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Niños con un déficit semántico-pragmático

En torno a un subtipo de síndrome disfásico en relación con la naturaleza del trastorno
by

María De Pedro

on 29 November 2012

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Transcript of Niños con un déficit semántico-pragmático

María del Carmen Ayala
María de Pedro Niños con un déficit semántico-pragmático Introducción En los años 80 se elaboraron diversas clasificaciones descriptivas de los trastornos del desarrollo del lenguaje. En ellas, apareció un grupo de niños con alteraciones de la comunicación denominado “déficit o trastorno semántico-pragmático”.
En EE.UU. aplicaban ese mismo patrón de referencia a niños tan diversos como niños autistas, los ingleses reservaron el término “trastorno semántico-pragmático” a un subtipo de TEL.
Estos autores coinciden en describir rasgos como verbosidad, déficit de comprensión del lenguaje contextuado, déficit en evocación de las palabras, elección atípica de las palabras, fonología y sintaxis no alterada, habla en voz alta sin interlocutor, dificultad en mantener el tema de conversación o preguntas fuera de contexto.
Un rasgo típico de estos niños es que a partir de los 7 años resulta muy difícil identificarlos mediante test de lenguaje. Por lo que es el análisis de la interacción espontánea lo que permite detectar y evaluar con mayor precisión y seguridad sus alteraciones.
Esos rasgos lingüísticos no se presentan aislados sino que estos niños presentan también déficit importantes en las destrezas sociales y en el desarrollo del juego simbólico y del juego participativo.
Por eso Prutting y Kirschner propusieron distinguir tres subgrupos dentro de ese conjunto:
1.Aquellos niños cuyas dificultades afectan principalmente la interacción social, incluso en actividades que requieren poco lenguaje, y que presentan déficit en habilidades mentalistas.
2.Aquellos cuyas dificultades de comunicación son conceptuales: se muestran bastante sensibles a lo que ocurre a su alrededor pero tienen dificultades en adecuar la información a la situación.
3.Aquellos cuyas habilidades mentalistas y sociales no están muy afectadas pero tienen muchas dificultades en encontrar las fórmulas lingüísticas apropiadas a la situación.
Por último, señalan que la afirmación de que la fonología y la sintaxis no están alteradas puede considerarse como cierta, pero la mayor parte de estos niños sí que presentan dificultades en la adquisición del habla y de la sintaxis en los primeros años.
Comentarios sobre las dificultades pragmáticas El autor de este artículo hace un primer análisis de qué entendemos por dificultades pragmáticas y en qué sentido son características del TEL.
Según él, un trastorno grave del desarrollo del lenguaje oral presenta siempre una dimensión pragmática.
En primer lugar, la presencia de dificultades significativas en estos niños provoca modificaciones en la interacción con los demás:
1.La familia. La desarmonía entre la edad cronológica, la capacidad de comprensión verbal y el nivel de expresión produce una desorientación mayor en las familias.
2.Los iguales. Desde los 3 y 4 años, los niños se muestran sensibles a la presencia de dificultades de lenguaje en sus iguales y prefieren interactuar con aquellos acordes con su edad cronológica, debido a la importancia de las dificultades sociales y las limitaciones de la aceptación por sus iguales.
3.Otros adultos. Algunos estudios muestran como la valoración de las dificultades depende del grado de familiaridad que se tiene con el niño. Pues los déficit de interacción social no dependen solamente de las características intrínsecas de los niños sino también de las circunstancias ambientales.
El sentido de que la importancia cuantitativa de los síntomas que podemos observar no son sólo el reflejo de las disfunciones endógenas del niño, sino también de la historia, determinada por las interacciones entre el niño y su entorno más próximo.
En segundo lugar, aunque podamos asegurarnos de que la comprensión de un niño no esté afectada, si presenta fuertes alteraciones de la expresión, se va a encontrar con serias dificultades pragmáticas, conversacionales que se desarrollan con la práctica que se encuentra fuertemente restringida por sus limitaciones expresivas.
Paralelamente a las dificultades pragmáticas primarias que un niño presenta van a intervenir también otras dificultades que derivan de un manejo insuficiente o inadecuado de las propias claves lingüísticas.
La evaluación La evolución se divide en dos aspectos especialmente relevantes, como la comunicación referencial y la no verbal
Comunicación referencial
El primer aspecto tendría relación con el análisis de la producción verbal en situaciones de comunicación referencial.
Podemos clasificar las respuestas en tres categorías:
1.Información adecuada: - eficacia +
2.Información inadecuada: - Por exceso: eficacia +.
- Por carencia: eficacia -.
3.Información pragmáticamente inadecuada: eficacia -.
Los niños pequeños de desarrollo normal y los niños con deficiencia mental suelen aparecer en las tres primeras categorías.
Los niños autistas y los niños con síndrome SP suelen presentar una alta frecuencia de fallos de la cuarta categoría. Esas respuestas de baja frecuencia es indicador de disfasia respecto al retraso del lenguaje.
Cuando se observa la evolución de los niños a lo largo de un programa de entrenamiento específico en comunicación referencial, se observa que tanto los autistas de inteligencia normal como los niños con SP mejoran y van alcanzando altos niveles de rendimiento.
Sin embargo, cuando se realizan observaciones en situaciones reales, el proceso de generalización de esas habilidades adquiridas en situaciones de trabajo parece diferir sensiblemente.
En esas situaciones cotidianas, la presencia de información pragmáticamente inadecuada va disminuyendo de forma más significativa en los niños con SP que en los niños autistas.
Comunicación no verbal
Se espera que los niños con SP tengan más alteraciones de la comunicación no verbal que los niños con otros subtipos de TEL, pero menos que los niños autistas.
Algunos autores han analizado interacciones entre niños y adultos no familiares comparando estas interacciones con niños con un desarrollo normal, niños con un subtipo de TEL común y niños con problemas pragmáticos desproporcionados con su nivel de lenguaje.
Han encontrado que ambos grupos presentaban una menor frecuencia de respuestas no verbales y esto no podía considerarse como una simple inmadurez, porque los niños de desarrollo normal más jóvenes utilizaban excesivamente respuestas no verbales.
También encontraron que la frecuencia de gestos ritualizados podría servir de elemento diferenciador entre ambos grupos aunque se hayan descrito conductas extrañas en los niños con SP como la observación extraña de sus manos o señalar con otro dedo distinto al índice para pedir algo. Pero aun así, no se producen con la misma frecuencia que en el autismo. Normalmente tienden a desaparecer con los años.
¿Síndrome aislado o subtipo de cuadro más general? El carácter muy diferenciado de ese subgrupo respecto al resto de los TEL ha llevado algunos a querer separar a los niños con déficit semántico-pragmático (SP) del grupo general de TEL para acercarlo al espectro autista.
En esa tendencia convergen dos argumentos:
1.La importancia de las dificultades en habilidades sociales y la presencia de alteraciones que definen habitualmente los cuadros de autismo.
2.La evidencia de que los programas de intervención en lenguaje se asemejan enormemente a los que se siguen con niños del espectro autista.
Los comentarios de Rapin sobre un cierto miedo de los especialistas en utilizar el término autista, por sus connotaciones negativas en las familias, para ellas, recurrir a términos como disfasia receptiva o incluso síndrome SP puede ser más un efecto del rechazo al termino autista que una identificación real de un síndrome diferenciado.
Sin embargo, la evolución con un pronóstico claramente favorable respecto a los niños del espectro autista lleva a muchos especialistas a rechazar esa asimilación y seguir insistiendo en la pertenencia de los niños con SP al conjunto de los TEL. Esos dos grupos de niños, bastante similares cuando tienen 4 o 5 años van diferenciándose con los años.
Una tercera vía consistiría en abrir una nueva categoría intermedia entre los TEL y el espectro autista.
Según Bishop es un debate actualmente estéril porque en realidad los casos presentan tal variedad que terminaríamos por definir un sinfín de grupos intermedios.
En su texto incluye una representación grafica basada en tres círculos que se solapan parcialmente: el primero representa la estructura del lenguaje, el segundo el uso social del mismo y el tercero los intereses del niño.
El trastorno autista ocupa el centro del grafico, donde se solapan completamente los tres círculos. Los niños con TEL ocupan el centro del círculo de la estructura del lenguaje mientras que los niños con Asperger se sitúan en el centro del círculo de los intereses limitados. Ambos ocupan amplias zonas del círculo dedicado al uso social del lenguaje, ocupado preferentemente por los niños con síndrome SP.
Un análisis individual de las conductas comunicativas debería permitirnos situar a un niño en algún lugar de estos círculos solapados y observar después su evaluación.
Los pocos estudios de seguimiento que se han realizado a con este síndrome hasta la edad adulta muestran cómo, con los años, se van diferenciando de los TGD y esas formas peculiares de TEL, pero también cómo persisten casos que siguen situándose en zonas ambiguas.
Pronóstico Los cuadros iniciales que presentan los niños con SP suelen ser tan exagerados que siendo su evolución bastante positiva puede causar la impresión de que el pronóstico se considere excesivamente positivo.
Con programas intensivos y de larga duración y con una implicación muy importante de la familia y del centro escolar podemos conseguir avances muy significativos que van a permitir al niño con SP acercarse a una cierta normalización del proceso educativo. Esto es una situación claramente diferente a la de niños autistas.
Como en otras dificultades de adquisición del lenguaje, en el pronóstico intervienen otros aspectos además de las características del síndrome, siendo fundamental la capacidad intelectual del niño, las características de su comportamiento y la implicación del entorno familias.
Intervención Los programas de intervención logopédica en niño con síndrome SP siguen las mismas pautas que los programas para niños disfásicos. Sin embargo hay algunos puntos que lo diferencian:
1. Es importante hacer comprender a la familia y a los demás que los problemas esenciales son de comprensión y desajuste al contexto y que las dificultades deben abordarse en segundo lugar.
2. La conducta lingüística de los niños SP es especialmente difícil de interpretar para la familia por lo que es necesario proporcionar la información necesaria para que entiendan bien las dificultades de estos niños.
3. Las dificultades de las situaciones de trabajo deben ser mu controladas para facilitar el procesamiento de la información.
4. El soporte visual es de especial importancia, tanto a nivel de dibujos de las situaciones interactivas como de la representación escrita de los diálogos e interacciones verbales. Pues la permanencia en el tiempo que ofrecen los apoyos visuales y el lenguaje escrito facilita el trabajo en entrada, así como la puesta en marcha de procesos metacognitivos.
Estos procedimientos son eficaces aunque limitados y las dificultades pragmáticas de la comunicación son insuperables.
índice Introducción
u
Comentarios sobre las dificultades pragmáticas

¿Síndrome aislado o subtipo de cuadro más general?

La evaluación

Pronóstico

Intervención
Gracias
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