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Acompañamiento al duelo

Acompañamiento al duelo
by

Carlos Gutierrez

on 3 July 2015

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Transcript of Acompañamiento al duelo

El Duelo Respueta emocianal por la perdida o separación total e irreversible de algien o algo significativos Manifestaciones físicas • Aumento de la morbimortalidad (mayor riesgo de enfermar y –en su caso- de fallecer).
• Sensación de estómago vacío.
• Falta de energía y debilidad. Sensación de agotamiento.
• Llanto.
• Alteraciones del sueño (insomnio, hipersomnia).
• Inapetencia y pérdida de peso.
• Hipersensibilidad a ruidos.
• Opresión en el pecho y garganta.
• Pérdida del apetito sexual.
• En ocasiones aparecen síntomas similares a los que tuvo el fallecido (el conocido como duelo enmascarado -masked grief)-), una manera de identificarse con el fallecido. Si los síntomas son incoercibles pueden ser un signo de duelo complicado.
• Algunas personas corren el riesgo de caer en excesos en cuanto al consumo de alcohol u otras sustancias psicoactivas, incluyendo determinados fármacos, lo que puede complicar el proceso de duelo
manifestciones psicológicas • Extrañeza ante el mundo habitual.
• Incredulidad.
• Confusión. Dificultades de atención y concentración, en ocasiones, por permanentes sobre el difunto. Se puede manifestar en dificultad para escuchar.
• Pérdida de ilusión, desinterés, cierta insensibilidad.
• Añoranza.
• Hipocondría ante síntomas parecidos a los vividos previamente por el difunto.
• Obsesión por recuperar la pérdida, que suele traducirse en la conocida como
“conducta de búsqueda” (searching behaviour), a través de ropas, objetos, frecuentación de lugares comunes, alucinaciones visuales o auditivas (la creencia de haberle visto u oído…), sueños, etc. en los que parece necesitarse volver a conectar con la presencia del fallecido.
• Sentimiento de abandono y soledad.
• Rabia contra los médicos, contra Dios, familiares, contra el propio difunto, frente a uno mismo…
• Culpa y autorreproche. (Normalmente por omisión, no por haber hecho algo determinado).
• Aprensión por si volviera a suceder algo malo otra vez.
• Hiperactividad.
• Ansiedad ante la inseguridad de la nueva situación.
• Culpa: razonable / irracional; por idealización del difunto; ante la alegría retomada; por posibles fallos en los cuidados…
• Soledad / tristeza, que son los sentimientos más frecuentes y duraderos, habitualmente agudizados en aniversarios, en Navidad, en fiestas familiares…
• Miedo: ante la soledad; ante no saber o poder tomar decisiones; ante la muerte…
• Alivio, sentimiento de liberación, después de una larga enfermedad; por el fin de los sobresaltos, etc.
manifestaciones sociales • Usar sus ropas, como una forma de identificarse con el fallecido y hacerle presente.
• Resentimiento hacia la realidad social (todo continúa alegremente) y ante los familiares que antes no quisieron saber nada…
• Sentido de no pertenencia grupal: aislamiento, búsqueda de otras relaciones con otros que también están solos…
• Elaboración de una nueva identidad y de nuevos papeles sociales.
manifestaciones espirituales • Conciencia de la propia limitación.
• Pérdida de la sensación de ser inmortales.
• Búsqueda de Dios, en forma de resentimiento (rebeldía); indiferencia (ante percepción de abandono); confianza (busca fuerzas), etc.
• Búsqueda del sentido de la vida o experiencia de sinsentido
diez sensaciones principales alteraciones del sueño sentimientos de culpa sentimientos contradictorios absorto en imágenes y recuerdos idealización del difunto miedo al futuro vacio depresión ira y celos sensación de falta de comprensión y ayuda FASES DEL DUELO Fase 1. Desconcierto, aturdimiento, entumecimiento, embotamiento. Suele ser una fase breve, que suele durar horas o días, y que cursa con un cierto shock de irrealidad y una sensación de “no ser”, “no sentir”, “no pensar”. Se caracteriza por la negación: “no es verdad, no puede ser posible”.

Fase 2. Tristeza profunda y anhelo-búsqueda. Se experimenta una intensa pena y dolor, acompañadas de miedo, ira, culpabilidad y, en ocasiones, resentimiento.
Existe mucha preocupación por la figura perdida y una necesidad de buscar y encontrar al fallecido (conducta de búsqueda).

Fase 3. Desorganización – Desesperación. Una fase en la que se toma conciencia del fracaso de la búsqueda y se manifiesta con apatía y desinterés, tristeza sostenida, soledad, fragilidad física y falta de objetivos.

Fase 4. Reorganización – Recuperación. Va reapareciendo la esperanza y la adaptación a la realidad, reconduciéndose la vida, planteándose nuevos objetivos y abriéndose a nuevas relaciones. No obstante, nunca se vuelve al estado anterior a la pérdida. Como luego veremos, claramente hay un antes y un después.
TIPOS DE DUELO Duelo Retardado:

Características típicas del duelo normal, pero no suele iniciarse tras el fallecimiento, sino tras un período que oscila entre 2-3 semanas y varios meses. Duelo Anticipado:

En el duelo anticipado la familia percibe la pérdida como inevitable antes de que ésta suceda. Ello da lugar a que cuando la pérdida se produce, las reacciones ante el proceso de duelo sean menos intensas, pues con anterioridad a la pérdida ésta era percibida como inevitable. Duelo Anticipado:

En el duelo anticipado la familia percibe la pérdida como inevitable antes de que ésta suceda. Ello da lugar a que cuando la pérdida se produce, las reacciones ante el proceso de duelo sean menos intensas, pues con anterioridad a la pérdida ésta era percibida como inevitable. Duelo Ausente:

No aparece la reacción emocional y el presunto doliente actúa como si no hubiera ocurrido nada Duelo Crónico:

Se instala en la fase más aguda del duelo y muestra durante años síntomas ansiosos, depresivos y una preocupación continua y obsesiva por la figura del fallecido. En realidad, puede ser una forma patológica de duelo complicado Duelo Inhibido:

Incapacidad para expresar claramente el pesar por la pérdida –un pesar que existe-, por limitaciones personales o sociales. Puede cursar con aumento del retraimiento, con rituales obsesivos, mediante la dedicación compulsiva al cuidado de terceros (pseudosublimación), etc. Duelo Desautorizado:

El contexto no legitima la expresión de la aflicción. Típico, por ejemplo, en los viudos/as mayores, pues al cabo de los meses del fallecimiento los familiares no entienden que se siga en duelo cuando la muerte de un ser querido mayor es algo normal. Duelo Ambiguo:

Duelo que aparece como consecuencia de la no presencia física del muerto, por ejemplo, en aquellas personas con familiares desaparecidos, gente dada por muerta… Familiares que no pueden cumplir con los rituales de la despedida y que constantemente se realizan preguntas del tipo: «¿Volverá o no?», «¿estará muerta o no?», «¿celebro el funeral o no?». Predictores de riesgo de una mala evolución del duelo Muertes repentinas o inesperadas; circunstancias traumáticas de la muerte (suicidio, asesinato)
Pérdidas múltiples; pérdidas inciertas (no aparece el cadáver).
Muerte de un niño, adolescente, (joven en general).
Doliente en edades tempranas o tardías de la vida.
Muerte tras una larga enfermedad terminal; muerte por SIDA
Doliente demasiado dependiente; relación ambivalente o conflictiva con el fallecido.
Historia previa de duelos difíciles; depresiones u otras enfermedades mentales.
Tener problemas económicos; escasos recursos personales como trabajo, aficiones.
Vivir sólo; poco apoyo sociofamiliar real o sentido; alejamiento del sistema tradicional socio-religioso de apoyo (emigrantes).
Crisis concurrentes, laborales, económicas, judiciales....
Duelo complicado Criterios diagnósticos DSM-IV Criterio A. Presentar a diario, al menos uno de los siguientes síntomas:

1.Pensamientos intrusivos -que entran en la mente sin control- acerca del fallecido.
2.“Punzadas” de dolor incontrolable por la separación.
3.Añorar -recordar su ausencia con una enorme y profunda tristeza- intensamente al fallecido.
Criterio B. Presentar a diario, al menos 5 de los 9 síntomas siguientes:
1.Estar confuso acerca de cuál es el papel de uno en la vida, o sentir que se ha muerto una parte de sí mismo.
2.Dificultad para aceptar la realidad de la pérdida.
3.Tratar de evitar todo lo que le recuerde que su ser querido ha muerto.
4.Sentirse incapaz de confiar en los demás desde el fallecimiento.
5.Estar amargado o enfadado en relación con el fallecimiento
6.Sentirse mal por seguir adelante con su vida (p. Ej. hacer nuevas amistades o interesarse por cosas nuevas).
7.Sentirse frío e insensible -emocionalmente plano- desde el fallecimiento.
8.Sentirse frustrado en la vida, que sin el fallecido su vida está vacía y no tiene sentido.
9.Sentirse como “atontado”, aturdido o conmocionado.
Criterio C. La duración de estos síntomas es de al menos 6 meses Criterio D.

Estos síntomas causan un malestar clínicamente significativo o un importante deterioro de la vida social, laboral u otras actividades significativas (p. Ej. responsabilidades domésticas) de la persona en duelo Para diagnosticar un duelo complicado, algunas pistas pueden sernos de utilidad (adaptado de Worden, 1997):
1) No puede hablar del fallecido sin experimentar un dolor intenso.
2) Algún acontecimiento relativamente poco importante desencadena una intensa reacción emocional.
3) La habitación o casa del fallecido queda en un proceso de “momificación”. La conocida como “casa santuario”.
4) Duelo enmascarado, con síntomas similares a los del fallecido, realmente incoercibles.
5) Cambios radicales en su estilo de vida evitando todo lo relacionado con el fallecido.
6) Larga historia de depresión subclínica marcada por la culpa persistente y la baja autoestima. O una falsa euforia después de la muerte…
7) Compulsión en imitar al fallecido (identificación compensatoria).
8) Estímulo en los impulsos destructivos (beber mucho alcohol…).
9) Una tristeza inexplicable que se produce en cierto momento cada año.
10) Fobia respecto a la enfermedad (sobre todo la que condujo a la muerte al familiar) o a la muerte.
11) Evitar visitar el cementerio o participar en rituales o actividades relacionados con la muerte.
12) No tener familia u otro apoyo social durante el período de duelo.
Carlos Gutiérrez Delgado
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