tratamos entonces de recuperar la normal conciencia de las cosas, de reanudar con ellas nuestras habituales relaciones, de reconectar las ideas, de sentirnos vivos de nuevo, con nuestro vivir usual. Pero ya no podemos fiamos de esta conciencia normal, de estas ideas nuevamente conectadas, de este sentimiento habitual de la vida porque ahora sabemos que sólo constituyen un engaño nuestro para poder vivir y que debajo de todo eso hay algo más a cuya hondura no puede asomarse el hombre
sin riesgo de morir o de enloquecer
.


El humorismo
(1908)
SOBRE LA SOCIEDAD CONTEMPORÁNEA Y LA JUVENTUD
SOBRE LA MULTIPLICIDAD
SOBRE EL DESENMASCARAMIENTO
SOBRE LAS CUERDAS
Realizado por Florencia Fossati para la Cátedra de Literatura Italiana - FFyL - UBA
2014
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