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TRANSTORNOS PSICOLOGICOS

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gabriela martinez

on 16 November 2013

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TRANSTORNOS PSICOLOGICOS
INTRODUCCIÓN.

El presente trabajo contiene una revisión bibliográfica, cerca de lo que son los trastornos psicológicos. Es muy importante conocer el impacto que tienen los trastornos sobre la vida de las personas y cómo influyen esos los cambios de las personas que los padecen sobre la sociedad. Así también es importante conocer sus síntomas para tener el conocimiento adecuado para una identificación temprana.


OBJETIVOS
 Conocer los diferentes trastornos psicológicos y cómo influyen sobre la vida de las personas.
 Identificar los síntomas de cada trastorno psicológico.

TRANSTORNOS PSICOLIGICOS
Existen una diversidad de trastornos psicológicos y los hay graves y en otros casos agudos.
Los trastornos psicológicos son afecciones o síndromes psíquicos y conductuales, opuestos a los propios de los individuos que gozan de buena salud mental. En general, son causa de angustia y deterioro en importantes áreas del funcionamiento psíquico, afectando al equilibrio emocional, al rendimiento intelectual y a la adaptación social. A través de la historia y en todas las culturas se han descrito diferentes tipos de trastornos, pese a la vaguedad y a las dificultades que implica su definición

CLASIFICACIÓN
La clasificación de los trastornos mentales es todavía inexacta y varía según las escuelas y doctrinas psicopatológicas. Para uniformar criterios, la Organización Mundial de la Salud (OMS) creó la DSM, clasificación universal de los trastornos mentales que ha conocido hasta la fecha varias versiones.
La mayoría de los sistemas de clasificación reconocen los trastornos infantiles (por ejemplo, el retraso mental) como categorías separadas de los trastornos adultos. Igualmente, distinguen entre trastornos orgánicos, los más graves provocados por una clara causa somática, fisiológica, relacionada con una lesión estructural en el cerebro, y trastornos no orgánicos, a veces también denominados funcionales, considerados más leves.
Partiendo de la distinción en función de la gravedad y de la base orgánica, se diferencian los trastornos ‘psicóticos’ de los ‘neuróticos’. De forma general, psicótico implica un estado en el que el paciente ha perdido el contacto con la realidad, mientras que neurótico se refiere a un estado de malestar y ansiedad, pero sin llegar a perder contacto con la realidad. En su extremo, como formuló Sigmund Freud, el fundador del psicoanálisis, todos somos “buenos neuróticos”, en tanto que los casos de psicosis son contados. Los más comunes son: la esquizofrenia, la mayor parte de los trastornos neurológicos y cerebrales (demencias) y las formas extremas de la depresión (como la psicosis maniaco-depresiva). Entre las neurosis, las más típicas son las fobias, la histeria, los trastornos obsesivo-compulsivos, la hipocondría y, en general, todos aquellos que generan una alta dosis de ansiedad sin que exista una desconexión con la realidad.

TRASTORNOS INFANTILES
Algunos trastornos mentales se hacen evidentes por primera vez durante la infancia, la pubertad o la adolescencia.
El retraso mental se caracteriza por la incapacidad para aprender con normalidad y llegar a ser independiente y socialmente responsable como las personas de la misma edad y cultura. Los individuos con un cociente intelectual inferior a 70 se consideran retrasados en cuanto a su inteligencia.
La hiperactividad, desorden que parte de un déficit en la atención y la concentración, se traduce en un exceso de ímpetu en el individuo que la padece, haciéndole incapaz de organizar y terminar su trabajo, de seguir instrucciones o perseverar en sus tareas, debido a una inquietud constante y patológica.
Los trastornos ansiosos comprenden el miedo a la separación (abandono de la casa o de los padres), a evitar el contacto con los extraños y, en general, un comportamiento pusilánime y medroso.
Otros trastornos mentales se caracterizan por la distorsión simultánea y/o progresiva de varias funciones psíquicas, como la atención, la percepción, la evaluación de la realidad y la motricidad. Un ejemplo es el autismo infantil, trastorno caracterizado por el desinterés del niño hacia el mundo que le rodea.

Algunos problemas del comportamiento pueden ser también trastornos infantiles: la bulimia, la anorexia nerviosa, los ‘tics’, la tartamudez y demás trastornos del habla y la enuresis (incapacidad de controlar la micción, generalmente por las noches).
Dentro de los trastornos que podemos mencionar están: trastornos de aprendizaje, trastornos de comunicación, trastornos generales del desarrollo, trastorno de déficit de atención y de conducta desorganizada, trastornos de la infancia o de la niñez temprana, trastorno de eliminación, delirio, demencia, entre otros.
Los factores de aprendizaje comprenden una serie de factores determinantes entre ellos: los factores de riesgo; estos pueden ser genéticos de tipo hereditario o de tipo estructurales. También están los no genéticos que pueden ser prenatales o posnatales.

TRASTORNOS ORGÁNICOS MENTALES
Entre estos trastornos podemos mencionar los que se deben a una enfermedad en general y los trastornos relacionados con sustancias como ser el alcohol, la cafeína, la cocaína, alucinógenos, opiáceos, entre otros.
Este grupo de trastornos se caracteriza por la anormalidad psíquica y conductual asociada a deterioros transitorios o permanentes en el funcionamiento del cerebro. Los desórdenes presentan diferentes síntomas según el área afectada o la causa, duración y progreso de la lesión. El daño cerebral procede de una enfermedad orgánica, del consumo de alguna droga lesiva para el cerebro o de alguna enfermedad que lo altere indirectamente por sus efectos sobre otras partes del organismo.

Los síntomas asociados a los trastornos orgánicos mentales podrán ser el resultado de un daño orgánico o la reacción del paciente a la pérdida de capacidades mentales. Ciertos trastornos presentan como característica principal el delirio o un estado de obnubilación de la conciencia que impide mantener la atención, acompañado de errores perceptivos y de un pensamiento desordenado e inadaptado a la realidad.

Otro síntoma frecuente de los trastornos orgánicos como la enfermedad de Alzheimer, es la demencia, caracterizada por fallos en la memoria, el pensamiento, la percepción, el juicio y la atención, que interfieren con el funcionamiento ocupacional y social. La demencia senil se da en la tercera edad y produce alteraciones en la expresión emocional (apatía creciente, euforia injustificada o irritabilidad).
Demencia es un síndrome debido a una enfermedad del cerebro, generalmente de naturaleza crónica o progresiva, en la que hay déficit de múltiples funciones corticales superiores, entre ellas la memoria, el pensamiento, la orientación, la comprensión, el cálculo, la capacidad de aprendizaje, el lenguaje y el juicio. La conciencia permanece clara. El déficit cognoscitivo se acompaña por lo general, y ocasionalmente es precedido de un deterioro en el control emocional, del acompañamiento social o de la motivación. Este síndrome se presenta en la enfermedad del Alzheimer, en la enfermedad vasculocelular y en otras condiciones que afectan al cerebro de forma primaria o secundaria.
La demencia produce un deterioro intelectual apreciable que repercute en la actividad cotidiana del enfermo, por ejemplo, en el aseo persona, en el vestirse, en el comer o en las funciones excretoras. Este deterioro de la actividad cotidiana depende mucho de los factores socioculturales.

ESQUIZOFRENIA
Se caracteriza por delirios, alucinaciones, apatía, anormalidades del pensamiento y una división entre pensamiento y emoción.
De los trastornos psicóticos la esquizofrenia tiene el efecto más severo sobre la vida de las personas y el sistema de salud. La esquizofrenia probablemente incluye muchos trastornos con diferentes causas que se agrupan actualmente porque no existe suficiente conocimiento de los actores críticos que pueden diferenciarlos la forma tradicional de categorizar la esquizofrenia es dividirla en sus tipos derivados de puntos de vista históricos sobre el trastornos.

Dentro de los sub-tipos de esquizofrenia podemos mencionar:
• Esquizofrenia desorganizada: se caracteriza por la incoherencia conducta
evidentemente desorganizada pensamientos raros y emociones embotadas o totalmente inadecuadas.
• Esquizofrenia catatónica: se caracteriza por estupor, rigidez, impasividad, postura fijas, mutismo y en ocasiones conducta agitada o sin propósito.
• Esquizofrenia paranoide: existe preocupación centrada en los delirios o frecuentes alucinaciones con un solo tema, especialmente grandeza o persecución.
• Esquizofrenia indiferenciada: en esta se aprecian síntomas psicóticos evidentes, solo que ninguno muestra las características de los tipos anteriores.
• Esquizofrenia hebefrenica: en este tipo los trastornos afectivos son muy importantes, las ideas delirantes y las alucinaciones son transitorias y fragmentarias y es frecuente el comportamiento irresponsable e imprevisible y los manierismos.
• Esquizofrenia residual: es un estado crítico del curso de la enfermedad esquizofrénica, en el que se ha producido una clara evolución progresiva de los estados iniciales hacia los estados finales caracterizados por la presencia de síntomas negativos y de deterioro persistente, aunque no necesariamente irreversibles.

TRASTORNOS DE LA AFECTIVIDAD
Son aquellos trastornos en los que el síntoma predominante es una alteración del estado de ánimo. El más típico, la depresión, se caracteriza por la tristeza, el sentimiento de culpa, la desesperanza y la sensación de inutilidad personal. Su opuesta, la manía, se caracteriza por un ánimo exaltado, expansivo, megalomaníaco y también cambiante e irritable, que se alterna casi siempre con el estado depresivo.


TRASTORNOS PARANOIDES
Su síntoma principal son las ideas delirantes (creencia falsa, firmemente asentada, y resistente por ello a la crítica) y las más típicas son las de persecución (se considera víctima de una conspiración), las de grandeza (el sujeto se cree de ascendencia noble, principesca, santa, genial e incluso divina) o las celotípicas (celos desmedidos). En cualquier caso, la personalidad paranoide es defensiva, rígida, desconfiada y egocéntrica, por lo que tiende a aislarse y puede llegar a ser violentamente antisocial. Este trastorno normalmente suele iniciarse en la mitad o al final de la vida, destruyendo las relaciones sociales, sobre todo las de pareja.


Su síntoma principal son las ideas delirantes (creencia falsa, firmemente asentada, y resistente por ello a la crítica) y las más típicas son las de persecución (se considera víctima de una conspiración), las de grandeza (el sujeto se cree de ascendencia noble, principesca, santa, genial e incluso divina) o las celotípicas (celos desmedidos). En cualquier caso, la personalidad paranoide es defensiva, rígida, desconfiada y egocéntrica, por lo que tiende a aislarse y puede llegar a ser violentamente antisocial. Este trastorno normalmente suele iniciarse en la mitad o al final de la vida, destruyendo las relaciones sociales, sobre todo las de pareja.


TRASTORNOS DE ANSIEDAD
La ansiedad se refiere a la sensación de aprensión, terror o inquietud.
Los problemas relacionados con la ansiedad incluyen:
• Altos niveles de ansiedad y patrones conductuales restrictivos y contraproducentes.
• Tendencia a preparar mecanismos de defensa o respuesta de evasión para sobrevivir día tras día.
• Sentimientos generalizados de estrés, inseguridad, inferioridad, tristeza o insatisfacción con la vida.
La ansiedad es el síntoma predominante en dos casos: los desórdenes que suponen pánico ante situaciones concretas y los trastornos ansiosos generalizados.


En las fobias y las neurosis obsesivo-compulsivas, el pánico aparece cuando el individuo intenta dominar otros síntomas: el miedo irracional, desmedido, a una situación, objeto o animal concretos que altera su vida cotidiana. Entre las más perturbadoras está la agorafobia, miedo a los espacios abiertos o muy cerrados (claustrofobia), tras el cual se oculta en realidad un miedo desmedido a la muerte o al propio pánico, y que impide a los que la sufren salir a la calle. Por otro lado, las obsesiones, neurosis cada vez más frecuentes (frente a la histeria, que ha ido disminuyendo su frecuencia), consisten en pensamientos, imágenes, impulsos o ideas repetitivas y sin sentido para la persona, que se ve sin embargo sometida a ellos. Por último, la compulsión es la tendencia irrefrenable a repetir mecánicamente comportamientos inútiles, rituales de comprobación o de previsión (por ejemplo, lavarse las manos más de treinta veces al día o revisar una y otra vez la llave de paso del gas).
OTROS TRASTORNOS NEURÓTICOS
Además de la depresión neurótica y otros trastornos ansiosos, hay diversas situaciones que tradicionalmente se han considerado neuróticas, como la histeria, las reacciones de conversión (de un conflicto psíquico a una enfermedad orgánica irreal), la hipocondría y los trastornos disociativos.

Los llamados trastornos psicosomáticos se caracterizan por la aparición de síntomas físicos sin que concurran causas físicas aparentes. En la histeria, las quejas se presentan de forma teatral y se inician, por lo general, en la adolescencia, para continuar durante la vida adulta. Es un trastorno que se ha diagnosticado con mayor frecuencia en mujeres que en hombres, y en su extremo —la histeria de conversión— aparecen parálisis que imitan trastornos neurológicos, de modo similar al dolor psicogénico que no presenta una causa física aparente. Por último, en la hipocondría el síntoma dominante es el miedo irracional a la enfermedad.

Entre las formas disociativas de trastorno mental están la amnesia psicológica y la personalidad múltiple (antaño conocida como histeria de la personalidad alternante), una extraña enfermedad en la que el paciente comparte dos o más personalidades distintas, alternando el predominio de una o de otra (es el caso de la obra de Robert Louis Stevenson Dr. Jekyll y Mister Hyde y de la película de Alfred Hitchcock, Psicosis).

TRASTORNOS DE LA PERSONALIDAD
Este trastorno de caracteriza por una alteración significativa de las formas habituales del comportamiento premorvidos. Estas alteraciones afectan de un modo particular a la expresión de las emociones, de las necesidades y de los impulsos, los procesos cognoscitivos pueden estar afectados en especial o incluso exclusivamente en el área de la planificación de la propia actividad y en previsión de probables consecuencias sociales y personales.
A diferencia de lo episódico de los trastornos neuróticos e incluso de algunos psicóticos, los trastornos de la personalidad duran toda la vida; determinados rasgos de la personalidad del enfermo son tan rígidos e inadaptados que pueden llegar a causar problemas laborales y sociales, daños a uno mismo y probablemente a los demás.
La personalidad paranoide se caracteriza por la suspicacia y la desconfianza. La esquizoide ha perdido la capacidad e incluso el deseo de amar o de establecer relaciones personales, mientras que la esquizotípica se caracteriza por el pensamiento, el habla, la percepción y el comportamiento extraños. Las personalidades histriónicas se caracterizan por la teatralidad de su comportamiento y de su expresión, relacionadas en parte con el siguiente tipo, la personalidad narcisista, que demanda la admiración y la atención constante de los demás.
Las personalidades antisociales (antes conocidas como psicopatías) se caracterizan por violar los derechos de los demás y no respetar las normas sociales. Este tipo de personalidad es inestable en su autoimagen, estado de ánimo y comportamiento con los demás, y los ‘evitadores’ son hipersensibles al posible rechazo, la humillación o la vergüenza. La personalidad dependiente es pasiva hasta el punto de ser incapaz de tomar una decisión propia, forzando a los demás a tomar las decisiones en su lugar. Los ‘compulsivos’ son perfeccionistas hasta el extremo e incapaces de manifestar sus afectos. Por último, los ‘pasivos-agresivos’ se caracterizan por resistirse a las exigencias de los demás a través de maniobras indirectas, como la dilación o la holgazanería.


TRASTORNOS AMNESICOS
Se caracterizan por un deterioro de la memoria, tales como una incapacidad para aprender una nueva información o una incapacidad para recordar datos previamente aprendidos o acontecimientos pasados. En consecuencia hay una confusión y desorientación. La alteración en la memoria provoca importantes problemas en el desempeño social o laboral y no ocurre exclusivamente durante el curso de la demencia o el delirium. En algunos casos la condición es irreversible. El deterioro de la memoria es consecuencia de algún tipo de agravio al sistema nervioso central.
Delirium: es un síndrome que se caracteriza por la alteración de la conciencia y cambios en cognición, como déficit de la memoria, desorientación, trastornos perceptuales y del lenguaje.
Demencia: deterioro psíquico debido a una infección orgánica del cerebro que se produce en forma global y progresiva.

TRASTORNOS DE ALIMENTACIÓN
En el ámbito de las anorexias tiene especial atención la anorexia mental, es un estado patológico que surge en mujeres por conflictos de tipo emotivo, las más comunes de las cuales se refiere a la aceptación del propio, papel femenino y por conflictos psicológicos madurados en el núcleo familiar. Son tres los signos que permiten distinguir una anorexia mental: trastornos delirantes de la imagen corporal, trastorno de la percepción y de la cognición de estímulos provenientes del cuerpo de los que dependen, por ejemplo, la hiperactividad, otro signo es, el sentido paralizante de impotencia al que se une al terror de perder sus propios instintos orales y ser desarrollados por el impulso incontrolado de comer.
La bulimia nerviosa es un síndrome caracterizado por episodios repetidos de ingesta excesiva de alimentos y por una preocupación exagerada por el control del peso corporal lo que lleva al enfermo a adoptar medidas extremas para mitigar el aumento de peso producido por la ingesta de comida.


TRASTORNOS DE ADAPTACIÓN
Son estados de malestar subjetivo acompañados de alteraciones emocionales que, por lo general, interfieren con la actividad social y que aparece en el periodo de adaptación a un cambio biográfico significativo o a un acontecimiento vital estresante.
Las características del trastorno de adaptación son muy variadas e incluyen: humor depresivo, ansiedad, preocupación, sentimiento de incapacidad de afrontar los problemas, de planificar el futuro de poder continuar en la situación presente y un cierto grado de deterioro del cómo se lleva a cabo la vida rutinaria. El enfermo puede estar predispuesto a manifestaciones dramáticas o explosiones de violencia, las que por otra parte son raras. Los trastornos disóciales pueden ser una característica sobreañadida.
Ocurren cuando el estrés de la vida ordinaria presiona a las personas más allá de su capacidad para afrontar las situaciones en forma efectiva por ejemplo: estrés por desempleo prolongado, disputas maritales graves y enfermedades crónicas

DEPRESION
En los episodios depresivos típicos el enfermo que las padece sufre un humor depresivo, una pérdida de la capacidad de interesarse y disfrutar de las cosas, una disminución de su vitalidad que lleva a una reducción de su nivel de actividad y un cansancio exagerado, que aparece incluso tras un esfuerzo mínimo.
La depresión del estado de ánimo varia escasamente de un día para otro y no suele responder a cambios ambientales, aunque puede presentar variaciones cardiacas características.

TRASTORNOS DISOCIATIVOS
Es la pérdida parcial o completa de la integración normal entre ciertos recuerdos del pasado, la conciencia de la propia identidad ciertas sensaciones inmediatas y el control de los movimientos corporales. Normalmente hay un considerable grado de control consciente sobre qué recuerdos y que sensaciones pueden ser seleccionados por la atención inmediata y sobre que movimientos hay que llevar acabo. Se acepta que en los trastornos disociativos esta capacidad para ejercer un control consciente y selectivo se ha perdido en un grado que puede variar de día en día y de hora en hora. Por lo general es muy difícil averiguar hasta qué punto parte de los déficits funcionales están bajo un control voluntario.
El comienzo y la terminación de los estados disociativos suele ser repentino y rara vez pueden ser presenciados excepto durante interacciones artificiales o procedimientos tales como la hipnosis. La trasformación o la desaparición de un estado disociativo pueden limitarse al tiempo que duren estas intervenciones.


DERECHOS DE LAS PERSONAS CON TRASTORNOS PSICOTICOS
 Tienen derecho al mejor tratamiento disponible.
 A la ayuda social del estado.
 Derecho a que no se le discrimine por su enfermedad.
 A ser tratados con dignidad, entre otros.

CONCLUSIONES
En conclusión podemos decir que los trastornos psicológicos van desde los más leves hasta los más casos más críticos como lo es la demencia, el retardo mental o la esquizofrenia.
Además se puede observar el impacto que estos trastornos tienen sobre las personas que están cerca de los que los padecen, por ejemplo, sus familiares y amigos.

BIBLIOGRAFIA
• ´´Trastornos psicológicos en el siglo XXI´´, María Angustias Roldan Franco, 2008.
• ´´Atención comunitaria a personas con trastornos psicóticos´´, J.M. Caldas de Almeida, Francisco Torres Gonzales, 2005.
• ´´Psicopatología: psicología anormal´´, Irwin G. Sarason, Bárbara R. Sarason, 2006.
• ´´Dizionario di psicología´´, Umberto Galimberti, 1999.
• ´´Psicopatología. Comprendiendo la conducta anormal´´, David Sue, Deral Wing Sue, Stanley Sue, 2010.
• ´´Psicología´´, Dennis Coon, 2004.
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